jueves, 2 de junio de 2022

Hace tres días, un hombre murió de frío en las calles de Quillota, abrazado a sus perros. Se dice que uno de ellos continuó junto a su amo, incluso después de que su cuerpo fuera cubierto por la policía. De cara al invierno, la intemperie se muestra implacable y no tiene piedad con los desposeídos. ¿Qué habrá sido del pasado del hombre? ¿Qué será del sufrimiento de sus animales? ¿Qué será de los próximos desposeídos devorados por la miseria?

miércoles, 1 de junio de 2022

Del caso Depp Heard se pueden concluir varias cosas, pero, sobre todo, enseña verdades como puños: el hecho de que cualquier matrimonio, por efímero que sea, puede acabar en un tribunal; y el hecho de que cualquier relación, por tóxica que sea, puede volverse espectáculo para las masas.

El caso Depp Heard: un giro dramático en el guion feminista.

El año 2019, período álgido del Me Too, Amber Heard publicó un artículo en el Washington Post, siendo ella embajadora de los derechos de la mujer en la Unión Americana de Libertades Civiles. En aquel artículo, Heard se llamaba a sí misma como “ícono de la violencia doméstica”, sin mencionar directamente a su ex marido, Johnny Depp. A raíz de este hecho, el actor tuvo una batalla legal por difamación contra el diario The Sun, la cual se llevó a cabo el 2020. Aquella vez, Depp resultó vencido, ya que el tribunal determinó que el diario solo reprodujo los dichos de Heard con libertad de expresión, por lo que la publicación de aquel artículo no constituía ninguna injuria ni calumnia. Dispuesto a todo, entonces Depp tomó la decisión de demandar a su esposa ante la Corte de Virginia por difamación a su persona.

Al tratarse de un caso civil, el actor buscaba, antes que nada, comprobar la difamación y luego compensar su honor, su imagen y su carrera con una cuantiosa suma de dinero. El caso se mediatizó a tal nivel que, mucho antes del juicio, el gran público, en su mayoría, ya había sopesado a las figuras en disputa y se había inclinado, notoriamente, hacia un lado de la balanza: el lado del hombre violentado y acusado falsamente. Así, los roles comenzaban a invertirse. La que había iniciado la difamación, llamándose víctima de violencia doméstica, ahora, para el ojo público, pasaba a volverse, poco a poco, la villana de este drama hollywoodense.

Para cuando comenzó el juicio, Heard ya era, definitivamente, la victimaria; y Depp, pese al juicio inicial de las feministas y de las productoras progre, cobraba más y más credibilidad, convirtiéndose, ahora él, en el “ícono de la violencia doméstica”. Y no solo eso: trastocaba totalmente el relato instalado en la sociedad, el cual dicta que la única víctima posible siempre será la mujer, y al hombre solo le cabe la posibilidad de ser el victimario por antonomasia. Las expectativas de lado y lado eran altas. Se apostaba el todo o nada en ese juicio: nada menos que la prevalencia del relato feminista vs el contrarrelato de una masculinidad “domada” (citando libremente a Esther Vilar, autora del polémico y legendario libro “El varón domado”).

Hoy, uno de junio del dos mil veintidós, después de haberse extendido el caso durante cinco años, finalmente, se mediatizó el veredicto y la sentencia. La corte declaró a Heard culpable de haber difamado a su ex esposo, Johnny Depp, con “malicia”, según indican los medios. A pesar de esto, la condenada logró probar que también la había difamado el abogado de Depp, luego de señalar que las acusaciones de abuso por parte de Heard eran un “montaje”. El jurado, aunque parezca contradictorio, determinó que denominar así a las acusaciones, constituía, en sí mismo, una difamación, lo cual generó una paradoja de proporciones. Por un lado, Heard era la mentirosa, pero, a su vez, decía la verdad con respecto a la difamación hacia sus acusaciones. Fue así que el juicio sobre una de las relaciones más disfuncionales de Hollywood se volvió una verdadera locura, al instalar en el imaginario social la idea de que exista, además de una masculinidad tóxica, también una “feminidad tóxica”, que puede coexistir y hasta complementarse con su contraparte sin problemas, revelando así los males salidos de la caja de pandora y consagrando al estrellato el “amor tóxico”.

Pese a todo, el fallo judicial ya es un hecho. Para la justicia, hoy, en efecto, Johnny Depp había sido realmente el “varón domado”, bajo las mentiras de su ex esposa. De esa forma, se acaba un caso paradigmático. Sin duda, un duro golpe para la doctrina del feminismo radical, aquella que reza declarar culpable a alguien solo por el simple hecho de ser hombre, y creerle a alguien solo por el hecho de ser mujer. La capacidad de hacer el mal ya no consiste en una cuestión de género: viene de ambas partes por igual, por el simple hecho de ser humanos.


martes, 31 de mayo de 2022

Extracto de un poema escrito hace 10 años, casi como en una profecía autocumplida:

Nuevamente volvemos al juego maquiavélico
Que involuntariamente consentimos dada nuestras omisiones y desenfados sin otro nombre que aquel forjado entre sábanas e imprecaciones al alba
No podemos sino acatar la ebullición de los impulsos aquí pactados
El uso y abuso de la razón
Merced a manos siniestras que escriben cada uno de nuestros sinsabores y amarguras
En nombre de abstracciones que tranzamos solo por servir a nuestra propia justicia
Supongo no creerás en semejantes mitos
Propongo botar los velos y destruir los clichés
No hablemos ya de equilibrios ni de comunicación
Qué cambiaría con la ambigüedad del logos
Si no fuese un desatino perpetuo de nuestras expectativas respecto al mundo
Un simulacro tras el telón de realidades inconexas
Que en algún momento de entropía suprema
se unieron y desligaron casi al unísono
a la manera de la milagrosa sinapsis que permite el discurrir de esta confesión.
Evidentemente nos encanta actuar a modo de electrones que solo tienen como fin el choque y destrucción mutua
Casi como si nuestro sentido del apego estuviese acorde con el vértigo de semánticas y de químicas ínfimas, caducas como los pólenes de una primavera visceral.

