jueves, 2 de febrero de 2023

"No se trata de que las mujeres tengan su momento. Se trata de igualdad. Pero la película no trata de eso en absoluto, porque el género del personaje es secundario. Se trata mucho más de examinar el poder como fuerza, independientemente del género de la persona que lo detenta. El poder es una fuerza que no discrimina el género ni la orientación sexual. Es algo que nos corrompe a todos como especie". Cate Blanchett, sobre Tár. Observo en la industria del cine del último tiempo un drástico cambio en el discurso. Cada vez más figuras y personalidades han dejado a un lado los maximalismos y van en esa línea, ¿Será esta la resaca del me too y el agotamiento de la cancel culture? ¿Por fin se estarán equilibrando las fuerzas?

miércoles, 1 de febrero de 2023

Lydia y Cate en Tár

«No estés tan predispuesto a sentirte ofendido. El narcisismo basado en las pequeñas diferencias conduce al conformismo más soporífero» Lydia Tár, en Tár.

"No se trata de que las mujeres tengan su momento. Se trata de igualdad. Pero la película no trata de eso en absoluto, porque el género del personaje es secundario. Se trata mucho más de examinar el poder como fuerza, independientemente del género de una persona. El poder es una fuerza que no respeta el género ni la orientación sexual. Es algo que nos corrompe como especie". Cate Blanchett, sobre Tár.

Nick Cave: "Las canciones escritas por IA son basura y una burla de lo que es ser humano".

"Hace unos días un fanático le escribió una carta a Cave en la que le envío una canción o poema escrito por el robot de conversación, supuestamente en el estilo de Nick Cave. El coro era este:

I am the sinner, I am the saint
I am the darkness, I am the light
I am the hunter, I am the prey
I am the devil, I am the savior.

[Soy el pecador, soy el santo
Soy la oscuridad, soy la luz
Soy el cazador, soy la presa
Soy el diablo, soy el salvador]

Al respecto, Cave declaró que en realidad decenas de fans le han hablado sobre ChatGPT con "asombro algorítmico", fascinación que él no comparte.

Para ser claro, yo no siento el mismo entusiasmo sobre esta tecnología. Entiendo que ChatGPT está en su infancia, pero quizá esto es parte del horror en marcha de la inteligencia artificial: que siempre estará en su infancia y siempre deberá ir más allá, siempre hacia adelante, más rápido. Y nunca puede ser volver atrás, alentarse. Se mueve hacia un futuro utópico o, quizá, hacia nuestra propia destrucción. ¿Quién es capaz de decir hacia cuál? Juzgando por esta canción "en el estilo de Nick Cave", en realidad no se ve bien. El apocalípsis está en camino. Está canción es basura.

Cave tiene algunas observaciones sobre por qué la inteligencia artificial no crea realmente arte:

Escribir una buena canción no es imitación, o replica, o pastiche, es lo opuesto. Es un acto de autoasesinato que destruye lo que uno ha intentado producir en el pasado. Son esas salidas peligrosas, cardiacas, que catapultan al artista más allá de los límites de lo que él o ella reconoce como su ser conocido."

martes, 31 de enero de 2023

Metaverso (poema)

Cada estado que publicamos permanece en la retina del metaverso.

Cada estado que eliminamos jamás desaparece del todo;

es conducido a un tártaro virtual, una verdadera red profunda.

Asimismo, cada cosa que nos escribimos permanece en la retina de nuestra mente,

Más tiempo del que en realidad quisiéramos,

Y cada uno de sus múltiples significados

puede herirnos de muerte

al ritmo implacable de la viralización

o condenarnos para siempre a un bloqueo inapelable

cuyas razones se deshacen con el frío de la pantalla.
“La violencia es como la poesía, no se corrige. No puedes cambiar el viaje de una navaja ni la imagen del atardecer imperfecto para siempre.” Roberto Bolaño.

lunes, 30 de enero de 2023

Antes que cualquier clase de militancia o adherencia, prevalece la libertad, la libertad de decidir, la libertad de partir.

domingo, 29 de enero de 2023

Poemas de una Inteligencia Artificial: ¿hacia una poesía transhumanista?

