miércoles, 23 de marzo de 2022

Vulva nave espacial

Una asociación feminista alemana, "Wer Braucht Feminismus" (¿Quién necesita feminismo?), ha diseñado una nave espacial bautizada como “Vulva Spaceship”. Según cuentan, esta nueva nave fue pensada para competir "con los diseños fálicos de los cohetes".

“Estamos viviendo en una época de pandemia mundial, los precios del petróleo y la electricidad están disparados y la crisis climática amenaza nuestra propia existencia. Mientras tanto, los multimillonarios vuelan al espacio en cohetes con forma de genitales masculinos. Para nosotros, esto planteó algunas preguntas muy importantes. ¿No debería ser el espacio para todos? ¿Y es un cohete con forma fálica realmente la mejor manera de llegar allí? Queremos restaurar la igualdad de género en el cosmos, por lo que hemos decidido revolucionar los viajes espaciales para siempre”, explicó Jasmin Mittag, directora del proyecto.

Por una misión espacial con perspectiva de género, vulvas siderales. Sencillamente, porque el patriarcado, cual ente metafísico, trasciende las estrellas.

martes, 22 de marzo de 2022

¿Y dónde quedaron los versos que te debía? En el asfalto, confundidos con la violencia de la noche.

lunes, 21 de marzo de 2022

Día mundial de la poesía

Mucho antes de la peste, hubo un tiempo en que la poesía era una verdadera fiesta. Todos asistían a ella confiados en la camaradería y en el virtuosismo de los comensales, frente a la decadencia general. Nadie pensó, sin embargo, que aquella fiesta se volvería demasiado tóxica o se prolongaría más allá de lo establecido, hasta apagarse todas las luces y, con ellas, la diversión. La verdadera fiesta, claro está, era lo que sucedería después, o eso era al menos lo que dejaban entrever los rumores de pasillo. Nadie se imaginó que algunas de las estrellas de la noche llegarían a amarse de manera clandestina, para luego acabar boxeándose y deseándose el infierno. Demasiada poesía allí donde no alcanzaban las palabras.
"Me resulta inaguantable tropezar con la palabra poesía escrita con mayúscula; o que se diga de un poema que “toca lo esencialmente humano”; que se infle el asunto. Creo que comer, o gritar o hacer el amor, o reírse, o etc., es también y por ejemplo, una manera de tocar –o expresar, para ser más precisos– lo que se ha dado en llamar esencialmente humano. De no ser así tendríamos que identificar al poeta con una suerte de vaca sagrada, de intocable, de pajarón, que con voz misteriosa recita Poesía, toca lo esencialmente humano. Y esto es mentira, y por suerte. Lo lamentable es que generalmente sean poetas quienes colocan las cosas, su oficio, en este terreno pringoso, de autoadulación. Su actitud es parecida a la que suele adoptar la gente de publicidad que dice “crear”, en el sentido artístico, cuando en el mejor de los casos se está inventando un slogan o imaginando una disposición gráfica vendedora. De todas formas estos hombres de la publicidad insuflándose, sobrevalorando su oficio, pueden obtener de él mejores honorarios. Pero esta justificación, esta gratificación en el terreno práctico, no ocurre con los poetas, ya que ninguno, al menos en Argentina, vive de su profesión de poeta. Así se trataría el suyo, de un gesto meramente ramplón, sin atenuantes. Es que los poetas son a menudo adolescentes tardíos; de esta manera se sienten perseguidos, incomprendidos, solos y ansiosos; es también que buscan gratificación donde no pueden encontrarla: no hay dinero para ellos y, por otra parte, al prestigio lo rechazan y muchas veces por mera vanidad. Por cierto la gratificación para el poeta se identifica con la comunicación y también con el gozo por la cosa realizada; esto complica las cosas, el asunto no es fácil, y menos en nuestra época que fomenta sus debilidades. Pero la poesía no es consecuencia de este sector subdesarrollado, o neurótico, de la personalidad del poeta. Si bien el poeta ciertamente es un bicho raro, lo es por sus limitaciones y no porque escriba poemas. Cuando hace poesía, cuando escribe, no se pone raro ni solemne, se pone serio, concentrado. No necesita hacer –aunque lo haga– chiquilinadas, o travesuras, o canalladas, o estupideces, por más simpáticas o envidiables o censurables o tolerables que ellas puedan parecer. Tampoco cabe el transcendentalismo. Además, ser poeta en un país ahora dependiente como el nuestro, y en consecuencia un poco provinciano, es todavía una actividad de excepción, prístina; aunque se lo rechace sigue siendo “el vate”. Así dos fuentes alimentan esta versión exagerada, ampulosa del poeta y de su trabajo: la propia estimación y la estimación obsecuente –o la subestimación– del medio; ambas son hijas de la inseguridad individual o colectiva, respectivamente. Por esto conviene insistir en que no es el del poeta un oficio milagroso o sobrenatural o de loquitos o de elegidos. Es una tarea que cumple la gente". Francisco Urondo.
Es fácil culpar al sistema, cuando no tienes en orden tu vida.

