domingo, 7 de julio de 2024

Una ex alumna del año pasado, la "poeta del curso", me escribió un correo. Dijo que se me echa bastante de menos como profesor. Además, me comentó que acababa de hacer un "librito con sus mejores escritos" y quería saber cómo podía hacérmelo llegar. Según ella, cuenta con un borrador en word y con una copia del libro impreso. También me pidió que les diera una lectura crítica y concienzuda a sus textos, con miras a una publicación. Confieso que su correo me alegró mucho. Siempre es grato que te recuerden para bien. No quería mentirle, diciendo que extrañaba el colegio. Lo que sí me embargó de emoción fue su persistencia en la escritura, y el hecho de que me haya confiado todo este tiempo su proceso creativo. Mal que mal, la he ayudado a pulir su técnica y a superar sus miedos en un lapso de dos años. Y vaya que ha crecido bastante. Así fue desde el comienzo la dinámica entre nosotros. Pasé de ser su profesor a ser su editor personal, y ella pasó de ser una simple alumna a una verdadera autora emergente, una promesa. Y lo digo con mucho orgullo. Esperaré su libro, y haré el trabajo de edición que le debía. Lo que eran pruebas con nota al libro, lo que era un mero ejercicio curricular, en el contexto de las clases, ahora se volvió una auténtica correspondencia literaria, una comunicación genuina que trascendió el universo pedagógico

Gabriel García Márquez: "Los OVNI´s son Naves de Otros Planetas, pero cuyo Destino NO es la Tierra".

- ¿Qué opina usted sobre los ovnis? -

Mi opinión sobre los ovnis es de sentido común: creo que son naves procedentes de otros planetas, pero cuyo destino no es la Tierra.

- ¿Cree en la posibilidad de la existencia de vida en otros planetas? Es conmovedora la soberbia de quienes afirman que nuestro planeta es el único habitado. Creo más bien que somos algo así como una aldea perdida en la provincia menos interesante del Universo, y que los discos luminosos que vemos pasar en la noche de los siglos nos miran a nosotros como nosotros miramos a las gallinas.

- ¿De dónde creen que proceden o quién los dirige? -

Los ovnis deben esta tripulados por seres cuyo ciclo biológico es desmesuradamente más amplio y fructífero que el nuestro. No se ocupan de nosotros porque acabaron de estudiarnos hace miles de años, cuando se hicieron las ultimas exploraciones del Universo, y no sólo saben de nosotros mucho más que nosotros mismos, sino que conocen inclusive nuestro destino. En realidad, la Tierra debe ser para ellos una isla de emergencia en los azares de la navegación espacial.

- ¿Cree que se informa debidamente al público sobre el tema? -

No creo que haya una conspiración de las grandes potencias para ocultarnos la verdad de los ovnis. Eso sería atribuirles a los dueños del mundo más inteligencia de la que tienen.

- ¿A qué atribuye esta persistencia de algunos científicos en negar, no ya la posibilidad de que existan naves extraterrestres, sino también el fenómeno en sí? -

Lo que pasa es que la humanidad no supo merecer la sabiduría de los alquimistas, que consideraban el laboratorio como una simple cocina de la clarividencia, y ahora estamos a merced de una ciencia reaccionaria cuyo dogmatismo ramplón no admite las evidencias mientras no las tenga dentro de un frasco.

Son científicos regresivos que niegan la existencia de los marcianos porque no los pueden ver, sin preguntarse siquiera si los marcianos no serán los microbios que nos hacen la guerra dentro del cuerpo. Mientras la ciencia sea experimental – y no clarividente, como lo fue la alquimia y como sólo puede serlo la poesía en nuestros tiempos – la humanidad seguirá formando parte del reino de los percebes.

Seguiremos viendo con la boca abierta esos discos luminosos que ya eran familiares en las noches de la Biblia, y seguiremos negando su existencia, aunque sus tripulantes se sienten a almorzar con nosotros, como ocurrió tantas veces en el pasado, porque somos los habitantes del planeta más provinciano, reaccionario y atrasado del Universo.

