jueves, 30 de julio de 2026

Al Fondo del Libro he postulado ya en dos ocasiones. En ninguna, claro está, fui seleccionado. La primera consistía en una postulación al Fomento a la Industria a través del libro "Rinconada. Crónicas del adentro y del afuera". Saqué 83 puntos. La mayor debilidad del proyecto radicaba en lo "génerico" de su fundamentación, según ellos, los evaluadores. Luego, me la jugué por el Fomento a la Creación, por medio de un libro inédito llamado Puerto en abismo, que reúne distintas crónicas nuevas en torno a Valparaíso. Con esa postulación, llegué a sacar 93 puntos, y mi proyecto hasta fue considerado elegible. Lo único que falló, según el jurado, fue la "ausencia de un esqueleto que le dé estructura a la narrativa". Pensaba intentar una tercera vez, más que nada para probarme a mí mismo que puedo, sin ninguna garantía real de ser elegido. Sin embargo, las nuevas exigencias en torno a los documentos mínimos de postulación, uno de los cuales consiste en una especie de portafolio que acredite "trayectoria en el medio literario", han echado por tierra cualquier posibilidad de resultar siquiera admisible. Si antes veía lejano el panorama, ahora lo veo francamente improbable. Bajo estas condiciones y circunstancias, me resto del concurso, sigo escribiendo y rebuscándomelas por las mías, como lo he venido haciendo todo este tiempo.

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