jueves, 29 de enero de 2026

El ocaso de MTV y la vuelta de la retromanía: un visionado personal

Tras el cierre del formato musical de MTV, surgió una plataforma gratuita llamada MTV rewind, que intentó emular una transmisión continua al estilo clásico del canal. Con MTV rewind pasa que uno puede simular un playlist automático, a través de listas de música setentera, ochentera, noventera y hasta dosmilera. Nada que no pueda hacerse ya desde youtube, ciertamente, aunque tiene la ocurrencia de anclar programas míticos como Headbangers Ball, con un jovencísimo Alfredo Lewin, o los mismísimos MTV Unplugged. Nostalgia a concho de la televisión por cable. La partida de MTV se venía venir hace mucho con el aumento de los realitys y con la evolución del streaming, pero ha habido últimamente un fetiche con las glorias del pasado. Yo creo que con eso murió una era, precisamente la era de la programación televisiva, en donde reinaba lo análogo y había que estar pendiente de lo que daban, si no querías perderte el video de tu banda favorita para alcanzar a grabarlo luego en el VHS y apretar rec de manera oportuna, antes de que se cortara la señal.

Se trata, sin duda, de un síntoma de época, algo que ya ha sido diagnosticado por el crítico de rock Simón Reynolds como "retromanía", esa manía de la industria por reciclar sus productos previos a la era digital, esa proliferación de remakes o de revivals que ha trascendido su etiqueta para convertirse en una actitud propia de cierta generación de oyentes y de melómanos -entre los cuales me incluyo-, en constante revisita y rumiación de su propia época adolescente, época que recuerdo con mucho cariño, justamente porque en ese periodo alcancé a grabar muchos videos en VHS desde el cable. Había que estar atentos a los horarios en que pasaban videos de bandas grunge, alternativas o metaleras, y también había que estar pendiente de los capítulos de Beavis and Butthead, South Park o Celebrity Deathmatch, de cuyos episodios siempre rescataré la crudeza y el sarcasmo desenfadado. Esos VHS tenían además grabaciones de otros canales, como ciertos especiales del Séptimo Vicio en Via X, o alguno que otro video del ISAT grabado cerca de la medianoche. En esas grabaciones analógicas hechas con una calidad deficiente había una magia, una magia retrómana que quizá ninguna otra nueva plataforma pueda traernos de vuelta. En esa apropiación de ese material teníamos con nosotros una reliquia, una emoción, una inyección de dopamina que resultaba del hecho de haber logrado la hazaña del registro. Aquellos VHS se sentían como propios, porque uno se apropiaba del contenido grabado en esas cintas y se coleccionaba junto a los cassettes regrabados de la radio, con una operación similar, en ciertos programas musicales de la época, tales como la Concierto, la Rock and Pop o la Futuro.

La retromanía está viva en aquellos que aún recuerdan haber visto, por ejemplo, la repetición del MTV Unplugged de Nirvana por la tele, o el de Los Tres, el "primer desenchufado chileno"; o en aquellos que vieron por primera vez la bizarra genialidad de Ren y Stimpy en televisión, luego de su éxito en Nickelodeon, casi en la misma época en que el anime irrumpía en Latinoamérica y comenzaba su reinado televisivo por estos lares, reinado que dejó muchos súbditos hasta el día de hoy, desterrados, con la eterna añoranza del regreso. El periodo de MTV, acá por este lado del mundo, al menos como yo lo recuerdo, tuvo su auge prácticamente de manera paralela a programas como Extra jóvenes (programa que alcancé a ver ya en su “faceta tecno”); el Club de los Tigritos, transmitiendo gran parte de los animes clásicos que cualquier millenial recuerda; y Maldita sea, un programa totalmente transgresor para esos años, con un Pera Cuadra y un Salfate desbocados, en su salsa, con mucha libertad creativa, hablando de videojuegos, series y películas de cine b, impensables para una tv abierta demasiado conservadora y rudimentaria en su línea editorial. Aunque eran contextos distintos, había una onda parecida entre el MTV noventero y aquellos programas. Se sentía, en ese universo analógico una cosa artesanal, una cuestión hecha a pulso que la dotaba de una inventiva y de una imaginación a toda prueba. El alma, el aura benjaminiana de MTV recaía, definitivamente, en esa música transmitida hasta altas horas, sin interrupción (salvo comerciales) y, por sobre todo, en los videoclips, motor de la mentalidad audiovisual de la década, sumada a la siempre incomprendida “animación para adultos” (cómo olvidar, en ese sentido, la aportación de la legendaria “Adult Swin”).

Podría decirse que todas y cada una de estas cosas contribuyeron a alimentar un cierto imaginario simbólico que emerge de vez en cuando, un imaginario hecho de música under, de cultura freak y de tópicos artísticos impensados, hoy por hoy, bajo la lógica del scroll infinito y la irrupción de otros referentes y de otros personajes, mucho más ligados al universo youtuber o influencer de instagram. No niego que la posterior época internet sirvió de “bisagra”, de umbral entre ambos universos y mucho de lo que hoy sé también se la debo a ella. Con la internet, de pronto, teníamos una vitrina repleta de sitios web, páginas alternativas, canales, transmisiones en vivo, sitios piratas para descargar a destajo, en suma, un menú completo de toda la cultura subterránea y de todo el contenido bizarro que uno siempre quiso ver, al alcance del dedo índice. Pero todo reino acarrea sus ruinas y miserias al próximo. La digitalización de la vida conllevó, irremediablemente, la digitalización del imaginario, y nos dejó nuevamente embotados frente a la pantalla negra, más indecisos que nunca, sin poder elegir algo que nos absorba por completo, de manera genuina, con la misma emoción que con la que se esperaba antes el próximo programa de culto frente a la pantalla chica, para regrabarlo en nuestras mentes como si se tratase de una perdida cinta de video. El retrómano vuelve a esa “retropía”, esa mezcla de utopía romantizada en un tiempo imposible, a esa visión cristalizada en su memoria y espera ponerle play, una vez más, antes de regresar a su presente y empacharse de futuro.

miércoles, 28 de enero de 2026

Poemas Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007)

Conjunto de poemas que formaron parte de la Antología Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007). Poemas escritos hace casi veinte años, editados y actualizados, conservando su estilo. Forman parte del imaginario gragkiano, por lo que podría decirse que mi primera incursión en antologías de poesía fue con poemas en esa línea. 


La plática post nocturna

No te quiero ahora para entrar al invernadero
y comentar este nuevo llamado al exterior
No es necesario hacer algo público
en tal dimensión de curvaturas.
Todo se cuelga expuesto
en campanas húmedas y membranosas
como sobre tu cabeza se abriera una boca
discutiendo en un depósito de rancios favores y cumplidos.
La próxima palabra estaría equivocada
si la niego dentro de esta plática, esta determinación.
Adéntrate a través de voces desorganizadas
entes amarillistas, sofocados de orgullo
Redescubre lo que alguna vez fue luz
La colisión empieza abriendo los sentidos
de ojo a garganta, la curvatura está viva.
Una recta curva toma forma de una línea predilecta
¡que todas las visiones del mundo podrían dimensionar!
y dar mayor profundidad a lo que alguna vez fue luz.
Cortinas restrictivas dramatizan la conversación
como sobre tu cabeza se abriera una boca
pone llave a cada cosa que te sea afín.
Una pantalla de fresco odio se deja ver
al chasquido metálico de campanas líquidas
di tu peor verdad y mejor mentira:
es el brote educativo presionando mi puño a mi edad
es la gangrena atada hacia el perro
es un error criado y envuelto en simpatía.
Como desconocen tu omisión
da la espalda y habla de un síntoma universal.
Mira a tu más oscura articulación
reintégrate a como acostumbras
sucumbiendo sin mucha armonía
como comprenden el fin de tu cordura
encuentra una última dimensión
y termina con la conversación.

Conocimiento sinérgico
uniformidad global
y en un nuevo día
redescubre lo que alguna vez fue luz
Pasión
Miedo.



Milagro vociferado: las sales de Edith

Y justo a la hora en que la sal neutraliza las emociones,
la insana recreación del estigma retrógrado.

Garantiza todo el oro,
sustraído de su aurífera cámara de vicio.

Ningún serafín guardaespaldas callará sus pasos,
y sus perlas son como bosquejos
de alguna bizarra profecía,
la profecía sobre el salero de la inmortal muerte

Edith: la diosa blanca
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus visiones,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus elegidos,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus orgullos, dichas,
significado no redundante, sino maligno,
con toques de algún oculto don sodomita.

Ella genera una campaña de estrambótico disfraz
que obstruye las etiquetas del deseo
por el valor de su desenfadado salvamento.

El misterio fue cómo logró atisbar
el fuego en la pecaminosa ciudad,
y la pregunta del millón es:
¿Cómo podrán salvarse, sus elegidos, en un océano de sal?

La leyenda sobre un follaje externo,
la leyenda sobre mortales materias,
Con la matriz del invierno, canalizada
la recreación del retrógrado estigma.

Es la forma en la que desintoxican
la hiel de la visual verdad:
matando el tiempo de la gracia momificada,
la salada gracia.

Matándolo por primera y última vez,
matándolo por primera y última vez,
restaría solo un milagro vociferado
para añorar sus inmortales colores.

Todas las falsas deidades forradas de plata,
invertirán sucio por su causa.

Y a su vez, ella, Edith, gesticula un dulce sarcasmo,
mientras huye y los atisba,
hechos el aliño final de sus viciosas ensaladas.



Pieza novena

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.

Las pestañas pican como avispas
el corredor resulta infinito
el techo con púas pisa
el fondo a la derecha una boca
los muebles una calamidad
los cuadros lanzallamas
los inodoros coprófagos
los sofás son criaturas
las puertas son mandíbulas
las llaves proyectiles
el televisor una caja hipnótica
las lámparas son tarántulas
los floreros plantas carnívoras
las baldosas trampas profundas
el sótano es una morgue
tu mente un pantano de incógnitas.