(1969). Revista Cíclope, nº 16.

sábado, 6 de julio de 2024

"Cabalgando el trueno metálico": Cuarenta años de "Ride the lightning" (1984) de Metallica.

Cuando escuché por primera vez el Ride The Lightning de Metallica, sabía que había allí algo muy distinto, mucho más profundo y oscuro que los discos posteriores de la banda californiana. Hasta ese entonces, no tenía noción de la "época de oro" de Metallica y, por extensión, de la época de oro del thrash metal y el heavy metal en general. Me perdía un universo subterráneo de virtuosismo, intensidad y misticismo. Me perdía la propia época de los ochenta.

El primer álbum que escuché fue el "Justicia para todos". Me voló la cabeza su velocidad, su potencia y el tecnicismo de sus canciones. Fue ese el cassette que me condujo luego a los tres primeros álbumes, los más clásicos. Así fue que descubrí el segundo disco, el de la "silla eléctrica" como le decían algunos, a mi juicio, el mejor disco de los legendarios Metallica.

Aquel disco era el "Ride the lightning" que, en español, se podría traducir como "Montando el rayo". Sin duda, un mazazo de potencia sonora que desplegaba una atmósfera densa y, al mismo tiempo, un apartado lírico repleto de referencias literarias. Y es aquí en donde quiero detenerme.

¿Qué era lo que hacía tan bueno al álbum, más allá de su aspecto técnico y su poderosa propuesta musical? Era, a mi juicio, el imaginario de sus canciones. Es sabido, para los conocedores de la historia de la banda y para los amantes del metal, que Cliff Burton era un acérrimo lector y un confeso fanático del universo de H.P Lovecraft, el maestro del horror cósmico materialista.

No hay suficiente consenso al respecto, pero todo apunta a que fue el propio Burton el que introdujo al resto de la banda, especialmente a James Hetfield y a Kirk Hammett, a la literatura gótica y a la literatura de terror. El propio Hammett recordaba a Burton como un lector voraz, en una entrevista para Paul Rees, de Classic Rock:

“Estábamos en la quinta planta del edificio. Tenía un trozo de espuma en el suelo a modo de colchón, con mi saco de dormir tendido encima y mi chaqueta de cuero como almohada. Me instalé justo al lado de Cliff y él estaba leyendo un libro de 'Dungeons and Dragons', 'The Call Of Cthulhu'”.

Las declaraciones de Hammett dejan en evidencia la afición lectora de su fallecido amigo Burton. Sin embargo, no hay claridad con respecto al libro que leyó en aquella ocasión. De todas formas, queda patente la inspiración lovecraftiana, en el propio tema instrumental que cierra el disco, llamado "The Call of Ktulu". El tema, de hecho, iba a llamarse When Hell freezes over, pero, por petición del propio Burton, fue renombrado con aquel título, dotando a la obra de una mayor épica y entidad.

Ahora, se preguntarán ¿por qué Ktulu, y no Cthulhu, como el nombre original del Dios primigenio? Porque los propios integrantes, tan imbuidos por el horror cósmico, pensaban que podrían invocarlo si describían correctamente su nombre. Se trata, en todo caso, más de una leyenda que de un hecho, aunque, de ser verdad, sería una interesante anécdota que prueba el grado de influencia que tuvo Lovecraft en el arte de la banda.

En aquel tiempo, no era Cliff Burton el único amante de la literatura. Era el más cercano al genio de Providence, pero el resto de la banda también aportó al imaginario lírico. El propio concepto del disco, "Ride the lightning" fue pensado y concebido por Kirk Hammett, luego de leer una novela de Stephen King.

Dicha novela se llamaba The Stand, de 1978, y estaba ambientada en un mundo post apocalíptico azotado por una devastadora plaga mundial ¿profecía o coincidencia con el reciente covid 19? La cuestión es que Kirk Hammett, en entrevista con Rolling Stone en el año 2014, reveló una anécdota que explica cómo se inspiró para pensar en el nombre del disco:

“Había un pasaje en el libro en el que estaba un hombre en el corredor de la muerte y se encontraba esperando a “controlar el relámpago” [Ride The Lighting]. Recuerdo haber pensado, WOW que buen título para una canción. Se lo comenté a James y terminó siendo el título de la canción y del disco”.