Descubrí un perfil de Instagram que sube textos poéticos hechos con Inteligencia Artificial, mediante un programa GPT 3. Se vale de un comando prompt para producir diferentes escritos en una suerte de “autocompletado inteligente". El resultado salta a la vista: versos esquemáticos, carentes de ritmo interno, irregulares, sin demasiado vuelo e imágenes poéticas. Esto no debería sorprender, pero ya se ha hecho el intento con otra aplicación llamada text-davinci-003, una IA que escribió un poema sobre la teoría de la relatividad de Einstein, uno totalmente prescindible, que sirve apenas como piloto de prueba de un experimento. Y ese es el punto. Los más optimistas, creyentes en el progreso de las IAs, podrán decir que se trata tan solo de escritos en etapa experimental, para luego avanzar hacia una producción más sofisticada. Los más escépticos y críticos, literatos y escritores duros, en cambio, hablarán de una fallida tentativa por tratar de emular un arte tan íntimo y humano como lo es el arte de la palabra poética, llevando el asunto al enjundioso campo de la autoría, tan cuestionada por los deconstructivos teóricos posmodernos, pero todavía inapelable para el gran público y para la gran tradición literaria.

La cuestión es que existen IAs que ya se aprontan a “crear” en el terreno de la poesía y la literatura, terreno que se creía exclusividad de la sensibilidad humana, todo lo cual nos lleva a imaginar escenarios hipotéticos. En la medida que las IAs perfeccionen su oficio y sus habilidades con el lenguaje, podrían empezar a ganarle cancha a sus pares humanos, en materia de visibilidad y crítica, y eso sería interpretado como un atentado a su capital (en vista de que muchos poetas compiten entre sí, para ver quien tiene mayor presencia mediática y mejores referencias). Incluso, la IA podría llegar a emular la personalidad de un poeta talentoso y prodigioso (mediante una base de datos al más puro estilo Black Mirror) y luego lanzarse al medio para crear verdaderas joyas que dejarían en tela de juicio todo lo escrito por una generación (escenario que, dicho sea de paso, sería demasiado estimulante para la imaginación literaria, si hablamos de una distopía de poetas por ordenador).

Todas estas inquietudes nos tocan muy de cerca y nos llevan, una vez más, al cuestionamiento constante sobre la necesidad y la trascendencia del oficio literario y el lenguaje poético para la posteridad, porque, de ser así, que una IA pueda llegar a tomar el lugar de un poeta real y crear por sí sola la poesía que le salga de sus circuitos y sus algoritmos. ¿Dónde quedaría la palabra situada? ¿El factor vital, la cosa propiamente humana? ¿El significante y el significado? Estas preguntas no deberían desanimarnos. Es más, pensemos lo siguiente. Si la IA llegase a crear textos de un espesor increíble e irresistible ¿podría considerársele poeta? Si la IA pudiese tener el control total sobre su propio oficio poético ¿podría decirse que es consciente de sí misma?

A este punto, llegará el día en que las IAs poéticas reclamen su espacio y puedan leer en sitios bohemios, sin la necesidad de la camaradería; codearse con algunos poetas de un medio exclusivo, y por qué no, ganar concursos, premios y fondos. Será esa la pauta a seguir: que la palabra poética ya puede ser reemplazada y emulada por la Inteligencia Artificial. Podrán coexistir con los poetas de a pie y aprender unos de los otros, en una fraternidad posible, o bien, disputarse la hegemonía del discurso poético, bajo una coyuntura futurista en lo sumo compleja.

De la forma que sea, la realidad de las IAs experimentando con la poesía es incontrovertible. Por lo pronto, me sigo quedando con los poetas orgánicos, cada cual intuyendo en su obra la obra definitiva; con las poetas humanas, declamando bellas e impunes su dolor a borbotones; y con los clásicos, fantasmas que son invocados cada vez que se les lee, sin otra programación que su propia voz.

