domingo, 11 de octubre de 2026

“Batalla cultural”, encasillamiento y otras lacras antifilosóficas, por Lucy Oporto Valencia

"¿Qué harían los activistas de la “batalla cultural” con sus enemigos si tuvieran todo el poder?

La virulencia de estos artilugios podría formularse en los siguientes términos:

“Si no te encasillamos, no podremos controlarte. Si no ganamos la batalla cultural; esto es, si no logramos convencerte de que te sometas a nuestra ideología, nuestros principios, nuestras instituciones, nuestros proyectos, nuestra ideologización del arte y la filosofía, ni por la seducción, ni por la persuasión, ni por la fuerza, entonces te destruiremos”.

La búsqueda de una captación de la verdad exige la misma condición señalada por Leonardo Sciascia en Negro sobre negro (1979): “la independencia, el aislamiento, la falta de todo vínculo con cualquier forma de poder constituido, la indiferencia a todo tipo de chantaje económico, ideológico, cultural, incluso sentimental. (…) Una condición muy difícil de conseguir, pero a la que nos podemos aproximar o, al menos, intentar aproximarnos”.


Anne Carson, la nueva Nobel de Literatura, dijo: «Si la prosa es una casa, la poesía es alguien [o un hombre] en llamas corriendo a través de ella». Me acordé de inmediato de aquella frase de Jean Cocteau: «Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa. Decidí salvar el fuego. No tengo dónde vivir pero el fuego vive en mí...». Dos frases que guardan una resonancia crepitante, sobre todo cuando mi propia casa se incendió años atrás y el nombre indígena de Valparaíso, ciudad de mis orígenes, era Alimapu, en mapuche "Tierra quemada".

domingo, 4 de octubre de 2026

En una nueva entrevista, Hernán Rivera Letelier dijo que cuando está escribiendo, tiene puestos los cinco sentidos en el universo que está tirando, porque si le falla un sentido, ya no va a estar completo. Es como hacer el amor. Para hacer el amor, si no se tienen puestos los cinco sentidos, se goza a medias. Y tu pareja lo nota. Hay un punto clave en estos dichos: la escritura es un acto fisiológico, por ende, puede ser erótico. Al escribir, hay que estar cableado entero con el acto y compenetrado con la situación. Lo mismo con el sexo. De lo contrario, se pierde la magia. (Si no está mi polola, por ejemplo, pienso en ella y todo fluye). Me temo que la constante despersonalización y la automatización hacia la que nos conducen va terminar matando o, en el mejor del los casos, distorsionando esos movimientos tan elementales. Agradezco a Dios cada polvo bien dado como si fuera el último, y cada texto terminado como si fuera el primero de miles. No hay artificio que pueda reemplazar tanta satisfacción.

jueves, 1 de octubre de 2026

Murió la voz de topo Gigio a los cien años. Una parte de mi infancia ha sufrido una perdida irreparable con su partida. Además, ha partido un "joven aún" Cronos, fundador de Venom, a los sesenta y tres. Una parte importante del sonido metálico de mi adolescencia se ha ido con él. Cielo e infierno. Gigio y Cronos. Tremendo crossover y la parca, como el tiempo, anda brígidamente inmisericorde.
"Tres cuartas partes del universo son oscuridad. Hay mucha más oscuridad que luz”, dijo Mariana Enríquez. Se trata de una afirmación poética y literaria basada en una formulación planteada por la moderna astrofísica. No es cien por ciento precisa en términos científicos, pero su potencia radica en las implicancias de su significado, y en su resonancia con el espíritu de los tiempos, digamos, con el clima humano que se experimenta a nivel global, pandemia y belicismo mediante. En su novela “Nuestra parte de la noche”, Enríquez usa como trasfondo el trauma de la dictadura argentina y la conspiración del poder secreto para articular un relato de suspenso y de misterio en donde el horror cósmico vuelve a cobrar su porción de realidad en la ficción. La Orden –secta de familias ricas- puede representar la crueldad de la elite política argentina e hispanoamericana, pero también puede ser una metáfora de otras sectas más temibles operando en otros terrenos y en otras lides. Se me ocurre Bohemian Grove, Club Bildeberg, Skull and Bones, entre tantas otras. En el fondo, la narrativa de Enríquez es profundamente política y acorde a nuestra época convulsa, atravesada por coordenadas incomprensibles, porque entiende que el mal no es solo un desvío moral: es una estructura completa. Tiene su engranaje en los propios mecanismos de un sistema enrevesado y deshumanizante, y cual egregor perverso, se alimenta de bajas energías y vibraciones operando en cada devenir histórico, como si se tratara de materia oscura abriéndose paso de manera implacable a través de las conciencias. Entiende que esa “parte de la noche” está ahí afuera, con su lógica demoniaca, aunque también está ahí adentro, sirviendo de sombra aún no reconocida ni asimilada por el ego herido.

