En la micro y en el metro he visto subirse a caballeros con spray desinfectante, alcohol gel y un paño húmedo. Avanzan por el pasillo limpiando los pasamanos y los bordes de los asientos, echando el spray a las zonas despejadas y ofreciéndole un poco de alcohol gel a la gente. Cumplida su faena, piden un aporte voluntario. Uno que otro le da sus monedas. Al recibirlas, las limpia muy bien como si tuviese un TOC muy justificado que en un cualquier otro contexto sería considerado inútil. El bicho, si bien ahogó muchas pymes, también permitió que ciertos voluntarios, ajenos al rubro de la salud, hicieran de la labor sanitaria un mini emprendimiento.
sábado, 31 de julio de 2021
viernes, 30 de julio de 2021
"Profe ¿usted se ha enamorado alguna vez?" me preguntó un cabro en la mañana. Me pilló desprevenido. Le respondí con un escueto "es complicado". ¿Cómo se supone que se responde a eso? ¿Con qué cara? La universidad no te prepara para ese tipo de preguntas. Se supone que la vida sí, pero tampoco lo hace. "¿Y usted se ha enamorado?" le pregunté de vuelta, devolviéndole la pelota al cabro. "No, no pasa nada" respondió. "Mentiroso" le dijo un amigo. No se supone que uno deba tener este tipo de conversaciones con los alumnos, pero son las cosas que te hacen cercano. "No se preocupen. Estudien, lo otro viene solo" les dije a los chiquillos antes de irme, para salir del paso, con una respuesta vacía, aunque no menos práctica. "Lo otro viene solo" ¿Qué se supone que viene? ¿El amor, su pretendida ilusión? ¿La vida misma y su tragedia? ¿O el oficio, el éxito vital?
jueves, 29 de julio de 2021
I
Perdonen ustedes pero ¿Habrá algo más idiota que usar mascarilla en una sala de clases vacía a alumnos en línea? Aunque no lo crean yo me he visto en esa situación
II
En la cocina de la sala de profes habíamos siete colegas. Al ver semejante cantidad de gente, llegó el inspector diciendo: el aforo máximo es de dos personas. ¿Y el pase de movilidad sirve? le preguntaron. Todos se lo tomaron a la chacota, incluyendo el propio inspector, apuntando a un colega con un termómetro invisible.
miércoles, 28 de julio de 2021
Le compré Magia Austral y la Recta Provincia a Sergio Fritz Roa. Nos juntamos en la plaza Neptuno para la transacción. Hablamos un rato sobre esoterismo, asociado a la decadencia de Occidente en figuras como Guenon y Evola, y luego la conversación derivó hacia la crítica del panorama mundial y el escenario chileno. ¿Chile despertó? ¿O solo lo hizo para soñar el sueño global? Fue una de las preguntas que nos hicimos. El Kali Yuga, según Roa, es nuestra época, la época de la crisis y esta no va en picada. Su historia transcurrirá en una espiral descendente.
Al rato, la chica paranormal me habló por interno, después de ver una foto con la portada de los libros de Roa. “Yo anduve con Sergio Fritz” me dijo “después me pateó por puta, y escribió un artículo sobre mi poesía. Me dejó, lo odié y terminó llorando”. Qué cuático, qué chico el mundo, le respondí. En la era de la tribulación, muchos corazones tendrán que ser sacrificados. Así es la literatura, así es la historia. Magia. Sacrilegio.
El caos será la patria, 2011
El caos es la patria
toca la música de la destrucción
para que las amebas bailen extáticas con su ritmo.
martes, 27 de julio de 2021
Les dije a las únicas tres alumnas que estaban en la sala que podían juntar las mesas para trabajar, ya que eran amigas y conversaban mucho. Lo hicieron sin chistar. Todas ellas tenían la mascarilla puesta a medias. Mientras conversaban, se miraban al espejo y se hacían maquillaje. Cuando pasó un funcionario vestido con overol a fumigar la entrada de la sala, las traviesas no podían evitar la risa: “Qué onda, ni que fuera central nuclear”, decía una. “La sala está radiactiva, profe”, comentaba otra, muy bromista. Proseguí con la clase apenas dejaron de fumigar. También, al igual que las alumnas, llevaba la mascarilla puesta a medias. Simplemente era lo más cómodo para la respiración y sobre todo para la impostación de la voz. Pasaron unos cuantos minutos, hasta que llegó el inspector a la sala. Se sorprendió al ver a las alumnas juntas y al profesor sin la mascarilla. “Hola. Disculpen la interrupción, pero tienen que cumplir con el protocolo”, dijo el inspector, seguramente sin nada mejor que hacer que interrumpir una clase con tan poca gente. ¿Qué clase de riesgo puede haber en eso, aparte de un apego irracional a una medida inconsistente? “Disculpe usted también, inspector, pero la mascarilla no me permite hacer bien la clase”, le contesté. “Además las tres estamos vacunadas, para que cache que acá no ninguna se va a morir”, dijo una de las alumnas, en señal de apañe. Las otras dos asintieron. “Ok, pero recuerden cumplir con el protocolo para la próxima. Es necesario, por el bien de todos”, dijo el inspector, apuntando a un reglamento pegado a la pared en un costado de la pizarra. Allí decía expresamente que el uso de mascarillas era obligatorio y que la distancia física debía ser de un metro. ¿Cómo fiscalizar eso, con una huincha de medir? Ninguno de nosotros, por supuesto, había atendido la relevancia de ese papelito, hasta que tocó el momento de portarse mal. Una vez que el inspector se fue, una de las alumnas volvió a bromear sobre el uso de mascarillas. “Úsenla cuando vengan no más, chiquillas. Cuando se vayan, se la sacan”, decía, al tiempo que sus compañeras le seguían la onda. Les dije que lo mejor, por ahora, era seguir el conducto regular, no porque creyera en él al pie de letra, sino que para que no tuvieran problemas de aquí en adelante. “Ok, si ya sabemos que no pasa nada”, concluyó una, sin más. Seguimos el resto de la clase tranquilamente, con la misma dinámica de siempre, sin demasiado temor al bicho, pero, en cambio, temiendo que nuestra pedagogía, nuestra querida pedagogía de contacto estrecho y rostro descubierto, fuera fustigada una y otra vez con la lógica sanitaria.
