De regreso a la escritura y al dibujo a mano y en papel, recupero el pulso orgánico de aquellos años adolescentes, la íntima relación de la mano nerviosa con la hoja de cuaderno iluminada escasamente y mediada por el encierro. Lo que se escribía y lo que se imaginaba ahí tenía un arranque más desbordado. He procurado siempre seguir creando a mano para luego editarlo en procesador de textos, recuperar la energía de aquel tiempo para incorporarle la mayor experiencia y conocimiento del presente. De esa manera, lo allí expuesto se siente más vivo, irreductible, sin perder el estilo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario