12/01/2011

El miedo mueve montañas

Recuerda tus más ocultas pesadillas
Y sabrás que son el más dulce tabú.
Lo que te causa escalofrío
Es el verdadero rostro detrás de todos tus espejos.
Solo tú eres la sombra del ente debajo de la cama.
No temas la manía de abrirle las puertas
Todas las veces que sea necesario
hasta la máxima combustión de la vigilia
Y la extrema aridez del ensueño.
Vives al límite de la culpa por enterrar a tus amigos,
tus queridos monstruos de la infancia
Echa un vistazo a tu cuarto, una vez más,
Y descubre que la inocencia solo fue una excusa
Para seguir creciendo
Para seguir creciendo
Así es como las lágrimas son más dulces
Así es como el ruido es más armónico
Y así es como el cuco se transforma en su víctima, su origen, su fin.
Papá y Mamá son mitos errantes
El miedo tu gran y único AMIGO
Solo invítalo a dormir, cariñosamente
Para seguir creciendo
Para seguir muriendo.

7/24/2010

(...) ¿Quién es Gragko? O Mi ejercicio meta-poético masturbatorio (...)

He filtrado la tinta de la mente. Me temo que este hermetismo está a pronto a diluirse de manera metálica en los sonidos y conceptos:

Todos mis proyectos y empresas introspectivas he acabado de mantener grávidas. Debo quizá –para esta instancia especial- alumbrar la ingeniería de mi mundo íntimo. Temo, por eso mismo, un arranque de subjetividad vacuo a la hora de reflexionar sobre el proceso poético (que no es tal cuando se le observa desde esta cámara impersonal que es el yo)… MI proceso poético… Si es que puedo darme el lujo de una pertenencia auto indulgente y por lo demás intangible.

Resulta, de todo lo anterior, que considero mi devenir escritorial algo demasiado auto-complaciente. Algo así como un completo onanismo mental ¿Por qué? Justo por el hecho de no abordar algún trazo de “definición”, de al menos describir mi estado y mi evolución escritoriales de acuerdo a una lógica y a una geografía.

¡No importa! De todos modos, lo que más gravita en mi radio poético de influencias durante estos últimos días es el tema de la “autocrítica”. Encuentro un fenómeno sumamente paradojal y frustrante el de ser autocrítico. Pareciera que en todo el resto de las artes, por ejemplo, en todo el resto de los oficios estético-artísticos, la confianza en uno mismo fuera un plus para su ejecución de parte de los sujetos-médium con el nombre de artistas. Sin embargo, en poesía –y sí, con un conocimiento netamente externo relativo a talleres y cátedras por el estilo- o sea, en lo concreto de realizar y estructurar poemas, la confianza es un defecto grave. Todos erudita y académicamente enfatizan en la faceta sombría, fatídica e incierta de la escritura de poemas. Ella se me aparece entonces como un ejercicio de extrema lucidez y concentración (casi devota) para manipular sonidos, semánticas, conceptos, ideas que broten del juego y el entrelazamiento de las palabras. En suma: Una arquitectura totalmente funesta. Aún así, una fértil y susceptible para todo y para todos.

A pesar de ello, he insistido casi desde mi génesis en un obscurantismo que pocas veces mantengo a la intemperie junto a diminutas grietas interpersonales. Contribuyo a alimentar mi grandeza paranoica desde dentro y para adentro, pero es poca la luz que escapa y entra a través de dichas grietas. Me he visto siempre en la necesidad de renunciar a la comunicación, por ende, a mi persona, amén de un posible resentimiento o de un orgullo latente, y compensar ese vacío con la urgencia de cavar y cavar más profundo en mi propia burbuja, aquella que en su película aúna fiebres, fantasías, insomnios y errores.

Es a ese proceso de ensimismamiento que yo declaro como la fuente de mi poeticidad.

Sin embargo, me niego a considerarlo una simple vía de escape. A ratos pretendo, desde mi contemplación sin efecto, enriquecer dicho proceso con el fin de alquimizarlo junto con mi yo (ese que inevitablemente respira como mi sombra) y vivificar cada pestañeo y estallido de mi vida. Pero esa pretensión no pasa de ser para mi otro de los tantos caprichos de ese mismo ensimismamiento, otro de los círculos y de las esferas de mi aura contemplativa. Por eso mi desarrollo fílmico y psíquico sigue más impersonal que nunca.

Reivindico, sin embargo, a esta verdadera arquitectura, esta metafísica de mi yo, esta ofrenda, este culto a mi genio autista y exuberante de “filautía”. He rebautizado a ese genio con el nombre de Gragko. Él es mi personalidad. Y no lo confundan con un simple alter ego freudiano. Gragko es en, por y para mi proceso de ensimismamiento y mi proceso poético (ambos una misma cosa).


Pues bien ¿Cómo evolucionó Gragko?

Para mí ha resultado ser un algo fortuito. Gragko se inició como una mera concatenación de letras en forma de seudónimo. Un seudo nombre que derivó posteriormente en un seudo concepto y en una etiqueta para mi interioridad.

Gragko ni siquiera tenía una semántica. Extrañamente tenía una referencia intrincada hacia mi persona. Entonces traté de persistir en esa lógica. La letra G concordaba con mi inicial, hasta que el resto de la construcción lingüística refutaba esa certeza. Lo considero más bien una perversión de mi nombre –quizá, de mi vida-.

Gragko de por sí, en su aspecto sonoro, me sugiere un ruido seco y primitivo, algo a medio camino entre el silencio y la sordera. En su aspecto formal, representaba un nombre equiparable al de un ente oscuro, profundo en si mismo, un verdadero agujero negro hecho entidad. Quizá -para ser menos abstracto- a una gárgola, un duende, un desconocido emperador romano o una alimaña extinta.

En suma, Gragko es al mismo tiempo la cerradura y la llave de mi auto caverna poiética.

Fue así que una vez invadida por esta entidad, toda ella se vio sometida a ser parte de Gragko. Ella es Gragko.

Hoy por hoy no puedo siquiera escribir y pensar incluso funcionalmente sin que Gragko no esté presente en el producto de dicha funcionalidad, siendo que el génesis de este nombre y ente fue exclusivamente psico-estético, es decir, una estética mental de mi propia radiografía.

En un arranque de nervios trato de no sentirme invadido, y desplazo a Gragko de mi yo, (tarea completamente fútil) estudiándolo desde una perspectiva fría y calculadora. Lo restrinjo a su existencia intrapoética. Le he llamado mi hablante lírico, o aquel residuo de personalidad que bombea desde la semántica y la sonoridad de los poemas. En el mejor de los casos, lo he caracterizado como un personaje siniestro, al mismo tiempo contemplador y protagonista de dichos poemas, como si de un filme meta poético se tratara. Si pudiera ser más intrincado todavía, lo llamaría una especie extraña de “meta-alter-ego” contenido en la cristalización más cristalina de mi mundo interno, también inherente al mundo sobre el que descansa y desenvuelve cada poema.

Pero no crean en su omnipotencia. Me alivia el hecho de poder hallar las fronteras, los avatares que circundan el dominio etéreo de Gragko, las redes neuronales que lo mantienen enlazado aún a mi biografía. Previo a Gragko, la escritura ya tejía camino desde y dentro de mi fluido existencial. Lo recuerdo muy bien. Gragko, ese cuasi sonido y meta concepto, sólo nació como una excusa para desdoblarme y tantear el peso de la levedad, esa que desafía las leyes de lo cotidiano y lo natural. Sólo después acabó por expandirse como un anticuerpo poliforme hasta llegar a ser mi principal mecanismo de defensa psicológico y el fundamento de mi yo.

Al menos, en instantes de tregua, me regocijo en la posibilidad de dar a luz otros entes que creen asimismo anticuerpos contra Gragko. De ese modo he desarrollado la ardua empresa de categorizar mi propio corpus de poemas, con tal de flexibilizar el –siempre latente- monopolio gragkiano. Es así que pienso que aquel hablante lírico correspondiente a la etapa pre-gragkiana posee en sí una gama de trabajos escriturales que yo inauguro con el nombre de “Actos Sobrantes”.

He aquí la primera línea discordante que trazo, la raya divisoria que me posibilita un panorama más diverso sobre mi “material lírico”.

He dicho que existen anticuerpos contra Gragko. El yo poético implícito en los llamados Actos Sobrantes es el esencial. De manera transversal recorre parte considerable de mis proyectos. En mente puedo considerar los que nombraré y desarrollaré a continuación:

El poemario “Coladura”: Una etapa paradigmática para mi evolución gragkiana. Paradojalmente inaugura este principio de los Actos Sobrantes y riega, por otro lado, el germen del espíritu de Gragko. Poemas como “Alergia”, “Necesidad de desechar”, “Poluciones Nocturnas”, “Canción en Off”, “Hombre Nodriza”, “Migraña de Medianoche”, “Chichón Craneal” y “Súbito Coágulo”, representan para mi el culmine de un ánimo disconforme, inundado de represiones y aprensiones (quizá auto inducidas). En definitiva, una lógica de fantasma adolescente hastiado de la materia gris de todos los días, como si las horas caminaran militantes y perpetuas en su líquido opaco y desembocaran por fin en mis sienes y mi frente ávida de hambre poética, SÍ, un hambre mutilada por mis propios desechos (inter) personales. Resulta que constituyen una perversión de mi auto biografía en tiempos de frustración con mi umbral familiar, como en “Hombre Nodriza”: “Mi vacía existencia es para tí edificante,/estoy por siempre adherido a tí,/y es por eso que te llevo conmigo (me llevas contigo)./Cortando la familia por la mitad.”.
Terminé así mi ficticio reinado de primogénito, una doble hendidura producto de mi divorcio con mi condición de primogénito y con la intangible imperfección del amor entre mis progenitores.

“Coladura” es, una vez más, el germen y el cómplice de Gragko.
“Coladura”, tal como su concepto, representa para mí una paradoja a modo de aureola maldita sobre mi cabeza, funestamente gravitante todo el resto de mis diástoles y sístoles. Coladura es al mismo tiempo el proceso de colar las impurezas y las impurezas en si mismas (la complejidad de las impurezas). Esa era mi condición en aquel estadio de mi carrera estético-emocional.

Asimismo, Gragko logra escabullirse en las coladuras de mi auto desolación, y decanta en un personaje o avatar nuevo: Señor Contreras. El poema “Sr Contreras” es la morada de Gragko en el poemario “Coladura”. Es un absurdo nuclear para el resto del poemario, aunque sin el tono amargo de sus poemas.

Ahora bien, Señor Contreras puede resurgir una vez más como la visión de mí proyectada por Gragko, como su alter ego o simplemente como su clon más idóneo. Su esbozo de MI clonación.

Estas son las raíces que brotan frente a lo que después serían los poemarios “Florescencia”, “Hormogedon”, “Crisis de fin de semana feriado”, y “El amargo clímax”…

El poemario “Arcadias” responde a otro código, aunque enmarcado dentro de los Actos Sobrantes. Responde al primer atisbo de individuación de parte de Gabriel Palomo con respecto a Gragko. Dicho atisbo lo he llamado “Arcadia de Solitario”, otra faceta imaginaria de mi producción poética, la cual he procurado no identificar mediante nombre o concepto que la categorice, como sucedió con Gragko y su propio corpus literario.

La obra de Gragko es aquella que conforma definitivamente el epicentro de mi devenir escritorial y de mi imaginario poético actual.

Señalo en particular la obra “Sinopsis del drama de Gragko” como su pequeña introducción, a modo de guión dramático. Una caricatura del personaje de Gragko inmersa en un mundo alterno dentro del cual habitan ciertos seres provenientes de “Las Aventuras de Bill”, un proyecto narrativo-fantástico hoy por hoy subyugado en su ejecución al despliegue de la trasgresión interna gragkiana.

En esta obra Gragko reafirma, a modo de ente siniestro y macabro propio de un universo lovecraftiano, su omnipresencia y su omnipotencia, la legitimación de su nebuloso hermetismo desenvuelto gracias al tejido poético de las semánticas y los sonidos (a lo largo de sus poemarios).

Como reza el último pasaje de la obra: “Tan fugaz como una tormenta, tan siniestro como el paso del tiempo, tan macabro como el mundo del hombre, él es GRAGKO.
Y no es otro que sus propias sombras…”.

O sea, Gragko se ha salido con las suyas, y ha trascendido las fronteras de mi yo para así, y gracias a mis tenues membranas neuronales, alzarse como principio per se de la condición humana. ¡Qué gran delirio de grandeza concebido jamás! ¡Un agujero negro queriendo ser una Supernova!

El poemario “Gragkos” representa su manifiesto, su declaración de principios. Adopta la forma de un yo poético impersonal, (sombríamente subjetivo a ratos), completamente absolutista, erigido casi como encarnación del tópico de la maldad, pero todo desarrollado a nivel de cosmos y espacios, de modo que lo humano queda reducido a insignificancia parlante. De todos modos, esta es la faceta más lovecraftiana de Gragko.

Ha debido encarnarse para volverse etéreo.

Así es como lo puedo apreciar en sus próximos poemarios, con los siguientes nombres: “Discusiones Bipolares”, “Efemérides”, “Sangrías y el Luto de la Quinta Estación”.

El poemario que sigue a “Gragkos” tiene el nombre de “Barre tu Lugar”. Quizá pretenda ahora otra explicación lógica para mi enfrentamiento con Gragko. El concepto que encierra “Barre tu lugar” es sin duda gragkiano, pero posee atisbos propios del concepto de “Coladura”.

Detona ahora tal idea. Su significación pisa en mí al igual que la cotidianeidad hecha peso, hecha úlcera constante, lapidaria a cada paso. Barre tu lugar es la fiebre de insomnio que tiende a desplazar la imaginería gragkiana. Aterriza en ese lugar, el lugar de aquello que es barrido, de aquello que es susceptible de cotidianización, de automatización, todo aquello anti Gragko. El hogar es su morada predilecta. El hogar es su vientre. El hogar es su útero. De ahí regurgita su miseria bipolar.

He dicho que Coladura proviene de allí, y es justamente por lo paradojal que resulta. Sólo que en Barre tu Lugar la conceptualización es distinta. No conlleva una idea que es de por si su propio opuesto armoniosamente caótico, sino que su propia auto mutilación perpetua. La acción de barrer ese espacio de confort acaba con toda ensoñación, a la vez que supone en si mismo un abismo plagado de interrogantes, abismo que abre el camino para una inducción proteica, cómplice de una tendencia gragkiana, anti natural. La acción de barrer el espacio alude a un justo medio casi de índole budista. Una DILIGENCIA de corte ascética. Su opuesto y saprófito es justamente el deseo y el conflicto presentes dentro del poemario Barre tu Lugar.

Por ejemplo:

“Si esto no tiene ciclo alguno/¿No hay nada, no hay forma de seguir el flujo?/Si es tiempo de rellenarlo monótono/¿No hay nada, no hay forma para plasmarlo de algún modo?/Alérgico./Si esto no tiene intención/¿No hay algo, algo por lo cual se debería difundir?/Si es tiempo de estar incluido en ese oficio/¿No hay algo, algo por lo que pueda perdurar si es que tu cabeza no basta, /para desarrollarte como un ser humano?/Alérgico,/Soy un alérgico.”

Alérgico es un poema puente entre el sentido de Coladura y Barre tu Lugar. Incertidumbre es la llave que inaugura su construcción. La alergia del sentido, la alergia de lo útil, la alergia hacia el polvo sacudido fuera de tu espacio, ese que te recuerda que eres mortal, ese que te recuerda tu posición periférica en el reino de la realidad.

El sentido de lo especial se divorcia de lo útil. Lo útil siempre supone una dependencia, un vasallaje, un exilio de tu propio espacio. A no ser que sea útil en función del crecimiento de tu propio mundo interior. Gragko se alimenta de ese concepto. Gragko es ese concepto.

El resto de los poemas siguen la línea trazada por Alérgico. Quiero subrayar “Bill el ratón”. Bill es un personaje creado por mí, perteneciente a las “Aventuras del mundo caseoso”, una suerte de cuento de hadas épico, envuelto de una interpretación propia de la clásica cacería entre el gato y el ratón ¿Quién persigue a quién? Esa es la pregunta.
En el poema, Bill representa a un yo poético hastiado de su cómoda realidad, de su paz parasitaria, de su falta de quinesis, de vértigo, de maravilla, de vida:

“Oye, yo soy Bill el ratón, y soy como todo el mundo:/Puedo calentar comida, puedo comer por vaciar el plato, /puedo cagar y tirar la cadena, y arrepentirme día a día./Puedo reírme de algo, puedo aburrir, puedo cooperar, /puedo perseguir, puedo distraer, /puedo compensar, puedo pagar./A veces pienso que puedo irme, /estoy plagado de apoyo, estoy plagado de decisiones.”.

Gragko, una vez más, late en este arrebato. La articulación que te empuja fuera del abismo de tu hogar, aquella que vuelve tu hogar un abismo. Aquella que se esconde tras la puerta de tu habitación: Tu sombra! Aquella que transfigura la artificial calma de tu hacinamiento familiar. La pervierte de acuerdo a los dictámenes de sus instintos, a los guiones de tus pesadillas y fantasías. Hace que el mal llamado mundo real se vuelva su sombra, o mejor dicho, su reproducción falaz. Nada más falaz que lo cotidiano. Lo cotidiano debe explotar en su propia úlcera. Debe renacer en su propio vómito. En cada vómito se supera. Y Gragko es ese vómito.

Las discusiones bipolares. Sí! Ese es el motivo en el siguiente de los poemarios de índole gragkiana. Se trata de una serie de repulsas concentradas poéticamente. He aquí que con mi poema homónimo inauguro un lenguaje tan caduco como inverso: el “Asrevni”. No consiste en un simple capricho lingüístico. Con Asrevni pretendía originalmente manifestar una dislocación formal en el orden de las palabras, que reflejara a su vez (tal vez incidentalmente) una dislocación no del sentido, sino que de la situación comunicativa proyectada por la diegesis del poema (por así decirlo). El contexto subsidiario que surge del poema y lo recrea: una discusión entre bipolares (tan recurrente como paradigmática en mi acomodaticia y amena vida familiar). Recorté, en mi poema, un fragmento de discusión, precisamente en el momento que ella paradójicamente es enunciada como una monológica apelación. Gragko en el poema actúa como una voz apelativa, un pandemonio de violencia textual acusativa.

Preferiría en estos momentos una interpretación sobre el matiz masculino que adopta Gragko en pos de un discurso acusador contra la mujer. Ese ente sombrío, sagaz, poseedor de velos superpuestos encubridores de una supuesta intimidad, a ser rasgada estoicamente por su contraparte o complemento. La mujer así concebida es maestra en el arte de la prestidigitación emocional, una embaucadora sentimental de primer orden. Zorra, astuta, son epítetos insuficientes… TODAS LAS MUJERES SON SÚCUBOS. Conocedoras de sus encantos, sutiles en sus actos, recelosas de las palabras, son pequeños demonios dignos de la más intrincada mazmorra psicológica. La voz gragkiana debe poder traspasar las interminables vallas instintivas, químicas y emocionales que la mujer genera para quienes deseen ir hacia su encuentro. En este sentido, Gragko es héroe. Pero ese heroísmo no pasa de ser una representación limitada a la proyección masculina. En efecto, Discusiones bipolares es la forma apelativa del discurso viril en su faceta gragkiana. Sin embargo, Gragko no figura virilidad alguna. Es sólo la violencia de la apelación en si misma a partir del poema. Él no tiene nada que ver con fútiles rencillas sexuales. Él sólo se manifiesta para reafirmar la naturaleza gragkiana de todas las cosas humanas (incluyendo lo femenino).

Los poemas posteriores continúan con esa tónica: la apelación directa y al grano. Sólo cambia el sujeto pasivo y receptor. AMOR MATERNAL es en esencia otro pedazo de discusión bipolar, esta vez netamente dialógico, a modo de representación dramática. Es un extracto de las típicas diatribas entre mi madre y su pareja. ¡CUÁN ESTÚPIDAS SON SUS MOTIVACIONES Y ARGUMENTOS! Tan estúpidas que sin embargo representan un cauce fructífero de bilis y de sudor, ávidos para una nueva transfiguración escritural de Gragko. Gracias mamá por tus yerros y tus frustradas determinaciones. Gracias por tus esbozos de paraíso familiar, genialmente tachados por las consecuencias de tus impulsos egoístas. Sé que tratas continuamente de reestablecer el Orden, de reivindicar tu concepción de la madurez mediante la abnegación hacia tu familia… SÍ, una nueva familia, accesoriamente estructurada por despechos y aprensiones tan antiguas como tu condición bipolar. Una nueva familia que sin duda es una versión infeliz de lo que pudo ser para ti. Ante la realidad de este fiasco disfuncional entonces acudes al mito de tu padre. Te resguardas bajo la sombra del mito como si fuera un árbol omnisapiente e invulnerable. Pero no sabes que el tiempo está ahí para recordarte que estás enraizada a tu fugacidad. Ese maldito y jodido discurso de la reivindicación individual encarnada a través de la creación de familias, como si fueran creadas por osmosis. Todo eso lo entremezclaste con tus frustraciones internas: tus ideales incompletos, malogrados por su inconsistencia y sobre todo por tu falta de reflexión. Te faltó esa sagacidad propia de las de tu especie: DÓNDE QUEDÓ LA ASTUCIA FEMENINA? ¡Todo lo mandaste a la mierda con tu estúpida idealización de familia mediante la creación espuria de una que suplantara a la anterior! No supiste darle tiempo al tiempo y en cambio sólo recurriste a tus infructuosas obsesiones. Tu lógica fue: se ha roto la unidad familiar, la compensaré y regeneraré con la creación de otra familia. ¡CRASO ERROR! La tuya fue una lógica abrupta e irreflexiva. He aquí entonces el producto de tu incompetencia: una caricatura de tu ideal…. Una hija mujer que amas casi por deber y un seudo padre de familia que lo es casi por tu obstinación. Todos son tentativas de enmascaramiento: quisiste suplantarme mediante la aparición de una hermana mujer (puesto que nada ni nadie satisface tus ideales) y buscaste a un sujeto de resoluciones pragmáticas pero carente de intelectualidad e interioridad alguna –experimento propiamente disfuncional-. Con ello, inauguraste el corte decisivo ya avizorado con mi Hombre Nodriza. Gracias por tus errores, gracias por tu estupidez, gracias por hacer de mí el principal médium de Gragko. Sin todo este magma enrevesado y úlcera psicológica en mi interior y en el núcleo de tus “dos familias”, no tendría sentido escribir toda esta masturbación, ni tendría la oportunidad de recrearme como el portavoz gragkiano que pienso ser ahora.

