martes, 24 de febrero de 2026

"Hoy va a ser el último día de que te quejes que te falta economía, que no alcanza", decía el reel que me mandó mi polola por interno. En él se agregaba la frase "effata" para manifiestar, repetida tres veces: "effata, effata, effata". Salía además una carta con un As de Pentáculos. Busqué el significado de Effata y en arameo se traduce como "ábrete", usada incluso por Jesús según en el Evangelio de Marcos 7:34. Una de las cosas por las cuales las parejas se separaban -recuerdo que decía ella- era por temas económicos. La palabra de poder viene con intención de augurio, aunque también con un subtexto tardío. No basta con encontrar trabajo y ganar sus lucas, hay que, además, saber declararlo, tener capacidad adquisitiva, gestión financiera, madurez emocional, ser un buen amante y, por si fuera poco, tener conciencia mística.

domingo, 22 de febrero de 2026

Francois Evens Paul: "Occidente es cristiano-grecolatino, no judeocristiano".

"Occidente es cristiano-grecolatino, no judeocristiano. El término "judeocristianismo" no nació de una verdad histórica o espiritual, sino como una construcción política: una supuesta alianza moral entre cristianos y judíos frente al islam y al comunismo. Pero esa alianza es más geopolítica que espiritual, más estratégica que cultural. Últimamente, se usa para engañar y manipular a las sociedades occidentales, presentando a Israel como un supuesto “faro de valores” en Oriente, una especie de aliado moral artificial, diseñado para generar simpatía y justificar todo. Te han repetido hasta el cansancio que Occidente es “judeocristiano”, como si fuera una verdad incuestionable. Lo dicen líderes religiosos, intelectuales, escritores y políticos —algunos por ignorancia, otros por conveniencia o cobardía intelectual. Pero no. Occidente no nació de la Torá, ni del Talmud, ni del mito del “pueblo elegido”. Nació del logos griego, del derecho romano, del pensamiento filosófico, de la cosmovisión cristiana y del espíritu europeo que se forjó en la Edad Media, el Renacimiento y la Reforma.  Nada de eso necesita al judaísmo talmúdico como base.  El cristianismo rompió con el judaísmo desde el inicio, porque son doctrinalmente, espiritualmente y filosóficamente incompatibles."
Diego Ruzzarin: "El mundo está dominado por un grupo de caníbales pedófilos. Luego, tenemos que ir a trabajar todos los días de ocho a seis".

sábado, 21 de febrero de 2026

Leído en un muro del centro de Valparaíso, en calle Esmeralda, próximo al ex Hotel Royal: "Buenos días a todo mi gobierno imaginario".
Decía Miguel Serrano, durante el año 1996, en Imitación de la verdad. La ciberpolítica, internet, realiad virtual y telepresencia, respuesta a José Joaquín Brunner: "¿Existe una alternativa a la locura de la "Revolución Tecnológica", de la Información y de las Comunicaciones, que destruirá al hombre, transformándolo en un esclavo de un Gobierno Secreto, Totalitario, de criminales ocultos, y de un Robot Todopoderoso?". A treinta años de esos comentarios, parecen haber pronosticado con exactitud el panorama actual en términos de control tecnológico y psicotrónico, pese a tratarse de temas que ya se venían gestando durante el siglo XX (todo el rollo transhumanista, la distopía en clave Huxley, la ciencia ficción "neuromante" de William Gibson, la anticipación sobre la red global). Otro pasaje contundente de Serrano señalaba: "un paso más, ya definitivo y muy posiblemente el último, por ser la realidad virtual la más poderosa de las drogas, la Droga Absoluta, que las reemplazará a todas, se ha dado al final del actual milenio y comienzos del próximo". Aquí ya parece estar hablando derechamente de la IA o de los modelos de inteligencia artificial y las ideas megalómanas de realidad virtual y de "mejoramiento" cibernético de lo humano, eufemismo para su desintegración y doma absoluta. Al respecto, Fernando Villegas comentaba, en La Tercera de  los noventa: «La previsión de Serrano es uno de esos futuribles y no necesariamente el con menos probabilidad».

miércoles, 18 de febrero de 2026

Antes de que se hicieran de moda los "therians", ya teníamos en nuestro acervo chileno una verdadera zoología del insulto: perro, zorra, insecto, cerdo, vaca, oveja, víbora, pajarraco, hiena, gallina, sapo, pavo, tortuga, burro, rata, gusano, sabandija, arpía, ganso, simio, etc, etc. ¿Quién no ha recibido alguna vez en su vida uno de estos apelativos, de manera injustificada, y quién no lo ha proferido alguna vez en contra de alguien, creyéndolo portador de todas esas cualidades tan virtuosas? Para unos puedes ser perfectamente un perro o un cerdo, para tu pareja puedes ser hasta un osito tierno o un toro, según sea la situación, o bien puedes llegar a ser un híbrido entre humano o bestia. Una cosa es la auto percepción, y otra muy distinta, la percepción que los otros tienen de uno.

martes, 17 de febrero de 2026

Una polilla entró rauda a la pieza, sin alcanzar a notarla. La observé durante varios segundos. Revoloteaba por la pieza en busca de alguna salida. Chocaba con las paredes y con el librero a un costado. Lo triste es que ella entró por la luz artificial, a un cuarto chico como el mío y huyó de la inmensidad de la noche. Intenté empujarla hacia la ventana, pero la polilla, desesperada, no entendía lo que estaba pasando, solo huía de mi presencia como si se tratase de un troll recién despierto. Ya agotada, la polilla caía varias veces, y yo la volvía a levantar, de puro susto, hasta que llegó a una esquina próxima al librero, donde cayó definitivamente, o eso es al menos lo que yo creí que pasó, porque la polilla no volvió a remontar su vuelo y desapareció entre el montón de cachivaches. No quise seguir insistiendo, así que la dejé ahí tranquila, viva o muerta. Apagué la luz de la pieza y encendí, en cambio, la luz del velador, una luz mucho más tenue, la luz de los que se van a quedar dormidos, pronto.

