miércoles, 13 de mayo de 2026

Catábasis/reacción en cadena (poema)

Del imaginario gragkiano. Filisteos de la materia.



¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

El fin del milenio cobró su vida

Mientras los idiotas

Bailaban al ritmo de la insania

Su ojo vio lo que no se debía ver

Preso del extravío

Bajó hacia la zona secreta

A medida que sus pasos

Se perdían entre voces cómplices

Fueron enfermos de cobardía

Quienes callaron ante el ocaso del tiempo

Y la desaparición del símbolo

Se produjo una reacción en cadena

En el momento en que trituraron sus recuerdos

El globo completo sucumbió a las develaciones

El país precipitó su propia eyección futura

Porque la anábasis nunca ocurrió

Porque no hubo purificación

Tras el gran enfrentamiento

Porque la mordaza coartó las últimas palabras

Y otras cabezas siguieron rodando

Alrededor de sus cruces y olvidos

No hubo salvación, porque

en esa bajada no hubo búsqueda

solo una fatal coincidencia

solo el testigo involuntario

de una realidad abyecta

hasta el punto de la náusea

nunca hubo anábasis, únicamente

la sombra y su impudicia

únicamente la sangre y su imperio

la vergüenza legendaria en lo develado

en lo terriblemente desnudo

su ojo vio allí donde no se debía ver

y esa fue su roca de Sisifo

y esa fue su ave rapaz

devorándole las entrañas

sobre el cadalso de las conciencias

allí donde abrió lo que no debía abrir

se fraguaba un misterio

un misterio con rostro de sátiro

el giro en la tómbola

le llevó al círculo prohibido

y la anagnórisis cobró su vista

su visión prematura

no hubo verdad sin sacrificio

porque otros seguirán tramando

el tráfico, la ruptura, el reseteo

porque la conspiración es el motor oculto de la historia

¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

Los hipócritas, los megalómanos del futuro

Seguirán parados en la misma línea

Al límite perverso de la realidad

Pero pronto estarán listos

Para hacer el jaque y jugar

Con sus vidas miserables

Porque la noche regresará

Con su llamarada suicida

Porque el dedo mayor

Volverá a encender la fiesta

Al extremo del milenio

Y sus mentes y cuerpos harán combustión

Antes que se enciendan las luces

y la verdad detrás del símbolo

vuelva con su potencia arrolladora

entonces será el momento de decir

¡Hasta nunca!

viernes, 8 de mayo de 2026

Volvió a circular una noticia sobre el hallazgo de la supuesta "única novela de Borges", en una biblioteca de Ginebra, cuestión que de por sí constituye una especie de oxímoron o de invención apócrifa, muy borgeana, por lo demás. Se trataría de la obra "Los engaños de Almotásim", manuscrito que habría permanecido durante años oculto en medio de un tomo de una saga islandesa llamada La Saga de los Embusteros de un tal Gisli Surssonar. Qué irónico. Muchos se preguntaron cómo Borges consiguió ocultarle ese manuscrito a María Kodama por tantos años; otros afirmaron que perfectamente pudo haber escrito esa novela en la década del 50, pese a haber aborrecido su forma, porque un ferviente lector y admirador de Conrad, Stevenson y Kipling no podía quedarse sin escribir una obra de largo aliento. Lo cierto es que, detrás de este embrollo, está la existencia del cuento "El acercamiento a Almotásim", el cual fue publicado en 1936 en el libro Historia de la eternidad y luego en el clásico Ficciones. Allí, en ese cuento, el narrador describe precisamente un libro que no existe y sigue en la búsqueda de una figura divina. La referencia imposible de sus tantísimas lecturas vuelve a mostrarnos por qué Borges sigue siendo el maestro de los laberintos, y nosotros mismos, solo otros nombres en su enciclopedia inacabada.

jueves, 7 de mayo de 2026

Se lanzó el nuevo single de la banda Mar de Grises: Surrender to fall. Recuerdo haberlos visto en vivo el 2007 en la Universidad Santa María, en el contexto de la semana mechona. Fuimos con un amigo de la Media. El compadre insistía en que esa vez no tocó Mar de Grises, sino que Poema Arcanus, pero yo estoy seguro que tocaron los Mar de Grises aquella vez. ¿Cómo convencerlo? No hay evidencia concreta. He rebuscado en internet algún flyer o afiche antiguo. Nada. Solo queda la memoria difusa de algunos pasajes musicales, un torrente sonoro que habita en el recuerdo enterrado.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Satán Trujamán (poema)

Poema del imaginario gragkiano. Escrito en 2006 aproximadamente. De la colección "El show de la Kronikodelia":



Madre, estamos sudando

Y yacemos en la cuna del sudor

Y el pez gordo cae en Oriente por el sudor

Y fuimos todos hechos para sudar.