(…)

Volveré al texto. Lo siguiente es ¡Dulce tercer deseo! El poema contiene una vez más un amplio potencial apelativo, dirigido esta vez a los llamados PARAFERNÁLICOS (éste fue un concepto creado voluntariamente por mí y un compañero durante los días de enseñanza media). Puedo darme el lujo de explicar ahora quienes son estos entes. Los parafernálicos son todas aquellas personas sin mundo interior, que viven de la mera exterioridad de su ego, de la expresión acartonada de su personalidad, del plástico optimismo de sus humores. Inmediatamente me excluyo de su concepción gregaria de las relaciones personales. Actúan como verdaderas caricaturas, bizarramente felices y aglutinadas hasta el límite de lo irrisorio.

A menudo me ha tocado la agobiante necesidad de abandonar mi potente mundo interno –con el permiso de Gragko- para rescatar algún elemento o carácter de sus personas que contribuya a alimentar mi propio caudal auto poiético. NADA! Todo en ellos me parece nimio, meramente exterior, accesorio, plástico, material perecible, caduco, destinado al vencimiento prematuro. Empezando por su concepto de la diversión y lo social (como en el poema se señala). Todo lo entienden en relación con un “otro”. No son capaces de generar por si mismos sus propios ocios. No han potenciado la capacidad de ser ellos mismos sus propios jardines flotantes.

Ahora vendrán a desmentir mis pensamientos, con esos baratas fórmulas filosóficas de ser-en-el-otro, ser-por-el-otro, el yo en relación con otros. Sí, pero ellos se encuentran subyugados a su relación borrega con el mundo exterior. Esclavos! Cuánto los odio! Ustedes se han burlado de mí, me han excluido de su apestoso grupo, porque no concuerdo con su perfil de persona. Siempre menospreciaron mi auto-aislamiento, lo consideraban un síntoma de extravagancia. Basuras! De ser así, me sentiría orgulloso. Justamente eso es lo que busco: diferenciarme de ustedes, volverme al menos de manera experimental un ente periférico con respecto a su fijación colectiva.

Muchos de ustedes han intentado con artimañas psicológicas convencerme acerca del sinsentido de mi reclusión y mi hermetismo deliberados. Algunos aluden a la filosofía sartriana: la utilizan sin descaro como argumento de poder intelectual. Otros lo atribuyen a mi falta de praxis, clara tendencia a una maquinación espuria con referentes en el pensamiento robotizado. Incluso han llegado a subestimar la imagen de mi yo: en base a una asimilación superficial de mi persona intentan penetrar en ella, mediante el uso y el abuso de su inteligencia social. Me toman por un ser acomplejado, sobreprotegido, mimado, incauto. Les parece gustar la idea de mi “infantilismo” o, en su defecto, de mi inmadurez latente. Yo sé que en todo momento su apertura hacia mí es interesada, por eso no me fío de su supuesta generosidad y empatía. No son más que unos viles prestidigitadores! Son incapaces de dimensionar el vigor de mis resortes psicológicos, las claves y códigos de mi poeticidad. Y es Gragko quien preside estos avatares.

Muchos lo considerarán baladí: una tonta barrera indeterminada producto de mi adolescencia psico-emocional. Pero no. No renunciaré a Gragko por satisfacer sus efímeros caprichos de rebaño. Parecen rechazar en mí ese estilo solitario, mi preferencia por las “cavernas del yo”. Idiotas! Esto se llama FILAUTÍA, y es un estado y concepto que no lograrán entender con su conspiración de superficies y de gregarismo. Producto de esto, conciben a la Soledad como un defecto, una instancia o condición que es preciso temer o rehuir. Precisamente temen y rehúyen su carácter transgresor, misterioso, desconocido, en suma, gragkiano. Soledad –masas parlantes- no es ausencia de compañía: es al mismo tiempo un acto y un gesto de Filautía. Pero su ingente síntoma parafernálico los lleva automáticamente a rechazar esta, mi concepción.

Yo promulgo a la Filautía como mi acción social debutante y constante. En efecto, pienso que puede proyectarse en la conversión de cada yo prosaico en figura histórica. He aquí que la historización del ser (a decir del feroz Heidegger) conlleva resoluciones filauticas, es decir, generación y creación de grandes genios individuales. ¡¿Que no entienden, estúpidos?! Figuras como Jesucristo, Gandhi o Che Guevara, sólo fueron entidades abnegadas y altruistas en apariencia, desde una visión parafernálica. En realidad, se constituyeron como seres ambiciosos, delirantes de grandeza, movidos por impulsos personales extraordinarios. Y en eso radica justamente su mayor virtud. Todo el concepto parafernálico de lo social entonces funciona sólo como medio para el ejercicio de la Filautía, el Auto-amor. Esa es la sublimación soñada para todo ser que se precie de gragkiano.

A pesar de esto, la parafernalia constituye hoy una moda y una pandemia. Toda la estructura del sistema social insta a generar entes parafernálicos. Ellos son los prodigios de esta maquinaria capitalizante, ingenieril y funcional. Yo, un anti-parafernálico, un creador, un introvertido, un profundo, soy más que oveja negra, soy lisa y llanamente anti-oveja. No comparto su endiosamiento del éxito, asociado directamente a una manida retórica de lo eficaz, lo útil, lo práctico, lo optimista, lo positivo, lo emprendedor, lo laborioso, lo social, etcétera. Son todos adjetivos ajenos a mi psicología! Yo soy la mancha eterna que desmiente sus prerrogativas generalizantes. Soy anti-parafernálico! Y, esta vez, Gragko se transfigura para apelar violentamente contra su hipocresía.

Yo propongo una tentativa revolucionaria: Si cada uno de esos parafernálicos renunciara a su condición, y se volviera deliberadamente nulo, de un día para otro, con respecto a su función en sociedad –su plácido y cálido vientre y purgatorio- entonces todo el aparataje social del sistema se vendría abajo. Aquello que constituía las dinámicas y praxis sostenedoras de esta máquina intangiblemente real perdería su energía, y por consiguiente, su valor. De ese modo, sería delatado in fraganti como lo que es realmente: una ILUSIÓN.

Mediante esta propuesta, dejo al desnudo la vulnerabilidad del proyecto parafernálico. No se trata de emprender esa tentativa –sería tan estúpido como tratar de ser útil para el sistema- sino que de subvertir las (pre)concepciones y (pre)juicios parafernálicos. La mía es una empresa más bien silenciosa y furtiva. Mi escritura gragkiana se configura así como un desquite contra toda la parafernalia que conoce mi yo material.

Dichas estas cosas, las Discusiones Bipolares constituyen para mi una primera aproximación, un primer vaso comunicante entre mi gragkiana interioridad y la inconcebible exterioridad que me circunda. A pesar de existir una retroalimentación entre ambas, siempre prevalece ese rol activo y crítico emergiendo de la diégesis poética –Gragko- por sobre la amenaza pasiva y reaccionaria del mundo externo. Ese mundo PARAFERNÁLICO.

Viña del Mal: una primera muestra de poesía psicopática. Desde el umbral de Gragko, entiendo la psicopatía como un don por antonomasia. En el poema, el célebre hablante lírico adopta una voz abstraída y absoluta, matizada por la conciencia de los psicópatas de Viña del Mar pertenecientes a la década de los ochenta en Chile. A ratos, Gragko se desdobla y encarna una psiquis humana identificadora de estos seres superiores. Sí, como ventrílocuo oficial proclamo: los psicópatas son superhombres (y no lo confundan con el concepto nietzscheano deambulando en el inconciente colectivo). Ellos son la concretización misma del humano gragkiano. Es más, cuando un hombre alcanza el grado de psicopatía, al transgredir las formas y contenidos mentales propios de las personas comunes y corrientes (de las mediocres ovejas humanas que perpetúan la plaga conformista mitigadora del espíritu de Gragko), consiguen evolucionar en “algo más”. Su aparente patología es en realidad un prodigio mental. Sólo cuando el ser humano es psicópata logra su máximo despliegue gragkiano en vida.

De todas formas, seré un poco más generoso con el resto de la humanidad. No quiero decir que sólo estos engendros milagrosos se sitúan al nivel de Gragko. Como ya vislumbré algunas líneas atrás, todos los seres humanos poseen un potencial gragkiano enorme en su interior. Es cosa de registrar en los anales de la historia y las acciones humanas. Cientos de personajes fueron capaces de tan pura subversión: Satán, Caín, Nerón, el Marqués de Sade, Elizabeth Bathory, la bestia Aleister Crowley, el mago Houdini, los psicópatas de Viña del Mar, etcétera, etcétera. Jesucristo mismo fue gragkiano con respecto a los judíos.

Muchos creadores siguen en esta línea: Pieter Bruegel con el “Triunfo de la Muerte”, el Bosco, el Greco más sombrío, el Goya de El sueño de la razón y Saturno devorando a su hijo, la abstracción en Kandinsky, los ensueños masturbatorios de Dalí, Jackson Pollack y su action painting, el mundo cibernético-sexual de Giger, etcétera.
En cuanto a los poetas: La gran mayoría de los trágicos griegos, Sófocles con su Edipo Rey, Dante y la Divina Comedia, Fausto y Mefistófeles (ambos seres dotados de un aura gragkiana), la Celestina de Rojas, la figura de Don Juan Tenorio, el profético William Blake, el Baudelaire más hereje, Rimbaud en su faceta dionisiaca, el Conde de Lautreamont, Stephan Mallarmé, Edgar Allan Poe y el inconciente hostil, Lovecraft (el terror cósmico), el Drácula de Bram Stoker, el Kafka más claustrofóbico, los dadás y surreales, la vanguardia de Joyce, Demian y El Lobo Estepario de Hermán Hesse, los beatnik: Gingsberg y Burroughs, Bukowski –realista sucio-, Stephen King y el terror cotidiano, etcétera.
Entre los latinoamericanos: Horacio Quiroga, Borges y su colosal biblioteca, el Cortázar más fantástico, el Neruda de las residencias, De Rokha en su despliegue taurino, el Huidobro de Altazor. Posteriormente, Lihn y la meta-escritura mortal, Jodorowski (sobre todo su cine), José Donoso y el obsceno pájaro de la noche, el Rodrigo Lira más cáustico, etcétera, etcétera.
Los comics demuestran no quedarse atrás: el imaginario de Sandman, Doctor Mortis (una emulación de la cualidad proteica de Gragko), y el Fantomas original francés, encarnación del mal (no el Fantomas mexicano, tergiversación poco afortunada).
En el mundo de la música existen ejemplos fidedignos: la música free jazz, las óperas clásicas más dramáticas, Mussorgsky y sus Cuadros, las sinfonías más oscuras de Beethoven, Stravinsky y el pájaro de fuego, la música rock: los Stones más satánicos, los Beatles más psicodélicos, los Doors y su ritual iniciático, la entidad de King Crimson, el surgimiento del heavy metal en atmósfera sabbathiana, derivada luego en el thrash, sobretodo Slayer, la música punk en su génesis, la música industrial genuina: Throbbing Gristle, Einsturzende Neubauten, S.P.K, Psychic TV, entre otros. Los cineastas integran perfectamente la lista: el terror y misterio de Hitchcock, Orson Wells y la dimensión suspensiva, Ingmar Bergman, Tarkovsky, el cine gore de Herschell Gordon Lewis, Darío Argento, el mundo de Stanley Kubrick, las pesadillas surreales de Lynch, Cronenberg y lo orgánico, gran parte del cine oriental bizarro, y muchos otros más.
En fin, el completo legado de la humanidad, con sus pecados, con sus guerras, con su violencia, con sus micro y macro cosmos, representan entes de un potencial gragkiano resuelto y poderoso. Es más, lo gragkiano, en estos casos, se asocia directamente con lo psicopático. Por ello, Gragko ha decidido su fijación en la raza humana. Y por ende, ha conseguido manifestarse literariamente en mi persona, a pesar de que las expresiones de su figuración abarcan no sólo las artes y acciones de los mortales, sino que todo fenómeno de la naturaleza y del cosmos mismo, como por ejemplo: vórtices, sismos, tornados, aguas turbias, fuegos fatuos, espejismos, agujeros negros, enanas blancas, eclipses, etcétera, etcétera, etcétera.

Todas estas cosas, a pesar de su desmesura y su hipérbole desmedida, configuran una explicación contextual y referencial para conseguir un entendimiento oportuno del por qué de Gragko en su plasmación artística y literaria, y, en este caso, psicópatica, en y desde el poema Viña del Mal.

Como ya han leído, Discusiones Bipolares se caracteriza por ese arranque apelativo, tan lleno de violencia gragkiana. Ahora, ¿Quién será el tú de esa apelación? Precisamente a eso quería llegar. Como ustedes saben, los psicópatas de Viña del Mar fueron dos “oficiales de la ley” más reconocidos por sus asesinatos contra parejas jóvenes. En fin ¿A qué quiero llegar con todo esto? Sólo lo planteo para que comprendan ustedes: el Tú de la apelación proferida por Gragko no constituye exclusivamente a esas desgraciadas víctimas. Más bien, ellas representan algo más: el falso idilio del Amor, genialmente corrompido y subvertido por las mentes criminales de estos oficiales convictos. El Amor para mí, como cualidad demasiado humana, contiene en si atributos gragkianos excepcionales. Sólo que el común de la humanidad rastrera y mediocre se queda con su faceta más apacible, más inofensiva. No saben que el Amor puede engendrar demonios internos tan maravillosos como los proferidos por las mentes psicopáticas más enfermas. Por eso concluyo: Sólo cuando el Amor deviene patología es gragkiano.

Ahora, para continuar con el desarrollo de mi masturbación, enfocaré mi atención en un verso. Como pueden ver, toda esta verborrea sobre los psicópatas y su estrecha ligazón con las formas y despliegues de Gragko no es arbitraria. Todo lo hice para que decantara en una tesis final. En efecto, cuando busco reivindicar a los psicópatas en sus talentos psicológicos, gragkianos por excelencia, lo que en realidad planteo es una transmutación de los roles humanos, de acuerdo a mi propia escala de valores basada en el grado de figuración gragkiana manifiesta. Por ende: “Nadie es más culpable que la víctima misma”. Como poéticamente se expresa, los culpables son aquellos pobres seres enamorados que osaban persistir en sus burbujas amorosas, encarnaciones de la falsedad y el simulacro más patético, raquíticos encubridores de su gragkiana pulsión. Creen que permaneciendo fieles al Amor en su expresión más amigable y redundante podrán renegar de la perversidad intrínseca latente en toda relación humana. ¡CRASO ERROR! He aquí que los psicópatas son los agentes gragkianos que vienen a quebrar tales fantasías e idealismos. En este sentido, los psicópatas son los reveladores del verdadero gérmen gragkiano que se incuba en toda psiquis humana. Me atrevo a ir aún más allá: todo humano contiene en si una psicopatología latente. Falsamente se han planteado los artificiosos conceptos de “normalidad” y “salud mental” desde una perspectiva clínica tan acomodaticia como farsante. En realidad, no constituyen más que espejismos, abstracciones transitorias puestas en vitrina para proyectar una maliciosa pretensión objetiva. Todos esos científicos, positivistas y psicólogos no reconocen que ellos mismos, con su epistemología soberbia, con su hambre por conejillos de indias, con su cosificación de la mente y la conducta humanas, son el más contundente ejemplo de psicopatía jamás concebido. La diferencia entre psicópatas y normales es una falacia suprema. La única diferencia entre seres humanos radica en su mayor o menor grado de psicopatía, o en su mayor o menor capacidad para fingirla o disimularla. Ante esto, Gragko se transfigura en la pulsión primitiva que mueve a los entes bípedos a expresar su psicopatía congénita. Y al mismo tiempo, se convierte en el aura y la sombra de los psicópatas que se manifiestan como tales ante el mundo. Por todo lo anterior, ellos actúan como destructores de velos conceptuales (de índole moral, social, política, cultural, etcétera, etcétera) y reveladores de toda semilla gragkiana germinando en y desde la interioridad humana: ¡Los psicópatas son los reales exegetas del alma!

De aquí se siguen las Escenas de frío en un Parque.

(continúa...)

3/29/2010

La muerte es la única democracia




... Ante ella son todos iguales.

3/09/2010

Maremotos


Hay un gran horizonte enfrente,
todo está en curso:
El viento, el rocío en los techos de las casas,
la humedad en las plantas, las golondrinas volando al sur.
Todo, en los zooplánctones buscando cada presencia vegetal,
el ruido en las avenidas, el tráfico, el tránsito.
Todo contempla hacia ese horizonte,
relieve de una ciudad expuesta, abierta hacia imposibles,
acantilados de imaginación.
Cada una de ellas de verdad puede ser expuesta,
cada pedazo de tierra parece arrastrarse sigiloso
hacia una especie de funesto estanque...

Siento extrañeza...
respecto del triángulo de las bermudas.

Nada importa cuando el horizonte revela un buen augurio.
Se puede sentir en cada espuma reducida en la arena,
y en el movimiento de las rocas, debatiendo cierto aire hostil.
Ahora este aire podría ayudar a explicar
la situación del horizonte en este momento.
De alguna forma, el Estado debería sentir responsabilidad
por cada extraño suceso perceptible
en el húmedo ambiente costero...
Las rocas podrían colisionar contra el puerto,
dejando visible un gran tabú;
Cada gota de Sal vertida hostilmente,
valdría el equivalente al dinero invertido
en buques, molos, cañerías, vías de desecho.
Puede ser ésta una respuesta,
a toda esta forma de costoso desahogo?

... Siento extrañeza respecto a los límites con Arica.

La única causa de la extraña fijación del horizonte,
finalmente son las aguas, el mar...
Ahora, la ruptura da cuenta de la hostilidad...
Lo puedo sentir claramente:
En cada desembocadura artificial que pueda
proporcionar una pequeña cantidad de esa esencia marina.
En cada animal predicando su propia interpretación
de su interactuar con el ambiente vigente.
En cada cosa que signifique aumentar el desgaste humano
en oposición al mismo mar.
En cada privatización de recursos
al alcance de la gente silvestre,
de parte del interés de un micro grupo establecido
en pseudo instituciones...¿?
Una vez más... este surco de oscura pureza,
delimita los horizontes de la ciudad.
Cada limitación que conlleve a quebrar
la pasividad de las olas, las mareas de colores...
cada limitación que conlleve a producir
la orgullosa extracción de esta sombra celestial... es posible.

En cualquier momento un gran movimiento,
se dejará fluir desde lo profundo...
De más cerca comprende tu vertiginosa realidad,
dejándote hundir, hundir, en el Pacífico,
entre esos Estados vecinos,
sofocados como en una gran mentira.
(Estaba previsto en el horizonte, las mareas, las mareas)
Precipítate a encarar, esas barricadas puras...
sofocado, como en una gran mentira.

12/16/2009




Allí donde él estiró su dedo
el vino se convirtió en agua
¡el real hombre bomba de tiempo!
sin jueces ni rebaño ni cronómetro ni tela-arañas.
El real martillo con patas,
con bigotes y con seso... mucho seso.

Disfrazado de Super Man
mucho antes de ser de Mario BROS ancestro...
le hizo la vuelta invertida
a las tortugas de la metafísica
y con ellas se hizo lumbrero de si mismo
y de nadie más que de si mismo.

Él, insecticida histórico
cauterizando a las moscas
que chupan del estigma de la cruz.

Con el martillo que filosofa,
se cagó en el abismo fantasmagórico
y en la eterna pregunta incontestable
de filósofos y sacerdotes.
En el lustre de sus frentes, el signo peso,
y allí vino él a hipotecarles la mente...

Allí donde él estiró su dedo
el vino se convirtió en agua!

El real hombre bomba de tiempo!
El real martillo con patas,
con bigotes y con seso... mucho seso.

12/08/2009

SÁBADO GIGANTE (SINAGOGA)



Manos, herramientas y cabezas abajo...
piedras algebraicas, al ocaso de leyes azules.
Abren los telones, otra noche de sábado internacional.
Auroras, sombras, totales y pequeñas muertes.
-los telones se cerrarán…

Les asegura que esto será maravilloso:
0s a la izquierda en el muro de la sinagoga.

Informes rastros de pan,
como informes pesos de alcancía,
alcancias! pesos!
todo actuado--todo actuado.

Manténgase en sus asientos!!!
y ya les presenta los comodines para participar:
-conservando una noche de fiebre
entre noches de fiebre consecutivas,
entonces será "Sábado Gigante",
cuando escapen de sus sueños,
y cuando escapen de sus sueños jamás-.

Muy bien ¡pongan atención! todos los de mi raza.
La Mano Superior no brindará "salud", si se ausentan...

Ahora, que presione el botón de pánico
quien no sea supersticioso.
Veo que encontré al afortunado,
párese y pase adelante.
Así es por qué las estrellas no tienen figura que trazar....
-los telones ya se cierran
--todo actuado!

Su constelación,
su constelación traza claramente
las vacunas solidarias,
contra la bilis del público,
manténganse en sus asientos!!!
y no cambies de canal, esto es digno de ver.
Cuando suba el rating de sus vitalidades,
ya las invierte, en el próximo sketch de la función.

Pero hoy ya no subirá el rating.
A propósito, porque hay luna llena,
pesos menguantes, celebridad creciente--....
Trasero sabático,
deforme,
total,
carisma,
millonario,
judío.

11/05/2009

Umbría y Solana



Las prisioneras de la poligamia,
ensañadas, ellas mismas, en sales bíblicas,
incautan ya sus calibraciones...
su perenne dualidad en palabras:

Solana: Heme aquí… esparciendo la troposfera.
Sin prescindir del tropo,
he de cuajar los cabellos del verbo articulado.
He de lubricar mis milenarias pubis…
con las 7 virtudes cardinales,
y sellarlas en alucinaciones…

Umbría: Heme entonces… aquí.
De mí tu magnificencia no puede prescindir…
Bien sabes que con tu exuberancia
sólo acaricias el humor
de una temporada austera y maquinal…
Con mi activa terrenaliedad
tu gracia no acaba por pulverizarme.
Heme en momentos de transición
y transgresora en vitalidades árticas…
pulsando las 4 estaciones
heme siendo el aceite de tu sentido y malogrado verbo…

Solana: De ti no he de prescindir tal vez,
pero tu energía hipertensa,
no avasallaría si no fuera por mi gloria dilatante,
por la realeza de cada uno de mis miembros…
mis titánicas uñas son tu proyecto
mediano pero fructífero.
Entre tus miles de indigias contingentes,
eres la real majadería que permite
una de mis cuantas retóricas…

Umbría: En tal caso… colibrí de métricas…
Mi caos intrínseco es la única matriz
de aquellas retóricas…
mi radio es un anillo de incomposturas…
tu falacia de equilibrio lucérico
es sólo dibujo no fidedigno de lo total…
tu todo vaga contenido en mi nada…
y nada sobre su jalea de transparencias…

Solana: He aquí,,, entes poieticos… a la doncella de lo nulo…
la nulidad absoluta la propicia como a su cruce…
una oleada de electrones es su libido y utopía…
sombría terca… como vocifera tu estampa de nombre…
déjate caer entre los sustratos
y tendrás un futuro primitivo
que rectificará tus malezas…

Pronto tus embustes se verán corroídos
por las forestas danzantes del mundo de las ideas,
y por mi ratio supremo que todo lo ennoblece…

Umbría: Tu altanería produce veneno y estanque…
tu simetría es una síntesis de horros cobardes y preciosistas…
Mi flexibilidad de bambú te cautivará,
ya has de ver,,, y tu ságoma vacilante e infinito
remembrará su seudónimo…
Tu tamaño de fogatas técnicas
secularizará, os aseguro…
Su arte de embellecer el azar
es ultimátum para la supremacía de los impulsos…
Una tempestad de plomo dispersará
su belleza halitosa, caprichosa
y estará pervertible a la recreación misma del caos primigenio…
Sumid, hermana Solana,
y callad tu dogma versal intransigente
de inframundo!