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.   


domingo, 25 de enero de 2026

Cuéntame cualquier anécdota cotidiana, por insignificante que parezca, y te la transformo en una crónica única, sin necesidad de inteligencia artificial. Ese es el poder de la mirada y de la palabra.
Salimos del Portal Álamos con mi madre, mi hermana y su pololo, luego de haber ido a la Feria del libro. Cuando esperábamos un uber de regreso a casa, bajo la entrada a la galería, se nos acercó un hombre de la calle, a mal traer, con el pelo medio rubio y un rostro extraño. Empezó a hablarnos de la nada, sin motivo aparente. Según él, trabajaba en la avenida Valparaíso, estacionando autos. No quería dinero. “Me dicen el Donald Trump”, afirmó, muy seguro. En eso, habían empezado a sonar los rayos y a caer una lluvia muy leve. “¿Escucharon esos truenos?”, preguntó el Trump callejero, “ese sonido es el mismo que se siente en el Domo de Hierro de Israel. Ese mismo sonido es un sonido de guerra”, sostuvo. Acto seguido, empezó a transmitir sobre la posible conexión entre los relámpagos y la situación geopolítica en el mundo. Además, decía tener muchos conocimientos sobre inteligencia artificial, más de lo que cualquiera podría imaginar. Se sentía un genio, un genio incomprendido. En ese mismo momento, me pregunté: ¿qué hacía un genio en la calle? ¿Cómo tanto potencial desperdiciado? ¿Por qué este Trump sudaca oriundo de las calles viñamarinas no había sido descubierto por la NASA? Un delirio, sin duda, increíble, aunque inoportuno el del hombre, dada la urgencia por marcharse de ahí, antes de que lloviera más fuerte. Mi madre ya no aguantaba al tipo. Tampoco mi hermana. Yo, por mi parte, seguí escuchándolo, confiado en que terminaría pronto su discurso. El pololo de mi hermana le dijo luego que en la otra cuadra había gente dispuesta a seguir escuchándolo. De esa manera, el hombre comprendió y se despidió, afirmando que nos iríamos al cielo y que Dios estaba de nuestra parte. “Son buenas personas. Vayan con Dios”, remató, mientras caminaba rumbo a la otra cuadra, seguramente a seguir revelando su crucial diagnóstico sobre el mundo y sus cualidades inauditas. Llegó el uber. A lo lejos, se veía al Trump de la calle, desposeído, sin ninguna otra presidencia que su imaginación, hablando con unas personas que pasaban por ahí, todavía ignorantes respecto a su curiosa genialidad. ¿Se tratará de un oráculo del presente? El cielo seguía nublado y los truenos no paraban de sonar, cada vez más bulliciosos. Era lo más cercano al sonido de la guerra para este personaje. A mi mente, vino de inmediato el tema Por quién doblan las campanas de Metallica, de su clásico álbum Ride the lightning. Dejó de relampaguear afuera, pero algo siguió cayendo cual relámpago dentro de nosotros. Era la inminencia del tiempo, del tiempo por venir, su pronóstico improbable.
Cornelius Castoriadis definía a la imaginación radical como la facultad que no reproduce lo real, sino que lo instituye sin fundamento previo. Dicho de otro modo, en la imaginación radical no habría mito fundador, no habría origen narrable ni causa primera. No habría historia porque la historia presupone un orden, el orden presupone una ley y la ley propone una clausura del sentido. La imaginación radical sería, de esta manera, lo instituyente sin institución alguna. 
Me carga la mentalidad de rebaño, la mente masa, la vocación de patota. Con el tiempo me he ido reconciliando con mi soledad.

viernes, 23 de enero de 2026

Todos los incendios, el incendio de Chile: retornan los hacedores del fuego.

I El fuego, el morador implacable

El fuego vuelve a Chile como un morador implacable. Su combustión atraviesa la misma historia y sus reminiscencias. Hace dos años, el 2024, pasó raudo por gran parte de Viña. Durante el 2023, los siniestros avanzaron desde Quirihue a Temuco, sin contemplaciones. Hace casi doce años, el 2014, le tocó a Valparaíso sufrir la embestida de un mega incendio. Y mucho tiempo atrás, yo mismo sufrí la pérdida de mi antigua casa, producto de unas llamas inexplicables que lo abrasaron todo de manera fatal. Vienen a mi mente aquellos videos tétricos de Conaf de los noventa. El efecto psicológico sobre la audiencia fue profundo. Todos recordamos lo bizarro de aquellas producciones, que ahora nos parecen soberbias en su dimensión analógica y en su crudeza visual. Lo más terrible de todo es que aquellas creaciones, al parecer, no tuvieron el efecto propagandístico que se esperaba: acabar con los incendios forestales y crear conciencia mediante una operación de choque. Nos quedó el trauma, pero Chile volvió a ser quemado, una y otra vez.

La conciencia regresó hecha una pira. Grandes hectáreas de bosque y campo fueron arrasadas en el sur (30.000 a la fecha) junto a diversos asentamientos y localidades. Más de veinte muertos, otros tantos heridos, testigos, víctimas de los hechos incendiarios. Sumarle a eso la tremenda pérdida material, social y humana, la gran tragedia existencial que todo ello supone. Lo que se destruye tras cada incendio no es solo el espacio físico: se destruye el mundo arraigado a dicho terreno. Lo sé por conocimiento de causa. Hay un impacto psíquico y simbólico brutal tras cada elemento chamuscado, tras cada ceniza que persiste y cada llama que revive en el borde. Todo el andamiaje, toda la estructura del país se resiente. La legitimidad del propio poder acaba siendo interpelada en su completa incompetencia e indolencia. Con la grave certeza de lo ocurrido, viene el deseo de hacer justicia, la urgencia por encontrar a los responsables de semejante calamidad, porque, a todas luces, se trata de acciones intencionales, subrepticias, realizadas de manera más o menos coordinada, en distintos puntos que van desde Quirihue, pasando por Tomé, Chillán, Concepción, Los Ángeles, Cañete, Angol, Lirquén, Victoria, Contulmo hasta llegar a Temuco.

¿Quiénes serán los verdaderos agentes detrás de todo? ¿Y por qué se han enseñado con esa zona del sur de Chile? Son las preguntas que aún resuenan y que reavivan el mismo dolor amplificado desde aquellos incendios de años anteriores. Nada ha sido restaurado del todo. La memoria persiste como si fuera una estructura carbonizada, un humo denso y espeso que nunca dejó del todo el sitio de la devastación. Pero, con el ciclo dantesco, vuelve también el espíritu de la resistencia en medio de la catástrofe. Se trata de buscar al Nerón escondido detrás de las cortinas de humo. Y, producto de esa inquietud, se han apuntado a diferentes implicados, siempre desde una mirada parcial, influida más por la urgencia que por el pensamiento dialéctico. ¿Pero qué el juicio cabal y razonado cabe en medio del desastre? Es totalmente comprensible. Por lo pronto, solo se cuenta con indicios y conjeturas, unas más rocambolescas que otras. Ante la incertidumbre, no se puede descartar ninguna posibilidad y ningún escenario. El devenir de las cosas del mundo, de un tiempo a esta parte, nos ha demostrado que el curso de la historia puede sorprendernos con giros increíbles, muchas veces dramáticos, otras veces crueles.

II ¿Quién será el Nerón que no termina de revelarse?

A esta hora, se detuvo al supuesto iniciador de los incendios que habrían comenzado en Trinitarias, para propagarse pronto hasta Penco y Tomé (debido a una cocina a leña en mal estado, según consta en los medios). También se detuvo a otro sujeto en un sector rural de Perquenco que habría sido descubierto con fósforos y líquido acelerante. Estas detenciones, lejos de tranquilizar a los afectados y a la opinión pública, solo han acentuado aún más las sospechas sobre el curso de los acontecimientos. Ya han sindicado a los supuestos iniciadores como simples chivos expiatorios. Así, la verdad detrás del fuego se difumina entre rencillas políticas que, cada tanto, afloran en momentos de profunda división y caos. Gran parte de la derecha no ha perdido la oportunidad para acusar a sus enemigos, sacando en cara los desafortunados dichos de Fabiola Campillai: “quemémoslo todo”, y señalando directamente al terrorismo en la Araucanía, movido por motivos políticos, como uno de los principales sospechosos. Así dejan entrever que todo se trataría de una venganza planificada contra el próximo gobierno de Kast, o una voluntad incendiaria similar a la “octubrista” (“llegaron incendiando y se van incendiando”, comentaron por ahí).

Por otra parte, un amplio sector de la izquierda denuncia, en su mayoría, que los incendios en el sur de Chile pueden deberse a ataques encubiertos con miras a despoblar zonas estratégicas llenas de recursos, tales como las llamadas “tierras raras” descubiertas en Penco. En ese sentido, la Minera Aclara fue señalada de manera directa tras la existencia de un reciente proyecto de extracción, en un yacimiento ubicado cerca de aquella zona, justo cuando se rechazó la ley que prohibía el cambio de uso de suelo en áreas siniestradas. También se mencionó a Estados Unidos (era que no) como posible actor interesado en estos recursos valiosísimos, del cual podría extraer suministros para su avanzada bélica o, en su defecto, para su muy afinado sentido de los negocios. Eso fue sugerido luego de los dichos del embajador yanqui en Chile, Brandon Judd, respecto de la extracción de cobalto en el país y su gran beneficio para la seguridad de la nación norteamericana. Ahora algunos chilenos se vuelven a preguntar, con razón, si no habrá agentes de la CIA involucrados (para variar) en estos asuntos internos de interés mundial. No sería nada extraño, de todas maneras, a juzgar por la historia oculta.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, ha resurgido una teoría todavía más audaz, una que no está siendo comunicada por ningún medio convencional, pero que se deja ver con suficiente fuerza en redes sociales alternativas: la posibilidad de que todo se trate de un ataque coordinado por parte de agentes israelíes para despoblar gran parte de la zona sur y apropiarse de la Patagonia. Esa idea habría resurgido luego de viralizarse un video en el que un turista israelí prendía un cigarrillo cerca de unos pastizales. Se dice además que, de acuerdo a la Conaf, un 73% de los turistas expulsados por haber encendido fuego en esas zonas protegidas eran efectivamente israelíes. Habría un patrón repetido en esos eventos que se remonta al año 2011 o 2012, cuando un sujeto llamado Rotem Singer provocó un incendio que destruyó miles de hectáreas de bosques en Torres del Paine. Otro argumento que sostiene la teoría dice relación con el acuerdo entre la empresa de agua israelí Mekorot y el Gore de Bío Bío, firmado en el año 2023. Han reflotado severas críticas a dicho acuerdo por falta de transparencia y acusaciones de “apartheid hídrico” en ciertas comunidades palestinas, o sea, en definitiva, apropiación del agua como otra forma de extorsión. En consecuencia, se denuncia que Mekorot sería no solo una empresa de agua potable, sino que otro enclave de inteligencia del Estado de Israel, en función de sus intereses geopolíticos en la Patagonia. Para muchos, ninguna de estas cosas sería casualidad y todo estaría conectado. Más bien, se trataría de una muy calculada causalidad, y no sería para nada raro que, de acuerdo a esta perspectiva, los “sionistas” quieran redoblar los esfuerzos y encontrar en la Patagonia argentina y chilena su Tierra Prometida.

