domingo, 1 de febrero de 2026

Según Mario César Ingénito: "el peor de los totalitarismos es el de la literalidad", y menciona a Maurice Nicoll, quien indica que "el peor pecado es el de la literalidad". En oposición al lenguaje figurativo, propio de la poesía y de la literatura, el lenguaje literal se remite únicamente a las definiciones exactas y precisas, las cuales, precisamente por su exactitud y precisión, clausuran la posibilidad de la polisemia. Hay, por ende, en la irregularidad del lenguaje, en el "extrañamiento" (la ostranenie formalista), en la ambiguedad, una virtud, una apertura, y hay en la literalidad un cerco, una trinchera, un límite. 

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