lunes, 2 de febrero de 2026

Escribí en el 2017, durante esta misma fecha, lo siguiente, tras una lectura sobre Adolfo Couve: "Sin un grado de perturbación no es posible crear nada. La eterna satisfacción a la que aspira el optimista no puede estar más lejana a la aventura de la creación, porque esta para manifestarse requiere de un goce medio doloroso, medio epifánico, siempre". Hay en el texto realizado una satisfacción, por muy jodida que sea la experiencia representada. Hay, por cierto, una representación sin la cual no sería sostenible en el tiempo ese instante de vida vivido.

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