domingo, 24 de marzo de 2024

"Izquierda no es woke", Susan Neiman

Para quienes aún no saben a qué nos referimos con "lo woke" en lo político y en lo cultural, la autora Susan Neiman nos lo explica en su nuevo libro, muy necesario para aclarar estos conceptos tan en boga:

"Susan Neiman se pasó buena parte del 2023 recorriendo Europa para promover su último libro, escrito con la sensación de que “no podía esperar, era demasiado urgente y necesario”, según dijo en una entrevista con la revista Quillette. Neiman, judía y estadounidense, es una de las más destacadas especialistas en filosofía moral y hoy vive y enseña en Alemania. Su texto “demasiado urgente” fue traducido al español y acaba de llegar a Chile con el título Izquierda no es woke (Debate, 2023). Su finalidad es demostrar que muchos elementos de la moda woke no son de izquierda, y algunos de ellos son más bien profundamente reaccionarios, aunque sus promotores ni se den cuenta.

No es fácil definir lo woke, en parte porque no es un movimiento, sino muchos, y porque algunas de sus ideas arrancan de desarrollos filosóficos o seudocientíficos muy oscuros. Es más fácil reconocer lo woke por sus métodos: la cultura de la cancelación (la funa), la intolerancia a los matices, el rechazo de la negociación, la inclinación por el juicio lapidario.

En general, lo woke identifica a un reclamo en defensa de minorías discriminadas, lo que coincide con el impulso general de la izquierda a favor de los oprimidos. La diferencia es que el wokismo convierte en esenciales esos elementos, como si ellos definieran toda la experiencia humana. Por lo tanto, a una forma de tribalismo -Neiman prefiere esa palabra a “identidades”- que encierra a las personas en pequeñas esferas autoalimentadas. En particular, las de “los dos aspectos de la identidad sobre los cuales tenemos menos control, y que mejor pueden servirte como víctima”: el género y la etnia. (Para los excesos en estos ámbitos resulta complementario el libro de la psicoanalista francesa Élisabeth Roudinesco El yo soberano [Debate, 2023]).

Neiman cita al historiador Benjamin Zachariah: “Hubo un tiempo en que esencializar a las personas se consideraba algo ofensivo, un poco estúpido, antiliberal y antiprogresista, pero en la actualidad sólo es así cuando lo hacen los demás. Autoesencializarse y autoestereotiparse no sólo está permitido, sino que te empodera”.

Neiman recuerda que el término woke (stay woke = mantente despierto) apareció en un tema del cantante de blues Leadbelly en 1938, en protesta contra la condena a muerte de nueve jóvenes negros. Su actualización, sin embargo, sólo se remonta a la década pasada: “Fueron los niños desengañados de la era Obama los que encendieron el movimiento woke en los campus de las universidades estadounidenses”, escribe. Y ha mantenido su llama precisamente en las universidades, refugio y laboratorio de las demandas (con sus respectivas teorías) de género, raciales, ambientales, psicológicas, lingüísticas e históricas, para enumerar sólo las principales. Muchos de estos grupos nacen de derivas de otros y de alianzas de ocasión. La filósofa se declara espantada por las expresiones de apoyo a los ataques de Hamás del 7 de octubre, celebrados por muchos de esos jóvenes como “actos de liberación”. En puntos como este, dice, la confusión entre woke e izquierda “desacredita a la izquierda”.

Como habían notado antes el filósofo Richard Rorty y el historiador Mark Lilla, Neiman ve el curioso puente, tendido por grupos académicos, entre el filósofo francés Michel Foucault, supuestamente de izquierda, y el jurista nazi Carl Schmitt. Ambos compartían “el rechazo a las ideas de humanidad universal, a la distinción entre poder y justicia, así como un profundo escepticismo respecto de cualquier idea de progreso”. También rechazaban el racionalismo de la Ilustración, que a Foucault le parecía un fraude destinado a encubrir nuevas formas de poder. Schmitt, como Heidegger, cargó hasta el final de sus días con un antisemitismo pertinaz, que veía “a los judíos como emblemas de todo lo que odiaba del mundo moderno”. La idea de “humanidad”, para Schmitt, era una invención judía, que es lo mismo que alguna vez dijo Adolf Eichmann.

Schmitt se negaba a distinguir entre poder y justicia y Foucault rechazaba que fuese posible una distinción moral entre inocencia y culpa. Después de un célebre debate en 1971, Noam Chomsky dijo que Foucault era “el hombre más amoral que haya conocido”. ¡Chomsky!

Inspirados en parte por ellos -y por pensadores que los han seguido, como Giorgio Agamben, Judith Butler, Chantal Mouffe-, la cultura woke se encapsula en sus causas tribalistas, alimentando un pesimismo derrotista con el implícito de que poco y nada se puede cambiar. La vehemencia de sus argumentos, dice Neiman, “sobre la importancia de los pronombres es la expresión de personas que temen poseer escaso poder para cambiar cualquier otra cosa”.

El argumento central de Izquierda no es woke es que debido a estas tendencias se han ido abandonando los “tres principios esenciales para la izquierda: el compromiso con el universalismo, una distinción clara entre la justicia y el poder y la posibilidad del progreso”. Una conversación con el activista indio Harsh Mander, cuenta Niman, la hizo agregar un cuarto principio: el compromiso con la duda. Mander le dijo que no sería comunista porque no podría apoyar a ningún movimiento que le impidiera cuestionar las cosas. Eso incluye la idea de que ni siquiera el progreso es inevitable, dado que la historia muestra muchos momentos de retroceso. “Nada resulta más absurdo, en este momento de la historia, que el hecho de que un progresista descarte las ideas de otro por diferencias sobre lo que se considera o no discriminación”.

viernes, 22 de marzo de 2024

Emile Dubois, alcalde de Valparaíso

En calle Salvador Donoso me encontré un afiche, pegado cerca de un mural de Roberto Bolaño. Era un afiche sobre Emile Dubois y decía: “Emile Dubois, alcalde de Valparaíso”. ¿Quién habrá planteado la idea de su póstuma candidatura? Averigué y era un artista francés llamado Jim Délemont, quien presentó su muestra «Evasión hacia un futuro olvidado» en la Ex Cárcel, basado en la historia del popular ladrón y asesino en serie del puerto.

La leyenda cuenta que el francés Dubois arribó a Chile y contaba con una lista de posibles víctimas. Se trataba de médicos, abogados, contadores, corredores y comerciantes que Dubois consideraba “usureros”, de modo que sus crímenes tenían un plan y una motivación. El primer asesinato de Dubois fue en Santiago, pero los ataques que lo volvieron conocido ocurrieron en Valparaíso.

Primero mató a Ernesto Lafontaine, que tenía un local en el centro. Luego de eso, se llevó su plata y un reloj de oro. Después, se inclinó contra el comerciante Reinaldo Tillmanns y más tarde contra el empresario Gustavo Titius. Asesinó también al comerciante Isidoro Challe, a modo de venganza por una deshonra en contra suya. Antes del terremoto de 1906, quiso asesinar al dentista Charles Davies. Sin embargo, este logró defenderse y alertar a un guardia municipal para capturar a nuestro oscuro “Robin Hood”. Ese sería el fin.

Fue llevado a juicio y, frente al juez, se declaró inocente de todos los cargos. La justicia lo declaró culpable y lo sentenció a pena de muerte por fusilamiento. Dubois, quien mantuvo su inocencia hasta el final, declaró fuerte y claro: ¡Disparen directo al corazón”!.

Tras la muerte de Dubois, su tumba se convirtió, con el tiempo, en una verdadera “animita milagrosa”. Todavía hay porteños que se encomiendan a San Dubois, a quien llamé alguna vez “Santo ladrón de los deseos” luego de una muestra sobre su figura hecha en el Salón El Farol de la Universidad de Valparaíso.

Hoy por hoy, Dubois se ha convertido en un santo popular por ese carácter de “justiciero criminal”. El corazón de Dubois fue abierto a plomo y, a su vez, fue abierta la Caja de Pandora de la injusticia, porque el porteño pudo reconocer que no siempre lo legal equivale a lo justo.

Hay quienes cuestionan que un asesino en serie de la talla del francés sea considerado motivo de culto y de reivindicación, y hay quienes le profesan una fe íntima y otros que indagan en su carácter de mito, mediante el poder evocador del arte y la narrativa.