Cuando la concupiscencia encarna al mundo

Él nos mira agitados

Y nos mira divididos.



WWW, tres signos

Tres letras

Tres números

Tres…



WWW, tres exudaciones

Tres símbolos de vida

Tres símbolos de muerte

Tres

Tres

Prepárate a elegir.
De regreso a la escritura y al dibujo a mano y en papel, recupero el pulso orgánico de aquellos años adolescentes, la íntima relación de la mano nerviosa con la hoja de cuaderno iluminada escasamente y mediada por el encierro. Lo que se escribía y lo que se imaginaba ahí tenía un arranque más desbordado. He procurado siempre seguir creando a mano para luego editarlo en procesador de textos, recuperar la energía de aquel tiempo para incorporarle la mayor experiencia y conocimiento del presente. De esa manera, lo allí expuesto se siente más vivo, irreductible, sin perder el estilo.

lunes, 4 de mayo de 2026

Megadeth en Chile en su gira de despedida This Was Our Life. Escucho In My Darkest hour en la soledad de la pieza, de nuevo, como en aquellos tiempos adolescentes. Ya de grande, la letra adquiere otra dimensión: mi hora más oscura aún no acaba.
Leo sobre la necesidad de la búsqueda esotérica y asocio esa necesidad a mis propias inquietudes. ¿Por qué, por ejemplo, indagar en el esclarecimiento de la verdad detrás del incendio de El Mercurio de Valparaíso? ¿Qué hay allí que resuena en mi interior y me empuja a seguir buscando causas, testigos, responsabilidades? ¿Algo que yo mismo he perdido y que insisto en recuperar? ¿Un fuego aún consumiéndose por dentro? ¿Una cosa irrecuperable de aquella época? En la pregunta por el porqué radica la conciencia sobre mis próximos pasos. ¿Qué intención reverbera en el fondo? ¿Por qué insistir en lo oculto?

domingo, 3 de mayo de 2026

Antes de la palabra (Florentín Smarandache)

En las cuerdas del lenguaje de fuego

Nos derretimos como una guitarra, sonoros

Las letras en los breviarios florecen

Y nos desvanecemos vivos entre páginas altas

Las quimeras vienen a nosotros, como ejércitos

Como heridas domésticas en el fluido del alma

El sueño se estrella en dulce olvido

como la madera sobre brasas

En símbolos expandimos el poema

Y lo encogemos, y la metáfora

abre una ventana que el Sol invade

La carta deposita su vida en el papel

Ideas que parecen inspiradas por nuestra madre

Imágenes verticales, iluminadas en su parte superior

Como los nombres eléctricos de las empresas

Versos azules como la hora

atacados por el silencio

y derrotados por los gritos

Con blancos murmullos de primaveras

O brotes vespertinos

¿Cómo puedo curar mi comienzo

De muchas grandes cosas

Cuando todo lo que digo me parece

Que otros ya lo han dicho antes?

Vivo en muchos lugares, y más a la vez

Al mismo tiempo, y cada verso que dejo

Una vida mía solamente, una sola vida

Las tumbas serán, para mí, la distancia

¡Ataúdes: lo infinito!

Como el pájaro en su vuelo

¡Extendamos el arco de la tierna poesía!

¡Y su arco, inclinémoslo hacia

El blanco móvil de la eternidad!


Círculos de luz, 1992

Blogs not dead

Pablo Makovsky: ¿Por qué seguir sosteniendo un blog en tiempos de redes sociales?
Porque los blogs están derrotados y las redes sociales son una pandemia mucho más letal que la del Covid. Es como en el film Invasión, de Hugo Santiago, cuando el héroe que interpreta Lautaro Murúa pregunta al líder si vale la pena pelear una guerra contra una ciudad que no quiere defenderse y el patriarca le responde: “Una ciudad es más que la gente”. Sólo que acá hay que reemplazar “ciudad” por “web”: la web, aunque sus antiguos usuarios estén esclavizados scrolleando, es más que la gente.

jueves, 30 de abril de 2026

El descenso de Zos

Poema del imaginario gragkiano, que forma parte de nueva colección llamada "El código Kia".


“Desde la infancia, nunca he negado mi invencible propósito. Oh, vigilante silencioso, ojo del Universo que no duerme, ¡vigila el inicio de todas mis ideas!”


Austin Osman Spare


¿Quiénes han osado anclarme a la dualidad?

¿Quiénes han hecho de mí un siervo del falso Dios

Deseo encadenado, pueril pulsión de muerte?

Ellos no conocen el principio que subyace al misterio

La piel fundida tras las encantaciones

El tampoco es la chispa que suspende la pugna

Que destraba la hipnosis del porvenir

¿Quiénes me inducen al trance de lo real

Con todo su cruento sarcasmo y carnicería?