Una verdadera locura la que está ocurriendo. De esa forma, vuelve al mapa de las oscuras conspiraciones el llamado “Plan Andinia”. ¿Y en qué consistiría este plan? Se trataría de un plan encubierto organizado en el Primer Congreso Sionista de Basilea, Suiza, de 1897, a manos de Theodor Herzl, conocido como el creador de lo que entendemos como sionismo. Lo que pretendían en sus orígenes era crear un nuevo hogar para los judíos, una nueva “tierra santa”, aunque luego fueron tomando un marcado carácter nacionalista, en el peor sentido del término. Se dice que Herzl, en su libro El Estado judío mencionó a Argentina y a Palestina como posibles localidades para la colonización, pero finalmente se decantaron por el territorio del Medio Oriente. ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción hay en esta vieja narrativa? No se puede saber con certeza. Sí se puede afirmar, sin duda, que existen inversiones israelíes en muchos países de Hispanoamérica y que existe una estrategia sionista de invasión económica y militar a nivel planetario. Lo peligroso, eso sí, radica en el desvío de la atención mediática y en el hermetismo del propio relato. Cuando damos por hecho determinada verdad, entonces puede ser usada perfectamente como arma arrojadiza para azuzar otro fuego allí donde la realidad de las brasas sigue cobrando vidas. Mientras tanto, se sigue avivando la llama de la disolución sin contrapeso suficiente.

III Chile está bajo ataque ¿cuál será su destino?

Siempre ante el caos reinante, zozobran también los discursos que intentan recuperar el orden perdido. Frente a la desesperación, se buscarán respuestas satisfactorias que calcen con nuestras propias agencias. Cuando todo eso falla, vienen los enfrentamientos y las disonancias cognitivas. Luego, se pierde la prudencia, la serenidad, y se crea el caldo de cultivo perfecto para la guerra. Una operación psicológica del más alto nivel, impulsada con el combustible del miedo y la incomprensión. Cada quien invoca a sus propios demonios y proyecta en el otro, su adversario, el peor de los males.

Chile se ha visto golpeado por muchos males, de un tiempo a esta parte. Ha visto encarnar en sí mismo la sombra, la penumbra, el humo tóxico de las divisiones, el grito chamuscado de las invectivas, la tempestad y los aluviones del rencor, que no parecen acabar, el cataclismo de las emociones y, hoy por hoy, los ataques incendiarios de ciertos esbirros manejados por fuerzas ocultas a la ciudadanía. ¿Estamos ante unas élites de pirómanos?

Repito lo mismo que hace dos años, porque la situación rebrota como nunca y el descalabro se ha hecho más agudo. Chile está bajo ataque, eso es un hecho. Sin embargo, sus responsables, sus verdaderos responsables, siguen sin mostrar la cara. Solo resta la calamidad como el rastro de los hacedores del fuego. Y yo me pregunto, esta vez más escéptico que antes: ¿podrá Chile, su espíritu, reintegrarse de manera estoica, volver a levantarse digno contra sus enemigos internos y externos, y protestar contra el nuevo Nerón de las naciones? Porque ese es uno de los enemigos sin rostro que enfrentamos: el que nos quiere balcanizados y fragmentados. ¿Podrá Chile, como dijo Miguel Serrano en Quien llama en los hielos, reencontrar su alma en medio de la tempestad o de la guerra, y redescubrir su fe en el destino?

jueves, 22 de enero de 2026

Según el jurado de los Fondos del libro y la lectura, mi proyecto de crónicas carece de un esqueleto que le dé estructura a la narrativa. Mis crónicas, entonces, conformarían algo así como un animal invertebrado sin grupo ni hábitat reconocible. ¿Es necesario un esqueleto cuando se cuenta con otros órganos igual de competentes y funcionales? Siguiendo la metáfora, los invertebrados representan un número mucho mayor en diversidad de especies, y son propensos a la metamorfosis radical de su fisonomía. Tal vez, haya un cuerpo o un aliento de escritura mucho más cercano al artrópodo o al molusco que no está siendo contemplado y que toca revisar con mayor detenimiento.
Resultados de postulación al Fondo del Libro y la Lectura:

Estado Proyecto: Admisible

Atributos técnicos estéticos Crónica 2026

La muestra "Puerto en abismo" presenta diferentes situaciones, espacios, realidades y personajes de Valparaíso, algunas bien logradas y otras sostenidas en la subjetividad y reflexiones. Se observa un adecuado uso del lenguaje, donde prima la redacción subjetiva sobre las realidades que se narra. La debilidad sustancial de la muestra, radica en la ausencia de un esqueleto que le dé estructura a la narrativa.

Puntaje Total: 93,00

Estado Fundamentación: No Seleccionado

Ya lo sabía. Siempre fallo en la fundamentación. Otra cosa previsible era también la "ausencia de esqueleto que de estructura". No suelo tenerlo al momento de escribir. De hecho, fue uno de los puntos críticos que apuntó mi editor al momento de publicar mi primer libro "Rinconada". Se me da mucho mejor el fragmento, la anécdota digresiva, el relato breve, no la obra total con hilo conductor. Por lo pronto, a seguir escribiendo.

...

No es necesaria la obra de largo aliento para ser grande. Pienso también en Cioran. Julio Ramón Ribeyro, Pavese, Luis Oyarzún, etc. De todos modos, mi escuela siempre ha sido más cronística, diarística y aforística. Tampoco voy a acomodar ese estilo en un molde para calzar dentro de una convocatoria. Habría que preguntarse qué entienden por esqueleto narrativo, bajo qué paradigmas narrativos están fallando y, por consecuencia lógica, qué criterios están aplicando.

miércoles, 21 de enero de 2026

Dedicado a todos los poetas y escritores, queridos y no tan queridos, a los memorables profesores del ILCL, lumbreras de la crítica literaria y de la investigación lingüística. Estos fueron los dichos de Yuval Noah Harari en el encuentro anual del Foro de Davos del presente año 2026: “Todo lo que esté hecho de palabras quedará controlado por la IA. Anteriormente todas las palabras, todos nuestros pensamientos verbales, tenían su origen en alguna mente humana. O bien mi mente lo pensó o lo aprendí de otro ser humano. Pronto la mayoría de las palabas en nuestra mente tendrán su origen en una máquina. Acabo de enterarme de una nueva palabra que AIS acuñó para describirnos a los humanos. Nos llamaban los vigilantes, los observadores que estamos observándolos. AIS pronto será el origen de quizá la mayoría de las palabras en nuestra mente. AIS producirá pensamientos en masa ensamblando palabras, símbolos, imágenes y otros elementos del lenguaje en nuevas combinaciones. El que los humanos todavía tengamos lugar en ese mundo dependerá del lugar que asignemos a nuestros sentimientos no verbales y a nuestra capacidad para encarnar una sabiduría que no se pueda expresar en palabras. Si continuamos definiéndonos por nuestra capacidad de pensar con palabras, nuestra identidad se derrumbará”. De ser posible ese escenario descrito por Harari ¿Qué recitarían los poetas del mañana (si es que acaso queden poetas) y en qué metaverso se organizarían las lecturas del futuro? ¿Qué sería de los pensadores que basan precisamente su obra en la materia de las palabras? ¿Qué otros signos translinguísticos y sus combinaciones serían estudiados cuando ocurra la hipotética Singularidad? Ni idea. Por lo pronto, a imaginar se ha dicho. Están dando material de sobra para seguir escribiendo como endemoniados y para aceitar la “máquina pensadora” a puro pulso y sinapsis. Valoren el libro que tengan en sus manos, porque puede que se vuelva un objeto de contrabando, cuando ya no haga falta alfabeto, gramática ni lengua para expresar lo que tenga que expresarse. El futuro será no verbal o no será. Lo han dicho ellos mismos.

Encuentro de Artes Oscuras en Baalparaíso

Al Encuentro de Artes oscuras realizado en el Bar Poseidón había que llegar por el subterráneo. Entre cuadros de Lemmy, Ozzy y Cthulhu, toda clase de calaveras y cruces, discos de metal, libros esotéricos, murciélagos de utilería, cartas del tarot, negro abundante en ropa, iluminación tenue y calor condensado, el evento tenía su mística propia. Todavía recuerdo la frase enunciada por Sergio Fritz durante su presentación: “el puerto es una puerta”. No había caído en cuenta de esa similitud en la morfología de ambas palabras. La resignificación de ciertas palabras solo tiene lugar allí donde hay una búsqueda consciente. A esa analogía solo podía haber llegado de esa forma, en ese contexto y en este tiempo, tras un recorrido personal.