Emile Dubois fue una figura histórica que asoló el puerto con su legado de sangre. El aparato judicial de su época lo condenó, con justa razón, acorde a la ley, pero su personaje y su leyenda le sobreviven, a toda prueba.

Cuando vi el afiche que postulaba a la alcaldía a Dubois, me embargó la emoción, esa emoción porteña, tan entrañable y ajena a consideraciones morales. Tras la propuesta de Délemont, sería una locura ver en Dubois una posible figura política ¿Por qué no? Sería interesante saber de su ideología y de sus propuestas para la ciudad. Habría que preguntarle a los porteños si es que estarían dispuestos a votar por Dubois en una imaginaria candidatura. ¿Ganaría?

La obra de nuestro “Robin Hood” de las sombras continuará chorreando tinta sanguinolenta en los estudios y en los relatos que broten de él. En lo particular, recomiendo la lectura de Abraham Hirmas, “Emile Dubois, un genio del crimen” y “Todas esas muertes” de Carlos Droguett.

Rinconada. Crónicas del adentro y del afuera, 2024. Ediciones Universitarias de Valparaíso.

Edición de mi libro "Rinconada. Crónicas del adentro y del afuera" propuesta por Ediciones Universitarias de Valparaíso y postulada al Fondo del libro. No quedó elegida pero igual quedó decente, aunque el concepto de la portada es distinto. Se trata de un espejo en una escalera. La original era una puerta entreabierta, basada en una obra de Marcel Duchamp ¿Qué habrán querido significar con el espejo atascado en la escalera?

jueves, 21 de marzo de 2024

Después de todo, la poesía sobrevive a sus poetas. Pueden ellos machacarse a golpes y arrancarse el corazón, pero sus líneas versificarán el acta funeraria.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Contra historia (poema)

Querida ¿Qué es el mal? ¿Qué es el amor?

¿Cuál es la fuerza que nos posee?

¿Dónde quedó la belleza? ¿Dónde la verdad?

¿Dónde la fuerza que vela por ti, por mí?

¿Qué es lo que nos hace avergonzarnos

de haber mentido y de haber roto los espejos?

¿De hacer vista gorda a la inclemencia del fuego?


Y mientras el mundo continúa su orgía incesante

¿Qué es lo que convierte las palabras que arrojamos

en fichas carentes de símbolo y valor?

¿Por qué es que cualquier cosa en esta tierra

que nosotros no entendemos

nos impele a estar arrodillados

y a abdicar del antiguo orden?


Las reglas de las instituciones no se cumplen

las reglas de los hombres se sabotean

pero las reglas de nuestro lenguaje presumen la sombra

por eso aún andamos a gachas

tanteando una historia desconocida

que no nos pertenece y que creemos única.


Algo nos ha dicho: despierta, no hay nada que buscar

y el deseo, invicto, reclama su porción de espíritu

su carne esotérica.

Todo lo que siempre quisimos

está aquí, en la punta de la lengua

y en la punta del lápiz, a punto de invocar

su propia marcha fúnebre

una condena anticipada, una palabra de despecho

un mundo derrumbado

ante la farsa del vidente.

"-¿Profe, usted conoce este libro?-", preguntó un alumno durante la última clase. Pensé que me mostraría alguna novela que estaba leyendo. Esperaba encontrar algo novedoso, pero luego me mostró una portada en su celular: ¡Era la portada de mi libro! "A destiempo. Reminiscencias e instantáneas!. "¿Y cómo dio con el libro?", le pregunté al cabro, todavía intrigado con el hallazgo. "No sé, simplemente busqué su nombre y me salió". 

Él quería tener una copia. Le dije que podía comprarlo en la página, pero se tardaría un poco, que estaba haciendo todo lo posible por mover ejemplares físicos para poder venderlos. El cabro me dijo que no pensara mal, que solo me había googleado y que por casualidad había aparecido ahí. Le resultó increíble ver el nombre de su profesor en la portada de ese misterioso libro. Incluso me propuso que lo diera a leer como plan lector. Sin embargo, trata cuestiones demasiado personales en clave literaria, y francamente no sé si UTP lo podría admitir. Pese al entusiasmo del cabro, tampoco creo que sea conveniente plantearlo siquiera como posibilidad de lectura curricular, aunque no deja de ser llamativa la idea de que tus propios alumnos sugieran la lectura de tu obra. 

