El amigo Pablo Rumel, en su recuento de lecturas del año 2025, reflexionó sobre el amiguismo en las editoriales y el mundo literario, y aconsejó seriamente agarrar una impresora, coser unas hojas, ir al correo y mandar las obras a los amigos. Algo que siempre intuí, dicho por mi compadre, expresado sin tapujos y con plena sinceridad. ¿Para quién se escribe, finalmente? No nos engañemos.
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