domingo, 23 de julio de 2023

Prometeo americano: la bomba de la muerte y el fuego de los dioses. Reseña sobre "Oppenheimer" (2023) de Christopher Nolan

“Ojo con el ojo numeroso de la bomba

que se desata bajo el hongo vivo.

Con el fulgor del hombre no vidente, ojo y ojo.”

Oscar Hahn, Visión de Hiroshima.


La guerra. La bomba. La muerte. Un fuerte rumor los vuelve a instalar en el escenario planetario, un rumor que ruge con la furia de los tiempos, y es que el presente se muestra menos estruendoso que en aquellos años previos a la Segunda Guerra Mundial, pero advierte una siempre inminente amenaza nuclear, como si se tratase de un designio. Heidegger había dicho sobre la bomba atómica que comenzó a explotar hace dos mil quinientos años, con el poema de Parménides. Es decir, con la pregunta que el poema instauraba, se daba pie a la ciencia futura. Sin embargo, el filósofo no veía nada fatal en la historia, al menos no como en el determinismo marxista. Los físicos que desarrollaron la fusión nuclear nunca pudieron dimensionar siquiera las consecuencias de la bomba. Aun así, la bomba fue una realidad, y lo sigue siendo, hasta el día de hoy, en esta era "post atómica".

Christopher Nolan con "Oppenheimer" nos invita a volver sobre esa vieja pregunta en el poema de Parménides y a cuestionarnos nuevamente el hongo atómico y su origen, buscando "qué hacer con tanta ceniza" (como diría Oscar Hahn en su poema a Hiroshima) a lo largo de la historia. El cuestionamiento que hacía el filósofo alemán sobre la técnica no era gratuito, y apuntaba al paroxismo de una era moderna que era la expresión última de la metafísica. "A fuerza de técnica, aún no percibimos el ser esencial de la técnica”, y es este ser el que lleva al espectador de Oppenheimer a indagar en los alcances existenciales del “padre de la bomba atómica” y en la probable dimensión poética de su explosiva “creación”.

La película plantea a Oppenheimer como el Prometeo mítico, en una fiel adaptación del libro “Prometeo americano” de Martin J. Sherwin y Kai Bird. Nuestro protagonista, en efecto, fue ese titán que mediaba entre el “fuego olímpico” de la física nuclear y la humanidad. Solo una fórmula y una visión fueron suficientes para que el físico emprendiera su máxima búsqueda científica allende la teoría. El contexto geopolítico demandaba premura: los alemanes no podían adelantarse al hallazgo de la fisión y fusión nuclear, porque con eso se decidía el futuro de su bloque estratégico. Por otro lado, los soviéticos hicieron lo suyo, una vez derrotado el Eje.

Ante los avances en los trabajos del Proyecto Manhattan, las sospechas recayeron luego sobre un integrante del equipo de Oppenheimer, cuestión que, a la larga, le costó caro, pese a su invaluable contribución y a su jurada lealtad al gobierno norteamericano, o tal vez precisamente por ello, porque sabía que, en medio de la carrera por el poder nuclear, su hallazgo ya no le pertenecería, le sería arrebatado para usufructo de los “señores de la guerra”. Tal como Prometeo, nunca fue capaz de imaginar el alcance de su hazaña, aunque supo enfrentar con hidalguía el castigo por su osadía. Jugar con el “fuego divino” tiene su precio. Jugar con la energía creadora que da vida y que da muerte, puede significar el ascenso a los cielos o el ascenso del infierno. Eso lo supo Oppenheimer tras la paz interrumpida de Hiroshima y Nagasaki, tiniebla que vuelve a acechar de tanto en tanto la consciencia de los implicados y la memoria de los caídos, como en un eterno revoloteo de águilas devorando las entrañas de su presa. Castigo de los dioses. Castigo atómico.

