jueves, 22 de enero de 2026

Según el jurado de los Fondos del libro y la lectura, mi proyecto de crónicas carece de un esqueleto que le dé estructura a la narrativa. Mis crónicas, entonces, conformarían algo así como un animal invertebrado sin grupo ni hábitat reconocible. ¿Es necesario un esqueleto cuando se cuenta con otros órganos igual de competentes y funcionales? Siguiendo la metáfora, los invertebrados representan un número mucho mayor en diversidad de especies, y son propensos a la metamorfosis radical de su fisonomía. Tal vez, haya un cuerpo o un aliento de escritura mucho más cercano al artrópodo o al molusco que no está siendo contemplado y que toca revisar con mayor detenimiento.

No hay comentarios.: