lunes, 7 de febrero de 2022

domingo, 6 de febrero de 2022

La peste

La peste llegó después de un estallido
como metáfora de nuestra ruptura
un quiebre institucional de nuestros sentimientos
trama de pánico, desengaño y disolución.
En mi corazón ya no hay patria
en el tuyo, solo la bilis y el caos.

Cine en su casa: "Body of vengeance" (1993) de Uli Edel.

Vuelve la legendaria sección "Cine en su casa". Hoy, el thriller erótico "Body of vengeance" (1993) de Uli Edel. Otra peli muy al estilo Bajos instintos, "para encender un poco la noche".
Sinopsis: Un viejo millonario (Michael Forest) aparece muerto de un ataque al corazón, atado a la cama con unas esposas, después de haber tenido sexo con su amante Rebecca Carlson (Madonna). Ella es acusada de haberlo asesinado. Pronto, su abogado defensor, Frank Dulaney (Willem Dafoe) sucumbe a sus encantos y comienzan una relación prohibida.


sábado, 5 de febrero de 2022

Archivo 81: misterios y secretos tras la pantalla de la realidad

Hay un elemento crucial que une Archivo 81 (2022) con otras producciones en la misma línea: es el tratamiento de las sociedades secretas. Por medio de la ficción, nos muestran cómo operan ciertas elites oscuras a través de encuentros denegados al resto de la humanidad. Así se pudo apreciar en obras como Ojos bien cerrados (1999) de Stanley Kubrick, en la serie Ares (2020) de Pieter Kuijpers y en El juego del Calamar (2021) de Hwang Dong-hyuk. Archivo 81 profundiza en este tópico de las elites con una trama que aborda lo paranormal, lo esotérico y lo policial de una forma dinámica. La serie trata básicamente de un archivista que es contratado para restaurar una serie de video cassettes, los cuales fueron rescatados de un edificio, el edificio Visser, que se incendió en el año 1994. Con el pasar del tiempo, el archivista descubre que la creadora de los videos estaba investigando un culto secreto, llamado Boz. Aquellos que iniciaron este culto creían en la existencia de otro mundo gobernado por una deidad de nombre Kaelego. El culto Boz utilizaba una enorme cantidad de sangre derramada en honor de esa deidad, con la finalidad de invocarla y, eventualmente, abrir un portal para traerla a este plano.

Durante la serie, aparecen diferentes símbolos, ciertos números como el 13 o “el ojo que todo lo ve”, en forma de pistas para el espectador, que conducen, de una u otra forma, al descubrimiento de ese culto y de ese Dios, colmando de una atmósfera tenebrosa el recorrido hecho por la documentalista en los videos, y el trabajo de restauración del archivista, quien poco a poco devela secretos cada vez más oscuros, relativos a toda esa maraña de ritos y eventos paranormales. Conforme se adentra en los recovecos de la realidad mostrada por los videos, el archivista va revelando aspectos de su propia vida. Entonces, su búsqueda difumina el límite entre ficción, sueño y realidad, y adquiere un valor biográfico, amplificado por un pandemonio de sucesos extraños que recuerda a alguna novela de Lovecraft. Pienso en Más allá del muro del sueño, en que el narrador se reconoce como un “incasable especulador de la vida onírica” y busca conectar con las ensoñaciones de Joe Slater a través de un aparato telepático. En Archivo 81 pasa algo parecido, en el momento en que el archivista visualiza el trabajo audiovisual de la documentalista, con lo cual busca no solo restaurar sino que conectar con aquella dimensión del pasado. La documentalista, a su vez, también va abriéndose paso a través de los secretos sórdidos que esconde el edificio Visser, y usa su cámara como su herramienta e incluso como su “cábala” ante la adversidad. Luego, se aventura hacia una sesión de espiritismo, en que se comunica con los espíritus de los muertos, llegando al extremo de romper la barrera del tiempo y de la diegesis, para comunicarse, posteriormente, con el propio archivista en el futuro. Tal es la intensidad de la relación que ella ve en el archivista su punto de encuentro con el “más allá”.

Sucede una audaz cruza de proyecciones. El archivista, cual arqueólogo del tiempo, se sumerge en el pasado a través de esas cintas. Descubre todo este mundo de psiquiatras conspiradores y de fanáticos sectarios, viendo en la documentalista una figura significativa. En este punto, el tiempo y la ficción se mezclan bajo la mirada del celuloide. Los cassettes bien podrían ser auténticas máquinas del tiempo que superan la barrera entre lo posible y lo imaginable. Por otro lado, la documentalista, cual cineasta de lo oculto, se adentra en el terreno de la conspiración al descubrir las verdaderas intenciones de la gente que habita el edificio Visser. Llega al punto de encuentro con los espiritistas y luego con el culto Boz al dios Kaelego. Al grabarlo todo, posibilita que los cassettes se vuelvan auténticos talismanes que, como cajas de Pandora, atesoren la terrible verdad velada tras los muros de aquel espacio repleto de locura y de oscuridad.