Volvamos a lo del puerto es una puerta, ¿pero qué es lo que abre? ¿Hacia dónde conduce? Según lo dicho por Fritz, Valparaíso, como Chile, siempre fue mágico, aunque el puerto, en particular, tiene de suyo una historia vinculada al esoterismo casi desde sus orígenes como República independiente. Basta mencionar algunas logias antiguas que tuvieron su epicentro en estos lares, hace más de un siglo. Eso mismo quedó patente al realizarse una charla demasiado interesante. Esa charla fue dada por un joven magister en literatura, de cuyo nombre no me acuerdo, y tenía por título “Chile, la República de Asmodeo. Una lectura esoterológica de Don Guillermo de José Victorino Lastarria”. Allí se explayó sobre Don Guillermo como la obra fundadora de la novela moderna en Chile, el mundo de Espelunco como alegoría política del partido conservador, el escenario porteño como sinécdoque de la totalidad nacional, la distinción entre la Cueva como antiutopía y el puerto de la época como baluarte moderno y, lo que más me entusiasmó, la intertextualidad de la novela con el infierno de Dante, al incluir a demonios y al mismo personaje en su descenso simbólico. Esto es lo más relevante de todo: la primera novela moderna de Chile fue ambientada en Valparaíso, pero en un Valparaíso mágico y fantástico, a medio camino entre el averno metafórico y el progreso.

Desde los comienzos de la República, Valparaíso fue esa puerta de la que hablaba Fritz, y en Don Guillermo quedó bien representada esa cualidad de umbral entre dos planos completamente distintos, aunque complementarios, si se quiere, un plano alegórico, sutil, de conciencia interior, y uno material, contingente, expresado en su carácter portuario y en su nutrida vida social, cultural y económica. Podría decirse que el propio viaje a Valparaíso constituye, de por sí, una iniciación para los extranjeros. Algo sale transformado una vez que ingresan. No es que no puedan salir como en Espelunco, pero hay allí, en aquellas confabulaciones, en aquellos relatos legendarios, en aquellas narraciones poéticas, una historia secreta del puerto, solo confesada a unos pocos, en la mayoría sus residentes, un pacto íntimo no visible a los profanos, y que mueve de alguna forma, ciertas energías e influencias siempre ocultas.

En la charla, se dijo que Don Guillermo Livingstone, emigrante inglés, hacía las veces de maestro espiritual del narrador, un referente modélico, y Asmodeo, un poderoso demonio de la tradición cristiana, representaba una figura similar a Mefistófeles, aunque un Mefistófeles liberalizado. Vemos que entre ambos hubo incluso un pacto, gracias al cual el protagonista logra salir de aquel submundo, luego de vencer a los monstruos de la Ignorancia, Mentira, Ambición y Fanatismo, en un ataque velado al clero y al poder político conservador de aquellos años. Algo fue vencido en ese tránsito iniciático, de corte dantesco: la visión de mundo del Antiguo Régimen, todavía preponderante en el Chile de entonces, y algo acababa de ser fundado en el “mundo de arriba”: la visión liberal y secular de inspiración protestante. Lo que no alcanzó a ver, quizá, Lastarria, y el propio Don Guillermo en la ficción, era el costo de esa transformación, la posibilidad de que esa nueva visión de mundo también haya traído consigo sus propios demonios. Y en eso radicaba la tesis del compadre que expuso aquella tarde noche en el encuentro.

Se trataba de leer a la novela Don Guillermo como “derrota fundacional”, una derrota que ocurrió como en una suerte de rito. Primero, el protagonista fracasó en el amor, volviéndose otro “Adán” herético. Luego, el fracaso vino con el propio pacto de Asmodeo, a cambio de su huida, porque la confabulación ya estaba ocurriendo, y se manifestó más tarde en el plano político y material del país. De esa forma, la novela Don Guillermo se deja leer como proceso alquímico sacrificial. Lo que fue sacrificado allí adentro, en el interior de esa Cueva, fue una versión antigua de Chile, y un tipo de hombre. En cambio, lo que salió allí era algo completamente distinto, algo que estaba llamado a cambiar por completo el orden, el axis mundi. No hay transformación ni conversión alguna sin un sacrificio. El acto ritual está llamado a ser ese umbral, ese paso entre dos estadios, entre dos posibilidades de la misma materia y la misma conciencia. De nuevo, el escenario porteño fue la sinécdoque de la totalidad nacional, porque, de hecho, durante el siglo XX, Chile se secularizó y liberalizó. Lo ocurrido dentro de la ficción en Don Guillermo podría decirse que fue la representación simbólica de aquella fragua, y su escenario predilecto no fue otro que Valparaíso, o como decía el propio Fritz: Baalparaíso.

Tras el encuentro, los asistentes se disgregaron. Cesó la música ambiental. Se apagaron las luces. Los libros, cual grimorios, volvieron a ser cerrados. Y las palabras dichas y omitidas en esa ceremonia solo serán conocidas por los presentes y nunca reveladas del todo al exterior.

martes, 20 de enero de 2026

Hay un concepto del cual no tenía idea, llamado "entropología". Pensé que era algo reciente, incluso una impostura poética, pero no. El viejo neologismo ya fue planteado por Levi Strauss en el siglo XX y consiste en un estudio sobre lo entrópico en el mundo. Como se trata de un estudio, me imagino que debe tener sus métodos, sus objetivos y sus resultados, aunque sean anti métodos y la naturaleza misma del fenómeno arrastre al especialista y a la especialidad hacia su propia entropía. Decía George Steiner que: "La antropología, la ciencia del hombre, culminará en la ciencia de la entropía, entropología, la ciencia de la extinción". Entre uno y otro concepto, hay solo una letra de diferencia. El lenguaje permite esas sarcásticas asociaciones que riman poderosamente con el contexto convulso y con el espíritu del siglo. ¿Quiénes serán los entropólogos del mañana, cuando ya no queden restos de civilización?

domingo, 18 de enero de 2026

Tras una revisión de mis antiguos trabajos de Universidad, recupero un fragmento de un ensayo hecho para el ramo Literatura Chilena e Hispanoamericana I, llamado “La historia de América: una construcción occidental desde la perspectiva española e inglesa”. Lo hice a dos manos con una compañera gringa. Sí, así es. Se llamaba Catie Johnston. Demás está decir que hicimos un trabajo estupendo. Nos sacamos un 7. Vaya química de trabajo que hubo, pese a las dificultades en el idioma y la comunicación. Yo hablé desde la visión española en Hispanoamérica. Ella, por cierto, desde la inglesa y norteamericana.

Se trata de un ensayo de hace casi diecisiete años atrás. Ya en ese tiempo me estaba anticipando a mi posterior tesis sobre la “América como pandemonio”, como territorio que encarna el caos y la indeterminación histórica, pero que, a la vez se pliega hacia lo abierto, siguiendo la terminología de Beatriz Aracil Varón. Concebir la condición “pandemónica” de Latinoamérica consistía, para mí en aquel entonces, la integración de lo caótico y lo “abierto” como formas de estructurarla proteicamente. Y lo abierto era, a mi modo ver, más una apertura hacia el mundo, su paradójica incompletitud existencial, que una reintegración a un estado primigenio. Estas afirmaciones hechas con temprano esmero resuenan poderosamente, hoy por hoy, con el contexto geopolítico actual, sobre todo y considerando las posibles repercusiones que una eventual guerra entre potencias acarrearía para nuestro continente hispanoamericano.

¿Hora de repensar la situación de los países de nuestras latitudes y su frágil soberanía en el contexto de un mundo enfrentado a escala multipolar? ¿Seguirá el vasallaje y la balcanización? ¿Se acentuará la disolución o algún día podrá resurgir la conciencia sobre un posible bloque unitario, con la suficiente entereza para resistir la amenaza de los distintos proyectos mundialistas? El fragmento que comparto se deja leer casi como un diagnóstico que persiste, seguido de una reflexión posible para la posteridad:

“No es oportuno negar de ninguna forma el tremendo condicionamiento social, cultural e histórico que hemos sufrido como sujetos americanos. La verdadera escisión del ser americano en anglosajones y latinos, supone también una gran diferenciación que determina el curso de nuestra historia. Es dicha escisión la que denota aún más el resentimiento de la “hibridez” americana. Por eso, ante los discursos hegemónicos, la Historia de América no es sólo la Historia de una nueva Europa, sino que es la Historia de una tierra estigmatizada por el choque y fusión de dos mundos, aparentemente opuestos y antagónicos.

El escenario de Norteamérica representa, hasta nuestros días, el espacio y el tiempo en el cual el discurso oficial de la historia americana ha encontrado un eje donde poder establecerse. Esto último porque es desde ese escenario que se ha levantado una “potencia mundial” con capacidad de asumir el control y protagonismo de la Historia y con la capacidad de plasmar nuevamente sobre sus realidades periféricas la influencia y el poder del mundo occidental. Mas, esto no constituye un argumento para confirmar el hecho de la escisión americana. Solo cabe señalar dicha situación con el fin de desarrollar una conciencia sobre la compleja red de factores condicionantes de los fenómenos históricos humanos. En suma, desarrollar una especie de “Meta-Conciencia” con tal de revelar aquellos criterios de “verdad histórica” que ficcionalizan constantemente la condición ontológica y dinámica humana del suceder americano.

Ante esto, sólo queda resolver el destino del continente americano, mediante una afirmación decisiva de su “infra-historia”: sus pulsiones, condiciones, sueños, pesadillas, pasados, presentes y futuros subterráneos, y levantarlos por sobre la superficie de la contingencia universal, para de este modo justificarla como espacio-tiempo humano pleno de “historicidad”. Es posible de esta forma, quizá, empezar a considerar la “unidad y diversidad histórica” característica de nuestro continente, como una forma de experimentar el sentido de nuestra “ruptura” e “integración” ontológicas respecto a Occidente y, en base a ese sentido, consumar un “principio de individuación histórica” con el cual: “(…) podamos algún día afirmar un “nosotros” legítimo” (Roig, 1981).
Mención a Valpo en la mítica Amereida, volumen primero: “Valparaíso al igual que seguramente otras ciudades americanas en el periodo que siguió a la independencia vivió una época heroica en que destino y progreso parecían identificarse y los trabajos urbanos eran entregados a comisiones estas venían instauraban esto o aquello y enseguida se iban después de algún tiempo volvían esas u otras comisiones y ejecutaban otro paso de este modo se construía lo permanente de la ciudad así mediante una acción intermitente una acción que se iba y volvía volver hay un llegar que es volver aún más todo llegar es un volver así como el alba es un perpetuo volver nosotros vivimos orientados por la palabra volver en la resurrección volvemos a nuestra carne resucitar ella es palabra real palabra de rey aquel que nunca se queda sin palabra”.
Ayer en el Encuentro de artes oscuras de Bar Poseidón, me encontré con Sergio Fritz Roa y le compré uno de sus libros, en específico, "Brujería Chilena Tomo II". Allí realiza un bestiario de algunas criaturas monstruosas de Chile que han cobrado fuerza en el imaginario mágico y legendario, y que, de hecho, han sido parte también de algunos pasajes de mis obras, por lo que me han tocado con su poderoso simbolismo.