Similitud fecal (poema)

Del imaginario gragkiano



Hay un hedor que lo envuelve todo

Incluso el espacio más recóndito

Una materia informe que desafía cualquier patrón

Un golem sin voluntad propia

Una criatura orgánica

Carente de ánimo y rebosante de peste

Que, sin embargo, recorre todos los sistemas civilizatorios

Y esconde los más íntimos secretos de la tierra

En nuestra digestión, encuentra su ley milenaria

Su rito iniciático, su ruedo mercenario

Solo aparece cuando pugna por su escapatoria

Lo intentamos ocultar con artificios y discursos rimbombantes

Pero revela nuestra desnudez radical

Con desesperación, sentimos la urgencia

La frustración, la tensión de aquello

Que solo se expresa al ser expulsado

Suficientemente fuerte y repulsivo

Como para no mirarlo de frente

En la boca del excusado, porque esa cosa viscosa

Reclama su trono, capaz de transgredir los límites

Aberración evolutiva

milagro de la biología

o excreción de lo divino

síntesis de lo humano y lo bestial

esa cosa obliga al asco, pero no deja de presionarnos

conoce nuestras entrañas mejor que nosotros mismos

nos conoce mejor que cualquier entramado filosófico

es el espejo sucio en el que tememos reconocernos

nuestra más vergonzosa y dolorosa herencia

hay mucho de nosotros en la cosa

algo palpitante, horrendo y vital

tiramos de la cadena y de la llave cuando ya no queda de otra

observamos su descenso a los infiernos, su catábasis

como en un simulacro de nuestro destino

porque, muy en el fondo, sabemos lo que nos espera:

la asfixia, el torrente, la mugre y luego la oscuridad

una oscuridad escandalosa, y la materia se revuelve

y vuelve a caer, y con suerte llegará al océano

donde se mezclará con sus hermanas

nacidas de la misma víscera y de los mismos fluidos

para formar una gran obra, una gran mancha negra

producto de una infinita red de evacuaciones

corremos a evacuarla cuando conspira por dentro

en el momento menos oportuno

porque, como Dios, no da tregua

obliga al movimiento absurdo y vergonzoso de la vida

y ya germinada desde nuestro recto

como un tubérculo maldito

la despreciamos y la desterramos de la memoria

pero vuelve insistente, cual pesadilla eterna

y volverá hasta el fin de los días

cuando ya no queden ganas ni almas

en el terruño prohibido

porque su flujo resignifica el ciclo

porque el ciclo acarrea vicios y humillaciones

y la cosa, vástago y testigo del organismo humano

no cesará de ser creada a costa de nuestra naturaleza

y en eso consistirá el futuro, alcantarilla del tiempo

nos sobrevivirá la mierda, tubería del espíritu

nos sobrevivirá el excremento infinito de la historia

y lo absoluto habrá encontrado su lugar

allí donde todo es expulsado

en el soberano reino del desecho.

domingo, 15 de febrero de 2026

Hay quien dice que el rock dejó de ser corriente principal y por eso ha vuelto a ganar espacio en lo subterráneo. Lo dijo un tal Nuno Bettencourt. Pensé que lo mismo podría pasarle a la poesía, aunque entiendo que la poesía nunca fue música de estadios. Tengo entendido que siempre privilegió el antro, el bar con demasiado sonido ambiente, el auditorio vecinal, la cafetería turística, la casa antigua, maltrecha, de patrimonio, la galería alternativa, ojalá llena de pinturas, el centro cultural de municipio, ojala financiado, la casona a la punta del cerro, el microfonazo en la esquina o en la plaza, la sede de la junta, la biblioteca local, la librería del centro, el club histórico, la casa de algún amigo/a poeta, de preferencia, el patio, el jardín, la terraza o el living, eso, la terraza con vista a la noche, sin demasiada luz, pero la suficiente amplificación como para escucharlo todo de corrido, porque, a falta de un público multitudinario, siempre era buena la camaradería, el sentido de pertenencia al grupo, la patota que te acompañaba de vuelta, al no tener un mejor panorama.
En un video grabado con celular por mi ex, aparezco martillando un par de clavos para colocar unas guirnaldas de Navidad en el techo de su casa. Nunca lo había hecho antes, por ninguna otra. No se ve mi rostro, solo el martillo sostenido por mi mano derecha y el par de clavos sostenidos con la izquierda. Son alrededor de diez segundos de duración, en las que solo aparece el martilleo insistente, sin otro sonido ni voces. A ella le nació grabarme haciendo ese trabajo, porque lo encontraba un acontecimiento único. Y tal vez sea lo que más recuerde, después de todo. Incluso más que la conversación coqueta que tuvimos en aquel bar la primera vez. Por supuesto, mucho más que cualquiera de los escritos que guardo en un archivo ultra respaldado, como si se tratara de un tesoro de un valor incalculable, invisible para el resto del mundo literario, textos que ella nunca pudo descifrar ni comprender del todo, cuestiones apenas cuantificables. Ella siempre esperaba un plus, un poco más de sentido pragmático que le diera una dirección a nuestra relación. Ese martilleo simple, elemental, era lo más cercano a un rito de convivencia adulta. Un gesto de amor, sin demasiada forma ni estética, el sencillo rigor de la vida madura a la que me he negado a pertenecer, aunque fuera bajo el manto de un entusiasmo romántico.