Surge la duda al momento en que el espectador se hace partícipe de lo siniestro ¿realmente ocurrió lo del edificio Visser? ¿El dios Kaelego perteneció a alguna cultura antigua? ¿El culto Boz es solo una representación o tiene resonancia en nuestra contingencia? Lo cierto es que la directiva de la serie no admite la referencia histórica ni del edificio, ni del dios, ni de las sesiones espiritistas ni del culto secreto, pero resulta innegable que todos ellos están inspirados en nuestra realidad. La sociedad Boz, por ejemplo, estaría basada en diferentes movimientos místicos vinculados a lo sobrenatural que han surgido en el Estado de Nueva York. Las creencias de la sociedad Boz en torno al cometa Kharon, recuerdan a la secta Heaven Gate (Puerta del Cielo) que se suicidó en masa en 1997, bajo la creencia de que el inexistente cometa Hale Bopp los llevaría a un nuevo mundo. El edificio Visser tampoco existió, ni parece haber ninguna historia sobre un edificio maldito de esas características que haya ardido en los años noventa. Además, la productora de la serie, Rebecca Sonnenshine, ha revelado que Kaelego, la criatura mitad dios-mitad demonio, tampoco es real. Más bien, Kaelego parece ser una criatura ficticia con gran inspiración lovecraftiana. Según se mire, puede ser perfectamente un dios antiguo o un demonio. Hasta puede que el diseño del dios se haya basado en un dibujo hecho por el mago Aleister Crowley sobre una supuesta entidad extraterrestre llamada Lam, con la cual dijo haber tenido contacto. Asimismo, nunca existió ningún aquelarre Baldung. Y es probable que hayan tomado esa referencia del pintor Hans Baldung, quien era adepto al espiritismo y pintó muchos retratos alusivos a la presencia de brujas o hechiceras.

En suma, Archivo 81 representa de manera creativa la forma en que funcionan algunas sociedades ocultistas, y cómo intentan naturalizar ciertas prácticas paganas por medio del entretenimiento. En este sentido, podría interpretarse como una invitación a hacer un trabajo simbólico, a volverse un auténtico documentalista o un restaurador de archivos, con tal de ver más allá de lo evidente ¿Y qué es eso que estaría más allá de lo evidente? La mismísima realidad de los eventos del mundo en su dimensión más oscura, ante la cual el lente de una cámara o el filtro de una pantalla nos pueden servir de antorchas prometeicas para echar una luz sobre las sombras que envuelven nuestra época. Buscar entre las cintas perdidas, conectar con el espíritu de los muertos, excavar en el pasado para recrear el presente e invocar el futuro. Estos son algunos de los desafíos que la serie nos arroja en calidad de exploradores del misterio.

viernes, 4 de febrero de 2022

Gota

Toda la humedad del mundo

Dejó una gota en mi corazón.

En él se yergue valiente

El demonio del absurdo.

Pero la tentación fue del mar

Nunca mía.

El Enfermo de Abisinia

Hay una novela llamada El enfermo de Abisinia de Orlando Mejía Rivera, la cual propone una hipótesis alternativa sobre la muerte de Arthur Rimbaud. Está compuesta de cuatro monólogos, en forma de cartas o textos: los artículos del crítico Edmond Lepelletier, en los que destroza la obra del poeta; una carta (inventada) de Rimbaud, otra (inventada) de su amigo Paul Verlaine y otra de un médico que no existió, Nikos Sotiro, quien supuestamente atendió al poeta cuando abandonó Francia y se radicó en Abisinia durante los últimos años de su vida. Mejía Rivera escribió esta novela "a la manera de" Rimbaud y de Verlaine, en un ejercicio sumamente ambicioso, y del que se pueden rescatar algunos pasajes significativos:

Te dije que toda destrucción era necesaria, que vivir era renunciar a todo lo que amábamos o necesitábamos. Te lo dice alguien que lo único que ha sabido hacer en su vida es destruirlo todo.

Soy un selenita que despioja la abundante cabellera de Dios.

Entre el desierto y los negros de África descubrí lo que soy: una sombra errabunda que busca la nada.

Lacerar la carne, vaciar el corazón, envenenar el espíritu. Habitar la soledad, el hastío, el asco, el aburrimiento. Exprimirme como un absceso.