El Chivato porteño, morador de la Cueva que se encontraba a los pies del Cerro Concepción, justo detrás de El Mercurio de Valparaíso, era, como señala Fritz en su libro: "famoso por matar a los transeúntes que por descuido caminaban en el sector de noche". En la novela Don Guillermo de José Victorino Lastarria, la renombrada "primera novela moderna de Chile", el Chivato capturó al propio protagonista, Guillermo Livingstone, y lo introdujo a la República infernal de Espelunco, al interior de la cueva. Así lo relató Lastarria: "La población entera de Valparaíso sabe que, en la época a que nos referimos, había dado a la cueva su nombre y mucha celebridad cierto chivato monstruoso que por la noche salía de ella para atrapar a cuantos por allí pasaban. Es fama que nadie podía resistir a las fuerzas hercúleas de aquel feroz animal, y que todos los que caían en sus cuernos eran zampuzados en los antros de la cueva, donde los volvía imbunches, si no querían correr ciertos riesgos para llegar a desencantar a una dama que el chivo tenía encantada en lo más apartado de su vivienda".

En un capítulo de una mini novela, llamado "Umbral en la Cueva del Chivato, me propuse reescribir esta historia legendaria, y el chivato se vuelve un guardián amenazador dentro del descenso iniciático y misterioso de dos personajes alegóricos:

"Tan pronto como pisaron unos charcos de agua estancada, escucharon el sonido de un chapoteo escandaloso. Asustados, siguieron la ruta del sonido hasta encontrarse con un chivo. Tanto Ángel como Miranda, quedaron estupefactos ante la presencia del animal. Pero este apenas se dio por advertido. Ante su extraña serenidad, caminaron cerca de él.
- ¿Será este el chivo de la leyenda, Ángel? -, se preguntó Miranda.
-No lo sabremos hasta seguirlo-, afirmó Ángel, rotundo.
Cuando ya se estaban acercando demasiado al animal, el chivo se asustó, lanzó un alarido estruendoso y arrancó rumbo al fondo de la cueva.
Ángel sabía que debía seguirlo, así que le avisó a Miranda. Ambos corrieron detrás del chivo a través de un recorrido laberíntico. El animal les estaba ayudando a encontrar la ruta adecuada, o eso era, al menos, lo que Ángel intuía.
Al llegar a una mazmorra más abierta e iluminada, el chivo corrió a toda velocidad y se difuminó junto con las sombras hasta desaparecer. Así, Ángel y Miranda lograron encontrar un lugar que no era muy parecido al de la leyenda, pero en el que seguramente podrían encontrar lo que habían estado buscando."

Sobre el imbunche, se trata de una criatura manipulada por los brujos del Sur chilote, y a la cual se le ha borrado cualquier huella de humanidad, mediante deformaciones y mutilaciones en sus miembros. Como señala Fritz: "El Invunche también ha de incluirse dentro de la categoría de seres oraculares". Al igual que el Chivato, pertenece a las cuevas y "los brujos crían en sus cuevas desde pequeño para consultarlo en sus hechicerías". En Don Guillermo, al protagonista estaban a punto de hacerle un imbunchaje, que consiste en el proceso de volver imbunche a una persona, con tal de someterla a la influencia de la magia oscura. Luego, el concepto del imbunchaje o del imbunchismo pasó a proyectarse de manera simbólica y metaforica hacia toda deformación monstruosa, "espíritu de destrucción" y "desprecio por la belleza y la virtud humanas".

El cronista Edwards Bello señaló incluso que: «El invunche sobrevive en forma de deformaciones morales, en tergiversaciones de hechos referentes a personas y en el acto de degenerar o de viciar las leyes y las costumbres europeas al poco tiempo de haberlas adaptado a nuestro modo de vivir». Concluyó pronto que el imbunchismo pudo llegar a ser una parte incómoda de nuestra identidad nacional. Así lo remarcó también Carlos Franz cuando decía que Chile se debate entre «la muralla y el imbunche. Entre la inútil defensa de nuestras debilidades y la mutilación de nuestras posibilidades»

Sobre el Trauco, creo que ya se ha hablado bastante, y representa quizá a una de las figuras más notorias de las leyendas chilotas. A mi juicio, un ser enigmático e influyente en cierto imaginario oscuro por el misterio que le rodea. Fritz ha dicho que: "provoca pesadillas sexuales, especialmente a los jóvenes; por lo que se puede comparar en ello a los íncubos. Escogida una persona, le envía sueños perturbadores y después la visita". Hay algunas tesis de las cuales no tenía idea, y que sostiene que "su origen deriva de haber sido un rebelde, castigado por Dios y que vaga por la eternidad". Algo así como un "ángel caído", en versión chilote. Puede llegar a ser manipulado, según dicen, por los brujos, para ser su servidor y realizarles ciertos trabajos, tales como el castigo o la venganza. Un poema antiguo sobre el Trauco, desde el imaginario gragkiano, versa más o menos así:

"Un mito que progresa, desde la mirada viril
alumbrada durante los años de conquista
y muchos siglos y feudos hacia el futuro
mientras la criatura permanezca errante
ni las coplas venusianas saciarán su despecho.
El protector del concúbito imperfecto
con poder de Hércules, el oasis de las castas
a imagen y semejanza del Trauco saldrán los primogénitos."

Finalmente, el Ruende. Extrañísimo elemental. Fritz señala que: "sus poderes son inmensos y conoce el Arte de Brujería, en especial del "enlesar" o "embolinar", extraviar a los paseantes de los bosques". Podría decirse que es un gran "enlesador", una criatura que se encarga de desviarles el camino a los que moran por sus tierras. Aunque el Ruende tiene también otra historia, de suyo oscura, y sobre la cual escribí hace casi diez años atrás, en un artículo sobre el monstruoso ser:

"A través de un amigo me entero de la existencia del Ruende, ser legendario de Chiloé con apariencia canina que proporciona exclusivamente ayuda a los hombres desafortunados en cuestiones sentimentales, hombres en general feos, sin actitud ni cualidades suficientes, otorgándoles la pareja femenina que deseen mediante un extraño rito. Ellos deberán acudir a un árbol llamado "Tique” durante cuatro días específicamente en medianoche invocando su nombre. El hombre que ha acudido al Ruende tendrá que señalarle a la mujer que desea conquistar y la criatura supuestamente irá a su casa, para hipnotizarla e infundirle una sustancia con el nombre de "Llapuy" que tiene cualidades afrodisíacas. Una vez que la chica se haya tragado esa sustancia quedaría embrujada y cautivada por el Ruende, y este la llevaría con el hombre que la desea, para así entregarse ciegamente a él, enamorada, creyendo que se trata de la criatura que una noche la poseyó en la oscuridad".

El Ruende representaría, desde la mitología chilota, el deseo salvaje, una manifestación animalesca del "ello" freudiano o una especie de sombra animalizada. No hay un equivalente al Ruende en ninguna otra cultura, que se sepa. Así mismo, en aquel texto escribí que la brujería chilota tiene en el Ruende un culto secreto, una muestra de que con la voluntad mágica de torcer la realidad todo es posible.

sábado, 17 de enero de 2026

El otro día, en el Trotamundos, volví a ver a aquel ex amigo, compañero de U, del cual no tenía idea desde esa fiesta de profesores hecha en el Huevo hace un par de años. Aquella vez, al menos, tranzamos un par de palabras. Esta vez, apenas nos miramos al paso, a lo lejos. Eliminado de su red, y también de su círculo. El sentimiento es mutuo, en todo caso. Lo que provocó una simple diferencia de opiniones políticas, ni el tiempo ni la distancia lo pudo restaurar. De hecho, está demostrado que, con el paso de los años, las diferencias pueden agudizarse y las distancias hacerse insalvables. Si no hay un esfuerzo sincero de ninguna de las partes en restablecer el contacto, lógico que así sea. La cosa es que concurrimos casualmente al mismo evento de rock progresivo, y me senté en un puesto muy distante al suyo. Pasó hasta por el lado y tampoco hubo seña de acercamiento. Disimulé, desvié la mirada y seguí disfrutando el recital. Algo parecido ocurrió la semana pasada con una chica que conocí en el pasado, y con la que hasta salimos. Llegó de improviso al mismo local en el que estaba con un amigo disfrutando de un concierto. Se dio cuenta de mi presencia, pero rápidamente pasó de largo. Ella iba con su acompañante. Se sentó muy próxima a nuestro puesto. Cada quien simplemente vaciló en la suya, haciendo caso omiso de la existencia del otro. Unos perfectos desconocidos. En el caso del ex amigo, se fue antes con una mujer y otro compadre. Me embargó un alivio increíble. En el caso de la chica, me fui de inmediato, una vez que acabó el show. Me sentí aliviado, aunque con una nostalgia contradictoria, una añoranza estúpida a la vez que una molestia. Así era como debía ser, a pesar de los momentos compartidos, a pesar de los estrechones de manos y muestras de afecto, a pesar de las palabras, las necias palabras que pretenden cambiar el cauce de los hechos y la evidencia. Ciertas presencias se han hecho cada vez más ausentes, de un tiempo a esta parte, y esos lazos extintos ya van cobrando la forma de fantasmas que, de tanto en tanto, con silencio incómodo, nos recuerdan lo que fue y lo que no pudo ser, la imposibilidad concreta de la comunicación, cuando el motivo de su ruptura se vuelve irreversible.
La nueva tesis de Byung Chul Han en su libro "Sobre Dios. Pensar con Simone Weil": "Dios no ha muerto, murió el ser humano al que se le revelaba".

viernes, 16 de enero de 2026

Gulag para el poeta cancelado (poema)

Del imaginario gragkiano



Gulag para el poeta cancelado 

En nuestra impoluta zona

No habrá lugar para voces contaminadas

Por la dominación burguesa

Gulag para el canalla disidente

Rajen su garganta atorada en incorrecciones

En imprecaciones a la doctrina material

En exabruptos delirantes

Sueños febriles sin asidero en la realidad inmediata

Carente de conciencia, pero la de clase 

Repleta, en cambio, de toda clase de metáforas indescifrables

Insolentes para con el camarada

Egoístas hasta la médula, reverberantes en el cálculo contradictorio 

Rebosantes de hielo morado y de superchería

Opio de nigromante, incantación obscena del espíritu, 

ficción devoradora del hombre 

No del viejo, del nuevo, latente, por venir

Que no tenga lugar jamás

Ese hijo de la grandísima

Que sea desterrado de todos los futuros y todas las épocas 

En el útero abortado de la historia 

Que se vuelva desecho orgánico 

Que sus palabras palidezcan al albor del fuego épico 

Al calor de la barricada vital

Que se vuelva tan irrelevante que las calles mismas 

tachen su nombre en las paredes 

Que se vuelva un fantasma de sí mismo para sí mismo

Que se consuma en la dialéctica sin fin de los traidores

Que su nombre nunca jamás pueda ser reproducido en ningún medio disponible

Sin asco ni vergüenza 

Que calle para siempre

Que fallezca su descendencia

Que colapse su estatura y que se derriben sus estatuas

Que sus miembros nunca puedan reescribirlo

Gulag para el poeta disidente 

No hay tiempo para extravagancias 

Ni para el pensamiento individual 

Solo cabe la acción o el marasmo cómplice 

La meditación absorta de un interior imposible 

No importa la corruptela en nuestras filas

Todo se supedita al Bien Mayor, al horizonte definido de las batallas populares

La idea siempre fue despertar al colectivo desde el estómago hambriento 

La idea siempre fue reducir la discusión filosófica a la materia, a la materia 

Lo único existente, incluido el universo y sus hipérboles

Incluidas las (des)apariciones del significado

La etérea música de los delirantes

La agencia mística de los poderosos y sus acólitos, sedientos de quimeras

Ya no servirán los entuertos ni los movimientos del alma

Al momento de alzar los puños

Ya no servirán las elucubraciones de la magia hermética ni elitista 

Al momento de pulir las piedras

Y dirigirlas contra los enemigos

Quien no esté convencido, quien no profese nuestro credo, el credo del mañana

Nuestro activo más preciado, está muerto

Desde ahora en adelante, su rostro figurará deformado en todos los espejos 

Resquebrajado, hecho añicos

No podrá reconocerse en él otra cosa que una masa indiferenciada

Una pesadilla del otro, una pura sustancia 

Solo posible en la máxima nulidad

Despojado será de su carne y de su sexo

Hasta de su silencio

de todo lo que lo hace reconocible ante sus cercanos 

Tachada su fisonomía, denegado su código genético 

No volverá a abrir ninguna otra puerta 

No dejará abierta ninguna otra ventana 

En los sótanos infinitos, para que socave

El rastro del misterio

Porque allí solo habrá la eterna bravata

Del asambleísmo sofista

Allá el poder se volverá praxis

Esconderá a sus ratas y a sus comadrejas 

Para hacerse real y servir al nombre 

De las causas profundas 

Que sea necesaria la calumnia 

Manchar su obra y su figura hará falta 

Con tal de ahogar cualquier posibilidad de reivindicación 

Que regrese Fedra, que vuelva la marchita instrumentalizada

Reescribiremos el guión de los acontecimientos 

Aunque para ello claudiquemos en el presente 

Y le abramos paso al adversario absoluto

Porque la verdad nunca fue alcanzable

Y si es necesario renunciar a la búsqueda del mito

sacrificaremos el altar sagrado

Porque nada hay, ni Moloch ni Caín 

Apenas símbolos de la excreción metafísica 

Que estará a punto de ceder 

Frente al avance categórico de la violencia 

Afilen el resentimiento 

Agudicen el conflicto 

Que arda la llama del rencor milenario 

De la deuda generacional impagable

Del averno de las contradicciones humanas

Será necesario, de nuevo, el caos en el orden

El Estado de anomia, el impulso rabioso de los desposeídos

Para librar la batalla teleológica contra el sentido, contra la trascendencia suprema

Contra el oscurecedor

Contra el chacal de la imaginación 

Fuerza centrífuga sin destino

Ejecución a las palabras infames 

Gulag al poeta de lo ambigüo

Gulag al animal de lo ininteligible

Su cabeza rodará sin fondo en los callejones sangrientos 

de la justicia, la libertad y la fraternidad 

Y la violencia, la Madre Violencia

Heredera del Padre Razón, Padre incestuoso 

será, otra vez, la abortera de toda historia conocida y por conocer.

jueves, 15 de enero de 2026

Anotación brevísima a Paul Tilich: para ser hay que tener coraje, pero para no ser, todavía más.

A un siglo de la "Metrópolis" de Fritz Lang: la vigencia futura de la "Máquina Corazón".

Fritz Lang dirigió su aclamada Metrópolis en el año 1927, hace casi un siglo, y en la película se representa cómo sería el mundo para el año 2026, es decir, nuestro presente. ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción resultó ser posible? Lang y su coguionista Thea von Harbou se imaginaron una ciudad al estilo Nueva York en clave gótica futurista. “Miré las calles —las luces deslumbrantes y los altos edificios— y allí concebí Metrópolis”, dijo el director. En ella, amplios bloques gigantescos se elevaban hasta el cielo, algunas calles pasaban arriba entre los edificios, había mucho humo, dándole a la atmósfera un tono oscuro, con un color gris perpetuo, y lo que es más importante: los autómatas humanoides se abrían paso en ese escenario. El robot Maschinenmensch (Hombre-Máquina) creado por el científico Rotwang, tomó la forma de un personaje femenino, María, un "ginoide" y fue concebido con un solo fin: la manipulación de los obreros de la ciudad y su rebelión en contra del líder Joh Fredersen para justificar un Estado represor y absoluto, en un claro antecedente del Gran Hermano orwelliano. 

En cierta manera, más allá del plano estructural y arquitectónico del mundo en Metrópolis, dos lógicas sobreviven poderosamente al día de hoy: la lógica del poder vertical, influido por otros poderes en las sombras, que crea las condiciones para el problema y luego él mismo propone una solución abrupta consistente en mayor control y menor libertad de conciencia; y la lógica transhumanista de mejoramiento y perfeccionamiento del ser humano a través de la tecnología, y que revive en clave postmoderna la vieja disputa entre vida-artificio o entre creador-creación, la cual constituye uno de los conflictos más candentes de la ciencia ficción contemporánea (que resultó tener mucho más de pronóstico y de anticipación). 

La genialidad de Metrópolis recae en su capacidad visionaria y en la potencia de su mensaje que podría parecer retrofuturista: “mediando entre el cerebro y la mano ha de estar el corazón". La clave está en responder quién o quiénes son el cerebro, la mano y el corazón en todo este juego. En el filme, la reconciliación entre María, Freder y los representantes de los obreros, crea el espacio para la restauración política corporativa (superada años después por la propia caída de la Alemania Nazi). La "Máquina Corazón" no fue realmente destruida, solo fue sofisticada y preparada para el nuevo orden que vendrá ¿uno transhumano? ¿multipolar? ¿postcapitalista? todo dependerá de lo que le diga su intuición y su lectura de la realidad, aún orgánica. 

La experiencia me ha enseñado que es mucho más efectiva y sincera una confianza en uno mismo y en tus cercanos que una esperanza ilusoria en la humanidad como conjunto. A eso le sumo una perspectiva estoica: lo que está fuera de nuestro control no tendría que preocuparnos. Cualquier creencia en un futuro mejor (o en un sistema ideal de corte teleológico) fracasa y fracasará rotundamente por el simple hecho de que somos falibles. No hay un fin de la historia, por la sencilla razón de que nada acabará. Todo seguirá su curso a pesar de nosotros.
En relación a la esperanza, pienso que lo único que vale es la lucidez, más bien una esperanza en clave cioraniana: no mejorar el mundo, sino que dejar de mentirse sobre él. Esa convicción no vendría de imaginar un futuro mejor, sino que de romper el hechizo del dogma, de sabotear las ilusiones.

sábado, 10 de enero de 2026

“Es acrítico todo intento por definir la literatura o sus materiales mediante algún predicado permanente y global tales como identidad, tolerancia, memoria, cultura, solidaridad, etc. (…) porque estos predicados son siempre abstractos, y presuponen ya la ideología o las creencias que se pretende derivar de ellos. Los materiales literarios no son una esencia rígida y lineal, definitivamente dada, sino un contenido que está haciéndose y reelaborándose circularmente, esto es, dialécticamente”. Dichos de Jesús G. Maestro, en el 2006. Se trata de un planteamiento que se acerca a mi propia perspectiva actual sobre el asunto, y que se contradice totalmente con el intento posterior de Maestro por definir a la literatura de manera genérica desde una pretendida mirada científica, dentro de su Crítica de la razón literaria. Si la literatura realmente se abre hacia la libertad (¿cuál libertad, precisamente?), también debiera superar cualquier atisbo de encasillamiento categórico. Hay otra frase de Todorov, respecto de la escurridiza literatura, que viene muy a cuento: “no hay una ciencia de la literatura, porque –aprehendida desde diferentes puntos de vista- la literatura forma parte del objeto de cualquier otra ciencia del hombre (…) Pero, por otra parte, no hay una ciencia de la literatura, porque los rasgos que caracterizan a la literatura vuelven a encontrarse también fuera de ella, aun cuando forman diferentes combinaciones”. Y así, aquella temible pregunta, lanzada en aquella clase inicial de Fundamentos por el profesor Nordenflycht, sigue sin ser respondida del todo: ¿Qué es literatura? ¿Qué es literatura?
Decía Erza Pound: "Haceos fuertes en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza".
Me inclino por el retorno del mito, por la búsqueda de lo fundante. El progreso lineal e indefinido, la lógica de la acumulación, el exceso de optimismo por el futuro ya perdió para mí su norte.

viernes, 9 de enero de 2026

Anotaciones y digresiones sobre la partida de Álvaro Peña, el primer punk porteño:

1 Peña amerita un estilo sin demasiado sistema, sin tanta estructura, por eso le escribo así a la rápida, con numeración arbitaria, al ojo, al pulso. Para el 2018, lo fui a ver al Rockódromo y se dio el lujo de saludar a los porteños diciendo "gracias, chusma inconciente", ironizando con los clásicos dichos del ex presidente Alessandri. "Valparaíso que dejé atrás, que me vio nacer, un siete de diciembre, en el cuarenta y tres, en avenida Francia, con sus olores multimil". Misma Avenida Francia a la que se le quita la f de vez en cuando, para honrar su legado clandestino.

2 Se dice de Peña que fue la leyenda punk de Chile, olvidada pero viva, quien otrora fundó, junto a Joe Strummer de The Clash, la banda de culto The 101'ers, prácticamente a la vanguardia del boom británico, luego de su vertiginoso exilio. Asimismo, se dice de Peña y su banda que, junto a Los Saicos del Perú, fueron los verdaderos ídolos escondidos, alimentando el relato en torno al origen sudaca del punk. No sé cuánto de cierto haya en eso, y para el caso, no interesa, lo que importa, lo que siempre importó fue el mito, porque el mito tiene arte y tiene ruido, un caos que desafía lo literal de todo el asunto.

3 Peña, the chilean with the singing noise, era, a su manera, un punk sano: no tomaba, no fumaba, ni siquiera comía carne, pero tenía salud (¡Prefería beber su propia esperma! jaja). Su transgresión consistía, en cambio, en la heterodoxia, en el desorden ordenado, en la impostura creativa. Seguiré el camino de Peña: no a los excesos, sí a las locuras del arte, doblemente sí a las voladas de la mente. Además, seguir la línea del que desordena sus sentidos con sustancias es demasiado corriente principal. En un Chile que ha hecho del copete una institución y de la droga un recreo para "los vivos", la abstinencia y la limpieza del organismo son el nuevo punk. El verdadero caos, la verdadera subversión está acá adentro, en el imaginario, y no necesita estupefacientes ni sobreestímulos para su rebelión.

4 Cuentan que el nombre de la banda The 101'ers, "los cientouneros" se debe al cuarto 101 de 1984. Una época orwelliana necesitaba una banda punk con un porteño loco en sus filas.

4 Preguntado sobre cuál es el problema principal en Chile, Peña respondió que la corrupción política, la caca de perro, la hediondez, que vienen a ser lo mismo, aunque los perros son más orgánicos.

5 En el Festival del Fin del mundo, mientras los punkis de la Región traían cantidades industriales de alcohol de dudosa calidad, Peña fue visto comprando y comiendo pastelitos.

6 ¿Será acaso Valparaíso la ciudad más punk del planeta? ¿Seguirá a la altura de su propio mito?

THE WHIP OF INDIFFERENCE

UN HOMBRE HA CAMINADO

SU SENDA BUSCANDO

VANAMENTE EL ANCLA DE SU VIDA.

EN SU PASO ENCONTRO GENTE

QUE ACERO SU CARNE Y SU MENTE

GENTE, CORTANTE, CORTANTE

E INDIFERENTE.

POR AHI

CERCA

DE LA QUEBRA AJI

CONOCI

LA INDIEFERENCIA

QUE EN CHILE LIBRE

NUNCA VI.

OTRO HOMBRE HA CAMINADO

SU SENDA BUSCANDO VANAMENTE

EL ANCLA DE SU VIDA.

CAMINAR Y CAMINAR Y NO SABER

DONDE LLEGAR

CAMINAR POR LAS CALLES Y NO TENER

DONDE LLEGAR

CAMINAR - CAMINAR - CAMINAR.

jueves, 8 de enero de 2026

Adiós a Béla Tarr, oráculo del ocaso

“Todo ha sido degradado, pero puedo decir que ellos han arruinado y degradado todo. Porque esto no es algún tipo de cataclismo, que cae sobre los humanos. Por el contrario se trata del propio juicio del hombre, su propio juicio en sí mismo, con, por supuesto, la ayuda de Dios, o me atrevo a decir: con Dios formando parte... o con lo que sea que ha tomado parte... de la más espantosa creación que puedas imaginar. Porque como verás, el mundo ha sido degradado. Así que no importa lo que diga porque todo ha sido degradado por lo que han adquirido como lo han conseguido de una forma deshonesta y artera, lo han degradado todo. Porque sea lo que sea que toquen, y ellos lo tocan todo, lo degradan. Este es el camino hasta la victoria final. Hasta el triunfante fin. Adquirir, degradar. Degradar, adquirir. O de forma diferente si quieres: Tocar, degradar y así adquirir, o tocando, adquiriendo y entonces degradando. Ha sido así durante siglos. Sigue y sigue y sigue. A veces a escondidas o groseramente, a veces discretamente, a veces brutalmente. Pero ha sido así y sigue siendo. Así, solo de una manera, como ratas atacando en una emboscada. Porque para esta perfecta victoria era esencial que el otro lado pensase que todo eso es excelente, grande y de alguna manera noble. No debería lleva a ninguna clase de lucha. No debería haber ninguna clase de pelea, solo la repentina desaparición de un lado, significa la desaparición de la excelencia, lo grande, lo noble. Así que los ganadores son quienes atacan y emboscan las reglas de la tierra, y no hay ningún pequeño recoveco donde uno pueda esconderse de ellos, porque todo lo que ponen sobre sus manos es suyo. Incluso cosas que pensamos que no podemos alcanzar - ellos si pueden - también son suyas. Porque el cielo ya es suyo y todos nuestros sueños. Suyo es el momento, la naturaleza, el silencio infinito. Hasta la inmortalidad es suya. ¿Me entiendes? ¡Todo, todo está perdido para siempre! Y las nobles, grandes y excelentes personas se pararon aquí, si puedo decirlo así. Se detuvieron a esta altura, y tuvieron que entender y aceptar que no hay Dios o Dioses. Y el excelente, el grande y el noble tuvieron que entender y aceptar esto, desde el principio. Pero, por supuesto, eran bastante incapaces de entender esto. Ellos lo creían y aceptaban pero no lo entendían. Ellos solo se pararon aquí, desconcertados, pero no resignados. Hasta que algo - que despertó en sus cerebros - finalmente los iluminó. Y todos a la vez se dieron cuenta que no hay ni Dios o Dioses. Todos a la vez vieron que no hay ni bien ni mal. ¡Entonces todos vieron y entendieron que si esto era así, entonces ellos mismos ni siquiera existían! Verás, creo que éste fue el momento en que podemos decir que fueron extinguidos, que se quemaron. Extinguidos y quemados como el fuego que arde en el prado. Uno era un constante perdedor, el otro era un constante ganador. Derrota, victoria, derrota, victoria. Y un día – aquí en esta zona- tuve que darme cuenta, y me di cuenta, que estaba equivocado, estaba realmente equivocado cuando pensé que nunca hubo y nunca pudo haber algún cambio aquí en la tierra. Porque, créeme, ahora sé que este cambio ya es una realidad.”

Monólogo central, extraído de los subtítulos, de El caballo de Turín, dirigida por Béla Tarr y Ágnes Hranitzky con guión de László Krasznahorkai y Béla Tarr. El fallecido director húngaro había dicho que “el tiempo es el protagonista de sus películas”. Ciertamente, es el tiempo cronológico, el de la duración lenta, oxidada por acción humana, por corrosión de su propio desgaste, a causa de una existencia cansina, huérfana ya del sentido que le imprimía su cuota de trascendencia.

En El caballo de Turín, no hay kairós. Se perdió el tiempo mítico, sencillamente, porque se trata de un mundo abandonado de Dios. La alusión a Nietzsche inaugura la desolación de una tierra desalmada. El caballo, cual camello nietzscheano, aguanta y sopesa la carga más pesada, la carga del dolor de una conciencia que se atormenta por su gravedad. El tiempo trastabilla en su fuero cotidiano, las horas pasan y demacran el rostro de sus personajes, atestiguan la pesadez de una vida monótona, esa es la vida que Tarr retrata con magistral lucidez, la vida de los que han perdido el último destello del mito, del relato fundante.

Abandonados a la esperanza, deletrean con sus hábitos redundantes los últimos vestigios de su humanidad. No es simple pesimismo ni nihilismo al uso, ni tampoco una exhibición grotesca de la desilusión: es el registro poético de un universo que ha olvidado su centro, desarraigado ya de sus pasos vibrantes y de sus símbolos encendidos. Bajo el guion de la película, subyace la mirada literaria del reciente Nobel, László Krasznahorkai, como si se tratara de una declaración de principios. En Satántango, novela del Nobel y llevada al cine por Béla, (que me recuerda mucho al Tarkovski de Andrei Rublev) aquel trasfondo sombrío y aquel sentimiento yermo, infecundo, devastado, es llevado a un extremo, prolongando las escenas, dilatando los planos secuencia, inoculando una lentitud casi metafísica, en el contexto de la Hungría post comunista. Algo muy similar ocurre en El caballo de Turín, aunque mucho más condensado. El tiempo figura como un Dios pálido, que palidece y ensombrece todo a su alrededor.

“Lo terrible siempre está llegando”, se escucha a decir a otro crítico, sobre la obra de Tarr. Ciertamente, es así. Y esa es la sensación que queda tras la obra de Tarr. Lo humano acarrea en su seno lo terrible, hace suya la tragedia, pero no a la manera griega, sino que a la manera del ocaso del mundo moderno, sin ánimo heroico ni triunfal, sin un clímax rimbombante, ni tampoco una catarsis liberadora; antes bien, con un ritmo agotado, con un movimiento depresivo y depresor de lo vivo, porque lo vivo se resume en la merma de su voluntad, cuando los días se tornan grises y el cierre del firmamento se palpa en la tierra reseca. Los últimos hombres miran al cielo y apenas lloran, asumen con resignación serena sus días y elaboran con mucha prolijidad el retiro definitivo de la función.

