Primer poema escrito a mano, por correspondencia amorosa, en clave romántica, dedicado a ella, editado e intervenido con experimentación para evitar la cursilería, en lo posible, sin quitarle la emoción y la intensidad:
mirada al son de la música
presencia que encandiló el sentido
y poético flechó el ambiente
cruzamos el espacio que unió
palabras al goce del otro
y la risa, la intriga al tacto
mano mía, cómplice instante
la noche mística
que reveló el secreto
la sincronía nuestra
latiendo, habitando
un beso en secreto idioma
que colmó pasión derroche
que desató salvaje y terrible
el júbilo, el gozo
sin nombre, con ruido
exuberante, exultante
al mañana, un deseo impreso
que florece y reúne.