En relación a la esperanza, pienso que lo único que vale es la lucidez, más bien una esperanza en clave cioraniana: no mejorar el mundo, sino que dejar de mentirse sobre él. Esa convicción no vendría de imaginar un futuro mejor, sino que de romper el hechizo del dogma, de sabotear las ilusiones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario