miércoles, 16 de junio de 2021

El Che, rostro de la ONU

La Unesco fue criticada por exaltar la figura del Che Guevara. Una entidad internacional que se pretende imparcial, visibilizando a un líder político de la izquierda, asesino, abiertamente homófobo y cómplice de la tiranía. Aunque parezca absurdo, sigue siendo el ícono de millones de jóvenes progres e incluso hasta de partidarios LGBT. Recordemos que en el histórico discurso subido por la Unesco a su página y celebrado en la Asamblea General de la ONU en 1964, el Che dijo, con todas sus letras: "Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando". Vaya ídolo de paja. Vaya justiciero. Vaya legado de sangre.
"En estos juegos de élite se enmarca el simulacro EVENT 201, celebrado el 18 de octubre de 2019, en The Pierre, un hotel de lujo situado en Manhattan, Nueva York. Se trataba de una IGWELS, acrónimo usado por las élites para referirse a las Informal Gathering of World Economic Leaders (reuniones informales de líderes económicos mundiales). El encuentro lo organizaba el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y La Fundación Bill y Melinda Gates, y se planteó un ejercicio ficticio que giró alrededor de un virus surgido de los cerdos". Cristina Martín Jiménez, La verdad de la pandemia.

En resumidas cuentas, mientras ocurría el EVENT 201 de la ciudad de Manhattan, y las élites escenificaban cómo se debilitarían las alianzas internacionales y los Gobiernos nacionales ante la llegada de una pandemia global, en Chile unos estudiantes organizados comenzaban a realizar evasiones masivas en los andenes del metro de Santiago, levantando torniquetes para ingresar a ellos sin pagar, todo lo cual sería la “mecha visible” para lo que se conocería posteriormente como “estallido”.

Idénticas fechas, curiosa sincronía.

martes, 15 de junio de 2021

El culto mundial del suicidio por vacuna

“El culto mundial al suicidio por vacuna es muy real, y es un producto de la hipnosis masiva combinado con un deseo generalizado de auto-aniquilación. Llevadas al punto de la locura por la cultura enloquecida y el terrorismo psicológico de los principales medios de comunicación, muchas personas ahora están buscando consciente o inconscientemente poner fin a sus propias vidas —los suicidios globales se han disparado desde que comenzaron los confinamientos por covid— y ahora se han topado con su solución final: la vacuna contra el covid. Heaven's Gate fue un culto de California que terminó en la década de 1990 cuando casi todos sus miembros se suicidaron después de tener fe en que su líder, un hombre llamado Applewhite, los llevaría a la salvación. De la misma manera en que los miembros de la secta Heaven's Gate pensaron que podrían lograr la ascensión y elevarse por encima de la humanidad, consumiendo veneno que creían que los teletransportaría a una "nave nodriza alienígena", esperándolos en el otro lado del Cometa Haley, los cultores suicidas de la vacuna de hoy creen que pueden lograr la ascensión inyectándose a sí mismos con un arma biológica mortal que los transformará en un ser humano "libre" y les dará estatus VIP en la sociedad (gracias a sus pasaportes de vacuna). Exactamente de la misma manera en que los cultores de la Puerta del Cielo se suicidaron en busca de ascensión a un dios falso, los adoradores de la vacuna de hoy se están matando, mientras rinden homenaje al falso dios de la "ciencia". Y el desenlace será el mismo: muerte masiva y delirios destrozados”.

Pocas cuestiones me han atemorizado, pero este misterioso mensaje enviado al spam de mi Gmail sí que lo hizo. Imagínense despertarse y recibirlo en la madrugada.
Ser absolutamente independiente de la política implica ser absolutamente "idiota", pero ojo, idiota en su sentido clásico (aquel que no participa de las cosas públicas, de las cosas concernientes a lo público, por ende, lo político). Yo, por ejemplo, soy un idiota. A lo mucho, voto. El resto, simpatizo, opino, pero no me interesa ser parte, formar parte. 

lunes, 14 de junio de 2021

Plan Covid cero

Para frenar la pandemia, ahora el Colmed planea que haya Covid cero a través de un “cortocircuito epidémico” que paralizaría al país, para luego restituirlo de manera progresiva mediante una propuesta de tres pasos, hasta avanzar a una llamada “burbuja territorial” en la cual se eliminarían todos los límites del contacto social, siempre y cuando se implementen estrictas fronteras sanitarias. Léase aquí “cortocircuito” como shock o apagón, y “burbuja” como status quo o estado de sopor. Y yo me pregunto ¿Dónde quedó la libertad? ¿Dónde quedó la libertad? Señora Iskia ¿No encontró acaso metáforas más amables para su maravilloso plan anti bicho?

domingo, 13 de junio de 2021

Dato curioso: La primera novela de Chile fue escrita por un liberal, y versa sobre un infierno alegórico al cual se accede desde Valparaíso.

Chile y Don Guillermo

sábado, 12 de junio de 2021

Llevé las guías al colegio el día jueves, a pesar de la prohibición expresa de la UTP. Nunca consideré que las guías fueran realmente un vehículo de contagio del bicho. ¿Habrá tenido la UTP algún respaldo científico o fue una pura tincada, un miedo ante los posibles reclamos de apoderados? Lo más seguro es que fuera esto último. Como sea, imprimí las guías. El día que me tocó con Segundo Medio las saqué, de forma temeraria, a vista y paciencia de un colega que por allí pasaba. Los chicos en la sala las recibieron sin mayor problema. Su actitud fue de lo más distendida. Ninguno de ellos siquiera hizo un gesto de recelo ante las hojas fotocopiadas sobre la mesa.