En definitiva, el nombre del álbum se inspiró en Stephen King y el tema final del disco en HP Lovecraft. Una proeza metalera en homenaje a la literatura de terror. A mi parecer, hubiera sido mejor nombrar al disco con una referencia directa a Lovecraft. Sin embargo, creo que el concepto inspirado en King calzó mejor con el concepto general del disco. En este caso, el imaginario de ambos autores cobró relevancia en la idea fuerza, en esta evocación de lo misterioso y lo desconocido y, además, en esta cuestión de la guerra como representación del lado oscuro del ser humano.

He aquí donde viene a cuento una canción clave dentro del disco. Si de guerra hablamos, la historia detrás del clásico indiscutido “For whom the bell tolls” resulta fundamental para comprender la inspiración de la banda y el trasfondo general del álbum. El título del tema proviene directamente de la novela homónima de Ernest Hemingway, publicada en 1940. Recordemos que la novela representaba las vivencias que tuvo el propio Hemingway como corresponsal durante la Guerra Civil Española, dándole el toque literario a los terribles hechos ocurridos en Sierra de Guadarrame en Madrid.

El nombre de la novela de Hemingway provino, a su vez, de unos versos del clérigo y poeta inglés John Donne. En su obra “Devotios upon emergent occasions” (Devociones sobre ocasiones emergentes), Donne escribió las siguientes líneas: “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”. Las campanas siguieron sonando durante siglos, para servir de inspiración a Hemingway y, luego, a Metallica. Una profunda red de influencias nos habla de una conexión íntima con la literatura bélica del siglo XX y con la poesía metafísica del siglo XVII.

“Ride the lightning” reúne, en un mismo asalto sonoro, en un mismo relámpago metálico, a cuatro grandes autores de la literatura norteamericana e inglesa: John Donne, H.P Lovecraft, Ernest Hemingway y Stephen King. El resultado es tan estrepitoso como elevado, tan avasallante como solemne. Hay una metafísica, un imaginario e incluso una poética en el disco que, de alguna forma, consolidó una manera de pensar el metal, más allá de los tópicos manidos de cierto “satanismo” y cierta obsesión con lo maligno. Por todo eso, se le recuerda como una obra magna del thrash metal de los ochenta, que expandió sus límites y posibilidades.

Los creadores, los verdaderos seguirán “montando el rayo”, el rayo divino de la inspiración o el rayo de la muerte, para trascender su propia condición mortal, su propia obsolescencia frente a lo inmenso.

viernes, 5 de julio de 2024

El texto alquimia (mini ficción)

Concibió en mente un libro cuyos textos fueran tan impecables que inclusos sus enemigos -sobre todo sus enemigos- lo elogiaran a sus espaldas, a pesar de sí mismos. Concibió un libro capaz de surcar la barrera entre lo prohibido y lo permitido, en materia moral, social y política, un puro texto que alquimizara el imaginario de sus lectores al punto de la mayor hermenéutica y extrañamiento posible. Sabía que dicho libro podía volverse realidad, pero debía extraerlo de la esfera platónica para luego manifestarlo en el plano de la materia, y para eso contaba solo con un teclado y su lengua maltrecha por los decires y los silencios, sobre todo por las habladurías y los espaldarazos. Era todo con lo que contaba, y con eso era suficiente. Se requería de la suficiente opacidad, de la necesaria materia oscura para invocar en la hoja vacía un universo de locura y ambición. Únicamente le faltaba el móvil gatillante, la idea fuerza, el motor vital que movería su maravilloso engranaje. Y debía buscarlo en los compartimientos herméticos de su consciencia, abriéndose paso entre nervios y chirridos eléctricos. Debía evitar, a toda costa, la saturación de sus procesos, rehuir la entropía de su organismo, si no quería ver el declive de su creación.