El cine de Béla Tarr, se ha vuelto, por derecho propio, ese caballo de Turín azotado por su dueño, incomprendido, embrutecido por acción de la inmisericordia, que apenas zozobra ante el auxilio desesperado de un filósofo marchito. Es el espíritu del siglo, documentado en la retina, es el documento audiovisual que registra el ocaso del tiempo humano, es la elegía decimonónica traída de vuelta a nuestro falso frenesí, a nuestro traumático y vertiginoso presente, para remover la conciencia adormecida entre voladores de luces, imágenes apócrifas y futuros artificiales.

El cine de Béla Tarr obliga a detenerse, y eso ya constituye un desafío, una apuesta total.

La voz de una joven poeta estadounidense, Renée Nicole Macklin-Good, fue asesinada a manos de los agentes de Servicios de Inmigración y Aduanas en Minneapolis, tras un confuso incidente. Su poesía llega por estos lados de manera póstuma, como si se tratase de un canto elegiaco. Otro tanto ocurría también durante el periodo más intenso del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, o entre Israel y Palestina. Recuerdo que poetas de cada nación involucrada morían a destajo, por acción directa o indirecta de los agentes de poder. Una lástima tener que conocer nuevas voces de otras tierras lejanas de esta manera tan cruenta. Por lo pronto, nos queda la palabra, la palabra fúnebre que sobrevive al funesto destino de sus interlocutores. Los siguientes versos de la poeta se hicieron virales porque fueron ganadores de un premio. Riman poderosamente con las circunstancias:

quiero de vuelta mis mecedoras,
atardeceres solipsistas,
& sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros 
    de las patas peludas de las cucarachas.

he donado biblias a tiendas de segunda mano
(las aplasté en bolsas de basura de plástico con una lámpara de sal ácida 
    del himalaya;
las biblias postbautismales, las que saqué de las esquinas de las manos 
    carnosas de los fanáticos, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias):

recuerdo más el olor a goma resbaladiza de las ilustraciones brillantes 
    de los libros de texto de biología; me quemaban los pelos de la nariz,
& la sal & la tinta que se me pegaron en las palmas.
bajo los recortes de luna a las dos cuarenta & cinco de la mañana estudio 
    & repito
            ribosoma
            endoplasmático—
            ácido láctico
            estambre

en el IHOP de la esquina de powers & stetson hills—

repetí & garabateé hasta que se abrió camino & se estancó en un lugar 
    que ya no puedo señalar, tal vez mis entrañas—
tal vez ahí, entre mi páncreas & mi intestino grueso, está el insignificante 
    arroyo de mi alma.

es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas; dura & fragmentada 
    por el conocimiento que solía sentarse, un paño sobre la frente febril.
¿puedo dejarlos a ambos en paz? Esta fe voluble & esta ciencia 
    universitaria que me abuchea desde el fondo del aula

            ahora no puedo creer 
            que la Biblia, el Corán & el Bhagavad Gita me estén deslizando 
el pelo tras la oreja, como solía hacerlo mamá, & que exhalen por la boca 
    “hagan espacio para la maravilla”.
todo mi entendimiento se desliza por la barbilla hasta el pecho
    & se resume en:

la vida es simplemente
el óvulo & el espermatozoide
& dónde se encuentran esos dos
& con qué frecuencia & con qué éxito
& qué muere allí.
Según Paul Strathern, escritor británico, en su libro Rise and fall: a history of the World in Ten empires, el imperio español ni siquiera aparece entre los dieciséis peores imperios más sangrientos de la historia. ¿Cuál aparece en la lista? Sí, el británico, y ojo, también el Ruso ¿Ya entendieron de qué va el asunto? Deconstruya su leyenda negra. Si usted es de por acá, reivindique su idioma y su historia, la de su propia lengua madre.
¿Quién no ha tirado con ganas para espantar las penas? Un buen o mal polvo puede redefinir el curso de la historia.

miércoles, 7 de enero de 2026

En respuesta a Mario César Ingénito

El proceso de desidentificación es lento y gradual y no se da de la noche a la mañana. Las más de las veces se vuelve al engaño, se retrocede. El trabajo sobre la conciencia no tiene otro límite que el impuesto. Hay que volver una y otra vez sobre el espíritu, como se vuelve sobre la piedra en un cuarto de reflexión.

lunes, 5 de enero de 2026

Despertar es comprender que, con o sin poesía, estamos perdidos, solo que con poesía, al menos, se puede rumiar la pérdida, darle forma con la lengua, masticarla y hacerla un poco más digerible...

domingo, 4 de enero de 2026

Y mientras todo ocurre, el gigante asiático, China, sigue con su táctica sigilosa, haciendo suyo el milenario "Arte de la guerra" de Sun Tzu: "deje que sus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando se mueva, caiga como un rayo".
Jesús G Maestro realizó una lectura de la novela Doña Bárbara del novelista y ex presidente venezolano Rómulo Gallegos, para poder interpretar lo que pasó con el derrocamiento de Maduro. Ciertamente, la dialéctica entre civilización y barbarie sigue más viva que nunca. Dijo Maestro que: "si hoy día leyéramos esta novela, Doña Bárbara, sería imposible no ver en la figura de este personaje, Mr Danger, un personaje que estará en la mente de muchos cuando piensan en la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Unos estarán a favor, otros estarán en contra, pero estén a favor o en contra, lo que sí está claro es que hay países que no son soberanos, por mucho Bolívar que les echen en su historia, no han sido soberanos, sobre todo después de Bolívar, porque han dependido siempre de la intervención de un Mr Danger. Piensen en República Dominicana, piensen en Argentina, piensen en Uruguay, piensen prácticamente en Panamá, en México. Es decir, no hay un solo país en Hispanoamérica que, después de 1810 o 1821 no se haya visto intervenido histórica, política, militar y económicamente por la anglosfera, por Estados Unidos".
Comentario de Santiago Armesilla: "el derecho internacional no ha existido nunca más que como una ficción jurídica". Lo dijo en referencia a las palabras de Alexander Dugin, cuando declaró que "el derecho internacional ya no existe". También había una frase de Slavoj Zizek, muy similar, que aseveraba que: "la democracia es una ficción necesaria". En ese contexto, yo me pregunto: ¿tiene sentido seguir hablando de democracia representativa, de derecho y de soberanía nacional, en un concierto de potencias avasallantes sin límites y el silencio cómplice de los organismos que se supone debieran ser los árbitros del consenso? Lo que pasó con el derrocamiento de Maduro -consecuencia de su propio rol como narcodictador- remarca una vez más que todo se reduce a la espada de la voluntad junto a su brazo globalista. Doctrina Monroe del siglo XXI, en lugar del Socialismo del Siglo XXI. Hobbes y Maquiavelo imperan. El Leviatán hará las veces de monarca del orden, del orden en el caos, y Maquiavelo será el sabueso del infierno.

sábado, 3 de enero de 2026

Alexander Dugin: "La palabra "paz" ya no tiene ningún significado. Totalmente. Deja de usarla. Hablemos en los términos de la voluntad y las capacidades para imponerla".
Y yo me pregunto, una vez más: ¿Podrá el poder de la palabra poética, por sí solo, revertir el curso implacable de la historia? 

Maduro ha sido derrocado, ¿qué hay detrás?

De la noche a la mañana, despertamos con la noticia de que Maduro fue capturado junto a su esposa por el gobierno norteamericano. Al principio, pensé que se trataba de alguna broma atrasada del día de los inocentes o de un montaje hecho por Inteligencia Artificial. Pero no. Los medios oficiales se hicieron eco de lo ocurrido, casi al unísono, claro está, con la información a medias. ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Con qué fines? Preguntas claves que serán respondidas parcialmente, conforme la cosa siga candente y se decante por uno que otro reducto y evolucione conforme al peso de las variables y las decisiones. 

Hay que señalar, eso sí, algunas cosas. Por un lado, cayó Maduro bajo la acusación de narcoterrorismo. Bien por el derrocamiento de un tirano corrupto. Por otro, se desplegó la señal de un posible conflicto que, de no encontrar atajo, podría desembocar en una guerra civil, ante la anomia del enclenque derecho humano internacional. Otro caso histórico y clásico de intervencionismo yanqui, en tierras que considera enemigas a su conveniencia. Se trata de un ajedrez geopolítico, uno más dentro de la variable globalista. Los BRICS intervendrán de seguro, cada uno con sus respectivas cartas. Rusia tiene mucho que decir al respecto, en calidad de aliado estratégico. China seguirá silenciosa, imponente, sagaz en sus movimientos económicos y comerciales. 

A no confiarse. Puede haber sido perfectamente pactado, a juzgar por lo expedito de la operación. Y no sería para nada extraño, puesto que no cayó el Cártel de los Soles, solo uno de sus líderes. Podría ser otra pantomima del poder global, en un devenir repleto de encubrimientos y de conspiraciones. Urge una lectura lúcida, sin triunfalismos ni derrotismos ingenuos, y esa lectura paralela solo puede hacerse en base a una interpretación sobre los polos de poder en conflicto. En ese sentido, el tablero podría moverse en algunas direcciones, tales como la de la sucesión interna, la transición negociada o la más peligrosa, la fragmentación completa del poder político, la absoluta balcanización, la transformación del territorio venezolano en campo de disputa, un enfrentamiento entre los brazos armados de los carteles de la droga, el pueblo llano civil y los aparatos del Estado, sobrevivientes a la abrupta terapia de choque extranjera. Los próximos días serán decisivos, porque no se trata de buenos y de malos, o de culpables o de inocentes, se trata de quién ocupa los vacíos de poder e instala en ellos su dominio.

Hace seis años atrás, Maduro afirmaba, cual John Titor latinoamericano, que había ido y vuelto del futuro y había visto que la unión cívico-militar le garantizaba la paz y la felicidad a su pueblo. Hoy, a comienzos del 2026, su propia gente le ha demostrado que ese sentimiento extático venía precisamente con su sacrificio. Es la historia, una vez más, con su sarcasmo a destiempo, el contundente peso de la realidad, el tiempo histórico que recicla sus mismos traumas, el proceso de la historia que deviene una espiral, que gira sobre un mismo eje y que, como señalé años atrás, a propósito de la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia: antítesis y confrontación de un poder sobre otro, sin garantía de síntesis. No habrá síntesis posible, en una sinarquía tergiversada.