domingo, 13 de junio de 2021

Dato curioso: La primera novela de Chile fue escrita por un liberal, y versa sobre un infierno alegórico al cual se accede desde Valparaíso.

Chile y Don Guillermo

sábado, 12 de junio de 2021

Llevé las guías al colegio el día jueves, a pesar de la prohibición expresa de la UTP. Nunca consideré que las guías fueran realmente un vehículo de contagio del bicho. ¿Habrá tenido la UTP algún respaldo científico o fue una pura tincada, un miedo ante los posibles reclamos de apoderados? Lo más seguro es que fuera esto último. Como sea, imprimí las guías. El día que me tocó con Segundo Medio las saqué, de forma temeraria, a vista y paciencia de un colega que por allí pasaba. Los chicos en la sala las recibieron sin mayor problema. Su actitud fue de lo más distendida. Ninguno de ellos siquiera hizo un gesto de recelo ante las hojas fotocopiadas sobre la mesa.

Cuando les mencioné lo que me había dicho la UTP, los chicos siguieron con su guía en las manos. No hubo una reacción inmediata, aunque una de las alumnas se ajustó la mascarilla como acto reflejo. Otro chico pasó la mano levemente por encima de las hojas, como queriendo limpiarlas. Efecto en cadena. No lo podía asumir, pero el solo hecho de enunciar la posibilidad de la existencia del bicho sobre las guías, pese a decirla en tono broma, agregando que no las había sanitizado, sembró de a poco la duda entre el alumnado. ¿Estaba o no estaba el bicho en las guías? ¿O solo estaba en la mente de ellos, a raíz de su peligrosidad semántica? Nadie podía saberlo, tampoco su profesor, por el solo hecho de que estábamos ante un enemigo invisible, creado por nuestra sugestión en el terreno pedagógico.

Al rato, llegó el colega de la mañana a interrumpir la clase, diciendo que la UTP me buscaba. Era cosa de tiempo para que ella se enterara sobre la cuestión. Entonces bajé hasta su oficina. A medio camino, nos topamos en el patio. Descubrió que había traído las guías a la mala. Me pidió encarecidamente que no lo hiciera, porque ese material podía ser transmisor, y sería ella quien respondiera ante un eventual contagio. Le pregunté que cómo era eso posible. Si tenía evidencias sobre lo que decía, que confirmaran la probabilidad de que el bicho estuviese en mis guías. Nada. Solo sus dichos. Su conjetura temerosa. Su paranoia respecto a mi material. Su precaución altamente sugestiva y paranoica. De modo que, para evitar problemas, opté por seguirle la corriente. Aun así, seguía pareciéndome ridículo.

Volví con los chicos. Les conté que me habían llamado la atención por las guías. “¿Entonces las guardamos, profe? ¿Qué hacemos?”, preguntó una alumna. “Úsenlas igual, pero para la siguiente clase usaremos otro medio”, le respondí. “Que le dan color”, agregó otra alumna, conversando con su amiga y pasando la mano tranquilamente sobre las hojas. Así, tocó desarrollar la clase con las guías y con el computador para tratar de conectar con los estudiantes en línea, en una suerte de desdoblamiento digital, a la vez que los chicos procuraban no manipular demasiado las guías, no fuera a ser que el bicho comenzara a emanar del desarrollo de sus respuestas. Terminada la clase, la alumna del principio me volvió a preguntar qué hacemos con las guías. Le respondí que me las devolvieran, que era más seguro de esa forma. Les presté unas toallitas húmedas que me habían pasado en portería para humedecerse las manos. Entonces, se despidieron y salieron de la sala. Mientras tanto, cerraba sesión para los chicos del otro lado de la pantalla, quienes lo escucharon todo, aunque sin audio ni cámara prendida, absortos en su ausencia presente.

Al salir, me dejó pensando el miedo de la UTP a las guías. Siempre lo supe inconsistente. Pero estaba dispuesto a cumplir su requerimiento, con tal de evitar algún desaguisado. Mal que mal, me tenían a prueba. Cuando me dirigía a tomar el metro de vuelta, me llamó la UTP. ¿Cuál era la razón ahora? ¿Volver a llamarme la atención sobre las guías? Fue lo primero en lo que pensé. Sin embargo, lo hizo para informarme que declinaba su decisión respecto del material físico. Que le enviara igual las guías al correo, por supuesto, manteniendo las “estrictas medidas”. Todo concluyó en una determinación tomada por la directora, sobre el correcto uso de herramientas didácticas en contexto covid. La UTP pidió que la disculpara. Le dije que no había problema. Que todo lo hacían por el bien de la comunidad. Que cualquier error en la metodología se perdonaba por ese sacro fin. Volví a casa, preparado, mentalizado en el material de la próxima semana, en el próximo contrabando de bichos sugestivos. Lo único verdaderamente contagioso, fue, al parecer, la pérdida de la razón. Y la insalvable pérdida de tiempo.
Luis Rey, en facebook: "Vivimos en una dictadura posmoderna: lo decisivo es controlar el relato, los hechos no son relevantes para la acción política".