La contienda literaria entre Patricio Pron y ChatGPT-4

(Este texto fue escrito íntegramente sin Inteligencia Artificial)

El escritor Patricio Pron formó parte de un experimento en el que debió enfrentarse a la última versión de ChatGPT-4. Consistió en inventar treinta títulos de películas y luego escribir seiscientas palabras para cada título. Un panel de seis críticos se encargó de la evaluación. Pron confesó sentirse nervioso, ya que recordó el duelo histórico entre el campeón de ajedrez Kaspárov contra el programa DeepBlue. En aquella ocasión, había ganado la máquina.

Lo que estaba en juego era la creatividad humana en contra de la precisión matemática de la IA. No fue nada fácil para Pron someterse al desafío. La presión le pasó la cuenta en más de una ocasión. No solo sintió el peso de "dar la cara" por la humanidad. También comenzó a preguntarse por el futuro de sus libros y su carrera literaria si es que perdía contra "una especie de loro estocástico que repite las tonterías que la gente le dice”.

Pese a sus temores, Pron logró salir airoso del experimento. Había ganado en todas las categorías, haciendo gala de un estilo atractivo y con voz propia. Algunos de los títulos creados por Pron fueron: Después de todo lo que casi hice por ti, Enfermedad mental tres días a la semana, La mujer lego, Escoge una carta cualquiera y No, esa no, otra. Por otro lado, algunos de los títulos generados (que no inventados) por el chat perdedor fueron: Fragmentos de un ayer invisible, La ciudad invertida, La melodía olvidada, El último vuelo de la mariposa y Huellas en el mar de arena.

Para verificar la creatividad de los títulos y sus sinopsis, los críticos se valieron de todas las herramientas hermenéuticas a su haber. Primero, se detectaron lugares comunes. Segundo, se señalaron rasgos estilísticos capaces de generar interés. Tercero, se advirtió el estilo literario. Tras un riguroso examen, el triunfo del escritor -y su escritura orgánica- fue indiscutible.

Todos parecían intuir el resultado: la máquina gana en eficiencia, pero pierde en creatividad. Sin embargo, Pron, al referirse al experimento, mencionó que el objetivo de fondo era poner a prueba las capacidades creativas de la IA, aun en su versión óptima. Además, sirvió para "aceitar" la calidad de los prompts descritos para el ejercicio del chat.

Hubo un experimento previo. Se trataba de un combate literario entre el protagonista de la novela La conjura de los necios y un pterodáctilo. Estuvo a cargo del catedrático Carlos Gómez Rodríguez. El resultado fue mucho más parejo. Se concluyó que, por lo menos, "bajo algunas condiciones particulares, la IA puede escribir historias tan buenas como un humano”. Pero, por lo pronto, el dominio de la literatura mediante el arte de la palabra aún le pertenece, ojo, no al género humano en su totalidad, sino que a los escritores, esa especie que parece venida de otro mundo, uno subterráneo, aún inmune a la automatización.

jueves, 4 de julio de 2024

Cuando publiqué el primer libro de crónicas, Rinconada, pensé luego en una trilogía, considerando la gran cantidad de textos reunidos. Mi antiguo editor me había recomendado, de hecho, separar los textos en diferentes temáticas y sacar volúmenes más pequeños. Esos proyectos se vieron estancados por las circunstancias, hasta que el 2022 retomé el material y logré sacar un segundo libro, A destiempo, segundo volumen de crónicas, como una forma de quemar una etapa de escritura. Tengo más textos para completar aquella perdida trilogía. Sin embargo, un nuevo proyecto no me deja dormir. Se llama Onirómano, y reúne relatos con temática onírica que, precisamente, se alejan del factor tiempo, tan gravitante en mis anteriores trabajos, para volcarse derechamente hacia el mundo interior, en constante pugna con la realidad vivida, sugerida e imaginada. Este es el libro que pretendo sacar pronto. Un proyecto arriesgado, que deja atrás la veta de la crónica -su recuento anecdótico, vivencial e histórico- y se aboca más hacia el cuento y el microrrelato, en favor de la elucubración y la alucinación total.
"Cada tramo y cápsula de relatos tiene una cita que nos ayuda a descifrar lo que vendrá. Parece un trabajo de relojería que, curiosamente, se aleja del tiempo. Que incluso nos amenaza con el plano espacial como plataforma para despertar nuestros peores miedos.
Siento que, con los cambios pertinentes, este libro estaría en condiciones de sorprender a los amantes de un género pocas veces recorrido con propiedad." Director de editorial respecto de Onirómano, manuscrito sobre relatos con temática onírica.