Chinquinta
La empresa estatal china State Grid compró Chilquinta. En estricto rigor, más de la mitad del suministro eléctrico del país (57%) ya está bajo control del Leviatán rojo. ¿Cómo habría que llamarla, "Chinquinta energía"?¿Cuál es la señal de fondo? Pues que se abre una ventana de Overton para que China continúe monopolizando servicios estratégicos a través de nuestra triste y rentable faja de tierra. Tal parece que, a nivel de negocios, los asuntos ya están zanjados. La discusión política no tiene nada que hacer ahí. ¿Queríamos dejar de ser un pueblo al sur de Estados Unidos? Entonces ahora lo seremos de China con su híbrido mutante de comunismo doctrinal y capitalismo corporativo.
lunes, 26 de julio de 2021
A dar una caminata aprovechando el retraso del toque. Espero volver entero. Algunos vuelven enteros, pero no caminando por sí mismos, sino en un ataúd. La ruleta rusa está a la vuelta de la esquina y hay que gatillarla. Sigues o te quedas esperando al juez que ordene levantar el cuerpo porque el alma, espíritu, salió arrancando a otra dimensión. Uno nunca sabe, pero hay que correr el riesgo, la vida cabe en esa segura inseguridad. Lo otro sería no volver y quedar dibujado con tiza en una escalera del Cerro Cordillera. Irónico fin.
Boric hace cuatro años (período de elecciones 2017), dijo, citando a Albert Camus, en el programa Tolerancia cero: ”Yo sería del partido de los que no están seguros de tener la razón".
Cita original: “Debería existir el partido de los que no están seguros de tener razón. Sería el mío”.
¿Cuál sería el nombre del partido de Boric? ¿PIR, Partido de los Inseguros Radicales? ¿FA, Nuevo Partido Frente Absurdista? ¿O PEP, Partido Extranjeros con La Peste?
domingo, 25 de julio de 2021
“En los primeros días del estallido social de 2019 en nuestro país, hubo quienes hablaron de desobediencia civil y, más tarde, otros, de desobediencia revolucionaria. Pero (…) no se trató de ninguna de tales modalidades de desobediencia al derecho. Esos primeros días fueron extremadamente violentos, por una parte, y, por otra, no tenían ni la intención ni la capacidad de sustituir al gobierno. Es efectivo que se convocó luego a un plebiscito constitucional, pero esto gracias a una reforma que se hizo a la propia Constitución vigente, de manera que la futura Constitución que espera el país será solo una nueva Constitución y no una nueva primera Constitución, por utilizar aquí el lenguaje de Kelsen. Para haber sido una “nueva primera Constitución” tendría que haberse pasado por encima de la de 1980 a la hora de empezar a marchar hacia aquella.
Aquellos días, que se prolongaron durante meses, hicieron recordar a la petición de Gabriela Mistral: menos cóndor y más huemul, una demanda que enlaza con la que el escritor Carlos Fuentes hacía para toda América Latina, pidiendo que algún día nuestra imaginación política, económica y moral igualara a nuestra imaginación verbal. Nuestra Mistral decía que la historia de Chile se parece más a un cóndor carroñero que a un pacífico y sensible huemul y que lo deseable era que algún día este predominara sobre aquel.
Por otra parte, la aguda y prolongada violencia que trajo consigo ese estallido social hace pensar en lo siguiente: si quienes la usan o aprueban no tienen reparos éticos a la violencia con fines políticos, deberían pensar al menos en si las bazas están o no a su favor a la hora de emplearla. Si no los detiene su conciencia, al menos tendría que frenarlos el cálculo de expectativas, supuesto que, como ocurría entonces, las bazas no estaban a su favor. Lo que importa es la capacidad individual y social de decir “No”, lo cual no incluye necesariamente el recurso a la violencia, y menos a una violencia continuada. La violencia puede ser una chispa inicial, pero no tiene por qué transformarse en un fuego permanente. Se puede decir “No” sin fabricar una bomba que se envía a un empresario o se coloca en la puerta de un banco en la antesala de una comisaría. Decir “No” todas las veces que se requiera, porque el poder, cualquier de ellos, es muy dado a pasar gato por liebre”. Desobediencia, Agustín Squella.
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