viernes, 2 de octubre de 2020

The Man

La película The Man (El hombre) realizada por el director indio Sathar Adhoor, pretendió ser la película más corta jamás realizada, tanto así que ha intentando inscribir para su postulación a los records Guiness. Consiste en apenas diez segundos de metraje sin sonido distribuidos en siete tomas, que visualiza la mano de un hombre salvando a una hormiga de ahogarse para luego terminar de la peor forma. La idea del director era graficar el bien y el mal en el hombre de la forma más concisa posible. Lo que pasa con esta clase de propuestas es que, al pretenderse innovadoras, y debido a su brevedad excesiva, se limitan a visualizar una pura idea traducida en una escena mediante el juego de tomas dentro de las limitadas posibilidades de duración. Pero eso no implica mediocridad aunque tampoco excelencia. Es solo que The Man adquiere de pronto, por sus cualidades, esa calidad de tentativa, de experimentación, de obra de culto que muchos recordarán quizá por constituir la primera aproximación polémica del director hacia un cine mucho más conceptual y menos narrativo. Uno en el que prime la metáfora mediante la contigüidad y la relación de los referentes dentro del escaso metraje establecido. Al carecer de historia y narración, da pie, en cambio, para una compulsión interpretativa. La mano del hombre puede significar, en palabras del director, el bien y el mal; y la hormiga, la víctima de esa ambivalencia, pero también puede simbolizar la mano de Dios, y la hormiga misma puede ser el hombre que, al aferrarse a esa mano, con la esperanza de la salvación, acaba luego ahogada sufriendo una especie de castigo. En otra vereda, incluso, la mano es el absurdo del destino, y la hormiga realmente es el hombre que cree reivindicarse para acabar pronto de la manera más trágica. La mano puede ser también la vida o la muerte. La hormiga podría ser realmente el hombre. En fin, diez segundos silenciosos que no los dejarán indiferentes.

martes, 1 de septiembre de 2020

Tópico del adynaton, en su expresión retórica, tópico del mundo al revés, hipérbole paradójica. 

Ejemplo: Carlos Peña yendo por el Apruebo; Joaquín Lavín, un UDI opus dei Chicago Boy, declarándose socialdemócrata.

domingo, 30 de agosto de 2020

Y yo me pregunto: ¿a quién le han ganado esa tropa de aparecidos, talibanes de la moral que presionaron a J K Rowling por sus supuestos dichos tránsfobos, malentendidos y sacados de contexto?

miércoles, 26 de agosto de 2020

Un pastor evangélico alega represión de parte de oficiales de carabineros en contra de un culto por reunir a sus fieles y transgredir las normas establecidas por el gobierno. En una entrevista en Chilevisión sostiene que la persecución contra el pueblo evangélico viene desde los orígenes del Pentecostalismo, y hoy, bajo el contexto del covid, se ha acentuado con la excusa sanitaria. El cuestionamiento que queda volando es el siguiente: ¿el cumplimiento de un orden público en aras del bien común riñe necesariamente con las libertades colectivas, en este caso, las reivindicadas por esta comunidad religiosa? A través de la discusión se dejan ver las diferencias internas dentro de la propia iglesia evangélica, cada cual adjudicándose la representación del resto. Están los que llaman a respetar los dictámenes de la autoridad del Estado y postergar las reuniones hasta nuevo aviso (Emiliano Soto); y están los que ponen en primer lugar la libertad de agrupación frente a lo que ellos llaman políticas represivas (José Lema Tello). Unos se basan en el respeto a los procedimientos gubernamentales en pro del “amor al prójimo”; los otros insisten en la bandera de lucha de la libertad de culto amparándose en los postulados de la Constitución y la Convención interamericana sobre Derechos humanos y, curiosamente, en una “ley de Dios” que se diferenciaría de las leyes terrenales hechas por los hombres. Sobre este punto, José Lema Tello repite que ellos no pretenden asumir la vocería de toda la comunidad evangélica, solo llaman a una horizontalidad, a un cierto ánimo de diversidad que, a su juicio, no se presenta en la Iglesia Apostólica Romana, con sus distintas jerarquías de poder. Es por eso que Lema Tello cuestiona a Emiliano Soto, diciendo que él solo es “Ministro del Señor” y no de los hombres, y, a su vez, Emiliano Soto le rebate señalando que con esa actitud cae en actitudes abiertamente anárquicas y contrarias al respeto de la autoridad que se deduce de cualquier hombre de fe. Podríamos decir, con seguridad, que gracias a un conflicto en pandemia, la ciudadanía puede apreciar dentro de la propia Iglesia evangélica a sus propios “liberales” y “conservadores”: los que se rebelan contra las vocerías, contra el gobierno y contra el propio bicho, argumentando que la única ley que respetan es la ley divina; y los que llaman a acatar las órdenes de los superiores, fundamentando que esas órdenes constituyen la palabra, la ley que resguarda los derechos básicos de toda la comunidad. Quién pensaría que los evangélicos, luego de saberse un grupo de feligreses más o menos homogéneo y de predicar maldiciones para todo el mundo profano, terminarían exponiendo con escándalo sus propias divisiones, sus propios estigmas, sus propias heridas en las manos, sin conciliación aparente.