¿De quién es la actual Constitución?

"La Constitución Política vigente lleva al final una firma: la del ex Presidente Ricardo Lagos Escobar. La puso ahí en 2005, cuando con un discurso donde aseguró que “tenemos hoy por fin una Constitución democrática, acorde con el espíritu de Chile, del alma permanente de Chile (…) una Constitución que ya no nos divide”, promulgó una reforma que incorporó 54 modificaciones a la Carta Fundamental que rige desde 1980. Fue entonces que su nombre reemplazó en el documento al de Augusto Pinochet."

lunes, 30 de mayo de 2022

Nancy Brophy, la novelista que escribía sobre cómo matar maridos, fue condenada por haber matado al suyo. Su obra "Cómo asesinar a tu marido", se había convertido en un best seller, sobre todo en un nutrido imaginario lector para esposas inconformes. Merced al mundo de los libros, nuestra "meta viuda negra" fundió literatura y vida de un solo disparo. Teoría y práctica. El propio ensayo escrito por Nancy sirvió como prueba indiciaria para la policía, y, de paso, como inspiración literaria para las viudas negras del futuro. En una de las partes, versa: "Como escritora de suspense romántico paso mucho tiempo pensando en matar y, consecuentemente, en el proceso policial. Después de todo, si el asesinato me libera no quiero pasar tiempo en la cárcel”.
Pregunté en Facebook sobre la definición de "octubrismo". Me encontré con esta respuesta que no podría ser más acertada:

"Corriente de pensamiento con ideas progresistas expresadas con violencia, que incluyen pero no se limitan a: culpar al capitalismo de todos los males de la sociedad, envueltos en un estructuralismo patriarcal y opresor, reivindicaciones indigenistas, romantización de las ideas anarquistas, relativización de la violencia según quien la ejerza, victimización de delincuentes, mujeres, homosexuales, inmigrantes y gente de escasos recursos por quienes dicen "luchar". Sensación de moralidad superior ante quienes difieren de estas ideas."

domingo, 29 de mayo de 2022

De madrugada fui a un cajero en el centro de Viña. Antes de meter la tarjeta, vi a un costado un rincón tapado con cartones y con una almohada sucia. Alguien de la calle, evidentemente, alojó allí y olvidó deshacer el lecho improvisado o, bien, lo dejó en las mismas condiciones para regresar cuando volviera a caer la noche. No me sorprendió tanto el que alguien haya convertido un cajero en su morada transitoria, como el hecho que, tras los cartones despedazados, había un libro. Fue tanto el impulso por querer revisarlo que me aventuré hacia aquel rincón desolado del cajero para echarle una ojeada. El sitio olía realmente mal, y parecía increíble que alguien se dignara siquiera a dejarse caer sobre esos cartones deshechos. Sin embargo, había un tesoro por recoger. Un tesoro directamente olvidado. Recogí el libro y era uno religioso, pero no se trataba de una biblia ni de un folleto de testigos de Jehová. Su diseño, según recuerdo, era como el de una revista y su título versaba “El Padre universal”. Al revisar sus páginas, estas contenían versículos, imágenes bíblicas, historias asociadas a la conversión. Seguí revisando hasta que di con una hoja de oficio doblada con un texto. Lo leí y era un poema de Gabriela Mistral, “Madrecita mía”, con tipografía de máquina de escribir. La fecha del documento databa del año 1991, según constaba al final del poema transcrito. Este hallazgo podría parecer anodino, en un principio, si no fuera por la antigüedad del documento, encontrado en ese preciso lugar y en esas condiciones. ¿Quién habrá sido quien guardaba el poema de la Mistral dentro de ese libro religioso? ¿Un misionero arruinado? ¿Un huérfano vagabundo, devoto y adepto a la poesía? ¿O simplemente una persona muy religiosa que terminó abandonada a su suerte y que decidió llevar entre sus pocas cosas un libro con aquel poema como cábala? Independientemente de su dueño, el libro sobre El Padre universal conteniendo entre sus páginas el poema Madrecita mía, era un símbolo que solo unos pocos profanos podían llegar a descubrir, en aquel cajero iniciático, para convertirse a la palabra iluminada, con tal de confirmar en su corazón el regreso o no del Mesías, el hijo perdido en la Tierra, arrojado al mundo, abandonado por Dios.

La única conspiración

La única conspiración posible

La única a prueba de hechos y certezas

Siempre fue la que urdiste

Tras la barricada de la infamia

Con palabras del todo vanas

Llenas de sofisma, dolor y veneno.
¿Qué pasaría si te dijera, querida, que nunca hubo solidez a la cual arrimarnos y siempre navegamos, evanescentes, hacia el naufragio, en el mar de la disolución, sobre todo, cuando las palabras amor, democracia y política perdieron sus contornos y su semántica originaria?