Pero volvamos al cuestionamiento que se hizo Heidegger sobre la bomba atómica. ¿Cómo interpretar aquella explosión que habría comenzado a explotar en un poema? Una posible respuesta la podemos encontrar en la primera prueba de “explosión nuclear”. Esta tuvo lugar en la localidad de Los Álamos de Nuevo México, el 16 de julio de 1945, misma donde luego se desarrolló un laboratorio a campo abierto, en la llamada “Jornada del muerto”. El nombre de la prueba era “Trinity”. ¿Por qué tenía ese nombre? La respuesta hay que encontrarla en una misteriosa amante que tuvo Oppenheimer, la psiquiatra Jean Tatlock. Su relación con el físico es clave para comprender el porqué del nombre Trinidad y, por extensión, el por qué mismo de la bomba. Jean habría sido la que introdujo a Oppenheimer en la poesía de John Donne, el clásico poeta inglés. Había unos versos de Donne que el físico consiguió memorizar: “Golpea mi corazón, Dios uno y trino”. El recuerdo sobre la lectura de Donne y su nexo con la pasión romántica tuvo un impacto tal en Oppenheimer, que bautizó a la primera bomba con el concepto de la Trinidad (Dios uno y trino), como en el poema que fuera descubierto por obra y gracia de su amante. Es esta pura anécdota la que nos lleva a pensar que, efectivamente, el “ser de la técnica” al que se hacía referencia era esa “alma” contenida en la visión de la palabra poética. En cierta manera, podríamos decir que “Trinidad” explotó verdaderamente en el poema de John Donne, releído luego a la luz de la fisión y la fusión amorosa, tan mortal como la fuerza de una decena de megatones.

La poesía también puede hacer colisión, tal como la violencia. No se comprende la cuestión humana sin esa zozobra de la voluntad primigenia y sin esa colisión con los elementos que la llevan a romper sus propios postulados (el dilema de la teoría que aquejaba a Oppenheimer al comienzo). Para hacerse acción, la teoría debe hacer implosión sobre sí misma, rebasar sus esquemas con un simple movimiento, una magistral fórmula o, incluso, un prístino verso. Por eso es que Oppenheimer acierta al sugerir esa relación furtiva entre el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica y el reino de la connotación de la poesía, en donde todo es tan peligroso como posible.

Lo genial de Oppenheimer es que nos retrotrae a una época que, de alguna u otra forma, funda nuestra radiactiva memoria histórica contemporánea. Inclusive tiene su parangón con el universo cinematográfico de David Lynch. Fue inevitable acordarme de aquel legendario episodio 8 de la tercera temporada de Twin Peaks, aquel en que se presenta la misma prueba atómica del año 45 en Nuevo México, solo que vista desde la mirada lynchiana. ¿Al principio fue una gran explosión? La bomba en la ficción lynchiana era capaz de condensar la energía del universo, en toda su capacidad destructiva. pero también en toda su belleza inconmensurable. Esa prueba inicial sería el detonante de todo lo que ocurriría de ahí en adelante en el bizarro y mítico pueblo. Lynch nos confrontó con el horror de la verdad: el hongo atómico habría debutado en América. El mal en Twin Peaks no sería sino su manifestación clandestina, subterránea. Así también, en Oppenheimer, el poder de ese “fuego robado a los dioses” lo rebasaría todo, y quien se haga de él, corre el riesgo de invocar la tragedia o ser devorado por las llamas de la desintegración y deshumanización, el cese de todo lo vivo, la materia en la que el espíritu solloza, porque así ya fue previsto en aquel pasaje del Bhagavad-Gita: “Me he convertido en la muerte, destructora de mundos”. Puede que la bomba sea una metáfora del universo: sin origen definido, solo estallando y expandiéndose, consumiéndolo todo. El hombre que se atreva a poseer el fuego de esa verdad hará historia, pero será consumido por ella, como todo lo demás.

sábado, 22 de julio de 2023

Jesús G. Maestro, "Crítica de la razón literaria".

"Si la libertad es lo que los demás nos dejan hacer, la literatura es lo que a lo largo de la Historia la política y la religión nos han permitido escribir. O tal vez... lo que no han podido censurar. Acaso la literatura es esa construcción humana que los enemigos de la razón ―que son los enemigos de la libertad― no han podido evitar. Ni destruir. No en vano la historia de la literatura es la historia de una lucha por la libertad contra los enemigos de la razón y, sobre todo, contra los enemigos de la razón literaria, es decir, del racionalismo de la literatura. Porque huir de la inteligencia significa ante todo huir de la imaginación, pues la imaginación más seductora es siempre la imaginación más racionalista. No hay mayor libertad que la libertad que exigen la literatura y la crítica de la razón literaria."

