Todos los días de la semana, cuando salgo temprano en la mañana rumbo a la pega, y vuelvo tarde noche de regreso, me pregunto por qué estudié lo que estudié, por qué había decidido que esa sería mi opción para ejercer durante el resto de mi vida. Es algo que nunca pude comprender del todo. Pero resulta que un título y una carrera no te definen, se puede volver a empezar, dicen, aun con deudas a cuestas. Quiero creer que se puede, pese al tiempo y su demolición, que se puede si así me lo propongo, aunque el orgullo quede lastimado, aunque la voluntad, a ratos, decaiga y conspire contra uno mismo.
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