domingo, 27 de septiembre de 2026

En su texto "Juan Luis Martínez después del silencio", Roberto Careaga contaba la anécdota sobre un encuentro escandaloso entre Juan Luis Martínez y Pablo de Rokha en Valparaíso. La historia detallada fue compartido por la cuenta "Acero de invierno" en instagram:
"Nació el 7 de julio de 1942 en Valparaíso. Juan Luis Martínez Holger era hijo de un farmacéutico de cierto dinero, que pronto se arruinaría. Junto a Eduardo Parra, futuro integrante de Los Jaivas, montaba su vespa BMW por Viña del Mar. Otras noches, jugaban a robar autos y echar carreras hasta Santiago. Juntos pasaron a integrar la bohemia porteña y, aparentemente, su interés no estaba en la literatura. Raúl Zurita cuenta que para los “choros del puerto”, pelearse con Martínez pasó a ser parte de su formación. Con los años, enfermo, el poeta dejaría los puños. Pero a mediados de los 60, ya adentro de la escena literaria porteña, no pudo contenerse ante Pablo de Rokha.
El clan De Rokha celebra una comilona en Valparaíso. En algún momento, el pantagruélico Pablo pone en la mesa una vieja rencilla: “El que no está conmigo, está con el poeta de las conchitas”. Martínez se opone, está con Neruda. El tono de los insultos se eleva, Martínez bota la mesa con la comida y se arma una pelea de proporciones. Una micro de carabineros terminó la disputa. Juan Luis se tomaba en serio su papel: alguna vez llegó armado con una cadena hasta el set de la radio Valparaíso a enfrentarse con un locutor que insistía en hablar mal del “Loco Martínez”. Estaba al aire."
Según se detalla en la cuenta, existen dos versiones distintas del mismo episodio. En una, ocurrió durante una comida del clan De Rokha en Valpo. En la otra, señalada por Roberto Yañez en The Clinic, la cuestión habría sido en el bar Pajarito. En ambas versiones, los poetas terminarían agarrándose a los combos, aunque se dice que Martínez se retiró del lugar antes, junto a su amigo Eduardo Parra. Roberto Yañez dijo, además, que De Rokha, con varios tragos encima, les habría "sacado a la madre" a los que estaban con Neruda, y los habría mandado a la mierda.
De haber sido verdad o, tal vez, una leyenda exacerbada por la propia mirada poética, cuánta aura irradiaban aquellos poetas, incluso en sus momentos más desatados y estruendosos, sobre todo en esos momentos desatados y estruendosos. Y para sumarle más condimento a la sazón, sé de varias lecturas poéticas que se hicieron hace años, precisamente en el bar Pajarito (de cuyos ciclos hasta salió una antología con la huella de un vaso de vino como portada). No sé si hubo peleas, reyertas o algo parecido en esos lares. Sí me consta que hubo algo así como un "conflicto" en un local de Salvador Donoso, un poco más allá del Pajarito, y también en el contexto de otras lecturas poéticas, en otros locales y con otros protagonistas, pero bajo un mismo escenario porteño como telón de fondo. Si se siguiera contando la historia secreta de la poesía chilena y de la porteña más reciente, no me cabe duda que saldrían de allí anécdotas de lo más bizarras.