Crean en Australia una Secretaría para «cambiar» el comportamiento de los hombres

"Llevan ya décadas sermoneándonos a los varones para que «deconstruyamos» nuestra masculinidad, es decir, para que nos volvamos más parecidos a las mujeres, pero, afortunadamente, hasta ahora no se han agrupado esos esfuerzos en un organismo oficial con mando en plaza. Australia, sin embargo, decidida a convertirse en la Disneylandia del ‘wokismo’, ha dado ese orwelliano paso.

La primera ministra del estado de Victoria ha creado un nuevo Ministerio para cambiar y controlar a los varones, así como suena. Y no es extraño, porque Australia lleva unos años postulándose como vanguardia del totalitarismo que nos preparan a todos en Occidente. Durante el Covid se reveló como un digno heredero de la Kampuchea de Pol Pot aplicando atroces violaciones de las libertades ciudadanas, aunque no se queda atrás la infestación del feminismo radical en la esfera pública y la toma de control de los criterios DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) en el propio Gobierno."

miércoles, 3 de julio de 2024

El impostor (cuento)

"Oh hazme una máscara y un muro que me oculte de tus espías". Dylan Thomas


Cuando llegó a la casa en alquiler, la señora se acercó a él, lentamente. -Mi niño-, le dijo. -Le andaban buscando-. Él quedó intrigado. ¿Quién podría querer buscarlo? ¿Él, que se había alejado de todo, por paz mental? No tenía idea de qué se trataba.

- ¿Quiénes eran? -, preguntó de inmediato.

-Eran unos tipos raros. Andaban en vehículo. Preguntaron por un tal Salvador. Y usted es el único con ese nombre aquí-, contestó la señora.

-No puede ser. Nadie de mis conocidos, a excepción de mi familia, sabe que estoy aquí. Y yo no invito a nadie-.

-Ah yo no sé. Yo solo le cuento. Les dije que no había nadie con ese nombre, así que se fueron rápido, medio acelerados-.

-Hizo bien en no decirles. Cualquier cosa, yo no existo-.

-Está bien, tranquilo. “Usted no existe”-.

La señora se dio vuelta y caminó hacia el pasillo a encerrarse en su habitación. A Salvador se le apretó el pecho de la pura angustia ¿Quién podría estar buscándolo? ¿Y cómo supieron su dirección?

En su mente, empezó a elucubrar distintas explicaciones. Partió primero con aquella que lo tranquilizaba ¿Y si los tipos desconocidos buscaban a otro Salvador y se equivocaron de dirección, sencillamente? Eso calmaría, por un instante, su consciencia perseguida. Sin embargo, no daba crédito a esa posibilidad.

Entonces, a pesar de sí mismo, se decantó por el peor escenario. ¿Y si se trataba de matones? ¿Quién pudo haberlos enviado? En ese momento, intuyó quién podría haber sido, alguien cuya figura fue enterrada en un rincón de su mente hacía poco, cual contenido peligrosísimo en la red profunda.

Se hizo de noche. No pudo conciliar el sueño durante horas, hasta que, arrebatado, se durmió. Tuvo pesadillas vívidas. Una, en que recordaba una playa de noche, a la orilla del mar, y una mujer a su lado, confundido su rostro con la bruma que comenzaba a brotar desde una casa cercana, una casa de un famoso poeta.