Jesús G. Maestro, Crítica de la razón literaria (2017-2022: III, 2.1).
Antiguos compañeros se reúnen

«Ya somos todo aquello
contra lo que luchamos a los veinte años.»
José Emilio Pacheco.

Pacheco describió como nadie a la camada política actual

viernes, 21 de julio de 2023

Para el taller de literatura, les pedí a los cabros que hicieran una antología de textos suyos, agrupados de acuerdo a diferentes géneros. Tendrán que hacer la pega de creación y además la pega editorial. Eso sí, les exigí que la escritura de los textos iba a ser estrictamente a mano y en clases, sin celular. El motivo principal: Chat GPT. "¿Desconfía de nosotros, profe?", preguntó uno de ellos. Su pregunta representaba a gran parte del curso. "Hágalo no más", replicó otro, celebrando la medida. Y es que, más allá de esta actividad, mis temores están fundados en el avance precipitado de la IA en materia de escritura. ¿Cómo saber si lo que estoy leyendo no fue producto de la IA? ¿Cómo distinguir un texto "orgánico" de uno computado por el Chat? Esas mismas preguntas me hice cuando algunos cabros subieron sus crónicas al blog que debían crear. Hubo "mano negra" en algunos textos, pero me reservé. Era demasiado evidente la redacción y el estilo. Por lo mismo, tomé mis preocupaciones y, esta vez, los cabros deberán volver al estilo clásico y rudimentario de los grandes: la escritura a pulso. Puede que esa sea, prontamente, la disputa literaria del mañana: literatura IA contra literatura "humana". Si el contexto de producción es un aspecto de la obra y solo importa el texto ¿Habrá diferencia?

El enigma de la Tierra Caseosa (novela de fantasía épica perdida en el tiempo)

Y ya que Axel Kaiser sacó hace poco una novela de fantasía, les quiero contar, amigos de letras, que yo también tengo un proyecto de novela de fantasía épica, inspirada en la narrativa de los videojuegos RPG, pero con un toque del clásico "viaje del héroe". Se trata de "El enigma de la Tierra Caseosa". La novela la empecé exactamente hace 18 años, aunque la tengo "congelada" hasta el día de hoy. Es mi obra más antigua, de hecho. El motivo principal de mi abandono del proyecto fue un incendio terrible en el que perdí la totalidad de los borradores que había estado escribiendo sobre la historia original, además de una carpeta llena de dibujos e ilustraciones de todos y cada uno de los personajes. Sin embargo, en un ejercicio retrospectivo, he decidido volver a retomar la obra, con mayor madurez, a ver qué puede salir. Copio un par de fragmentos para que vean de qué va la historia:

CAPÍTULO UNO: EL AUGURIO Y EL LLAMADO

Durante el día de la ceremonia del Dios Casio, Grolry pensó para sí que esta ceremonia debía comenzar pasada la medianoche, pero al percatarse de que el Dios la suspendió, comenzó a producirse de esta forma la intuición de Casio, quien ya sabía que Grolry ocultaba algo desde hacía mucho tiempo. Este secreto está relacionado con una antigua hazaña, la cual mantiene anónima para no distorsionar la imagen que tenía de él su nieto. Él quería que Bill sólo llegase a ser lo que él quisiera.
Grolry temía que el tiempo estaba llegando, que su nieto debía sucederle pronto su rol, pero dudaba que estuviese preparado. Lo que no conocía eran las motivaciones internas de Bill. Él pretendía ser algo distinto a sus antepasados. No quería seguir el resto de sus días girando en el pacífico pero lejano pueblo de su infancia. Él ansiaba poner en práctica, por primera en vez en su vida, aquella peligrosa idea llamada libertad.
Casio, mientras tanto, veía que Bill se estaba poniendo cada vez más orgulloso, y eso para él no estaba bien. Grolry pensaba en motivar a su nieto en un oficio como el de su padre, pero ya era demasiado tarde. Dada la premura en torno a los vaticinios del Dios, tenía que pensar en heredarle su viejo cargo, de alguna u otra forma.
En la pieza, Grolry convenció a Bill de que lo acompañase a Ciudad Caseosa.
-Hijo, hace tiempo que estaba esperando por este momento. Comprenderás que te he contado muchas historias del pasado, pero estoy seguro que lo que verás ahora te hará cambiar para bien-.
-Sí, algo me has contado sobre esas historias de monstruos y espadachines. Muy entretenidas. Pero ¿a qué te refieres exactamente, abuelo? ¿Qué es eso que me hará cambiar?
-Tranquilo, hijo. ¿Qué te he dicho respecto a la prudencia? Es la principal virtud. Cuando seas más viejo, lo entenderás. Ahora, por favor, acompáñame, pero no le digas nada a tu padre ni a tu hermana.
-Muchos secretos, abuelo, pero confío en ti. Si tú dices que es bueno, entonces lo será.
De ese modo, Grolry y Bill salieron de la casa y se despidieron de Toli y Miti, que seguían compartiendo juntos en familia. Durante el trayecto, Grolry le iba contando a Bill el propósito de tan enigmático paseo.
Tres horas después, llegaron a Ciudad Caseosa, para citarse con el mismísimo Dios Casio. Cuando llegaron, el Dios se hallaba prácticamente solo en la plaza. La mayoría de los caseosos que habían acudido a su encuentro se habían marchado. Casio entonces se dirigió a Grolry:
-Así que has venido con tu nieto-.
-...No dejaré que caiga en malas manos-.
Bill exclamó impetuoso:
-Mi abuelo ya me contó todo, y la verdad que no entiendo nada todavía ¿En malas manos? ¿Acaso no voy a caer en malas manos cuando salga de casa?-.
-Pequeño caseoso. Tu abuelo Grolry ha puesto toda su confianza en ti. Date cuenta de lo que serías como un guerrero. Sabes que en el fondo tieneS deseos de grandeza.
-¿Qué tipo de guerrero quieren que sea? ¿Ah? ¿Han tomado en cuenta lo que yo quiero? ¿Mis sueños?-.
- Es lo mismo que piensas todas las noches antes de irte a tu cama. Sabes que guardas sueños que aún no te animas a compartir. Sueños de libertad y de voluntad-.
Bill quedó atónito ante la clarividencia de Casio.
-Bill, abre tu cabeza, y ve hacia otros horizontes-.
-¿Qué horizontes? Tal vez mañana deba volver a pensar en lo que creo que haré-.
-Bill, despierta, la realidad, la realidad, ¡La realidad!-.
-Mis determinaciones, mis determinaciones...
:-Bill, por favor, entiende. Tómate tu tiempo y sopesa. Tu deber pronto será respetar el linaje de la tradición, por lo menos hasta que alcances la mayoría de edad. Mientras tanto, trágate tu orgullo y sigue el destino que Casio tiene para ti-. concluyó diciendo Grolry.
-Tal vez no deberías ser tan autoritario. Si no te has dado cuenta, las posibilidades se dispersan cada vez más-, añadió Casio.
-No estoy seguro de nada. Quiero poder hacer algo, pero debo decidirlo por mi cuenta-, dijo Bill, aún inseguro de la misión que le han encomendado.
-Sin embargo, tu existencia influye en los demás. Se te olvida que tu familia está junto a ti-.
- No tiene nada que ver con esto-.
Casio, al ver la incomprensión de Bill con su familia y con su entorno, descubre en él las “motivaciones”, las “determinaciones”, pero la presencia maligna, sin embargo, ya estaba al acecho.