Solana: ¡Cuánta profanación junta he contemplado
despabilada ante el alba de nuestro padre!
Si vos más que nadie has de saber
que de mi rectitud se hace pública tu procreación…

Callad tu deglutir sanguíneo
y fragmenta la vena que he de regalarte
más por pena que por estética,
y regocíjate ante aquel poder superlativo
que ha de descender sobre ti…
Como rosas bélicas! Quitadte de mí ahora…
Mancha impávida, y ni el verbo te resignificará.

Umbría: Despechada… futura… circular,
tus pecados, tus almenaras trágicas
que apabullas sobre “mis entes”,
aun nuestra simbiosis en orquesta
son personas de estilos insurrectos,
imitadores declinantes de la vida…
Más aún… una pangea flemática que cobija y desarma
hoy nuestro drama efímero, y tu jerigonzal existir,
has de perecer junto con tu trauma de ságomas
bosquejados de lascivia y respaldados de ambición,
y junto con la misma pangea que, como yo, heme íntegra ahora,
se disolverá toda desgracia disonante
que tu reino de gestiones recelosas engendra…
Tu fin contenido en mi no tiempo, Solana…
(Bruja de los estupefacientes morales).

Solana: Éste es el colmo de los colmos!
Has violado la más resguardada prudencia,,,
He de regularte! He de abarcarte! He de contenerte!
No fallará mi ratio y te volverás
hueste conceptual administrada entre imágenes...
He de regularte! He de tapizarte!


(Solana se despliega en un maremoto de reflejos conexos,
Mas umbría permanece fiel a la tierra de dónde germina su maternal caos).

Las polígamas retroceden.
Terminan colados sus respectivos dones
simplificados en ventura de concreta plasticidad.

(Sus voces en caos espiran inocencia…
Día panticida *).

*A lo largo de la historia se ha erigido a la unidad crónica imperturbable; día.
Pero con la agricultura mental de los entes, desvirtuada esta unidad ha sido,
y subyugada a la bipolaridad indefinida, dada a luz como “unidad melliza”,
tapizada de píxeles de luz y negritud, que hoy es significada como día y noche,
contenidas en este molde autófago que es la aclamada “unidad”.

10/07/2009

IMPRESIONES SOBRE LO FANTÁSTICO EN LA NOVELA “AYER” DE JUAN EMAR.

En el mundo juanemariano esbozado en la novela “Ayer”, observo, en primera instancia, la instalación de un espacio geográfico planteado como verosímil en el contexto de un Chile potencialmente posible, en términos territoriales, el cual se constituye como una entidad susceptible de configuración en manos de un lector ávido de ejercicios lúdicos con y entre dimensiones, en este caso, textual y extra textual. Dicho espacio es llamado “San Agustín de Tango”. Esta primera impresión no deja de ser reveladora, puesto que el hecho de plantearse esa especie de diálogo entre el Chile de “Ayer” y el Chile que un potencial lector coterráneo sostiene o mantiene tras de sí, habla del carácter plástico de la materialidad y la espacialidad. Una aproximación expresa a partir de lo anterior puede llevar a considerar dicha plasticidad como una causa de lo “fantástico”, entendido, en este caso, como curvatura espacio-temporal en la lógica humana. El diálogo inter-dimensional apreciable que se mantiene a través del médium textual se plantea como una comunicación entre dos posibilidades manifiestas de un mismo sistema. A mi entender, dicho sistema, (consistente en la unidad de lo conocido como “realidad”) en su funcionalidad, puede expresarse en la instauración de mundos posibles o en la abrupta aparición de un mundo uniformemente concebido como único. Sin embargo, no se trata de una disyunción entre ambas expresiones. Lo que subyace a la novela “Ayer” es justamente la oportunidad de conciliarlas en la diégesis de la obra en cuestión. Es justamente la simbiosis del mundo y el espacio representado en la ciudad “San Agustín de Tango” del país Chile.

Ahora bien, al hablar de susodicha ciudad, y la primera impresión sobre su intrínseco carácter material-espacial, es oportuno aventurar ahora un análisis de lo fantástico, en términos de los seres que entran en relación dentro de este mundo, y las acciones que se desprenden de dicha relación. A mi entender, la narración desenvuelve de tal manera el transcurso de la trama que acaba por otorgarle a la atmósfera de la diégesis en la obra y al sentido y lógica de los seres en la ciudad un carácter de “fugacidad”, expreso concretamente en el “paseo” llevado a cabo por la pareja protagonista de los sucesos, quienes acceden a distintos puntos de la ciudad: la plaza pública, el zoológico, el restorán, etc. Cada uno de estos puntos funciona como un “foco de experimentación” de parte de los protagonistas. Son justamente estos focos donde aflora lo “fantástico”, ahora entendido como instancia para enfrentar a la “alteridad”.

En el escenario de la plaza pública, vemos que Rudecindo Malleco protagoniza una sentencia en su contra, la cual no presenta mayores argumentos aparte de aquellos sostenidos por los “inquisidores” religiosos, consistentes en el adulterio y la lujuria. Este evento es realizado a modo de un verdadero “espectáculo” de parte de la gente de la ciudad, y así contemplado también por la pareja protagonista (incluso, el narrador protagonista invita a algunos conocidos y se consigue las “entradas” para presenciar el show de la mutilación). Más tarde, y posterior a la ejecución, la cabeza decapitada de Rudecindo Malleco es arrojada, pero su cuerpo se incorpora y logra recuperarla para colocarla en su lugar. Este desafía a su ejecutor a una lucha cuerpo a cuerpo, hasta que finalmente desfallece y muere. Es a raíz del hartazgo del protagonista que rehúyen dicho espectáculo de muerte para así acceder prontamente a otro punto de su paseo por la ciudad.
Si bien vemos que Rudecindo Malleco recupera su cabeza para luego morir definitivamente, esta situación no rompe una “lógica” interna del mundo de acuerdo a la perspectiva de los personajes. A mi modo de ver, entiendo la resucitación de Rudecindo decapitado como un suceso “extraño”, desconocido, pero potencial y posible de manifestarse. La reacción de hartazgo de parte del protagonista no pasa de ser, para mí, justamente una sensación particular de “abatimiento” o, en última instancia, de “asco” ante la sangre derramada por el difunto Malleco. Pero este evento nunca constituye (dentro de las leyes lógicas naturales en San Agustín de Tango, y en las lógicas internas de cada ser partícipe de esta realidad) un “quiebre”, una irrupción violenta a dicha realidad representada. Aquí la irrupción se suscita cuando se desarrolla ese diálogo ínter-dimensional del cual hablé en un principio. Sólo que en esta ocasión, el asalto a lo real viene de parte de la diégesis en el texto, y tiene como objeto de transgresión la “realidad” que el lector acarrea tras de sí.

Otro espacio de transgresión se ve plasmado en el “Zoo de San Andrés”. El encuentro de los protagonistas con diversos grupos de animales produce en ellos experiencias que se traducen en sensaciones que mezclan el horror con el asco. Quizá, incluso, la primera sea, en este caso, causa de la segunda. Esto sucede porque, a mi parecer, los protagonistas se hallan en una especie de estado hiper-susceptible que les permite abrir, por así decirlo, el umbral de la extrañeza subyacente en eventos y situaciones aparentemente tan consuetudinarias como trivialmente lógicas. Por ende, ellos adoptan una postura alterna que les posibilita este enfrentamiento, este “cara a cara” con la “terrible novedad” representada en la dimensión del zoológico.
En el caso del encuentro con las leonas, vemos que dicho fenómeno se desenvuelve en el juego de las miradas: “Entonces, bruscamente, volvieron sus cabezas hacia nosotros y nos miraron con total, con petrificante fijeza (…) pudieron los veintiocho rayos de esos ojos atravesarnos el cuerpo entero con tanta facilidad y agudeza que sentimos de arriba abajo, cada uno de nosotros, catorce dolorcillos finos, estridentes, que nos perforaban (…)”. (Ayer; pág. 27).
Luego, el encuentro con los monos se constituye como una invasión en masa, donde los protagonistas se ven atrapados dentro de una suerte de “orgía” (en el sentido del apilamiento de cuerpos) que acaba por hastiar a los protagonistas, casi como por una sobrecarga de extrañamiento: “Muchos monos orinaron. Algunos se batieron. Una pareja se acopló. Otros devoraron puñados de maní. -¡Vamos!- le dije a mi mujer-, ¡vamos! ¡Basta ya de cinocéfalos!”. (Ayer; pág. 31).
Finalmente, el evento cumbre y célebre del zoológico consiste en el encuentro con el avestruz y la leona. En este punto, los protagonistas, si bien mantienen su posición alterna, acceden más bien con curiosidad. Dicho evento consiste en el ataque de la leona al avestruz, la cual termina desapareciendo misteriosamente dentro del pico de este último, para luego debatirse en el interior del cuerpo. Los protagonistas observan todo el proceso de expulsión de la leona desde el cuerpo del avestruz, atendiéndole con tal persistencia cual si se tratara de otro “espectáculo” más, al igual que el ocurrido con la muerte de Mellaco: “(…) Y sacó una mano, luego la otra, como quien sacara una mano húmeda de un guante felpudo, o más bien –si fuese visto por dentro del ave- como quien presionara la cáscara abierta de una banana madura (…) De este modo salió su tronco todo, de este modo, sus miembros traseros (…) Hasta que, por fin, y sin más, echó a correr como una loca (…) Entonces (..) trajimos (…) nuestras miradas hasta el traste del magnífico avestruz”. (Ayer; pág. 43).