Yo solo deseo conducirme por el camino que siempre me he conducido

Y que me ha llevado más allá del punto al cual no pretendo volver

Yo solo deseo sin otro significante que mi propio camino incierto

Hago llegar mi megáfono solista ante las antenas del mundo

Con toda su modernidad estertórea

Y polemizo de nuevo mi ser ventrílocuo rumbo a la caverna

La única caverna, la caverna de adentro

donde no corren máquinas ni mecanismos enajenantes

Solo el éxtasis de saberse inducido por lo ominoso

Entre puntas de cristales que caen desde todos lados

Me regocijo en la pérdida progresiva de los apegos

Y miro a través de una filmografía bizarra

Las sombras que sobresalen de los monolitos

Las ausencias que fornican a espaldas de sus huéspedes

Juro haberte visto entre tales imágenes y sombras

pero no reconocí nada más que un reflejo opaco

¿Es ese el tampoco del que hablaba el mago oscuro?

¿Tendré que negarme a mí mismo

Negarlo todo una y otra vez

Negar esta misma negación

Negar el principio y el final de lo que pudo ser

Negar la caverna en la que me perdí

Creyendo encontrar una respuesta

Negar la experiencia del choque en el asfalto

Y el golpe sanguinario de la decepción

El amor prostituido, la violencia poética?

Toda ella es mi constante opuesto a los opuestos

La búsqueda perenne acaba siendo esa incansable negación

De la burlesca apariencia, de la esencia travestida

la feria del ying yang que me obliga a desechar y recibir

la leche podrida derramada sobre mujeres que ya no existen

sino como fósiles en la memoria del corazón

o que todavía existen para perpetuar el ciclo venenoso

solo como figuraciones de la propia caverna

proyecciones más o menos encantadoras del ego sensible

Es tal ese principio negador, ese tampoco mágico

Es tal el miembro que inhibe al flemático

que combate al tirano exterior y procura al demonio interior

que resguarda al yo cual diamante negro

¿Será esa negación toda la poesía posible?

¿Será posible la poesía en esa negación?

Mientras tanto, caigo hondo en lo profundo de la mazmorra

Una culebra se mueve rastrera en las curvas

Chapotea en el agua estancada

Y forma un círculo perpetuo en su equivalencia

La equivalencia supone una forma, un ser frente al otro

y aquello que equivale supone una causa, un amo

¿Existen causas más allá de nuestro entendimiento?

¿Existen amos más allá de nuestras fuerzas?

Renunciar a las viejas vibraciones, porque ya no quedan allí

Agujeros que sortear ni otra carne trémula

Titiriteros de otros ayeres condensan intensidades de espacio

y quizás la caverna sea otra aberración cuántica

y este delirio y esta obsesión una trampa de lo absoluto

la sed de un jardín que ya olvidó su luz

porque la luz ha palidecido y ha perdido su contorno

así mismo, yo palidezco, mi yo palidece y se vuelve

el pliegue de una curvatura todavía incomprensible

¿Habrá otro límite que el de esa curvatura?

cada uno es el pliegue de sí mismo

y sondea su movimiento en la ondulación de ese vacío

Siendo así, las redes del amo pasarían a ser una posibilidad

entre la inmensidad de los pliegues, luego el amo no existe

solo es el mago haciendo valer su voluntad arcana

con sus sellos y sus invocaciones

y la caverna, como la realidad, se observa a sí misma

otra vez, sin causa última ni tesoro bajo la tierra

aquella voluntad, aquella prestidigitación

puede ser la espada agreste de mis exabruptos

de las invectivas contra mis rivales

pero ya perdí el pulso, porque ya me perdí a mí mismo

al momento de nombrar a los otros

con toda su ausencia tenebrosa y su multitud avasallante

me obligo a volver sobre mí, me obligo a desandar la ruta del hastío

porque ya no quedan amos en la frontera

solo mercenarios de la materia

que conspiran y balbucean su narrativa escatológica

Entonces ¿qué hay del numen?

¿qué de la conciencia? ¿qué de la belleza? ¿qué de las palabras?

¿habrá que negarlas de nuevo

Y depurarlas de su mantra oxidado?

¿Será esa negación toda la poesía posible?

¿Será posible la poesía en esa negación?

No hay otra poesía que el no

Te niego las veces que sea necesario

Hasta que pueda regresar al punto inexorable

Al punto climático divorciado del tiempo

Es justo ese principio, el principio del tampoco

El principio que necesito, el principio que reafirma

de forma paradójica, el libre albedrío

si es que acaso aún sea posible

algún acto performativo en este vertedero de silencio

el libre nadío se vuelve lo esencial

la réplica de unos nuevos pliegues

¿Y qué es lo que permanece como espada?