Cuando les mencioné lo que me había dicho la UTP, los chicos siguieron con su guía en las manos. No hubo una reacción inmediata, aunque una de las alumnas se ajustó la mascarilla como acto reflejo. Otro chico pasó la mano levemente por encima de las hojas, como queriendo limpiarlas. Efecto en cadena. No lo podía asumir, pero el solo hecho de enunciar la posibilidad de la existencia del bicho sobre las guías, pese a decirla en tono broma, agregando que no las había sanitizado, sembró de a poco la duda entre el alumnado. ¿Estaba o no estaba el bicho en las guías? ¿O solo estaba en la mente de ellos, a raíz de su peligrosidad semántica? Nadie podía saberlo, tampoco su profesor, por el solo hecho de que estábamos ante un enemigo invisible, creado por nuestra sugestión en el terreno pedagógico.

Al rato, llegó el colega de la mañana a interrumpir la clase, diciendo que la UTP me buscaba. Era cosa de tiempo para que ella se enterara sobre la cuestión. Entonces bajé hasta su oficina. A medio camino, nos topamos en el patio. Descubrió que había traído las guías a la mala. Me pidió encarecidamente que no lo hiciera, porque ese material podía ser transmisor, y sería ella quien respondiera ante un eventual contagio. Le pregunté que cómo era eso posible. Si tenía evidencias sobre lo que decía, que confirmaran la probabilidad de que el bicho estuviese en mis guías. Nada. Solo sus dichos. Su conjetura temerosa. Su paranoia respecto a mi material. Su precaución altamente sugestiva y paranoica. De modo que, para evitar problemas, opté por seguirle la corriente. Aun así, seguía pareciéndome ridículo.

Volví con los chicos. Les conté que me habían llamado la atención por las guías. “¿Entonces las guardamos, profe? ¿Qué hacemos?”, preguntó una alumna. “Úsenlas igual, pero para la siguiente clase usaremos otro medio”, le respondí. “Que le dan color”, agregó otra alumna, conversando con su amiga y pasando la mano tranquilamente sobre las hojas. Así, tocó desarrollar la clase con las guías y con el computador para tratar de conectar con los estudiantes en línea, en una suerte de desdoblamiento digital, a la vez que los chicos procuraban no manipular demasiado las guías, no fuera a ser que el bicho comenzara a emanar del desarrollo de sus respuestas. Terminada la clase, la alumna del principio me volvió a preguntar qué hacemos con las guías. Le respondí que me las devolvieran, que era más seguro de esa forma. Les presté unas toallitas húmedas que me habían pasado en portería para humedecerse las manos. Entonces, se despidieron y salieron de la sala. Mientras tanto, cerraba sesión para los chicos del otro lado de la pantalla, quienes lo escucharon todo, aunque sin audio ni cámara prendida, absortos en su ausencia presente.

Al salir, me dejó pensando el miedo de la UTP a las guías. Siempre lo supe inconsistente. Pero estaba dispuesto a cumplir su requerimiento, con tal de evitar algún desaguisado. Mal que mal, me tenían a prueba. Cuando me dirigía a tomar el metro de vuelta, me llamó la UTP. ¿Cuál era la razón ahora? ¿Volver a llamarme la atención sobre las guías? Fue lo primero en lo que pensé. Sin embargo, lo hizo para informarme que declinaba su decisión respecto del material físico. Que le enviara igual las guías al correo, por supuesto, manteniendo las “estrictas medidas”. Todo concluyó en una determinación tomada por la directora, sobre el correcto uso de herramientas didácticas en contexto covid. La UTP pidió que la disculpara. Le dije que no había problema. Que todo lo hacían por el bien de la comunidad. Que cualquier error en la metodología se perdonaba por ese sacro fin. Volví a casa, preparado, mentalizado en el material de la próxima semana, en el próximo contrabando de bichos sugestivos. Lo único verdaderamente contagioso, fue, al parecer, la pérdida de la razón. Y la insalvable pérdida de tiempo.
Luis Rey, en facebook: "Vivimos en una dictadura posmoderna: lo decisivo es controlar el relato, los hechos no son relevantes para la acción política".

viernes, 11 de junio de 2021

Año Tres Mil (corrección)

Versión definitiva de la introducción de la obra del cuidador de autos:

Año Tres Mil, donde el ser humano nace para el espacio sideral, aprendiendo todo sobre la tierra y el ser humano, además de electrónica desde los 5 años, para que cuando tenga 10 ya tenga conocimiento para ser astronauta y así desarrollar el razonamiento y el buen convivir.

José Victorino Lastarria: El gobierno de sí mismo.

Lo que aún no entienden o no quieren entender los políticos de ambos espectros (incluyendo los mal llamados "independientes" o, mejor dicho, "simpatizantes") es que el gobierno, bajo el amparo de un Estado grande, tiende a limitar las libertades de los ciudadanos  Así mismo lo dejaba en claro José Victorino Lastarria, aquel gran liberal chileno: “Si queréis ser gobernados por leyes y no por la voluntad del gobernante, limitad la autoridad, definid las atribuciones de vuestros mandatarios, hacedles comprender que no tienen derecho a mandar, que sus atribuciones no son sus derechos”. En suma: “La realización del progreso positivo, fundado en la libertad y desarrollado por el gobierno de sí mismo, es lo único que puede traer el desenvolvimiento completo de todos los fines de la vida”. Faltan lastarrianos en Chile que sopesen e internalicen estos postulados y no se caigan ebrios, maximalistas, ante el menor atisbo de poder.