Sin contar, en fin, con otros episodios, como los del taller de un tal pintor Rubén de Loa, que manifiesta de una manera excéntrica su talento para la plástica, todos ellos, con su sentido de transgresión expuesto más arriba, desembocan en la especie de “viaje interior” que realiza el protagonista al arribar a la casa de su familia en la calle de los Sagrados Corazones. Pero, previo a este viaje, sucede otro hecho igualmente digno de considerar. Este consiste en una gran broma de mal gusto realizada por la familia del protagonista, en específico, su hermano, su padre y un cónsul de Uruguay. En este punto, el protagonista tendrá que atisbar qué es lo que hay detrás de un sofá arrinconado en una parte del salón en el que se encuentran. Todo el proceso de esta mini-aventura planteada por la familia, envuelve al protagonista, otra vez, en un extrañamiento. Sin embargo, esta vez, se trata de un extrañamiento producido a partir de una experiencia absurdamente cotidiana, y no hiperbolizada: “La estupefacción me rebalsó ¿Eso era todo? ¿Para tal insignificancia tamañas risas, tamañas apuestas? ¿Para mirar tras un sofá esquinado? ¿O me estarían tomando el pelo?” (Ayer; pág. 99). Esta experiencia repercute en una “alteración” aún mayor que en los episodios anteriores, puesto que el espacio de transgresión, en este caso, confunde el terror (sentido por el protagonista) con el humor (experimentado por la familia del protagonista), llevando al enfrentamiento cara a cara con una “tragicómica novedad”, desde la cual ya es posible entender el humor y el terror como las dos caras de una misma moneda. Esto último puede entenderse como una interpretación de algunos síntomas de lo fantástico a la luz de una visión kafkiana del mundo, tan fuertemente evidentes en este desarrollo de la trama. La experiencia del absurdo cotidiano llega a tal extremo, que entra en contacto con una contrapuesta experiencia de lo terriblemente novedoso: “Era evidente que algo había tras el sofá esquinado (…) Opté por imaginarme algo de una repugnancia ilimitada.” (Ayer; pág. 100).
Vemos, por otro lado, que el protagonista realiza una especie de monólogo interno a través del proceso de esta mini-aventura hacia el sofá esquinado, a través de la cual el protagonista busca analogar elementos pasados (como una experiencia en el cementerio) con la situación presente, para poder buscar algún soporte de razón o lógica. Finalmente llega a una reveladora conclusión que sintetiza todo su ensimismamiento: “¿Comprenden ustedes ahora, les repito, por qué no hay que fiarse mucho ante una simple silla o ante un simple sombrero?” (Ayer; pág. 116). Esta suerte de revelación lleva a profundos pensamientos respecto a la percepción de las cosas. El cuestionamiento que subyace deja entrever que la “alteridad” está presente prácticamente en todas las cosas; tal cual puedo desprender de la clásica sentencia del conde Lautreamont acerca de la belleza del encuentro fortuito entre una máquina de coser con un paraguas sobre una mesa de disección, puesto que la belleza, en este caso, consiste en la irrupción del azar (justamente, el factor “fantástico”) necesaria para que la realidad aflore y produzca nuevas asociaciones y sentidos. Por ello, sólo hace falta “despertar” la susceptibilidad humana para situarlo en posiciones alternas que posibiliten el encuentro con la “diferencia”, y así dar pie para realizar el quiebre de lo “fantástico” a modo de corte que inaugura un diálogo y comunicación entre lo concreto y lo potencial, entre lo real y lo irreal.
En fin, el juego en el cual se encuentra implicado el protagonista redunda así en su negativa de ir a ver lo que hay detrás del susodicho sofá esquinado, a raíz de todo el monólogo interno. Por ende, su padre y el cónsul de Uruguay pierden su apuesta inicial y todo termina, nuevamente, en un hartazgo de parte del protagonista, que decide marcharse con su mujer a “explorar” otros espacios y fenómenos dentro de este paralelo universo San Agustín de Tango.

Ahora me remitiré a desarrollar el “viaje interior” del protagonista, el cual señalé en un principio. El episodio donde se contextualiza es el de la salida del protagonista de la casa de su familia junto con su hermano y padre en dirección a la llamada Taberna de los Descalzos. En este punto, él despliega su inconciente ante su experiencia en un urinario, consistente, a grandes rasgos, en el movimiento de las manecillas del reloj en enfrentamiento con el posar y volar de una mosca en la taza de baño. Es a partir de este divagar que se concretiza una especie de “revelación fantástica”, una epifanía de las cosas y las acciones cotidianas a partir de un extrañamiento humano hiper-sensible (y, hasta cierto punto, hiper-conciente). Como consecuencia, tenemos que el protagonista termina por llegar al “desdoblamiento” de su yo, su sentir en carne propia la presencia de la “diferencia”; lo terriblemente novedoso toma forma en su dualidad yo-otro. “(…) al representarme esta imagen, es inherente a ella esta otra: todas mis ideas, mis recuerdos, mis experiencias, mi vida entera, el total existente en mi cabeza, conciente y subconsciente, en fin, todo, al ser yo suspendido, no lo es simultáneamente (…) Entonces, por un instante, veo, contemplo, considero, allí abajo, desparramado, pero sin embargo, unido y simultáneo, mi total pasado”. (Ayer; 125). Es el enfrentamiento, esta vez, cara a cara con “su tiempo”, desorganizado del orden cronológico, el que desata en su inconciente el afloramiento violentamente creativo de lo fantástico: “En ese segundo triturado hasta su mínima duración, simultáneos, compenetrados, pero sin la más leve confusión, aparecieron todos los hechos del día, aislados y nítidos, y sin ninguna sucesión cronológica. Y (…) vi, sentí, supe, por fin, la vida, la verdad despojada de cuanto engañoso, de sensacional, digamos mejor, de cuanto la limita dentro de un suceder inexistente.” (Ayer; pág. 127). Dicho momento de “auto-clarividencia” se traduce entonces en una “iluminación” que acarrea consigo para luego proyectarla hacia su vida mental y material y compartirla con su familia, tal si fuera una analogía con “Prometeo”, robando el fuego del inconciente para iluminar el mal llamado “mundo real”: “-¿No crees tú que, en vista de tal revelación, no debemos permanecer más tiempo aquí? Nuestro hogar nos aguarda.¡Nuestro lecho! Media luz… Sí, mujer mía, basta de tilos y tabernas. ¡Vamos a la revelación, vamos!”. (Ayer; pág. 128). Y, de esta forma, conjugarlo todo dentro de un proceso unitario, donde la realidad aparece resuelta en sus posibilidades de manifestación, y no escindida mediante el corte racional.
A pesar de ello, más tarde vemos que el protagonista conversa con su mujer sobre lo ocurrido, y le propone revelarle este “secreto”, para lo cual repite todo el procedimiento realizado en los urinarios de la taberna. Esta vez el protagonista fracasa en el retorno a su “iluminación” anterior, (creo esto debido al carácter único e irrepetible de lo fantástico), pero, en cambio, realiza una especie de “vaciamiento cerebral”: “¿A qué dudar que el cerebro se me ha vaciado como vaso comunicante hasta el nivel de la realidad?”. (Ayer; pág. 132), que conlleva a un análisis de su proceso mental, haciendo un recuento de todas sus experiencias en San Agustín de Tango, desde la muerte de Mellaco hasta la visita al zoológico y el encuentro con Rubén de Loa y etcétera. En este punto, el protagonista siente que para llegar al tiempo y espacio actuales debe pasar otra vez por todos los momentos analizados en su mente. Esto permite vislumbrar no sólo un “viaje interior”, sino que un verdadero “viaje circular en el tiempo”, el cual, al generar un vacío mental en el protagonista, debe, sin vuelta atrás, retomar el hilo. Se aprecia entonces una lucha por recobrar ese momento iluminado, y no caer así en la eterna sucesión, en la circularidad donde el protagonista se ve cautivo. Él además complementa dicho círculo con desviaciones, tales como la del viaje a España y las vivencias del año 1920. Todo el resto de la trama gira en torno a esta lucha del protagonista por salir del círculo del inconciente y volver al “punto cero” de la realidad, para asentarse y volver con su antigua iluminación. Por ejemplo, en la página 149 vemos que el protagonista logra divisar el círculo desde afuera, en su proceso de desdoblamiento, logrando cierta libertad momentánea.
En definitiva, vemos que el esfuerzo final lo consigue el protagonista cuando se dirige a su mujer para que ella dibuje su cuerpo. Sólo entonces logra el desprendimiento del continuum y la fragmentación de su yo y su memoria vuelve a ese presunto “punto cero” desde el cual la corriente de la realidad debiese fluir nuevamente de forma lineal. Es aquí donde se conjuga la materialidad del yo físico con la integridad del espacio-tiempo manifestado en la memoria.

A raíz del análisis y las reflexiones anteriores es cómo puedo evidenciar, en suma, el carácter plástico de la materialidad y la espacialidad en la novela “Ayer” representado, a partir de lo último, como un fenómeno de la conciencia humana, y, en general, como una manifestación de lo fantástico en su desenvolvimiento.

Para concluir, no me queda más que reafirmar el poder revelador y poiético de lo fantástico como una constante en la novela “Ayer” y en el discurso juanemariano sobre el juego de la significación de las cosas en el mundo. Quisiera, también, aprovechar esta instancia para revalorar la representatividad de lo literario como fenómeno del lenguaje de parte del pensamiento juanemariano. Es decir, el universo de la ficción como universo del lenguaje, y viceversa, entendiendo entonces lo literario como un constante juego entre el plano de la realidad y el plano de lo posible, ambos igualmente simbólicos. Por ello, me remito a lo expuesto en un principio sobre el diálogo ínter-dimensional entre la realidad textual y la realidad extra textual (representada por un lector posible). De este modo, se cumplen entonces las nociones sobre la conciliación entre lo real (lo concebido uniformemente como “realidad”) y lo fantástico (correspondiente, en este caso, al universo literario), conciliación que pasa a difuminar los límites entre ambos para dar lugar a la gran “materia gris”, a partir de la cual se abre una paradoja de proporciones inmensas: ¿Desde dónde entonces es posible entender los límites entre lo real y lo ficcional? ¿Existe un “punto cero” o todo es “arenas movedizas”? Más aún ¿Cuáles son los límites entre lo humano y lo no-humano? ¿Lo artificial y lo natural? Estas interrogantes son las que posibilitan un suspenso indefinido, a la luz de estos cuestionamientos derivados del pensamiento kafkiano acerca del “Mundo Artificial”. ¿Será, en fin, lo fantástico el “residuo” de lo humano en la Naturaleza, o en lo extra-humano?



BIBLIOGRAFÍA

-Emar, Juan. (1985) “Ayer”. Editorial Zig-Zag. Santiago de Chile.

9/25/2009

La pequeña muerte de Chile

A pesar de la falsa modestia de cierto tipo de gente (que no me atrevería a mencionar, frente a un saludo público ni en un buen refrigerio, ni siquiera en tradicionales noches de paz en donde el vino parece inflamar las paredes estomacales), me aproximo castrado de temperamento hacia aquel mediático semblante, cuando pasan un par de horas desde que ella se desvelaba con tec cerrado en la falda de la escalera; puesto que la gravedad no es algo con lo que se juega sino se desafía. Encontré razón a una de esas actrices del fetichismo en el momento en que sintonizo el programa y su local de reparto a unas cuadras de la plaza central.

A pesar de la audiencia despavorida allí en el estudio (esa muchedumbre pomposa que olía a la sustancia etílica que defeco cada mañana de locura), me colé importunadamente, cubierto de faz y manos, únicas señales de sumisión. Los amplificadores asimilaban martillazos eróticos, o al menos eso era lo que me proclamaban en subtexto sus corruptas mentes.

De repente llego a una, unas, unas seis salas, alineadas todas en vertical espacio... habían unos cuantos fudres decorando sutilmente el contexto, nada inusual entre cráneos y bocas echadas en tanta flacidez conjunta. Finalmente llego a la sexta sala, hacia la puerta contigua, flemático ante el unísono, considerando consejos reprimidos en la infancia: no temas, no seas como ellos, no temas como ellos, nunca como ellos. Mis manos grasosas hacían aún más absurdo mi acondicionamiento ante tal panorama de excesos. En momentos como esos se me hacía más coherente transpirar que gesticular algo... Rasgos fingen misterio.

Unos cuantos metros y antes de respirar la salida del salón de pandora, una pequeña mujer en flor (no debe haber tenido más de 12 años) me salió al encuentro, vistiendo un sostén, ligas y un corsé (raro para su edad), aunque se me hacía oportuna la idea... de preguntarle por alguien (no imaginé lo que ustedes creerían que imaginara). Era un contacto práctico, un apunte discreto acerca de la ubicación espacial del motel, apuntando ciertos asuntos de interés.

