Encontré un antiguo libro de actas. Contiene una serie de apuntes que escribí de adolescente (2003-2004). Mis tempranos pasos en la escritura. Rescato lo mejorcito. Algunas cosas iluminan bastante el presente. Otras, fueron simples arranques del momento:
Odio cuando dicen que el mundo actual no es el mismo de antes. Pareciera como si en casa todos tuvieran mi destino escrito en un libro.
A veces pienso que debí haber sido un chico sufrido, para tener mejores razones para gritar.
Los textos literarios y poéticos no siempre deberían estar ligados a una estética ya muy vieja y decadente. Creo que deberíamos ser un poco más desprolijos y hasta ingenuos.
La mayoría de las cosas que se hacen ahora son una copia barata y mala de lo que se hacía al principio.
Los temas importantes serían tomados con más inteligencia si se les restara importancia.
Formar un grupo en donde uno de los integrantes te diga lo que tienes que hacer, entonces eso no sería un grupo sería una “tribu de parásitos”.
No te sientas discriminado por lo que haces. Que no seas cliché no significa que te besen el trasero.
¿Cómo es posible que la gente se identifique con un tipo de sujetos demasiado idolatrados, como si fueran los reyes de la ignorancia?
No quiero identificarme con nadie que no sea yo. Demasiada empatía produce alienación.
La gente dice: si fuera un animal sería un ave. Entonces yo digo: sería una lombriz para ser tan insignificante que solo me necesitarían para sobrevivir.
¿Por qué habría de estar feliz conmigo mismo?
Dios es amor, el amor es droga.
Lo que quiero representar en mis poemas es una forma de pensar alternativa. Quiero que la gente ponga atención al contenido del tema y no al título, para que así el texto mismo desarrolle al título, y no éste al contenido. Puedo, al principio, escribir un contenido que no tenga nada que ver con el título, pero si se le repasa y mira desde un lado más técnico, todo es relativo y, al mismo tiempo, absolutamente congruente.
En realidad yo nunca quise utilizar la poesía para enjuiciar a nadie ni a ninguna cosa, solo quiero desahogar lo que tengo dentro de mí sin un mayor principio.
No sé si será por los cambios de rutina, pero yo ya estoy un poco cabreado de repetir lo mismo: calentar comida, comer, salir, disimular, murmurar, salir de nuevo, cargar, calentar otro poco de comida y plasmar todo lo que veo en escribir.
Elegí la estética alternativa, esencialmente lírica como mi especialidad, ya que es la única que implica libertad absoluta. Nadie te señala qué es lo que debes expresar dentro de la poesía.
Sinceramente nunca me ha gustado divertirme en exceso ni valorar mi situación, estaría contradiciendo cada verso que escribo, ni tampoco me ha gustado salir y carretear con amigos; no me gusta aparentar que soy feliz.
Siempre me ha gustado burlarme de todo lo que me rodea y de mi situación. Quizá cualquier otro loco como yo habría escrito cosas más planas y superfluas, pero yo me quedo con la ironía y el mal rollo porque reflejan lo que realmente soy: un cúmulo e contradicciones.
La música popular actual es un verdadero retrete. Da pena pensar que hubo algo bueno ahí que fue reducido y que lo único que queda es tirar la cadena para que se esfume junto con la porquería que lo rodea.
Lo que quería representar con “Masoquista” es la corrupción del hombre en general ante el poder y el sexo, es decir, hasta se podría denominar un tema sociopolítico.
No me importa si en muchos de mis poemas incluyo temas sobre la superficialidad. Hemos vivido por mucho tiempo en un mundo de apariencias, y no me gustaría negar que es la mejor razón para disentir de la actitud de la gente.
Elegí la estética alternativa (esencialmente lírica) como mi especialidad, ya que es la única que implica liberta absoluta. Nadie te señala cómo debes expresarte correctamente dentro de la poesía.
Soy lo más espontáneo que puedo al momento de escribir. Al finalizar un poema y repasarlo hasta ni yo mismo entiendo el significado real, incluso puedo modificarlo cuantas veces pueda para asegurarme de que estoy cerca del significado deseado. Todo esto deja como testimonio que el poema que escribí se fue modificando como algo sumamente imperfecto y moldeable al gusto de cualquiera.
Aborrezco por todo lo que ha pasado mi familia producto del sistema en el que estamos sumergidos, ya que fue, en general, la principal razón de la relación poco estable que tuvieron mis padres y así también la razón por la que se separaron al igual que otras familias. Todo esto me tiene hastiado de determinar lo que quiero ser por miedo a terminar así mismo. Por otra parte, no quiero que me dé pena el hecho de poder ser alguien diferente. A quién le importa si podemos convertirnos en los héroes de nuestras propias vidas, sin tener que arrepentirnos de nada. Estoy seguro que todavía quedan muchas formas para encontrar y hacer válido lo que realmente necesitamos.
El dadaísmo es lo mejor, ya que es la prueba más convincente de que en el arte debe existir libertad absoluta, sin importar la forma en la que lo lleves a cabo.