Esta sería la tercera vez que estudiantes saben de mi libro, desconocido todavía para el medio editorial, solo que esta vez ellos hicieron la pega y lo buscaron por su cuenta en las inmediaciones de la red, todavía no asequible a bibliotecas y librerías. Es posible que aún descansen algunos ejemplares por ahí, escondidos en la oficina de algún taller, apilados entre impresiones viejas. Y estoy siendo muy optimista. Impulsado por el descubrimiento de los cabros, puede que a futuro, si es que se reedita, el libro encuentre un mejor destino, en el CRA de algún colegio en forma de donación o en las manos de algún otro alumno lector, cuya historia desconoce.

martes, 19 de marzo de 2024

"La gente ahora no piensa con la mente, piensa con el deseo", frase escuchada recién a un vecino.

Izquierda woke, Andreu Jaume

"Desde hace bastante tiempo, sostengo que es casi un imperativo ético e intelectual evitar definirse ideológicamente. Afirmar con rotundidad que uno es de izquierdas o de derechas no es más que una ilusión entretenida por todos aquellos que aún viven de la nostalgia de una era desaparecida. Somos hijos de un siglo a la vez cruel y maravilloso que nos dejó la obligación moral de repensar y asumir su legado político, como hizo el añorado Tony Judt en aquel libro fundamental que se tituló, justamente, Sobre el olvidado siglo XX. Solo ese olvido puede hacer creer a alguien todavía en el comunismo o en el fascismo, esas dos caras de un mismo y único nihilismo que reduce la organización política a una abstracción totalitaria." 


"Desde hace tiempo sostengo que la gran conquista de la democracia, que es el vacío común no vinculado a contenidos naturales –eso es la ciudadanía, eso es la igualdad ante la ley– se ha vuelto para muchos insufrible porque el resto se ha abandonado a la ley del mercado. El gran triunfo de la modernidad se ha convertido asíen la principal causa del malestar. El vacío común se ve ahora como un abismo amenazante que hay que llenar a toda costa con el contenido natural de la identidad."

lunes, 18 de marzo de 2024

Tras el fallo, se adjuntó la nómina de obras y proyectos no elegibles y no seleccionados. En otra, los que quedaron fuera de convocatoria. Una verdadera "lista negra". De inmediato, recordé un breve cuento que había escrito para un futuro hipotético libro que estoy preparando, llamado "Onirómano". En el cuento se habla de un sueño sobre un libro que recopila aquellas obras rezagadas de los fondos del Estado.

Lapsus

Soñó que deambulaba por una plaza y en una feria se encontraba con un extraño libro. Era una recopilación de algunas obras literarias rezagadas por los Fondos del libro y la lectura, en el lapso de una década. Comenzó a hojearla, pero no figuraba ningún nombre del responsable de la obra. Perfectamente pudo haber sido una multitud. En la contratapa se dejaban leer las siguientes líneas de Leopoldo María Panero: "Qué es el hombre, pregunta la mano que escribe. /El Infierno pregunta de quién es la mano que escribe". Al intentar leer la obra, despertó, abrupto, sin alcanzar a consultarla, haciéndose polvo entre sus manos. Lo único que sobrevivió fue su nombre: Lapsus.
Algo increíble de la evaluación del proyecto fue que en la mayoría de los indicadores, sobre todo en los de criterio editorial y financiación, sí cumplía con los objetivos, pero era imprecisa su bajada y debía mejorar algunos aspectos. Terrible, considerando que la fundamentación completa prácticamente se la dejé a Ediciones Universitarias de Valparaíso, quienes se comprometieron a postular la obra por considerarla "meritoria". En la parte del curriculum mencionaron algo que me da mucha risa. "El autor cuenta con un currículum en el ámbito de la poesía, previo a esta obra en prosa. Si bien no presenta una gran experiencia como cronista, la editorial cuenta con un catálogo de obras que podrían apoyarlo." Casi se podría armar un relato satírico únicamente basado en estas jugosas derrotas.