Omnipresente siempre, llegué puntual a la reunión con aquella colorida actriz... en estallidos plásticos, entre pláticas post nocturnas, efusivo doy otro paso en este portal... con un corcovo debajo de la chaqueta representando el bulto de cierto objeto inconcluso para mi genealogía y rol dentro de este juego... hablo con la actriz... Ella me ignoraba, con una postura lógicamente material, considerando la diferencia de edades. Yo, por dentro, cada vez más afiebrado, hipertenso, venoso, ahora no por efectos de la cloaca incidental, sino que por la cloaca dentro de mi cuerpo.

Intenté todo para poder hacer a esa experimentada dama entretenida por un instante: Látigos, terciopelo, cámaras de hule, sillas pronunciadas, vibradores, manchas amarillas y demases,,, pero todo el testimonio fue completamente inútil....

Ella se resistió a quitar sus dedos de mi garganta. Intenté todo para calmarla, llegando incluso a arrancar de lugar su maquillaje hasta reducirla nadando en vómitos.

Realmente no llegó a nada puntual, solo recuerdo que se activó un botón, sonó una alarma de pánico, temía que lo utilizase para sus malévolas creaciones... Por el portón exterior del estudio las cámaras apuntaban a mis ojos. Ciego, estaba exaltado. Seres de hule entero me sostuvieron... Hice todo lo posible. Mi boca ya no articulaba, solo era el tubo de escape de esa inaudita y preciosa materia, para jugar al maldito juego del niño rico... del rebelde con pensamiento florido... del mimado con cabeza y extremidades fofas.

8/06/2009

La mente es un afrodisiaco

-La pangea-

Atómica,
Nocturna.

… las noticias de la tv ya cancionan
profusamente siniestros y bestias
hinchadas de moléculas...

Salen disparados de una caja sonora,
de una radio constelación…

Y es la fonía una catarsis,
en lingüísticas proxenetas de clientes, plutócratas,
industrias, fantasma…

La caja es mágica, el ojo anti mágico, sólo caos…
que se sirve de 3 dimensiones para ser físico…

La corporación de los sentidos,
otra oveja negra de la mente,
a la vez oveja negra de una pangea
con logos y corazón funcionando.

Cosmos hipodérmico bombea tu Cpu interno,
más bien espíritu o capital…
hecho de poemas y otros espurios
pasados de sangre y materia liberal…

Vade retro a quienes comercien trascendencia
donde solo hay basura cósmica…

Superior es decir que el ente es plástico, y el caos simbiosis,
superior es callar que el ente es elástico y el caos trombosis…

–“Qué haría Él en mi lugar?”-

Y mi felicidad satisfecha, mi nada lleno,
mi etiqueta rebosante de deixis,
mi grafía paulatina de etiqueta,
mi cara hipócrita...

La regla de miles de galaxias,
el cáncer universal como amor en días rojos.

O sea dolor, vítreo, arteria.

Y nunca nada es nunca y el presente es siempre
porque produce infinitas histerias…

Mi revolver la tinta, mi brazo engranaje, mi lengua es motor…

Un miembro infinito para la galaxia
que es tildada de ramera del infra mundo.

El semen como colación sabática,
para la industria de lo siniestro,
sin fabricar milagros...

Luego me lavo las manos con jabón humano
para aguar el sábado de los judíos que se visten de polacos.
Me lavo las manos con jabón humano
para aguar el sábado de los judíos
que se visten de chivato.

¿?¿?¿?¿¿¿?¿¿¿?¿¿¿?

Mis ojos son tv, mi cabeza es boca, mi noche pangeica.

No puedo desear lo mismo al menos que posea lo opuesto,
y lo otro, y lo quiero yaaa,
pero esperar es suicidio,
mi control remoto… mi impaciencia de membrana…
una estrella aleatoria,
una fila de auras…

Y ya levitan, y ya hipnotizan,
y burocratizan el vuelo de ángeles y cuervos
que degustan mejor el dólar que la levedad.

Esquizofrenia de la maestra gravedad…
el invernadero del poder,
el telón de la mnemotecnia,
el sexo de 2000 años,
la música del taladro,
la megalomanía incipiente,
la permeabilidad del vacío,
la inmortalidad del cangrejo,
la marca de la bomba nuclear,
la marca de la bomba nupcial...
¡Un siglo XXI de dinosaurios!
¡Un Edén de dinosaurios!
¡Una humanidad de dinosaurios!
Dinosaurios, dinosaurios
los llamados señores del petróleo,
los llamados señores con propiedad lunática…
y la crisis los utiliza,
les desmonta el vaivén de sus puertas.

Pausa en vivo, pausa mundial,
y las damas ya no sirven, ya no preñan,
para promoción de episodios divinos…

La filia un signo, el eros un índice,
la luna, lo potable de la pangea oscura
rebasa de totalidad y maquias y manías.

Ejemplos líquidos, ejemplos drogos,
los estúpidos que carnifican el espíritu virtual…
los estúpidos que carnifican…
la pesadilla, la vigilia desnuda,
la morfina del ente: La mente.

Somos lo nocivo, somos lo eléctrico, somos lo artrópodo!

La palingenesia, el parricidio del pensamiento ¿?

El querer por sobre la materia… felicidad… Hipoteca…eternidad
¿Qué es eso? ¡¿Se come?!

... un rebaño negro sigue a otro, etc, etc.
Y la disidencia y el pastor y el can
y el establo y la oveja y la oveja negra
son envase 100% mental...
Así el corazón es como exhausto
de su dantesco danzar…
modula apático su contorsión primigenia,
que barrerá con la morfina del ente:
La mente.

7/23/2009

Revista Mecánica Popular: Poema-imagen 2


La mujer en estado de ensueño pareciera en secreto aprovecharse de una iluminación inconciente. Suponiendo que el observador lámpara fulgure por sobre la espalda, el calor en aquella cama es inmensamente híbrido. Y una fusión más que anestesiante conforman una imagen de una posible escena, ahora, entre los pechos de la mujer y el colchón. El desliz tenue de la sábana denota una cierta viveza (o al menos sutileza) tanto de parte del foco de luz como de la hibridez en la proyección del calor.

7/10/2009

"Sangrías & el luto de la 5ª estación" (fragmentos)

Semilla del mal

Interminable,
disidente,
es tu índiga misión
en este cúmulo de gases y luces.

Interminable,
la fotofobia, el cohibido fervor.
Disidente, la capa azul,
que encubre sus tareas...

Una mecánica tácita,
tácita como los dientes del niño
en el pezón.

De ahí extraen la droga suprarreal...

El placer camuflado de neuronas...

Y lo maléfico se hizo escuela,
el alumnado se hizo jauría (poesía)
la selva se hizo pizarrón,
el pizarrón se hizo selva,
LA SELVA SE HIZO PIZARRÓN…

Índigo es el fin.



POLTERGEIST

Carnaval de electrodomésticos feroces
es la metáfora del triunfo de la materia.

Movimientos, transes, arrebato de muebles.
Sofás desde el caos de espumas
que comienza como un despliegue
para los inertes espíritus de la casa.

Luces y ampolletas regresan
a la impotencia de industriales caderas,
como esplendores de proyecto tangencial...

Cada actor de este tragicómico zafarrancho de elementos,
elemental ruidismo para elemental discontinuidad.

Carreras a propulsión, flotantes cacerolas,
decenas de sartenes vengativas,,,
un carro alegórico de platos en la ponzoña.

Festival al aire libre de veloces cucharas.
Los vivos tenedores arremeten con cólera.

Las ollas brincan maduras de alimento,
grises, parcas, por un ritual de salvajes servicios.

La mansión de bienes y víveres mora,
como collage de si misma.

Electricidad absurda y anatomías falsas
generan desconcierto entre el aula madre
de los seres pragmáticos,
los actores del llamado "espectro habitual".

Cena maliciosa han de predisponer
las cucharas & tenedores...
revolviendo con ímpetu la indumentaria
para los autómatas seres, recortes de ellos,
tal si fueran una estela de errores.

... El desnivel del piso respecto del techo
producto de la disonancia egoísta de lo concreto,
conforma una colección de genuinas piezas,
promoción de los desertores del aluminio de la noche:
La familia del tenedor,
la familia de la cuchara,
la familia del cuchillo,
la familia de la sartén,
la familia de la olla,
la familia de la silla,
la familia de la mesa,
la familia del plato,
la familia del horno,
las formas de la copiosidad,,,
las energías maternas de todo hogar,
la metáfora del triunfo de la materia.



Lunes en la casa

Noche globular/surcando el vector de las estrellas...
El monstruo cotidiano/un intruso que incinera/
ya viene sigiloso para hacer víspera,
de lo que puede desalentar sin O2/
claro, sin membranas automáticas
para la transmisión de un pulcro obsequio...
en días de visión fotofóbica...

Entes de porcelana, furia concentrada/
la mesa ya está lista/la vela ya está puesta.

Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.

Hoy, reprimido, cámara de Locus Amoenus,
cada plato no fue roto,
cada espacio no fue digerido.

Me abastezco de agujas recortadas
y así permitirme, dopar el karma de la rutina...

Entonces cargo plenamente con:
Los utensilios de la sutura doméstica,
el origen consuetudinario de mi manía....

Noche globular... la avidez artificial,
los poros sometidos, traviesos y febriles...
Evitas que tu azul y deliciosa aura
se envuelva hacia mi envoltorio de lociones,
y rehúsas mascullando la orgía a tu alrededor...

¡Despierta! a tu lado, un glorioso plato de sopa,
mientras imploras incolora de jugo y pistilos.
Ahora báñate en tenebroso polen estival.
Haz de ti un haz de alergia sustancial, abundante, potente...
Que no se vea, por favor, el gas histérico de tu trivialidad,
que no se vea como te estoy aprovechando...
El gas extinto después que pases a ser
nada más que maravilla dérmica…
apenas degustando los restos,
y la casa como una ígnea flor abierta,
hecha la cuna del Sol negro.

El vector de las estrellas,
en espera de lo que sería
la soberbia dilatación de tus horizontes
... y también cuentan para el menú,
las auras flemáticas/dietéticas
como tú, ahora, en esta globular noche...

Recuerda:
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.




El luto de la 5ª estación

...Te turba el sonido de las serpentinas mentales
festejando la prematura preñez del mundo...

La sexta de las fiestas se espera que sea divertida,
y la espera es el veneno de los incautos
que no saben tragar
más que lo que auguran para si mismos.

A ti te avasallan vates,
a ti te inoculan luces
¡lo sabía! se nota en tus tempranas arrugas,
que apenas puedo esbozar entre el ambiente limboide.

A ti te asaltan de mañanas perdidas,
desayunos perdidos, que creímos cancelar
con una taza de café cargada de rabia,
un fútil abrazo o un puñal por la espalda, antes de irse
a cazar como las zorras,
sin sobriedad, sin aciago, sin ojos del corazón.

“Todo lo que vuelve loco vuelve niño,
todo lo que vuelve loco termina niño.”
Era lo que decía mi vieja abuela, profética en sus 2 pies.
Así veía cómo mi realidad pasaba a ser el filtro
de una grave y espantosa lucidez.

