jueves, 20 de agosto de 2026

Con un colega nos pusimos a conversar seriamente respecto del sueldo docente y el cálculo del valor hora cronológica. ¿Cómo es posible que nos paguen un cuarto de lo que realmente deberíamos ganar al mes? ¿Por qué el cálculo se realiza solo contemplando las horas trabajadas a la semana? El colega buscó en chat gpt que eso está definido legalmente por el Estatuto Docente, sin apelación, pero concordamos en que se trata de algo injusto. Al no existir argumentos razonables para justificar estas medidas, revelamos lo que, en definitiva, se trata de una estafa piramidal a gran escala. "Si se les explicara a todos los estudiantes de pedagogía que en el mercado laboral docente van a recibir, por ley, un cuarto de lo que en realidad deberían ganar, ¿Crees que aumentaría la dotación de profesores? ¿Cómo explicas el alto abandono del sistema? Solo sé que la matrícula bajaría de manera drástica. En cualquier otra profesión, esto sería un escándalo", agregó el colega, siguiendo la consecuencia última de este razonamiento. No me quedó otra que asentir. En efecto, seguimos trabajando, a sabiendas de que todo está mal. "Ya compa, no lo molesto más. Lo dejo tranquilo. En este momento voy a ir a buscar mi billetito de Arturo Prat", dijo, mientras se preparaba para ir a hacer la última clase del día, haciendo un gesto con el dedo en el que simulaba tomar un billete de diez lucas.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Noventa años del asesinato de Federico García Lorca: un homenaje gragkiano

Poema escrito hace ya casi veinte años en alusión a la obra de García Lorca. Pertenece al imaginario gragkiano, en el poemario inédito Sangrías & el luto de la quinta estación (2008). En Bodas de sangre, el homenaje a Federico García Lorca es evidente. Consiste en una recreación de los hechos ocurridos en el drama, leyendo sus simbolismos desde la mirada tétrica, enfatizando, por ejemplo, el carácter oscuro de la luna y la amenaza latente de los cuchillos, las armas blancas, en su crudeza visceral. Metáforas e imágenes alusivas al evento de la boda entremezclado con la traición y la violencia:


Bodas de sangre

El campanal está sonando para los errantes
Echen tragos de la mejor cosecha
para aquellos que creen en la sangre
y enseguida se lavan las manos
a los mendigos de las viñas
a las apariciones del campo
a las flores y frutos repletos de hiel
a todos ellos, dedico el canto de la víbora
inserto ya en pensamientos remotos
casi satelitales como el amor lunático
capaz de encender las armas blancas
color lunar, las armas blancas, análogas
con el desastre del homicidio sacro.

La luna cómplice corrompe
el espacio de un vacío secreto.

Incluso en tierras prodigiosas
incluso en serenas utopías
incluso con las siete virtudes
su presencia volverá a acechar.

El resplandor de Géminis despierta a los vampiros
bombeados por el mismo pulso
la misma nervosidad
y aparece en forma de cometa fugaz
cumpliendo presagios
como si se tratara de magia o lotería.

Por eso el amor lunático
capaz de encender las armas blancas
trajo consigo las mutilaciones
que dan por resueltas las bodas de sangre.

Así la luna corrompe
el espacio de un vacío secreto
y el campanal está sonando para los errantes.

domingo, 16 de agosto de 2026

"Valparaíso es para mí, hoy, una cuestión cerebral. Mil veces más bonito que en cifras, en proyectos portuarios y en edificios es en mi imaginación. Como la música es superior al lenguaje, mi interior, mi cerebro hace y deshace a Valparaíso. Valparaíso no impone ideas definidas. Cada cual lo imagina a su manera". Joaquín Edwards Bello, en Fantasmas de Valparaíso, reunido en el libro Memorial de Valparaíso de Alfonso Calderón y Marilis Schlotfeldt.
Rebeca Droguett: “Frente a la inmediatez de la era digital, los manuscritos conservan un valor y patrimonial insustituible. Tener acceso al papel original permite visualizar la vida de la escritura: ver los tachones, las anotaciones al margen, la evolución de las ideas y la caligrafía de mi abuelo es una experiencia reveladora e insustituible para comprender su proceso creativo. Por supuesto, no vemos la tecnología como una rival: el formato digital es un aliado extraordinario para la democratización y difusión masiva de su obra, pero el documento físico sigue siendo la huella viva e irremplazable de la historia”.

