miércoles, 31 de diciembre de 2025

Impulsado por mi amigo Pablo Rumel, realizo mi propio recuento de adquisiciones literarias de este año 2025: “Nuevas vidas para Heredia. Relatos y remedos de un detective, su gato y un escriba”. Compilación de Julia Guzmán Watine y Juan Colile Abricot; “Alucinados. Un viaje a inconexia” de Hugo Lepe; “Música de cañerías” de Bukowski; “La estrategia del parásito. Crónicas del parásito” de César Mallorquí; “Desvelos de Verano” de Martín Kohan; “Manifiesto arqueofuturista” de Javier Octavio Rivera; “Poesía reunida” de Roberto Bolaño; “”Aleister Crowley. La naturaleza de la bestia” y “A la búsqueda de Wilhelm Reich” de Colin Wilson; “Denuncia” de Alexander Solzhenitsyn; “Carrie” de Stephen King; “Baldomero Lillo. Obra completa” , edición crítica de Ignacio Álvarez Arenas y Hugo Bello Maldonado; “Construyendo escena: cómo funciona (en serio) la industria del rock y el metal en Chile” de Verónica Espinoza Ulloa; “Un cuento para Mariela” de José Luis Carrasco; “Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad” de David Lynch; “La danza ejecutada” de Gonzalo Contreras; “El cuento chileno de terror” de PYESA; “Diarios” de Álvaro D. Campos; “El accidente” de Frederic Dard; y “Falsas denuncias. Una investigación sobre padres acusados de abuso sexual” de Javier Rebolledo Escobar. Un breve catálogo de las lecturas, un despliegue de los intereses que marcaron este año: narrativa policial de inspiración detectivesca, superación y transgresión de sus límites y fondos; realismo sucio en clave chilena; sátira sobre el parasitismo en la sociedad contemporánea; narrativa literaria de no ficción; arqueofuturismo como cosmovisión alternativa al vigente materialismo y transhumanismo; poesía infrarrealista; la magia de la voluntad y la religión thelémica; crítica a los regímenes totalitarios aún vigentes en el inconsciente político; narrativa de terror fantástico, naturalismo social, en toda su crudeza y desparpajo, con mirada clínica y rigurosa; mirada analítica y propositiva sobre la escena musical metalera en Chile; narrativa realista con elementos de extrañeza; reflexión sobre la conciencia y sobre la trascendencia de la meditación para la mente humana; escritura de diario; narrativa cruda; ensayo diagnóstico sobre una realidad invisibilizada. Todos y cada uno de estos tópicos delinearon el campo simbólico de mis profundas preocupaciones y obsesiones, y marcarán, de seguro, el camino que queda por recorrer, sin miedo al extravío o a la digresión activa, abierta a la equivocación y a la posibilidad.

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