El solsticio de invierno coincidió este año con el día del padre. Solstitium quiere decir, en latín, "Sol quieto". Subráyese la asociación y el símbolo.
Digresiones discordantes
domingo, 21 de junio de 2026
Al nochero del condominio le pagan por resguardar el acceso a la residencia durante toda la madrugada, generalmente sin compañía, instalado en una caseta con amplia vista, pero abierta a la intemperie. Mientras todos en la cuadra duermen, él resiste el sueño y vigila. Cuando ya no pasa nadie, a veces le acechan sombras. Para espantar el cansancio, merodea el interior del condominio a paso lento, con una linterna de luz muy debilitada, apenas un destello en medio de la oscuridad de los alrededores. Le envuelve la helada y para eso se cubre con el chaquetón de la empresa. Confía en la tranquilidad del entorno y en sus pasos seguros. Se toma el tiempo de rondar todo el perímetro, iluminando los espacios vacíos y las zonas oscuras. El nochero está cansado, pero procura hacer su trabajo contra todo pronóstico. Le sirve para quitarse de encima el peso del sueño y el de su conciencia impacientada. De vuelta de la ronda, oye rumores de un zorro en las inmediaciones. No lo encuentra y apenas escucha el crujido de un columpio abandonado en la plaza de juegos, escarchada por el frío. Se devuelve y recorre todo el perímetro hasta llegar de regreso a la caseta. Guarda las llaves, las sagradas llaves del acceso principal, prende el calefactor, prepara un café a la vena para aguardar la pronta mañana, continúa vigilando, se mantiene atento a los vehículos que salen a rumbo desconocido y anota en la bitácora "sin novedades", como si se tratara de un registro personal, más allá del protocolo. Al nochero del condominio le pagan por resguardar la residencia y mantenerse vigilante, a la intemperie. Procura mantener los ojos abiertos, pese a la irritación. Se dice a sí mismo, la seguridad es lo primero, el sueño puede esperar. No sabe si lo volverán a llamar mañana. Nada le asegura quedarse. Por lo pronto, le queda tiempo antes de que amanezca. Continúa observando, demasiado paciente, el guardián callado, un domingo a primera hora. Lo sé, porque también estuve ahí.
sábado, 20 de junio de 2026
Valpo encabeza la crisis de natalidad en Chile, y yo me pregunto: ¿quién todavía pretende traer almas inocentes a este valle de lágrimas?
Siempre he pensado que hay ciertos proyectos -ya sea en narrativa, poesía, teatro, música, cine o pintura, entre otros- que por su naturaleza y radicalidad, están condenados a permanecer en lo subterráneo, o como se dice comúnmente, en el "under". Hay algo en ellos que no comulga -o que choca- con los códigos mayoritarios y eso constituye su móvil, su propia constitución interna. Si hicieran concesiones o ediciones en su forma y fondo perderían precisamente su cualidad desviada. Son justamente esa clase de proyectos los que me han obsesionado desde la adolescencia, y se han vuelto una tónica, de un tiempo a esta parte. Hay quizá en ellos una proyección inconfesable del propio carácter. Fueron concebidos a la sombra y a la sombra pertenecen.
viernes, 19 de junio de 2026
Descenso liminal
Evolución del horror liminal en el imaginario gragkiano (2006-2026)
Pieza novena
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Las pestañas pican como avispas,
el corredor resulta infinito,
el techo con púas pisa,
el fondo a la derecha una boca,
los muebles una calamidad,
los cuadros lanzallamas,
los inodoros coprófagos,
los sofás son criaturas,
las puertas son mandíbulas,
las llaves proyectiles,
el televisor una caja hipnótica,
las lámparas son tarántulas,
los floreros plantas carnívoras,
las baldosas trampas profundas,
el sótano es una morgue,
tu mente un pantano de incógnitas.
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras,
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.
2006
Experimentos en serie (bio-lencia)
Hoy es día de la tormenta,
la tormenta de las carnes rojas,
acaecida al margen de las disidencias.
Inmunodependiente de sí mismo,
de su inherencia cuadrada y salvaje
el sujeto se hace uno con el frío.
Y todo va adquiriendo escotillas,
al desquitarse con las brasas inminentes
de este estado químico.
Elige entre reflexión o regresión,
regula tu tensión nerviosa,
mientras se realizan los cortes afilados
sucediendo en aparato hegemónico.