domingo, 20 de marzo de 2022

Otro fragmento más del futuro libro:

"A la salida un tipo nos seguía hablando de los poetas de los 80, de quiénes eran los mejores y de que nos hacía falta publicidad y sentido del negocio. Lo seguíamos para dilatar la noche. Frente a un café prometió difundir las lecturas, en un idioma ingenieril que no entendí. No nos invitó a nada. No había dinero. Sí había noche. Pero ya no había poesía, no porque Aristóteles España haya muerto, no porque el Premio Nacional valiera callampa, sino porque nuestra cabeza ya estaba en otra parte, así como la vida, según un poeta francés de cabecera. Entonces volvimos a casa a pie, procuré que nadie más nos siguiera, saqué las llaves, escribí esto. Llegué a la idea de que ella, brillante por sí sola, recordaría exactamente lo mismo, excepto la parte de los poetas. Medité a mi manera en la soledad de la página".
Otros extractos de mi futuro libro "A destiempo", para quienes aún se dignan a seguirme:

"Las intenciones siempre ocultas de los otros, son el arte de la sugerencia. Solo podemos expresar lo que no se ha dicho. Solo podemos juzgar lo visible. Sin embargo, detrás de eso, existe todo un iceberg de posibilidad, hundiéndose hasta el fondo. De un libro, por ejemplo, solo se deducen las páginas, todo el trabajo de edición, de escritura, de publicación está implícito, escondido, de alguna forma, y hay que reconstruirlo, o derechamente, imaginarlo. En una tierra vacía se puede instalar un vertedero, un supermercado o una nueva plaza. En una pieza vacía, a oscuras, se puede reconstruir más de alguna historia insomne. Pienso en todo esto, mientras la puerta del refrigerador, vacío, me sugiere querer comprar mercadería para la semana. Es el vacío que exige su porción de mundo, nuevamente, aunque no fuese precisamente por razones elevadas ni ambiciosas, sino que por simple necesidad, palabra tremendamente subestimada.

...

El hombre público está sujeto al gesto imposible de mirar. Su voyerismo desea a medida que se distancia. Como es debido, miro allí donde la mujer de la esquina ya dejó su sombra en los sujetos de mirada extraviada. Precisamente porque la mirada está perdida es porque no tengo nada que perder allí. Obedezco a la pulsión como buena mascota del deseo, también como buen militante del aburrimiento. Asumo por un instante el rol de funcionario de esas energías, frente a las mujeres solitarias que enseñorean las miradas y el sistema y el universo que en su bella indiferencia recicla nuestra desesperación, para que los próximos Platones de la historia continúen viendo en el movimiento de los astros la sombra del amor.

¿Qué pretendo ensayar con esto? que aquel progreso, que aquella razón, que aquella historia, que aquel sistema no existen sino como la zona cero de todas las miradas perdidas. No hay futuro en lo absoluto más que el de esas miradas perdidas en la plaza pública. Solo la figura de sal de nuestras fantasías que voltea mirando con una mezcla de horror y de compasión. El mundo es, mejor dicho, en palabras de Camus, el vértigo de esa angustia, de aquello que simplemente se distancia, se expande, a medida que se desea. Dejar ir lo que se desea, he ahí la mirada, la historia, la escritura".

sábado, 19 de marzo de 2022

Lo más complejo de tener tantos cursos siempre ha sido memorizar todos los nombres de los cabros. La pedagogía también requiere de reconocer muchas caras y muchos nombres que luego quedarán en tu retina, en el recuerdo o en el olvido.

jueves, 17 de marzo de 2022

De haber sabido que nuestra historia se precipitaría de esta manera, no hubiera pretendido saturar la trama para forzar un final.