Los dormidos necesitan pensar que los despiertos somos sus pesadillas.

Es cierto que siempre me he quejado, pero para mí quejarse es otra manera de cantar.

Soy sólo un viajero, un peatón, un vagabundo que ha caminado por el mundo como un extranjero proveniente de otros universos.

jueves, 3 de febrero de 2022

La masa irreflexiva (Christopher Clavé)

"El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, ha ido disminuyendo en las dos últimas décadas.

Esto es una inversión del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medido por pruebas está disminuyendo en los países más desarrollados. Puede haber muchas causas de este fenómeno. Uno de ellos podría ser el empobrecimiento del lenguaje. De hecho, diversos estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento del idioma: no sólo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo. La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio del pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre en tiempo presente, limitado al momento: incapaz de proyecciones en el tiempo. La simplificación de los tutoriales, la desaparición de las mayúsculas y la puntuación son ejemplos de "golpes fatales" a la precisión y variedad de la expresión. Sólo un ejemplo: eliminar la palabra "señorita" (ya obsoleta) no sólo significa renunciar a la estética de una palabra, sino también promover sin querer la idea de que no hay etapas intermedias entre una chica y una mujer.

Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad de expresar emociones y menos capacidad de procesar el pensamiento.

Los estudios han demostrado cómo parte de la violencia en las esferas públicas y privadas proviene directamente de la incapacidad de describir las propias emociones a través de palabras. Sin palabras para construir el razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible.

Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento. La historia está llena de ejemplos y muchos libros (Georges Orwell - 1984; Ray Bradbury - Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios siempre han obstaculizado el pensamiento, a través de la reducción del número y el significado de las palabras. Si no hay pensamientos, no hay pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin el condicional? ¿Cómo es posible considerar el futuro sin una conjugación de tiempo futuro? ¿Cómo es posible capturar una temporalidad, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin un lenguaje que distinga entre lo que podría haber sido, lo que ha sido, lo que es, lo que podría ser, y lo que será después de que lo que podría haber sucedido, haya sucedido realmente?

Queridos padres y maestros: hagamos que nuestros hijos, nuestros estudiantes, hablen, lean y escriban. Enseñemos y practiquemos el lenguaje en sus más diversas formas. Aunque parezca complicado. Especialmente si es complicado. Porque en este esfuerzo reside la libertad. Aquellos que afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontando el lenguaje de sus "defectos", aboliendo géneros, tiempos, matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos arquitectos del empobrecimiento de la mente humana.

No hay libertad sin necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza".

Christopher Clavé
¿Y qué pasaría, querida, si te dijera que nuestras verdades más arraigadas son solo un remedo de aquellas ideas que andan circulando impunemente, sin el suficiente contraste, en una cámara de eco que ensordece, de manera insospechada, nuestra capacidad de intelección?
Acabo de ver a una pareja dándose un beso con mascarilla como en el cuadro Los amantes de René Magritte. Signo del nuevo romanticismo covidiano. Eso sí, surge una pregunta ¿tirarán también con mascarilla? Yo, al menos, no la uso o, como mucho, para evitar el paqueo.

martes, 1 de febrero de 2022

-Mijo, ¿sabía usted que subió la tasa de interés por las nubes?-, me preguntó un viejito con muleta que esperaba su turno afuera de una panadería en Viña. Yo estaba justo delante de él, distraído. No advertí que hablaba conmigo, hasta cuando mencionó la palabra interés. –Los jóvenes como usted no podrán optar a créditos. Todo será más caro-, siguió diciendo el viejito, que, a esa altura, ya había capturado mi atención. –Se vienen los últimos días, como en la Biblia-, finalizó, sosteniendo su muleta con fuerza y mirando hacia el fondo de la panadería. –Son tiempos apocalípticos-, atiné a responderle, sin comprender por qué me dirigió la palabra, pero concentrado en su diagnóstico. –Ya lo decía la Biblia, así que apróntese-, repitió el viejito. Era su turno para recibir el café que había comprado. Lo tomó, se despidió y se fue sin más. A mí me tocó seguir haciendo la fila para recién pedir lo mío. Rumié, por un instante, el alza del interés y su correlación con el fin del mundo. ¿Qué de catastrófica podía ser la economía, para llegar a darle esa lectura bíblica? ¿Señal de que subirá la inflación y, nosotros, en cambio, bajaremos al infierno? De todas formas, la fila tenía que seguir avanzando, porque tocaba comprar algo para el pan, no fuera a ser que, de pronto, este subiera mágicamente de precio, producto de la sugestión del viejito, cual Tiresias en el Hades.