sábado, 26 de septiembre de 2026

El falso enterrado

El lunes se supo de un hombre llamado Rodrigo Huenchún, quien fue declarado muerto falsamente en pleno periodo de pandemia. Huenchún ingresó al Hospital Carlos Van Buren en Valpo, afectado por una enfermedad. Luego, se comunicó su sensible fallecimiento a toda la familia. Pero no contaban con que, en realidad, Huenchún seguía vivo. Es más, no habría asistido a urgencia en ningún momento. A causa de ese error, sepultaron a otra persona con su mismo nombre en el Cementerio 3 de Playa Ancha. La tumba y la lápida con los datos de Huenchún continúan allí. Para no creerlo.
Por si esto fuera poco, lo más terrible para el hombre "no muerto" ha sido el asunto legal. Producto de aquella declaración de muerte, no ha podido encontrar trabajo, le ha costado realizar trámites, postular a subsidios y prestaciones, porque, según toda la base de datos, él, en efecto, ya "expiró", por ende, ya no existe para el sistema. Automáticamente, perdió todos sus derechos como persona viva, por la sencilla razón de haberse declarado legalmente su muerte. Nuestro hombre no muerto ha confesado que, pese a sentirse más vivo que nunca, no ha podido hacer nada que involucre una relación directa con el aparato estatal, porque este aún reconocía su falso deceso como legítimo.
Hace un par de años, con tal de revertir esta situación, Huenchún llevó su caso a la justicia. Un tribunal decretó la nulidad del certificado de defunción. Aun así, los problemas siguieron. El hombre intentó sacar su Clave Única, pero la página del Registro Civil continuaba encontrándolo fallecido. “Cuando tú estás fallecido, pierdes la posibilidad de tener cualquier tipo de derecho, en todos los sentidos“, señaló la abogada de Huenchún. Una paradoja de proporciones.
Además, surgió otro embrollo. No se ha logrado identificar todavía la verdadera identidad de la persona enterrada en el lugar de nuestro buen hombre no muerto. Ni siquiera se sabe su sexo ni el paradero de su presunta familia. Hasta el día de hoy, nadie ha ido a reclamar el cuerpo enterrado ahí hace más de cinco años. Se trata, sin duda, de una cuestión grave que guarda resonancias con aquel cuento de Edgar Allan Poe, "El entierro prematuro", en donde se explora, de manera espeluznante, el fenómeno de la tafofobia o el miedo a ser enterrado vivo por descuido.
La interrogante recae, esta vez, sobre el muerto verdadero y la tergiversación de su identidad. “A pesar de que esta persona está aquí, no se sabe su nombre, pero aquí abajo hay alguien que vivió, que respiró, que comió en este país”, dijo Huenchún, muy preocupado por el destino del muerto con quien quisieron suplantarlo. Por su parte, la fiscalía continúa investigando la presunta identidad de la persona enterrada, y si es posible, se determinará quién o quiénes fueron los culpables de haberla confundido, resultando en tan calamitosa y macabra inhumación. ¿Cómo declararte vivo, cuando todo el sistema grita tu muerte y te niega la existencia? Nuestro hombre no muerto, Huenchún, mientras tanto, seguirá luchando por su derecho a existir y exigirá una indemnización por todos los años en el que se le declaró extinto, sin otra prueba que un documento burocrático, frío como lápida de puerto frente a la brisa nocturna del mar.

sábado, 19 de septiembre de 2026

"Los mitos de Cthulhu" según José Ossandón.

"Afirmo que varios famosos escritores inmortalizaron el nombre de Valparaíso en obras que hasta hoy se leen y forman parte de los estantes de las más importantes bibliotecas de Europa.

Algunos de ellos: Joseph Conrad, Edgard Allan Poe, Robert Stevenson, Herman Melville y Howard Phillips Lovecraft relataron historias ocurridas en nuestro Puerto, narraciones oscuras, misteriosas, con aroma a madera de barco desvencijado.

(...)

Valparaíso está condenada al mito.

A pertenecer a la memoria del mundo enmarcada en madera noble.

La historia la condecora con cintos de plata y coronas de oro. Lo malo es que precisamente fue esta historia la que se tragó a nuestro Viejo Pancho.

Con cerrito y todo."

¿Valparaíso vive entre las sombras?

En La llamada de Cthulhu, un carguero Vigilant de la compañía Morrison, zarpó desde el puerto de Valparaíso hasta el puesto de amarre en la Bahía de Darling. En otro punto, el narrador ubicó la ciudad de R'lyeh, donde yace Cthulhu, en algún punto del Pacífico Sur. ¿Cómo es que el maestro pensó en estas coordenadas lejanas del Cono Sur, hacia el fin del mundo, "donde el diablo perdió el poncho", para configurar el territorio geográfico de algunas de sus visiones de pesadilla? ¿Podemos decir entonces que Valpo tuvo un pasado lovecraftiano que aún merodea sus rincones y sus orillas? Hay un autor, José Ossandón, que publicó en El Mercurio un artículo llamado "Valparaíso vive entre las sombras" (2002). En ese artículo reflexiona sobre estas extrañas referencias lovecraftianas en Chile. De hecho, ofrece antecedentes sobre un posible Vigilant real, no exclusivo de la imaginación del genio de Providence. Rafael Llopis, citado por Ossandón en su artículo, llegó a sostener que ese Vigilant real sirvió como referencia directa para el carguero legendario. No se ha comprobado la veracidad de su existencia, pero lo que es indudable es la mención del puerto y del océano Pacífico como territorios liminales de un universo narrativo ominoso, quizá uno de los más espeluznantes de la literatura en escala cósmica. 

En Chile y, en particular, en Valparaíso, he vivido hartas pellejerías, cuestiones que me harían renunciar ahora mismo, pero también he pasado momentos increíbles, rozando el éxtasis. Son esas pocas cosas satisfactorias y luminosas las que me tienen acá todavía, pese a todo. No puedo renegar de su historia, la historia de Chile, la propia historia de Valpo, sin antes morderme la lengua.