Creo que por mucho tiempo he sido tan egoísta que ni siquiera me preocupaba por lo que pasaba mi familia. Ahora que lo estoy descubriendo, me tiene en suspenso, y me hace sentir más egoísta todavía.
Si hiciera algo que implicara representar a las personas, cualquier huevón asimilaría lo que hago. Podría hacer y decir lo que me plazca y nadie discutiría, porque mi posición estaría a mi favor. No me preocuparía de ninguna cosa en particular, solo de dejar una bonita imagen a la gente.
Respecto de los poemas que escribo, nunca cambiaré su tono, aunque logre conseguir lo que quiero, ni siquiera con todo el amor del mundo me iría del lado de los perdedores; siempre hay una parte de mí que quiere ser mejor que los demás, y otra que insiste en sabotearse.
Cuando pienso en renunciar a mi condición, me inspiro.
No tiene nada de malo actuar sin culpas, solo te acusarían de todo lo que has aprendido.
Me siento agradecido de haber nacido en un país con tanto progreso histórico. Me tranquiliza el hecho de saber que la sangre de la gente que buscaba nuevos horizontes no fue derramada en vano, pero respecto del tipo de cultura que quieren transmitir los medios de comunicación a las personas, es una verdadera humillación. A nadie le importaría si acaban de una vez por todas con la clase media.
Odio el mundo del espectáculo porque pareciera que todos los parafernálicos te estuvieran ofreciendo el trasero para que tú se los beses con miedo y orgullo a la vez.
Siempre he admirado la privación de las cosas, del culto independiente pero accesible, especialmente en la música y la literatura. Nunca me llevé bien con esos intelectuales demasiado escrupulosos y exigentes.
Actualmente pareciera que la integridad humana ya estuviera pasada de moda. El sistema resalta demasiado el exitismo como excusa para la superación personal. La gente parece como si hubiera perdido la cabeza identificándose con tipos que solo han llegado a la cima de la muchedumbre por unos cuantos pesos. ¿Qué les hará falta? ¿Qué están esperando realmente? ¿Que venga Dios a resucitar sus vidas cuantas veces pueda hasta que logren ocupar su lugar en el mundo?
Algunos de los chicos que he conocido afirman que la verdadera vida es un buen grupo de amigos y una botella de cerveza. A diferencia de ellos, yo soy demasiado reservado para mis cosas. Por no decir, un antisocial.
A veces creo que cuando me sermonean para bien, me estuvieran preparando para ser u miserable.
Tu único verdadero amigo son tus determinaciones.
A veces la intención de un mensaje es más importante que el mensaje mismo.
El tiempo también tiene corazón.
Muchas veces no vale tanto el contenido de un mensaje, sino la forma de interpretarlo.
De seguro todavía existe suficiente hipocresía como para que la gente prefiera vivir en sus propias realidades virtuales. Sinceramente preferiría estar en una de ellas antes que hacerle frente a una pila de personas y arrojarles a cada uno una versión limitada de la vida.
No se puede hacer nada que esté a nuestro alcance por el país, solo seguir una vida común y corriente. La siguiente frase parece un estribillo: “soy chileno… y no estoy ni ahí”.
Cuando todo el mundo te repite que eres muy extraño, quizás tú seas solamente inteligente.
Creo que una de las pocas cosas que he podido superar antes de terminar la adolescencia fue el creer que relacionándome y siendo igual a los demás iba a ser más importante y mejor aceptado. Pienso que con la conciencia se podría ayudar a ser un poco mejor a esta maldita juventud, en vez de desarrollar innecesaria, constante y reprimida actividad social como sinónimo de humanidad.
Siempre he querido desordenar la significación de un tema en específico, para que se vea desarrollado como por arte de magia. Me gusta que todo se represente de forma espontánea, sin mayores detalles, como cuando estás en plena discusión de debate y sale, de repente, una voz de tus entrañas hacia afuera que dice: puedo ir a vomitar ahora. Esas cosas simples son las que amplían el mundo poético dentro de un texto cualquiera.
Antes de que alguien te mienta, no te vayas a creer todo lo que el mundo a tu alrededor predica, puede ser toda una ironía prefabricada. Incluso tu existencia puede llegar a serlo.
La identidad es la ironía más prefabricada del planeta.
La masturbación es más ineficaz que cualquier otra práctica sexual, solo que mucho más segura e higiénica. Un placer gratuito para solitarios.
Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que podía hacer varias cosas al mismo tiempo: ir al water y cagar y mear todo de una sola vez.
Prefiero que me odien a que me amen sin conocerme de verdad.
Ya nada convence.
Yo no concibo la idea de creer en un mesías que nos salvará a todos de las manos de la corrupción, ni en cualquier otro amuleto semejante. Creo que es poco convincente. Si se quieren cambiar las cosas, se debe salir de la burbuja interior y actuar ahora ya.
Todo lo que se transforma en moda termina degenerándose.