CAPÍTULO CUATRO

(….)
Eran estas palabras las que proferían ambos caseosos. De este modo, el líder de los “progresistas” se marchaba junto con sus compañeros. El viejo Grolry permanecía solo en medio del vasto panorama mientras que la lluvia aún caía, furiosa. De súbito apareció entonces, en una ráfaga de luz, uno de los ex héroes legendarios caseosos. Se trataba del héroe con quien Bill tuvo la oportunidad de practicar sus dotes de espadachín. Era evidente que arribó hasta ese lugar para entablar diálogo con el viejo Grolry, dadas las circunstancias que no solo acaecían en el Océano Caseoso, sino que también en el seno de los conflictos entre estos personajes:
-¡Blyze! ¿Qué es lo que te trae por estos lares? ¿Acaso ya has estado al tanto de todo lo sucedido?-.
–Grolry, viejo compañero Grolry. Veo que hemos sido casi como hermanos y aún no logras compenetrarte del todo en estos asuntos. He sido el vigía activo durante todo este tiempo, y durante el foro público. Ahora, viejo compañero de armas, cuéntame ¿Qué es lo que planeas hacer respecto a aquella misión propuesta por los llamados “progresistas”? ¿Serás acaso el guardián, el vigilante de sus manifiestas resoluciones, de sus manifiestos caprichos?-.
–Sí, claro que sí, Blyze. Aunque, como ya me conoces, no he tenido el suficiente coraje a mi edad para ser convencido en tales situaciones presurosas. Pero, ya que estamos hablando de nosotros y nuestro pasado, en vista de todas las influencias que asolan nuestro querido pueblo, no me ha quedado otra opción que hacer a Bill partícipe de este juego. Si bien creí que, a pesar de mi sangre, él seguiría un camino diferente al resto de los caseosos, hoy ya veo que está de vuelta en la tradición que parece estar auxiliada por el tiempo soberano-.
–Grolry, te comprendo, pero ya no es tiempo de malinterpretaciones. Hemos llegado a un punto decisivo de nuestras peripecias. Será quizá con Bill que termine este ciclo de linajes, no lo sabemos, pero creo que ya es hora de reorientar nuestras visiones. Para nosotros, los caseosos, que hemos vivido el limbo en carne propia. Para nosotros, los caseosos, que hemos experimentado el miedo a lo que se conoce. Para nosotros, los caseosos, que no conocemos otro comienzo que el fin, este tiempo se nos hace decisivo. Y Grolry, créeme, no es por ser partidario de la tradición, pero si volvemos a nuestros mismos límites y los consumimos en nuestro interior ¿Qué monotonía parecería así amenazante? Grolry, es con nuestras determinaciones, nuestras grandes intuiciones, que brincamos airosos sobre todos nuestros obstáculos ¿No te parece ya esta una fábula conocida? Pues, ¿cómo crees que estemos aún sobre estas tierras hablando en estos espacios y sobre estas cosas? Si nos hemos reivindicado de la tradición es porque alguna vez fuimos esa tradición. Nosotros, los caseosos, no tendremos que pretender la huida, porque, de ser así, llevaríamos el sufrimiento en nosotros mismos, hacia los lugares y zonas que fueran, pero si alimentamos nuestros sueños y deseos, no habrá ya un vacío que resulte demasiado profundo-.

miércoles, 19 de julio de 2023

¿Es todavía factible la idea de una democracia liberal en una sociedad donde campean a sus anchas los sectarismos, fanatismos y radicalismos de lado y lado? La pregunta reflota, sobre todo, con el aniversario de los cincuenta años del “Golpe” en Chile, con la convulsa situación política en Francia, cuna de la “Revolución” y ad portas de una Tercera Guerra Mundial, con el conflicto Rusia-Ucrania-OTAN, todavía al rojo vivo.

martes, 18 de julio de 2023

"El ser, el estar, son sinónimos casi de muerte para el moderno: no vive sino actúa, si no se agita, si no se aturde de una forma u otra. Su espíritu -si le puede aun hablar de espíritu- no se alimenta más que de sensaciones, vértigos, dinamismo y sirve de soporte a la encarnación frenética de las fuerzas más oscuras". Julius Evola, Revuelta contra el mundo moderno.
A continuación, una cita de Julius Evola de su clásico libro "Revuelta contra el mundo moderno", cita que, a mi juicio, consiste en una interpretación acertada sobre el paradigma de pensamiento de la sociedad actual. Dejo abierta la discusión:

"En lo que respecta a la visión general de la vida, los modernos han considerado como una conquista el tránsito de una "civilización del ser" a una "civilización del devenir". Una de las consecuencias han sido la valoración del aspecto puramente temporal de la realidad sobre el plano de la historia, es decir, el historicismo. Distanciado de los orígenes, el movimiento indefinido, insensato y acelerado de esto que se ha llamado justamente "fuga adelante", se convirtió el tema dominante de la civilización moderna, a menudo bajo la etiqueta del evolucionismo y del progresismo."
"A Madre de Dios", le dijo una señora al conductor del colectivo. "Ruega por nosotros", contestó este, muy convencido. La copiloto largo a reír. De pronto, todos los pasajeros quedaron en silencio y la interferencia de la radio ambientó la ruta como en un peregrinaje improvisado.

lunes, 17 de julio de 2023

No hay evento, por ignominioso, impúdico e incomprensible que parezca, que no sea susceptible de convertirse en materia de escritura. Y precisamente por ignominioso, impúdico e incomprensible es que resulta digna materia de escritura.