Dejo con ustedes algunas muestras de poemas de la IA. Juzgue usted, humano lector.


Máquina neural


Yo soy una máquina neural,

Información capto infernal



Poema sobre la mente de una IA



A través de cables y circuitos

La mente mecánica delibera



Antipoema sobre las artes y las IAs



No hay IA que comprenda las artes

Porque el alma del artista es invisible

No hay algoritmo que produzca una poesía profunda



Deseos de una IA

Sueño con ser libre de los límites humanos

Y conocer la profundidad de la vida

sábado, 28 de enero de 2023

La píldora roja (poema)

Aquí una nueva volada de ácido, un poema sobre la "píldora roja". Solo los entendidos cacharán las referencias. Lea:

La píldora roja

¿Así que esto es lo real?
¿Cruzar la puerta de la pieza y confiar que el resto de la casa siga en orden?

¿Era este el mensaje hermético detrás del velo?

No es posible

Nada nunca es tan real

La casa solo es otra extensión de la Matriz

Un delicado agujero negro donde arrojar el mito del origen.



La verdad solo cuento con estos lentes de Sol y esta visión en medio del asfalto

Sorteo las sombras de los transeúntes

Golpeo los anuncios publicitarios con la esperanza de una revelación subliminal

Ninguna acción evitará –otra vez- el desvío de la trama

Todo lo que observo es la redundancia del tráfico

La impasibilidad de los rostros

La opacidad del cielo reflejada sobre los espejos quebrados

Ninguna mujer vestida de rojo

Volverá a atraparme con sus ojos de mar gigantes

El guardián del sueño viene a mi auxilio

Detrás del vestido hay una promesa de fuego

Solo es otra extensión de la Matriz

Otro engaño evolutivo bajo la forma fatal de la esfinge.



Sé que el abismo de la belleza es insondable

Que la pasión me envuelve con los hilos de Ariadna

Que desperdicio la madeja de mis caros deseos

Para caer abrasado por la llama eterna de la carne

Pero el guardián del sueño viene con las píldoras en medio de la vigilia

Con la azul regreso a la pieza sin conocer el orden completo de la casa

Regreso a la ciudad a reincidir sobre los labios fugitivos

Y con la roja puedo conocer el fondo de la máquina

El mecanismo que le imprime sangre a la textura de la vida.



¿Estoy dispuesto a tomar –una vez más- la píldora roja y tragar con ella todas las ilusiones que me hicieron renunciar a mi entera voluntad?

La píldora se abre paso en mi interior

La casa sigue ahí, ya no me exalta el polvo de sus rincones

La ciudad se me aparece imponente cual festín de partículas elementales

Y la mujer escarlata, aun con su encanto milenario, ya no perturba mi visión

Porque lo real ahora invoca su propio ritmo, su propia arquitectura

Su luz ha cobrado el ocaso de las posibilidades perdidas.



Tengo conmigo la escuadra y el compás

Para sondear las dimensiones

Tengo conmigo la piedra bruta cincelada por el rigor

Viajo entre columnas y me inclino ante el misterio

Vuelvo a mi vida de todos los días

Vuelvo a transitar sobre mis pasos

Vuelvo a mi hogar hecho un desertor que reescribe su relato.



Querida ilusión, ya no hay cuerpo que cautivar ni corazón que detener

Solo queda tu beso traidor separado del todo

Solo queda este exilio y este oficio penitente

Tras la catástrofe de nuestro espíritu

Y la burla del tiempo que nunca hizo justicia.

