jueves, 27 de febrero de 2025

¿Qué lugar tendrá tu poesía en el paraíso tecnocrático? (poema)

I

Y dime, querida ¿Qué lugar tendrá tu poesía en el paraíso tecnocrático que las elites han diseñado para todos nosotros?

II

Dime, dulce herida, ¿Qué lugar tendría tu poesía en un futuro dominado por la inteligencia artificial?
¿Seguirías resistiendo el arquetipo de la musa, cuando ya no haga falta su inspiración?
¿Serían tus versos capaces de atravesar el desierto de lo real?
¿Podría su ritmo interno, su carne, su dolor, sortear el algoritmo, sin automatizar la palabra, error eterno del sistema?

III

Descuida, querida
que, después de todo,
yo te prefiero humana, orgánica
doliente e impetuosa
antes que transhumana,
perfecta, pero aséptica
tan irreal, sin carne, sin tiempo.

miércoles, 26 de febrero de 2025

"La necesito para mis sueños": ¿la inteligencia artificial puede escribir poesía?" Dylan Resnik

— ¿Puede existir literatura sin experiencia viva? En otras palabras, ¿puede la literatura reducirse a un cálculo matemático de probabilidades sobre el orden de palabras en base a decenas de miles de textos previos? ¿Es la literatura algo diferente a eso?

— Creo que nunca podremos perder aquello que hace que la literatura sea esencial para nosotros, sin importar si se desarrollarán inteligencias artificiales capaces de generarla. Aunque la creación literaria da lugar a un resultado tangible en forma de una obra literaria concreta, no puede reducirse únicamente a ello, pues el sentido más profundo del arte reside en la experiencia de su proceso de creación y en la vivencia directa de su disfrute. Por eso, nadie puede expresar en nuestro lugar nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos a través de un poema, nadie puede llorar por nosotros al leer poesía, ni experimentar la catarsis o sentirse menos solo tras la lectura. Precisamente por eso pedirle a una IA que escriba un poema carece de sentido, y por eso nunca podremos perder aquello que esencialmente nos distingue de las máquinas.

Ksenija Vraneš, en conversación con Página 12. 
Si sobreviviste a la asonada de octubre, al encierro obligatorio, al control policial arbitrario por pandemia, a la confrontación política en un país polarizado, a las repercusiones socioeconómicas del conflicto entre potencias, y ahora, al mega apagón, date con una piedra en el pecho. La tercera década del siglo XXI se vino rocambolesca y pandemónica. Hay mambo para rato.
Hablan de "operación no deseada" (excusa ambigua) como causa del apagón. En esa categoría también podrían caber los traspasos millonarios de Corfo al fisco chileno, ocurridos días antes, y si me apuran, todo lo ocurrido de un tiempo a esta parte, en materia política. Un radiante Sol ilumina Chile, y las interrogantes siguen más calientes que nunca.
“Hay que siempre mantener la luz del interior prendida, para iluminarse”, le comenté a mi polola, tras el apagón. Ella mandó una foto de una fogata que hizo en su casa. “Tener siempre la llama prendida entre nosotros”, agregó. “Mantener el fuego del corazón encendido para que nos prenda y nos ilumine”, le dije, a modo de remate. Escuché, de inmediato, el clásico "The flame" de Cheap Trick.

¿Qué será de nosotros, en medio de la oscuridad de la tierra?

martes, 25 de febrero de 2025

Mega apagón de verano. ¿En Chile, la noche es eterna?

Hay cuestiones sobre el mega apagón que saltan a la vista, tales como la evidente falta de planificación y visión a largo plazo en materia energética. ¿Cómo es posible que una falla en el Norte chico, implique un corte abrupto de ese calado en todo el resto del país? Un síntoma del subdesarrollo ¿Abandono del Estado o negligencia empresarial?
Por otro lado, el hecho de que se haya cortado la energía eléctrica en casi todo el territorio, durante tanto rato, mostró lo dependientes que somos todavía de las redes, y lo más grave aún, lo vulnerable que se mostró Chile, en materia de seguridad, ante una calamidad como esta. Qué fácil sería, por ejemplo, invadirlo con un simple sabotaje al sistema eléctrico central. Qué fácil sería realizar un "blackout" indefinido y colapsarlo todo. No se trata de mero alarmismo. Se trata de anticiparse a la jugada y visualizar el problema de fondo.
“En Chile, la noche es eterna”, decía Ennio Moltedo. No dejemos que se apague el país. Antes bien, recordemos su lema del primer escudo de armas: “Post tenebras lux”.
Se declaró Estado de excepción e inmediatamente anunciaron toques de queda a la noche. Dicen que por nuestra seguridad, nuevamente. Luego, antes de la diez, se restableció la energía, de manera progresiva, en gran parte del país. Me recuerda mucho a las cuarentenas del bicho y, a su vez, a los encierros. Un trauma evidente. Yo me pregunto: ¿los encierros continúan, pese a que volvió la luz? Da para algo sospechoso. Parecieran reirse en nuestra cara, con alguna suerte de operación psicológica. Conviene desconfiar, investigar y buscar por ahí alguna ampolleta de reserva, en caso de apagón mental.
Hay quien habla de un posible hackeo; otros, de un sabotaje intencionado; otros, se aventuran a señalar un ensayo malicioso para el "Gran Reseteo"; y otros, más audaces, ven en el apagón incluso una señal del fin de los tiempos, signo de inoperancia o de una voluntad kármica. Con el corte de luz, el ambiente se vuelve conspirativo, sin duda. Por lo pronto, solo se sabe de una interrupción en el suministro eléctrico desde Arica al sur de Chile, provocado por una desconexión del sistema en el Norte Chico. El resto queda a la especulación. A mantenerse a resguardo, con su velita y con la mente clara. Al menos, se suspendió el festival. Que tengan una larga noche.
Un caballero en la calle dijo, al paso: "se viene el estallido". El corte de luz trajo el rumor de la asonada, otra vez. Reminiscencias de aquel octubre en la memoria, tras el apagón. ¿Qué otras cosas que parecían perdidas, serán devueltas?

lunes, 24 de febrero de 2025

Podrá parecer un chiste de mal gusto, pero advierto en las recientes declaraciones de Zelensky ante la prensa y en la respuesta de George Harris ante el Monstruo una semejanza que rima. Preguntado sobre su posible dimisión, Zelensky dijo: “si garantiza la paz para Ucrania, si realmente necesitan que dimita, estoy dispuesto. Puedo cambiarlo por la OTAN”. Por su parte, Harris, en medio de la pifiadera de su show, sostuvo, interpelando al público: “si ustedes no quieren que no haga este show, no pasa nada. Yo no vine a imponerme a nadie. Si ustedes quieren, yo no obligo a nadie a ver mi show. Me voy”. Ambos afirmaron, en el fondo, su renuncia, desde distintos frentes, con diferentes contextos. La política tiene mucho de humor negro, y el propio humor puede ser leído a la luz de la contingencia política local e internacional. Precisar que Zelensky, antes que político y mandatario, fue también comediante, rubro al que dedicó la mayor parte de su vida. Tal vez su actuación en este inminente conflicto global sea una de sus últimas rutinas y las críticas contra su figura y lo que representa en este conflicto sean equivalentes a la voracidad del Monstruo, el sentir de una masa popular que sabe oler bien el miedo y que espera, con ansias, la próxima cabeza para el sacrificio.