Sí, y así me siento como bastardo
ante un montón de estrellas tercas,
terca como la madre de las madres:
de dolores de vejiga que aún no tiene nombre,
de historias que no trascurren por miedo a tener sentido,
y que garantizarían la épica insolencia
del estar siendo, del volverse, del querer volverse,
nada más que la concha de otro sombrío caracol
que vive contradicho bajo la luz de un nuevo Sol,
que alumbra tanto como hunde,
y que alumbra tanto como huye.

Y te turba el sonido de las serpentinas mentales,
festejando la prematura preñez del mundo,
y te dice: Todo lo que se vuelve loco se vuelve niño
y todo lo que es niño fue y será noche.

HÁGASE EL POLVO!
HÁGASE EL COSMOS!
HÁGANSE LOS SIGLOS!

6/18/2009

"Axis"

Confusión

Retorcimiento de los intestinos,
endurecimiento de las arterias,
el calor corporal un horno progresivo de último modelo.
Volverá tu cuerpo a sudar?
Volverán tus glóbulos a mutar?

..../--

Exceso de miedos, procesado en el dorso,
produce convulsión de los gástricos ácidos,
que entran cuando se abre la boca, así, así,
demasiado ancha para soporar la baba.

Puños cerrados, golpea los quistes de tu abdomen,
deja fluir las venéreas entidades.
Revuelve tu frente interna, intensa, como caldo.
La cefalea... pe--sa, como dos balanzas de granito magmático,
intenso, sin encontrar el factor de la erupción narcótica.

Regurgitando, hilos de stress, en lugar de gránulos
de vitaminas C, D, A...
cada ocho horas, degustando los excipientes
-desmaterializar, el error materializado-.
Cada ocho horas, minutos, días, meses
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.

/ --...

Escóndelo, y estira su brazo auto dependiente,
llega a flagelar las memorias,
a acondicionar tu cómoda síquica,
con hélices adeneicas, para las malas plagas,
que tendrás ahí, seduciéndote simultáneamente.
¡No hables! es mejor que descanses,
los dedos me llaman a acariciar tu frente,
frondosa en deseos, sarcomas torcidos.

El síndrome endémico del nicho,
aunque sea tridimensional... puedo tenerlo así,
como arena entre los dedos, tan microscópico,
pero tan rebelde, que no muta libre como creería,
sino se aferra a uno como lapa, babosa ciega,
salada en su prole, genética, existencia...
no sabe para qué se aferra, no sabe para qué fue hecha,
por eso congenia con nosotros.
Preferiría no poseerlo, pero congenia,
no sería digno si lo castrara de raíz... de la salina solución...

Auto desolación social,
reciprocidad biológica,
quisiera esparcir tierra de hoja en tu corteza,
pero la sequía del reflejo,
los choques eléctricos, no tocan la goma,
las pulsaciones no envían respuesta
a la fisonomía anti-cutánea del reptil ser.

.... / -

Sería mejor, si hiciera una conciliación quirúrgica,
una intervención respecto de tu biótico potencial:
abrir desde 2 sienes la caja cerebral,
y plantar la semilla de la somnífera armonía...
y aquí, otra maceta de rosas para el jardín...
y ya empiezo a depender de la noche,
para la terapia intensiva... el fármaco,
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.

Endurecimiento de las arterias,
retorcimiento de las neuronas,
colapso hepatítico,
cosmovisión meningítica...
las articulaciones alcanzan longitud de bacilos,
desde perspectiva de paciente.

La camilla blanca, un colchón de clavos,
acupuntura de celebridad que afloja...
el ego alimentado de la confusión.

En tal caso, la vida entera es la bandeja X del refrigerador...
scanner tac, morgue...
eterno, hospital... confuso ...
vuelve a ser lactante al depender del fármaco...
el ego alimentado de la confusión
... el fármaco.


COMA

Sobre el ser convaleciente,
un tejido de cuerpos firmes
retarda el infinito cardio.

Es el terror de ser paciente
Es el vacío diástole/sístole
Es el ser y su apagón drástico.


COITO 1

La jaqueca de la vida
reaparece con vigor.

A través de un ducto secreto
la lombriz busca aquello
que obstruye el afloramiento

DE UN TENSO SOL.


COITO 2

Conjunto vasto de las diacronías del gen
... ése es coito.

Coito=lenguaje=virus.

4/29/2009

"El show de la Kronikodelia"

Valsunami

Cierta historia que contaban los más viejos
sobre el retorno de las corrientes
hacia el acantilado de yeso...
bajo el faro del patrimonio, con el maná de Leviatán,
un rango de energía mágica.

Asaltarán los más enfermos tesoros de la joya del Pacífico.

Escuadrones de ponzoña roja y corales nefastos.
Una empresa de riesgos de la linfa.

Huesos de tritones erosionan
en afluentes que solían ser peatonales.

A través de las fugas, el emporio de rubíes encubierto.
Las ratas de las cloacas se inmiscuyen,
en tus más telúricos secretos.

El cabeza-sacerdote,
las predicas del gallo de oro en la catedral...
una conspiración eólica, esculpiendo sus pesadillas.

En el peñasco más alto del cerro de la cruz.
Todo un sediento cielo, espejo de la oxidación,
calabozo de lo higrófito, y si das vuelta tu cabeza,
atrás, los civiles pejerreyes
¡Ellos le pondrán un buen precio a tus pulmones!

Preparado para arrojar su golpe frío,
burlan las ciencias navales y neptúnicas,
heredando un legado de proteico barro
sobre las millas de la hidrosfera,
como si fuera un archipiélago de marea negra
entre medio del nuevo mundo,
¡Una mancha voraz en tu desagüe!

Si crees en una cita romántica al margen de los mariscales,
no dudes en invocar al dios de la lluvia.
La viuda bruja de Playa Ancha te llevará
en el crucero de la nigromancia.

Tan solo como pescadores que tararean melodías de amor,
el que interpretan como in-mortal,
cuando ven sus pulmones socavados
ante la majestuosa Pincoya...
una nebulosa cita sin fondo,
pero no saben que detrás de ese escultural ejemplo de ninfa casta,
está la más imponente figura
de la madre de las anguilas negras en el Cono Sur...

Atrévete a unirte al tinte tóxico,
atrévete a unirte al tinte ocre que pintan
en tus oculares globos.

Experimenta y cede al espejo de la presión
que para el hombre es divisible en cólera de niños,
la cólera, de la llave, abriendo tu ducha,
toca tus dedos con esa misma cólera.
Vuelve a descomponerte,
en el barro del cual te esculpiste,
y recibe en tu cuerpo la armadura de escamas,
el envase del señor de los vertebrados.

Viene hacia aquí, su despliegue por los canales
que interconectan tu ciudad
con los abisales cementerios
de embarcaciones y submarinos.
Ahora el reino de los peces humanos,
reemplazará una tradición constituida
de ruedas, tierra, años, siglos.

Poseidón, oh Poseidón, barre con el cámbrico desperdicio
de la evolución darwiniana, y deja resurgir a Piscis,
aquí! sobre la tierra.
Deja remojar las tres cuartas partes del planeta,
como un nicho absorbente
que otorgue el ocaso a Neptuno.

Y en aquel tiempo,,,
ya las fuerzas marítimas, aéreas y terrestres,
sólo asumen que sus despertares implosionan,
sumisas como mascotas ciegas,
lamebotas, o más bien "lame aletas",
ante el Gran y Todo Poderoso Pejerrey legislador,
y dando la espalda, miran sus piernas orinadas del miedo.

Hay algo que se pueda hacer?
Técnicamente, nada,
sólo que lo que se puede hacer, es algo molesto
¡Tirar de la manilla del retrete supremo
que rige las ruinas de ese arcaico mundo!
y esperar invertido a que vuelva por ti la próxima ola,
y te lleve, para que cumpla el papel
que ahora la hizo presente.


Barney, el dinosaurio morado, no está extinto

Todos los niños cantando:

Barney es un dinosaurio
que vive en nuestra mente,
y cuando se hace grande,
es realmente sorprendente...

El único, dotado, último, en su especie,
no es humano ni cuadrúpedo ni tiene alas.
No está endeudado ni entintado ni extinto.
El umbral rosado!!! Advierte de su inmáculo,
a los más pequeños del hogar....

Papás y mamás, no intenten esto en casa:
Travesurear con lo ilógico de su rosa cromática,
ofrecer risas que siempre son objeto romántico,
tan tiernas como la sangre de su zoológico plástico.

Esperen, y aún hay más para el show,
(canten y bailen) presentamos a sus amigables cómplices,
Alias verdesaurio y amarisaurio......
La dispar pareja que se devorará el backstage.
Tricolor espectacular que no te dejará
ni pálido ni catártico.

Ahora ¡tú! sé parte del show, y por favor,
paséate por este edén arcaico,
y no podrás diferenciar a las bestias
detrás del maquillaje...
todos los niños y niñas en la casa del árbol!

Lo que quieren ver en ti es un poco de sorpresa;
disfruta de lo magnífico de la púrpura naturaleza,
ríe y es otra prueba de que ellos no están extintos.
Para tí, solo dentro de una caja de pandora
existieron,¡existen!....

1, 2, 3, y 3 son los colores que padeces
como cascada de challas y mostacillas,
miel, cortada, virginal...

Y ahora, solo cae en una deliciosa siesta.
Ya que la felicidad es menos lejana que el mundo,
suicídate positivo, que es igual a reír por años,
y el número de años en tu siesta,
es el número de niños que asisten al show jurásico.

Despierta con insomnio,
y el programa ya te apaga felizmente
(el fósil es tu insomnio pintoresco).

El hijo mutado te confesará más de un secreto al oído,
o más bien! alimentarse de todo tu visceral orgullo,
bizarro, auto-didáctico y divertido carnaval.

¡Ya es hora! veo que hay un bicho
en tu cereal de desayuno, y es rosado!!!

No estamos extintos,
y tu fósil fue tu alma juguetona,
ausente!!!
no estamos extintos,
estas extinto.

Todos los niños cantando:

Barney es un dinosaurio
que vive en nuestra mente,
y cuando se hace grande,
es realmente sorprendente...

Él le brinda su amistad
a grandes y pequeños,
después de la escuela (y el trabajo)
juegan todos muy contentos.

Barney nos enseña
muchos juegos divertidos,
el ABC y el 1, 2, 3,
también son sus amigos.

Barney viene a jugar,
cuando lo necesitas,
él también te ayudará,
"si crees en fantasías".


La misa del gallo

La campana está sonando, las 12,
y no pueden evitar apagar las luces.

Cientos de parejas en vela:
esa es la gala de sangre promiscua.
esa es la orgiástica epifanía...

Úntala de fuego y píntala en tus manos.
Con ases bajo la manga, el cura,
la chica a flor de piel,
inicia la ceremonia tanto afuera
como dentro de sus ropas.

Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra (en la paz del Señor).

Como bien lo oíste, la campana suena y suena,
Y la sal arde, arde, en el seno de tu vida.

En confianza te proponen
resucitar en el sexo opuesto,
-con coqueta fe y con fiebre divina-.
Y ven en la virtud su propio pecado,
con vino añejo... mientras brindan.

¡Señoritas viudas negras!
ya no hay palabra subliminal
quedada tan impía en sus espaldas.
¡Prematura dama! recibe en tu espalda,
la mano de la verdad, toqueteándote lenta y lenta.

No escaparás, pequeña costilla!

¡OPUS DEI! ¡KRAUS! ¡CRISTO!
Plasmen lo que el ciego amor expone en la misa del gallo.

Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra......

Un mundo erecto para ti,
un mundo abierto para mí,
un mundo eterno para Jesucristo.
Mata tu sexo y resucita para mí,
para cuando ya sea un ídolo.