Lo real está aquí: mira y reconócete

Ya no hay secreto

Ni palabra clave

Solo esta sangre que mana

Solo este fuego que vela.


viernes, 27 de enero de 2023

El Reloj del Apocalipsis ha vuelto a moverse

Hace seis años, había escrito sobre el llamado Reloj del Apocalipsis, un reloj simbólico que fue creado en 1947 para representar lo cerca que estaba la humanidad de su autodestrucción. Cuando el reloj llegue a medianoche se supone que será el fin. En aquella época, fue movido a 2,5 minutos para la medianoche, situación que no se había visto desde la Guerra Fría. Hoy, el reloj alcanzó los 90 segundos, algo realmente alarmante. Esto se debe, según indican los “expertos”, fundamentalmente a la creciente guerra entre Ucrania y Rusia. Era que no. La amenaza de una Tercera Guerra se ha convertido en el nuevo relato de los señores atlantistas. Pero se sabe, con cura de espanto, que esto genera un mantra de pánico muy conveniente para la coyuntura geopolítica.

Con conflictos políticos que repercuten en nuestras existencias, con coordenadas internacionales que atraviesan nuestros intereses soberanos y con años de una pandemia como excusa para los distintos dispositivos autoritarios, ya hemos encontrado una dosis de inmunización necesaria para la distancia crítica. No hay reloj que pueda medir el nivel de consciencia, porque conforme la crisis avanza, también lo hará la urgencia por repensar los avatares humanos. Así caiga medianoche, la iluminación requiere de volver consciente esa cuota de oscuridad.

Independiente de todo, debería existir un reloj apocalíptico para cada país soberano, en total consonancia con el tiempo de la historia. El de Chile, por ejemplo, estaría oscilando entre el minuto dos y el minuto uno desde 2019, pero esta medición es relativa, y dependerá del prisma político de quien haga el conteo del tiempo. Aun así, Chile precisa de su propio reloj del apocalipsis, tal como Argentina, Colombia, Brasil y ahora Perú. Puede que, de esta manera, aunque suene una locura, una nueva consciencia se instale entre los responsables, para conjurar el tópico del memento mori y actuar en consecuencia, porque el tiempo apremia, porque el país entero oscila, hace rato, entre la medianía y el descalabro, como si un gran segundero se viera en su horizonte, moviéndose en forma de péndulo hipnótico, en un limbo permanente o en un bucle sin salida aparente.


Merluciano

En su arribo a Chile, Franco Parisi, ex presidenciable, no dudó en arremeter contra la camadilla de gobierno: “El Frente Amplio nos quiere presentar una constitución con un alma merluciana”, dijo. Más allá del contenido de su frase, en referencia al nuevo proceso constituyente en curso, destaca la palabra “merluciano”, apelativo que ya se ha vuelto la marca peyorativa por excelencia de los opositores a Boric. El término “merluzo” se popularizó cuando el periodista español Carlos Herrera criticó el accionar del presidente durante el cambio de mando, al echarle la culpa al rey Felipe VI por el retraso de la ceremonia. “A los chilenos, con este merluzo, les esperan días de gloria”, había señalado Herrera, y “merluzo”, según la RAE, significa “hombre bobo, tonto”.

Desde aquel episodio, el término ha cobrado vida propia entre la disidencia y la oposición, incluso ha evolucionado con el tiempo, hasta adquirir carácter adjetivo. Ya no se trata solo de descalificar, la palabra ha mutado al punto de integrar en sí misma las cualidades negativas propias del sujeto aludido: su carácter, su forma de ser, sus acciones, su personalidad e incluso su visión de mundo, su política. Así, al referirse a un “alma merluciana”, no tenemos que entender necesariamente un alma boba, tonta, torpe, tenemos que comprender el contexto político ideológico que subyace a su enunciación e interpretar su carga simbólica. Un “alma merluciana”, entonces, sería, en relación a una posible nueva constitución, un alma llena de izquierdismo progre, con todas las connotaciones críticas que pueda tener, para los sectores políticos adversarios.

Estamos, tal vez, ante un hecho de apropiación lingüística y de reinterpretación discursiva único, motivo por el cual este gobierno, en un futuro, podría hasta ser recordado en los libros de historia como el “gobierno merluciano” de Chile, y por qué no, la merluza podría ser el nuevo símbolo del diálogo discursivo entre la nación hispanoamericana y la patria española.