Luego, la bruma lo alcanzó y lo envolvió, hasta llevarlo al contexto de un salón lleno de gente, gente que parecía conocida, gente que lo miraba amenazante. Asustado, retrocedió y unos tipos lo sujetaron fuerte por detrás. ¿Serán los mismos que fueron a buscarlo?

Mientras lo sostenían, aparecía la misma mujer de la playa entre el gentío. La mujer lo miraba a lo lejos, con un rostro inexpresivo. Él hizo lo posible por zafarse, pero fue inútil. De pronto, su pánico fue tan fuerte que lo dejó rendido a los pies de sus captores.

Al despertar, le comenzó a doler la cabeza. Una fuerte migraña lo aquejó. Fue al baño a tomarse un paracetamol con un poco de agua para recuperarse.

En el comedor, lo esperaba la señora con unas galletas y una taza de café.

-Mijo, me parece que no durmió nada anoche. Tómese un café para reponer fuerzas-.

Salvador apenas se podía la cabeza del dolor, pero, en ese momento, pensó que un buen desayuno le repondría las energías.

-No se moleste señora. La verdad es que solo se trata del estrés.

- ¿Todavía le preocupa lo de ayer?

-La verdad es que sí. No sé quiénes serán los tipos que pretenden buscarme.

-No se preocupe. Deben haber sido unos flaites que se equivocaron de casa. Mire que hay tanto malo ahí afuera, sobre todo, tanto malo haciéndose el bueno. No hay que dejarse engañar.

-Puede ser. Ha aumentado demasiado la delincuencia, últimamente.

-Mucho, mucho.

-Desde el estallido que ya nada es lo mismo-, replicó Salvador.

La señora permaneció seria y callada durante unos segundos. Miró hacia el vacío y luego siguió tomando café.

Salvador tomó su taza de manera nerviosa. La señora notó esto y siguió conversando con él.

-Cuénteme, ¿qué le preocupa, aparte de los tipos? ¿Hay algo que le aqueja y que no quiera contar? ¿Algo grave?-

-No…..

-¿Tiene algún lío con narcos? No hay que meterse en drogas, mi niño ¿o será otra cosa?

-No, no es eso.

-¿Algún lío amoroso? Hay gente muy mala, mijo. Sé de personas que contratan sicarios para darle un escarmiento a su pareja, o de amantes despechados que hacen lo mismo. Cuídese, en verdad, le digo.

Salvador pensó por un instante.

-No, señora, no creo que se trate de eso.

-¿Entonces? Cuénteme, por favor. Yo le puedo dar un consejo. Y estoy aquí para ayudarle, cualquier cosa.

-No, gracias…. la verdad que sí, en verdad sí señora. Y ahora que estamos en confianza, se lo quiero confesar.

La señora se puso cómoda y atenta para escuchar lo que Salvador tenía que decirle.

-Señora, me temo que se trata de….-.

Justo en el momento en que Salvador estaba a punto de confesarle a la señora un secreto que tenía incrustado en su interior como una espina venenosa, tocaron a la puerta de la casa. Salvador saltó, sobresaltado. La señora se dio vuelta, asustada. Luego, se dirigió a Salvador.

-Tranquilo.

-Son ellos, nuevamente. No les abra, por favor. Espere a que se vayan.

La señora se incorporó de manera rápida y decidida.

-Quédese aquí. Usted callado. Yo me encargo. Haré que se vayan.

La señora bajó las escaleras para ir a abrir la puerta, pese a la negativa de Salvador. Intentó contenerla, pero no hubo caso. Resuelta, caminó a piso firme, mientras no paraban de tocar, envolviendo toda la casa con golpes atronadores. Salvador, en tanto, se quedó paralizado en el comedor, sin saber muy bien qué hacer. ¿Esconderse o enfrentar a sus perseguidores? Tenía que tomar una decisión.

Salvador respiró hondo para calmarse. Decidió quedarse en el comedor, confiando en que la señora engañaría a los tipos y les diría nuevamente que él no estaba. Y si subían, él estaba dispuesto a enfrentarlos. No tenía por qué temer. Ya había tenido miedo demasiado tiempo, como para seguir escondiéndose. Así que se levantó y esperó, firme.