Ciento veinte años del Terremoto de Valparaíso (1906)

Hoy se cumplen 120 años del terremoto de Valparaíso (1906). El puerto le daba la bienvenida al siglo con un cataclismo de tremendas proporciones. Justo en el momento en que me puse a escribir esto, comenzó a temblar. Sarcástica coincidencia. Hace un par de horas, de hecho, había salido para recorrer la feria de Plaza O Higgins en busca de algún libro, y también había temblado, solo que, en ese momento, no me di ni cuenta, y seguí andando por la plaza hasta dar con un puesto de libros próximo a calle Victoria. Ahí encontré el libro "Memorial de Valparaíso" de Alfonso Calderón y Marilis Schlotfeldt, un libro macizo en donde se realiza un recorrido vital de la ciudad a partir de una multitud de crónicas, apreciaciones y experiencias. Estaba a quince. Lo compré de inmediato, confiado en que me ayudaría para poder seguir escribiendo mi proyecto de narrativa de no ficción.

Al hojear algunas páginas, di con algunas referencias sabrosas. En una, escrita por Daniel de la Vega, le daban la razón al difunto Eduardo Serey, el entrañable "Viejo Pancho", al señalar que efectivamente el Almendral y el Puerto "estaban separados por el asalto de unas olas arrogantes", y la única forma de transitar por ambas dimensiones de la ciudad era cruzando la legendaria Cueva del Chivato. Lo que se llamaba el sector Puerto, no era todo Valparaíso, sino que llegaba "hasta el sitio en donde ahora se encuentra El Mercurio". Hay ahí, sin duda, un misterio y una resonancia histórica sobre la cual tendré que profundizar, más adelante.

En otro punto, en la sección "Valparaíso. Tocata y fuga", Calderón comienza precisamente aludiendo al terremoto de 1906 como uno de los mayores hitos en la memoria del porteño, muy a su pesar. Se señala que doña Juana Ross había mandado a construir un edificio asísmico a un costado de la Plaza Victoria, el mismo que cayó ante la fuerza implacable del terremoto. Calderón además recuerda un libro que mostraba escenas desastrosas en el sector de la actual Avenida Argentina. Algunos sujetos que fueron pillados robando y saqueando fueron fusilados. El autor podía ver sus rostros de horror retratados en esas páginas.

Otra cosa que lo impactó profundamente fue el derrumbe de los cerros en donde se encontraba el cementerio. En el plan se alcanzaban a ver los ataúdes y las lápidas amontonadas, y no se trataba solo de muertos anónimos, también estaban allí los nichos de los antiguos fundadores de la ciudad. En una cita a d'Halmar, se hablaba de una verdadera "cólera celeste" que había castigado al puerto. El plan se vestía de muerte y la tierra cobraba su porción de tragedia humana. Puede que, sin siquiera darme cuenta, haya estado leyendo atentamente estos pasajes repletos de caos telúrico, en el preciso instante en que ocurría otro sismo. Hay movimientos imperceptibles, así como secretos todavía incomprensibles para el peatón errabundo. Seguí caminando por las aceras de Pedro Montt e Independencia, a paso firme, con el libro en mano, como si el registro de sus palabras pudiera contener el poder abrasivo de la naturaleza, seguido, muy de cerca, por el de la historia.
Si busco perfeccionar mi pluma al momento de escribir crónicas sobre Valparaíso desde Valparaíso (siempre a la sombra y de forma errante), es necesario releer a los maestros en la materia. El libro "Memorial de Valparaíso" de Alfonso Calderón y Marilis Schlotfeldt estaba a quince en la Feria de Plaza O Higgins. Había uno de Sara Vial, "Valparaíso, el violín de la memoria", que también me lo quería llevar, pero su precio excedía mi presupuesto.
Eugenio Trias: "en esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".

viernes, 14 de agosto de 2026

En cuanto a escribir desde las vísceras, me inclino por la línea de Uribe: la del odio lúcido, la de la repulsa a la pertenencia hipócrita, la del rechazo a los protocolos sectarios.

jueves, 13 de agosto de 2026

De mis tiempos de cronista conocido en la escena porteña, solo resta un libro descatalogado y un recuerdo tumultuoso.

martes, 11 de agosto de 2026

Lo estudiamos mucho en el ILCL, PUCV: "Rama afirmaba que «La literatura es la respuesta que una sociedad da a los desafíos de su propia historia.» (...) Rama evitó el aislamiento de la torre de marfil; creía en el libro como un objeto social y en la literatura como una herramienta para la autonomía regional. Fue un puente entre las academias de Estados Unidos y las realidades de los Andes, el Caribe y el Cono Sur. Hoy, al conmemorar su centenario, la figura de Ángel Rama se desprende de las etiquetas temporales para consolidarse como un referente de rigor. Su herencia no es una ideología cerrada, sino un método de lectura: la convicción de que para entender lo que somos, primero debemos comprender cómo nos hemos narrado”.