martes, 25 de agosto de 2020

Según una fuente anónima citada por el diario The Chosunilbo, Kim Jong Un anunció que tener un perro en casa es una tendencia burguesa, porque la gente común “cría cerdos y ganado”. Solo los ciudadanos más adinerados de Pyongyang, o sea, la élite de la élite, tiene perros de compañía. El mandatario ya advirtió que toda mascota canina será confiscada en nombre del Régimen socialista. Por eso, camaradas, sigan al compañero Kim y no recojan perros de la calle. Sean de raza o quiltros, eso da status social. Déjenlos vagar libremente, de lo contrario, se volverán cómplices de la burguesía.

domingo, 23 de agosto de 2020

En mayo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos concedió permiso a la empresa Oxitec para producir los mosquitos macho Aedes aegypti modificados genéticamente, conocidos como OX5034. El Estado de Florida aprobó la liberación de millones de estos ejemplares para el 2021, con el fin de reducir el número de aquellos que portan enfermedades. Como consecuencia, agrupaciones medioambientales se manifestaron y firmaron una petición, denunciando que Oxitec estaba usando estados norteamericanos como laboratorio de pruebas. Todo esto, bajo el perenne escenario del coronavirus y en vías de las elecciones presidenciales reñidas por una crisis política entre demócratas y republicanos. Ahora resulta que el 2021 nos dará la bienvenida con una invasión de mosquitos mutantes, con un peligroso parecido al contexto esbozado en el capítulo Hated in the nation de Black Mirror, el cual mostraba cómo abejas robóticas concebidas para mantener a salvo el ecosistema luego eran hackeadas para fines oscuros. No quiero sonar conspiroparanoico, pero las coincidencias en la ciencia ficción son demasiado vistosas, y ya sabemos que en el fondo la ciencia ficción dialoga con un presente en potencia, una proyección de un espacio y un tiempo en ciernes.

sábado, 22 de agosto de 2020

Releyendo a Pablo de Rokha

Soy el hombre soltero, soy el hombre soltero que inventó la soltería,

un muerto errante llora debajo de mis canciones deshabitadas.

jueves, 20 de agosto de 2020

“Cría cuervos y te sacarán los ojos” ha sido la frase idónea para graficar la situación vivida por la familia Calderón Argandoña. El hijo menor se rebeló contra el padre acuchillándolo, en circunstancias extrañísimas. Ahora el propio padre, quien fuera su principal defensor, pretende denunciarlo y llevar la causa al ámbito penal. La madre, Raquel Argandoña se ha puesto de parte de su hijo agresor, y la hermana, Kel Calderón, de parte de su padre, el ofendido, en un drama que pasó de tener caracteres farandulescos a adquirir ribetes de tragedia griega. De hecho, puede tener un posible parangón en el complejo de Edipo con el complejo de Electra. Resulta del todo conmovedora la ocasión en que Raquel Argandoña rompió el silencio para hablar con Amaro Gómez Pablos sobre los involucrados en el crimen: la víctima, su ex pareja, y el imputado, su hijo. En una parte se remite a una frase que tiene su equivalente en la historia de Marco Aurelio con el Emperador Cómodo: “Nosotros fallamos como papás”. Durante ese lapso, una acongojada Raquel hace su respectivo mea culpa en la entrevista y habla también por Hernán Calderón –Tus defectos como hijo son mi fracaso como padre-. Quizá, por primera vez en la historia mediática de la familia, pudimos apreciar en vivo el lado más sensible de Raquel, ciertamente, porque semejante dolor abre una llaga, una herida abierta expuesta al ojo público, y era su responsabilidad como figura dar la cara. Son los costos de transformarse en una celebridad; mantener una apariencia, un modelo de vida a costa de lo más sagrado: la intimidad. ¿Será acaso bajo este escándalo mayúsculo que podemos apreciar a la verdadera familia Argandoña, su cualidad humana, bajo la autenticidad de su dolor, los fatales efectos de unos lazos fracturados y el riesgo de una vida completamente capturada por la mediatización de su propia imagen? Cría una reputación insostenible en el tiempo y no te quitarán jamás los ojos de encima, ni siquiera en tu miseria, sobre todo en tu miseria. El estereotipo ha sido roto, en aras de una cruda verdad. Atrás quedó la inocua familia envidiable. Ahora toca recobrar la honra perdida, producto de la disfuncionalidad, y enfrentar a la justicia como el resto de los mortales, más allá de la ilusión de la pantalla. Aunque, precisamente por este hecho, pienso que la familia Calderón Argandoña se ha liberado del peso de la superflua ilusión y han conseguido romper su careta televisiva mediante la catarsis de su fatalidad. Gracias a estos hechos sumamente dolorosos, vividos también por tantas otras familias disfuncionales, invisibilizadas por falta de medios y recursos, se puede empatizar realmente, se les puede reconocer ya no como modelos aspiracionales de un sistema enajenante, sino que como otros, con pleno sentido de humanidad, porque la tragedia iguala, porque la tragedia humaniza, nos vuelve susceptibles, desnudos frente al destino.