De pronto, los golpes dejaron de sonar. ¿Se habrán ido los perseguidores? Nunca alcanzó a advertirlo. Salvador escuchó a la señora subir la escalera tranquilamente, pero se sentían también los pasos de alguien más. Volvió a angustiarse. Los tipos habrán logrado engañar a la señora o entraron a la fuerza. De todas formas, Salvador estaba dispuesto a enfrentarlos.

Cuando la señora llegó arriba, miró a Salvador con un rostro distinto.

-¿Qué pasó? ¿Dígame? ¿Quiénes son?-, le preguntó, intrigado.

-Descuida, pronto sabrás la verdad-, le dijo la señora, en un tono misterioso.

-¿Qué? ¿De qué habla?-, volvió a preguntar Salvador, esta vez, nervioso.

En eso, entró un tipo desconocido, luego de subir las escaleras. La señora lo miró sonriente. El tipo se presentó ante ellos, y era exactamente igual a Salvador, su mismo rostro, su mismo semblante, su misma figura. Salvador quedó atónito. Parecía estar viendo a un hermano gemelo maldito o parecía observarse en un espejo terrible.

-Por fin, te encuentro, impostor-, dijo este hombre misterioso, en tono amenazante.

-¿Quién cresta eres tú? ¿Y usted, señora, por qué lo dejó entrar?-, preguntó Salvador, exaltado.

La señora se colocó a un lado del hombre y sonrió.

-Pronto me reconocerás-, dijo, y comenzó a sacarse su canoso pelo, que era en realidad una peluca. Acto seguido, se quitó una máscara de látex del rostro que dejó al descubierto un joven rostro de mujer. Finalmente, se desprendió de un traje largo y de unos bultos que la hacían ver más vieja. Así la mujer dejó al descubierto su verdadera identidad.

-Tú….. tú eres…..-, mencionó balbuceante Salvador, quien apenas comprendía la dimensión de lo que estaba ocurriendo.

-Sí, sí-, dijo la mujer, lacónica.

-Sé lo que estás pensando, pero no es lo que crees. Es mucho más complejo. Es mejor que lo entiendas por tu propia cuenta-.

Salvador, en ese instante, pasó de tener miedo a tener rabia.

-¡Ustedes, farsantes, me engañaron!-, gritó.

-¿Que nosotros te engañamos? Aquí el único impostor eres tú, querido amigo-, explicó el hombre misterioso.

-Aquí el único que engañó fuiste tú, maldito-, le exclamó la mujer a Salvador.

-¿A qué se refieren? ¿Tienen pruebas de lo que están diciendo, hueón? -, preguntó exaltado.

-Claro que sí. Observa por ti mismo, y trata de recordar-, afirmó el hombre misterioso.

Sacó un tablet desde su traje. Lo prendió y mostró un video en el que Salvador aparece revolcándose con otra mujer desconocida. Salvador lo observó asombrado. El video se había viralizado por redes sociales.

-Qué increíble es la tecnología, ¿no crees? -, comentó el hombre. -Así de simple salen los trapitos al Sol. Me imagino que te acuerdas del mito de la caverna ¿o no? Lo que creemos ver son solo proyecciones de sombras en las paredes de la caverna. Para ver la luz del Sol, tenemos que ir un poquito más allá de esas sombras-.

- ¿Estás dispuesto a ir más allá, y enfrentar tu verdad? -, le preguntó la mujer a Salvador, desafiante.

-Sigo sin entender. ¿Qué tiene que ver el video con todo esto? ¿Y tú quién eres para venir a decir lo que tengo que hacer? -, se cuestionó Salvador, molesto.

-Para revertir el curso de la historia, era necesario que pasara esto. Tienes la oportunidad de redimirte, y hacer un sacrificio-,

-¿Qué sacrificio? ¿Cómo te atreves?-.

La mujer sacó otro tablet desde su abrigo. Le mostró a Salvador otro video, en el que se muestra la misma ciudad de sus orígenes, estropeada, como azotada por una violenta asonada.