viernes, 11 de junio de 2021

Año Tres Mil (corrección)

Versión definitiva de la introducción de la obra del cuidador de autos:

Año Tres Mil, donde el ser humano nace para el espacio sideral, aprendiendo todo sobre la tierra y el ser humano, además de electrónica desde los 5 años, para que cuando tenga 10 ya tenga conocimiento para ser astronauta y así desarrollar el razonamiento y el buen convivir.

José Victorino Lastarria: El gobierno de sí mismo.

Lo que aún no entienden o no quieren entender los políticos de ambos espectros (incluyendo los mal llamados "independientes" o, mejor dicho, "simpatizantes") es que el gobierno, bajo el amparo de un Estado grande, tiende a limitar las libertades de los ciudadanos  Así mismo lo dejaba en claro José Victorino Lastarria, aquel gran liberal chileno: “Si queréis ser gobernados por leyes y no por la voluntad del gobernante, limitad la autoridad, definid las atribuciones de vuestros mandatarios, hacedles comprender que no tienen derecho a mandar, que sus atribuciones no son sus derechos”. En suma: “La realización del progreso positivo, fundado en la libertad y desarrollado por el gobierno de sí mismo, es lo único que puede traer el desenvolvimiento completo de todos los fines de la vida”. Faltan lastarrianos en Chile que sopesen e internalicen estos postulados y no se caigan ebrios, maximalistas, ante el menor atisbo de poder. 

miércoles, 9 de junio de 2021

Deconstruir la (Nueva) Constitución. El horizonte simbólico del país radicará en ese ejercicio.
José Ortega y Gasset, en el prólogo de La rebelión de las masas, hizo el juicio quizá más acertado sobre la política en Occidente, hoy por hoy: "Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

martes, 8 de junio de 2021

Camino hacia la Posverdad

Como decía el abogado Francisco Oneto: "A falta de razones y argumentos lógicos, tenemos que recurrir a las emociones". Aplíquese cual corolario para el chantaje, el soborno y la conspiración (sobre todo en época de campañas).

lunes, 7 de junio de 2021

«Aquellos monstruos que encantan y aprisionan la libertad, no son sino una alegoría de la verdad. Esos monstruos existen en la sociedad misma, porque en ella está la ignorancia, la mentira, el fanatismo y la ambición: circulan en su sangre ¿No vista ya la ambición entronizada, trabajando para sostener su imperio? ¿No viste ya la mentira infiltrada en la sociedad y en la prensa? Ve ahora la ignorancia encarnada en el pueblo mismo. Observa y la verás entrelazada en todas partes con el fanatismo y la ambición» Don Guillermo. José Victorino Lastarria.



domingo, 6 de junio de 2021

Krypto, youtuber liberal, planteó en un video que la llamada Revolución molecular disipada, concepto de Guattari reinterpretado por Alexis López Tapia, era para los derechistas anti progres, lo que la Doctrina del Shock, concepto ideado por Naomi Klein, era para los izquierdistas anti neoliberales en Chile. Hay en este parangón, sin duda, una teoría del espejo asociada a las conspiraciones políticas de lado y lado. Ambos establecen un enemigo identificable, un modus operandi maquiavélico y una manera de delimitar la trinchera propia. ¿Por qué vale la pena rescatar estos planteamientos? Pues porque evidencia la grandísima falta de reflexión y autocrítica sobre las propias herramientas ideológicas de confrontación, las cuales pueden caer directamente en la posverdad, razón por la que cada simpatizante, en cuanto individuo con criterio y discernimiento, debería poder sacar sus propias conclusiones, a raíz de la evidencia y no del mero discurso aprendido para acoplarse a tal o cual bando. Por eso mismo, Krypto acabó señalando que está más cerca de la posición crítica del análisis y de la divulgación que del activismo militante, cosa que suscribo y comparto plenamente.