martes, 18 de agosto de 2020

Dos procesos de naturaleza judicial corren en paralelo. Por un lado, se realiza la formalización del imputado Hernán Calderón hijo por parricidio frustrado o delito de lesiones en contexto de violencia intrafamiliar en contra de su padre, Hernán Calderón. Por otro lado, se debate en el plano político respecto a la huelga de hambre del condenado Celestino Córdova, la cual pasaría a ser huelga de hambre seca con motivo de su protesta para ser excarcelado y cumplir su pena en una comunidad mapuche. Esto mantiene en suspenso el proceso penal mediante la deliberación de las negociaciones entre el Ministerio de Justicia y la vocería del machi. ¿Qué relación puede existir entre estos dos procesos judiciales tan disímiles? Pues, que dejan entrever los vericuetos legales y las implicancias culturales y políticas de nuestra jurisdicción. Del caso Calderón –aún en etapa investigativa- se puede afirmar que la presión mediática –como ha señalado un abogado y un ex fiscal involucrado en el caso- es capaz de influir directamente en los fallos de la justicia, siendo su carácter de connotación pública un factor de peso que incline decididamente la balanza hacia un lado u otro. Esto genera la sensación de que, en efecto, el acceso a la justicia no es igual para todos, independiente de que así esté escrito, y que la condición mediática y económica de los implicados sí hace la diferencia a la hora de su procesamiento, lo cual, ante el rostro imparcial de la ley, no debería ser. Del caso del machi condenado por el crimen contra la familia Luchsinger Mackay se puede señalar que influyen otras aristas, como es el tema de la causa mapuche en el territorio de la Araucanía, a la cual se suma la participación de grupos considerados “terroristas” por el gobierno de turno, situación que a su vez influyó en el fallo judicial, presionando para que el crimen imputado fuese calificado precisamente de terrorista y sentara un precedente para todas las sublevaciones de ese tenor en la zona sur del país. Por eso mismo, se avivan las tensiones entre el Estado chileno y ciertos bandos militantes asociados a la causa mapuche, a propósito del caso del machi, para generar un conflicto tal que empuje a una de las partes a ceder ante los términos de la otra. En definitiva: ¿será condenado finalmente Hernán Calderón hijo por lesiones o parricidio? ¿Seguirá adelante su padre con la denuncia, pese a las ulteriores consecuencias? ¿Celestino Córdova radicalizará su huelga en aras de la libertad? ¿El gobierno pondrá mano dura, mantendrá su oferta o se verá obligado a ceder, con tal de no recrudecer la situación en la Araucanía? De la justicia deviene un mantra de poder, y Chile hoy por hoy se ha vuelto el escenario y al mismo tiempo el espectador que atestigua ese devenir.

sábado, 15 de agosto de 2020

El problema con Hugo Gutiérrez, el diputado comunista que impuso su presunta autoridad ante el control de efectivos militares, no es tanto su caso particular como el hecho de que representa una actitud que se repite mucho entre aquellos que se adjudican una entidad mayor mediante una ínfima cuota de poder. Nuestra soberbia y granada clase política está plagada, en este caso, de “Hugos Gutiérrez”, solo que no han sido advertidos ni reconocidos. ¿Qué sería de un Estado chileno manejado enteramente por estos “Hugos Gutiérrez”, afianzados en sus plazas bajo el lema de “yo soy la autoridad aquí: fui elegido por el pueblo”? Lo más patético es que con esto pretendía identificar a un sector de la ciudadanía en contra de lo que representan en el imaginario los militares (fuerza, coacción, injusticia), cuando lo único que consiguió fue provocar la asimetría, darse atribuciones especiales que no son tales frente a la fiscalización correspondiente. Demás está decir que este hecho propició que el diputado fuera procesado por el Tribunal Constitucional para su destitución, acusándolo de incitar a la alteración del orden público mediante la publicación de unos bizarros dibujos infantiles en los que aparecía él caricaturizado disparándole al presidente Piñera. Más allá de si corresponde o no este proceso, y aunque este emplazamiento pueda ser interpretado como persecución política o una aberración jurídica, no deja de graficar un episodio desafortunado, una enorme falta de tino, una mala jugada que ya le está pasando la cuenta y que está siendo explotada y aprovechada astutamente por el oficialismo para atacar al propio Partido Comunista y, de paso, a parte de la oposición (siempre con miras hacia la batalla campal en las urnas de octubre). No es por hacer juicios de valor, pero si el diputado se precia de democrático, debería poder comprender que el susodicho episodio no favorece en nada su posición ni la de su bancada, y lo único que consigue al justificarse es replicar una lógica reaccionaria, la representación de una soberanía popular velada con la máscara de la representatividad política que no es otra cosa que una proyección de su grandísimo ego.