-Estamos aquí para mostrarte la verdad. Ahora, te toca a ti asumir tu parte. Si desapareces, habrá una posibilidad de cambiar el rumbo de la historia. Ya harto daño has hecho, así que es lo mejor para todos-, sentenció el hombre misterioso, cual verdugo del tiempo.

-Me niego. Yo no he cometido delito alguno. ¿Quiénes son ustedes acaso? -, exclamó Salvador, cada vez más colérico.

-No hay caso contigo-, dijo la mujer, indignada. -En todos los planos de realidad, eres una mierda de hombre. Un cobarde-.

-¿Y tú no tuviste algo que ver en todo esto?-, preguntó Salvador. -La historia es lo que es. Supérenlo ya.-

-¡Claro que no! Y ahora mismo te lo vamos a demostrar-, exclamó la mujer.

-Has sido cancelado para siempre…. De este plano de realidad-, señaló el hombre misterioso.

-¿Qué? ¿A qué te refieres? -, preguntó Salvador.

-Obsérvalo por ti mismo…-. El hombre señaló hacia la ventana de la casa. -Suerte, encontrando la salida de la caverna-, remató.

Salvador, irritado, se asomó por la ventana, y vio cómo todo a su alrededor se veía tal cual como en el video que le mostró la mujer. Desesperado, salió de la casa al exterior para contemplar la ciudad. Estaba en franca decadencia. Era solo la sombra de lo que fue en sus recuerdos más recónditos.

Cuando Salvador intentó hablar con la gente que por allí pasaba, de noche, para tomar locomoción o bien para recogerse a sus hogares, las personas lo ignoraron como si él no existiera. Luego, las siluetas de las personas se tornaron borrosas, apenas una bruma sin forma humana. Pronto, él también se convirtió, para el resto de la sociedad, apenas una bruma sin forma, sin ninguna definición en el espacio y en la consciencia.

No había muerto, pero sufría algo peor.

Había sido cancelado para siempre.

martes, 2 de julio de 2024

Sobre Ismail Kadaré

Había en la obra de Kadaré, sin duda, una disidencia contra los regímenes totalitarios, como el que vivió en Albania con Enver Hoxha. Sin embargo, el propio escritor, aspirante eterno al Nobel, nunca se consideró a sí mismo ni héroe ni disidente. No quería ser el próximo Solzhenitsyn. Ante todo, se mantuvo como un creador que se abría paso a través de las contradicciones de un sistema paranoico, hasta lograr mantener su propio reducto vital.

En el libro El palacio de los sueños de 1981, por ejemplo, Kadaré se dirigió de forma velada al régimen, concibiendo un sistema en el que las instituciones controladas por el Sultán, interpretan los sueños de las personas, para estudiar, analizar y neutralizar cualquier signo de rebeldía en el imaginario colectivo. Una idea muy en la línea de El Castillo de Kafka o del mismísimo Orwell con 1984, aunque, si lo observamos bien, la historia avizora elementos de ciencia ficción que pueden cuajar perfectamente con nuestra época, en donde el avance del transhumanismo amenaza con el control del propio pensamiento y, por ende, del terreno de la consciencia. El visionario Kadaré parecía estar anticipando, así, la más escabrosa pesadilla virtual de Black Mirror, con la creación de una verdadera “policía de los sueños”.

Cuando Ramiz Alia tomó el poder en Albania, después de la muerte de Hoxha, este increpó directamente a Kadaré y le advirtió que “el pueblo y el Partido le han elevado al Olimpo, pero si no era fiel a ellos, lo arrojarían al abismo”. Tenemos en Kadaré, entonces, al escritor enfrentado al poder político, al literato obligado a permanecer en el status quo, bajo riesgo de exilio o descrédito. Pese a todo, el escritor siguió con su carrera. Ninguna amenaza iba a diezmar su voluntad, porque, a fin de cuentas, según sus propios dichos, “la literatura le había llevado a la libertad, no al revés”.