¿Qué es lo que se alza firme y vertical todavía

Entre tanta inconsistencia y relativismo?

sería un error atribuirlo al principio de equivalencia

puesto que su resolución, el amo, es falsa y etérea

aunque perpetúe la maldición de lo dual

¿No tendría que mirar más allá del panel fílmico

Doblar hacia el túnel donde el fuego pierde su combustión?

Y creo que ya no siento como antes

juro que ya no me ato a los pliegues

y el problema sigue siendo la curvatura de la caverna

que deja al desnudo un mal atávico

un órgano perdido que mana

desde el filo de la espada arrojada al fondo

¿Es ese órgano la cabeza del amo?

¿Mi excrecencia interior o tu corazón sangrante?

¡Tal órgano es la respuesta, pero no tiene nombre

y todo y nada lo antecede!

Creo que ya no puedo seguir articulando

Otra palabra más en este galimatías

En este laberinto de impudicia retórica

Me siento todavía demasiado pequeño

Como para creerme el héroe de mi propia soberanía

Aún puedo negarme otra vez,

Porque en la negación hay una sal secreta

y puedo desaparecer de nuevo temprano en la mañana

como el gallo que vocifera cada mañana

su inmenso aburrimiento por el Sol

¿Será acaso el gallo un amo renacido?

un rotundo no se deja escuchar entre los pliegues

él no existe sino como energía cuando muere la noche

y comienzo el día siendo el héroe de la impermanencia

¿Condición para estar dentro del juego?

No, sólo es la espada la que me ha llevado

a abrazar uno de los tantos pedazos de mí mismo

¡Tal es mi hazaña! Ser megáfono de la soledad

héroe sin hazaña ni estribillo

Desde la periferia del mundo asalta la duda

Regreso al principio del tampoco, a la recta acción negativa

Porque me sirve para delimitar el espacio en blanco

Entre lo dual y la conciencia

Otro soplo de negación antes de cerrar los ojos

y aún no logro dejar de moverme

La quietud se hace funesta, sabe a féretro

la luz del alba cae sobre lo dual y la conciencia

Pero no encuentro nada sólido para la negación

¿Qué me separa del resto de las cosas del mundo?

¿Qué necia determinación me pone a la contra

Siendo esa emanación rival un imaginario?

Se trata de un azar, un azar unilateral

Que socava la introspección e irrumpe en la caverna

Manipulando cada uno de los pixeles y fotogramas

De la película que es el Yo, proyectada al fondo del túnel

Fracciones enteras de la misma indefinida fuente

salta la duda cual fugitiva nocturna

y el amo se hace presente como hijo del error o la vergüenza

¿Es la vergüenza la que me impele a la negación?

¿Es la vergüenza la que parte la caverna

Y manda entre espacios de infinito?

¿Es la vergüenza misma un infinito?

No: el infinito se envuelve a sí mismo

y envuelve a la vergüenza que pasa a ser pliegue

y envuelve a su vez como la caverna toda

Un filo metafísico que haya cortado al tampoco

La espada que haya dividido mi interior

¿No supone pues un ejecutor o una voluntad?

No: se trata solo de un juego de niños cósmicos

dentro de una fiesta de caos

Entonces ¿para qué el tampoco?

La emergencia podría ser la respuesta

La emergencia dentro del tonelaje de las palabras

que se masturban en caverna

ante su propia ausencia y presencia

Pero el tampoco, su negación, sigue intraducible

no queda nada, ni ocaso ni dragón espurio

y termino de lavarme el rostro con agua de maldiciones

frente al espejo de lo irrevocable

extirpando los últimos rastros de tu lujuria

ante la cual acabo suspendido

negando el propio principio que me condujo

a este destello gris y a este vórtice

sin otro ritmo que el de la disolución

Así, en esta jornada de sinsentidos y contra sentidos

me trago el orgullo y aprendo a resucitar

como el gran gallo, el héroe de mi mismo

y termino de derramar mi sangre

sobre cuerpos e historias que aún no existen

y que están destinadas a terminar de manera escabrosa

Luego me vuelvo frenético

Un signo exclamativo para mis rivales

Un signo de interrogación para mis cómplices

En especial para todo y todos

Ya no pueden separar entre figura y genio

y yo ya no puedo ser uno sin el mundo

canto, muero y el enigma subyace.





Necio frente a los avatares del siglo

tampoco sigue siendo el yo que se basta

y sostiene a sí mismo completa y eternamente

porque “para mí, no hay camino excepto mi camino

por lo tanto, vayan ustedes por su camino

nadie los guiará para caminar hacia ustedes mismos

¡permitan que sus placeres sean como puestas de sol

HONESTOS . . SANGRIENTOS . . . GROTESCOS!” (Anatema de Zos).