Del imaginario gragkiano
Desvirtúa ya el automatismo de cuerpos y formas
esa que produce amor como en una secuencia fordiana.
Lo no muerto ha erigido su reino de velos y ultrajes:
Ha erigido su nueva realidad
Ha erigido su propia fiesta ideal
repleta de esqueletos parlantes buscando cuerpo.
¡He aquí San Valentín!
El creador de la sustancia lunática
que como pus dulzón alimenta
al aura que ama su inutilidad.
Grandes empresas y vidas se confunden entre sí
Absortas
Inútiles
concentradas en el Amor.
He aquí que comienzan:
Los rostros cubiertos de frivolidad
Los labios inundados de baba
El corazón chorreante y colmado
de mil entradas y salidas como agujero de flechas
cupido o genitalidad metafísica.
Ante el amor todo luce puro, blanco, vano.
Un nuevo líquido abstracto
que limpia el polvo
que procura todo polvo y lascivo tiempo.
Y por el Bien parece Nada
Y por el Sexo parece Nada
Y por la Familia parece Nada
y todo aparece puro ante el Amor
y toda ella la repleta de maravillas
y disemina el polvo en arterias mortales.
Todo surge paralítico en su Unidad
¡Su abstracta Unidad!
Todo se plaga en dualidad que añora excipientes divinos.
Toda inutilidad emotiva
es lo que el Amor erige
a la espera de próximas bodas y divorcios
El cupido prostituyendo alas
La pistola cargada de libido
La mentira de los sexos
El eslabón perdido
el Don Juan extinto
el dodó promiscuo
la azul pastilla de la verdad
¡no se cumple hoy la Unidad!
Aquí ante el Amor todo uno es residuo del dos
supone polvo
supone virus
y el uno y el dos están casados
casados al devenir que cruje por estrellas y astros.
Descubre en ti mismo al mundo y tu media naranja
es porque siempre serás la mitad de todo
o la mitad de nada que es igual a partirse en dos
¡DOS!
He aquí la huella del Amor:
Empresa de bullir la Tierra
y aguantar de pie a cabeza este reino de plásticos corazones.
Escribir la mentira, llenarse de cursilería
y ser guía del viaje hacia los círculos joviales
círculos que potencian la lascivia
y representan lo que en sí es cáscara y cuesco
para probar que nadie se coma a sí mismo.
Y nadie apresa corazones para quedar hecho dos
y nada impide que apresen
el eros implícito de cada imagen.
¡He aquí la suprema droga!
La celebración de lo amado como cáliz
para fundirse en alquimia valórica.
Inerte imposible que vuela solo
hambriento por la dulzura del destino
de masticarse una gran boca
¡Que une mediante el dos!
¡Que divide mediante la fricción,
que estalla como niño sin madre!
¡He aquí el Amor!
la explosión de cuerpos y miembros
la violencia y dominio simbólicos
con propiedades lunáticas
haciéndose llamar Unidad.
Es ella el lazo anti-circular:
el vacío que florece
el jardín que se vacía
entre el hálito y la garganta
entre la mitad de todo y la mitad de nada
que mata el sano suicidio
de quien ama el mundo
de quien roba el mundo
de quien violenta el mundo
¡porque él es el mundo!
He aquí el Amor:
La terca flecha de cupido
que es la mecánica abrupta de nuestro destino.
¡Muera el Amor!
¡Viva la Muerte!
Desvirtúa ya el automatismo de cuerpos y formas
esa que produce amor como en una secuencia fordiana.
Lo no muerto ha erigido su reino de velos y ultrajes:
Ha erigido su nueva realidad
Ha erigido su propia fiesta ideal
repleta de esqueletos parlantes buscando cuerpo.
¡He aquí San Valentín!
El creador de la sustancia lunática
que como pus dulzón alimenta
al aura que ama su inutilidad.
Grandes empresas y vidas se confunden entre sí
Absortas
Inútiles
concentradas en el Amor.
He aquí que comienzan:
Los rostros cubiertos de frivolidad
Los labios inundados de baba
El corazón chorreante y colmado
de mil entradas y salidas como agujero de flechas
cupido o genitalidad metafísica.
Ante el amor todo luce puro, blanco, vano.
Un nuevo líquido abstracto
que limpia el polvo
que procura todo polvo y lascivo tiempo.
Y por el Bien parece Nada
Y por el Sexo parece Nada
Y por la Familia parece Nada
y todo aparece puro ante el Amor
y toda ella la repleta de maravillas
y disemina el polvo en arterias mortales.
Todo surge paralítico en su Unidad
¡Su abstracta Unidad!
Todo se plaga en dualidad que añora excipientes divinos.
Toda inutilidad emotiva
es lo que el Amor erige
a la espera de próximas bodas y divorcios
El cupido prostituyendo alas
La pistola cargada de libido
La mentira de los sexos
El eslabón perdido
el Don Juan extinto
el dodó promiscuo
la azul pastilla de la verdad
¡no se cumple hoy la Unidad!
Aquí ante el Amor todo uno es residuo del dos
supone polvo
supone virus
y el uno y el dos están casados
casados al devenir que cruje por estrellas y astros.
Descubre en ti mismo al mundo y tu media naranja
es porque siempre serás la mitad de todo
o la mitad de nada que es igual a partirse en dos
¡DOS!
He aquí la huella del Amor:
Empresa de bullir la Tierra
y aguantar de pie a cabeza este reino de plásticos corazones.
Escribir la mentira, llenarse de cursilería
y ser guía del viaje hacia los círculos joviales
círculos que potencian la lascivia
y representan lo que en sí es cáscara y cuesco
para probar que nadie se coma a sí mismo.
Y nadie apresa corazones para quedar hecho dos
y nada impide que apresen
el eros implícito de cada imagen.
¡He aquí la suprema droga!
La celebración de lo amado como cáliz
para fundirse en alquimia valórica.
Inerte imposible que vuela solo
hambriento por la dulzura del destino
de masticarse una gran boca
¡Que une mediante el dos!
¡Que divide mediante la fricción,
que estalla como niño sin madre!
¡He aquí el Amor!
la explosión de cuerpos y miembros
la violencia y dominio simbólicos
con propiedades lunáticas
haciéndose llamar Unidad.
Es ella el lazo anti-circular:
el vacío que florece
el jardín que se vacía
entre el hálito y la garganta
entre la mitad de todo y la mitad de nada
que mata el sano suicidio
de quien ama el mundo
de quien roba el mundo
de quien violenta el mundo
¡porque él es el mundo!
He aquí el Amor:
La terca flecha de cupido
que es la mecánica abrupta de nuestro destino.
¡Muera el Amor!
¡Viva la Muerte!
