miércoles, 28 de enero de 2026

Poemas Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007)

Conjunto de poemas que formaron parte de la Antología Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007). Poemas escritos hace casi veinte años, editados y actualizados, conservando su estilo. Forman parte del imaginario gragkiano, por lo que podría decirse que mi primera incursión en antologías de poesía fue con poemas en esa línea. 


La plática post nocturna

No te quiero ahora para entrar al invernadero
y comentar este nuevo llamado al exterior
No es necesario hacer algo público
en tal dimensión de curvaturas.
Todo se cuelga expuesto
en campanas húmedas y membranosas
como sobre tu cabeza se abriera una boca
discutiendo en un depósito de rancios favores y cumplidos.
La próxima palabra estaría equivocada
si la niego dentro de esta plática, esta determinación.
Adéntrate a través de voces desorganizadas
entes amarillistas, sofocados de orgullo
Redescubre lo que alguna vez fue luz
La colisión empieza abriendo los sentidos
de ojo a garganta, la curvatura está viva.
Una recta curva toma forma de una línea predilecta
¡que todas las visiones del mundo podrían dimensionar!
y dar mayor profundidad a lo que alguna vez fue luz.
Cortinas restrictivas dramatizan la conversación
como sobre tu cabeza se abriera una boca
pone llave a cada cosa que te sea afín.
Una pantalla de fresco odio se deja ver
al chasquido metálico de campanas líquidas
di tu peor verdad y mejor mentira:
es el brote educativo presionando mi puño a mi edad
es la gangrena atada hacia el perro
es un error criado y envuelto en simpatía.
Como desconocen tu omisión
da la espalda y habla de un síntoma universal.
Mira a tu más oscura articulación
reintégrate a como acostumbras
sucumbiendo sin mucha armonía
como comprenden el fin de tu cordura
encuentra una última dimensión
y termina con la conversación.

Conocimiento sinérgico
uniformidad global
y en un nuevo día
redescubre lo que alguna vez fue luz
Pasión
Miedo.



Milagro vociferado: las sales de Edith

Y justo a la hora en que la sal neutraliza las emociones,
la insana recreación del estigma retrógrado.

Garantiza todo el oro,
sustraído de su aurífera cámara de vicio.

Ningún serafín guardaespaldas callará sus pasos,
y sus perlas son como bosquejos
de alguna bizarra profecía,
la profecía sobre el salero de la inmortal muerte

Edith: la diosa blanca
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus visiones,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus elegidos,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus orgullos, dichas,
significado no redundante, sino maligno,
con toques de algún oculto don sodomita.

Ella genera una campaña de estrambótico disfraz
que obstruye las etiquetas del deseo
por el valor de su desenfadado salvamento.

El misterio fue cómo logró atisbar
el fuego en la pecaminosa ciudad,
y la pregunta del millón es:
¿Cómo podrán salvarse, sus elegidos, en un océano de sal?

La leyenda sobre un follaje externo,
la leyenda sobre mortales materias,
Con la matriz del invierno, canalizada
la recreación del retrógrado estigma.

Es la forma en la que desintoxican
la hiel de la visual verdad:
matando el tiempo de la gracia momificada,
la salada gracia.

Matándolo por primera y última vez,
matándolo por primera y última vez,
restaría solo un milagro vociferado
para añorar sus inmortales colores.

Todas las falsas deidades forradas de plata,
invertirán sucio por su causa.

Y a su vez, ella, Edith, gesticula un dulce sarcasmo,
mientras huye y los atisba,
hechos el aliño final de sus viciosas ensaladas.



Pieza novena

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.

Las pestañas pican como avispas
el corredor resulta infinito
el techo con púas pisa
el fondo a la derecha una boca
los muebles una calamidad
los cuadros lanzallamas
los inodoros coprófagos
los sofás son criaturas
las puertas son mandíbulas
las llaves proyectiles
el televisor una caja hipnótica
las lámparas son tarántulas
los floreros plantas carnívoras
las baldosas trampas profundas
el sótano es una morgue
tu mente un pantano de incógnitas.

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.