La mujer sanguínea se escabulle,
el blanco infante sube la espiral
y encorvado accede al cuarto de los cortes.
Divisiones mortales de aquella mujer
a través de las transparencias:
Cráneo, pecho, vientre, vértebras,
todo en tétricos vidrios.
Y el infante grita, grita,
ante la luna de la maquinación,
tratará de volverse nulo.
Continúa la ascensión del espiral,
en centrífuga de cortes,
mientras el infante, dominado por la babosa
que yace en el sodio de su lagrimal…
¡BIO-LENCIA!
Aumenta la proliferación de aurículas.
Explora, y verás, en este grato juego,
plásticas, experimentales perras plásticas.
Exponencial, la carne roja, calámbrica,
te obligas a la clausura del gran cubo, un maldito tiempo,
y luego, sobreexplotas el paraje, segundo por segundo,
y la cosa aún jodiendo, atorada en masoquismo levitativo.
Corazón púdico, ¡mal necesario!
Así, vuelve a sopesar tu pecho inflamado,
vuelve a quebrarte
a forma de niño blanco,
a forma tuya.
¡Tormenta de las carnes!
Los emisarios del club del gore
El sonido del metal y el cuchillo turba como uña por la piel. Lo siento dentro y el umbral del dolor ya desaparece, a medida que la sangre fluye seca y cristalina. Estoy jugando indirectamente el juego del cual soy parte hace mucho tiempo. Al entrar allá, más allá, ¿Qué era lo que veía? Puro peldaño digitatorio. Trepo y trepo, por enredaderas me enredo, y tan pronto como avanzo, ya soy la materia ecuánime de una galería que implosiona en mi organismo, en su febril intemperie.
Al caminar se me hace cruel pisar sobre aquellas formas, aquel piso aún vivo, suspirando bajo su orgánica corporeidad. Prosigo hasta el fin del pasaje y un gran monolito de cuero se instala de súbito. En la próxima estancia, mi temor se vuelve radicalmente real. Mis poros comienzan a expeler un mortal etílico, sin saber que ya era parte de su faena, su letal palanca: LA JERINGA INYECTA EN MÍ.
2007
Un minuto en el ascensor
Eventual,
riesgo,
empírico,
es lo que serás a continuación.
Siempre en hipersuelo,
accede al siguiente nivel.
Ojos
cerrados
esporas
escalofríos.
Las alturas no son
más que maquetas,
cuando el ságoma
te hace ver
que no estás sola.
Siempre
en dirección
la negativa temperatura,
siempre mientras busques
un maldito motivo de calor,
te siento,
cuando en realidad estás en la mitad,
la mitad de la rutina.
Accede al siguiente nivel.
Siempre en hipersuelo,
lo que serás a continuación.
Empírico,
riesgo,
eventual.
2007
Catábasis/reacción en cadena
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
El fin del milenio cobró su vida
Mientras los idiotas
Bailaban al ritmo de la insania
Su ojo vio lo que no se debía ver
Preso del extravío
Bajó hacia la zona secreta
A medida que sus pasos
Se perdían entre voces cómplices
Fueron enfermos de cobardía
Quienes callaron ante el ocaso del tiempo
Y la desaparición del símbolo
Se produjo una reacción en cadena
En el momento en que trituraron sus recuerdos
El globo completo sucumbió a las develaciones
El país precipitó su propia eyección futura
Porque la anábasis nunca ocurrió
Porque no hubo purificación
Tras el gran enfrentamiento
Porque la mordaza coartó las últimas palabras
Y otras cabezas siguieron rodando
Alrededor de sus cruces y olvidos
No hubo salvación, porque
en esa bajada no hubo búsqueda
solo una fatal coincidencia
solo el testigo involuntario
de una realidad abyecta
hasta el punto de la náusea
nunca hubo anábasis, únicamente
la sombra y su impudicia
únicamente la sangre y su imperio
la vergüenza legendaria en lo develado
en lo terriblemente desnudo
su ojo vio allí donde no se debía ver
y esa fue su roca de Sisifo
y esa fue su ave rapaz
devorándole las entrañas
sobre el cadalso de las conciencias
allí donde abrió lo que no debía abrir
se fraguaba un misterio
un misterio con rostro de sátiro
el giro en la tómbola
le llevó al círculo prohibido
y la anagnórisis cobró su vista
su visión prematura
no hubo verdad sin sacrificio
porque otros seguirán tramando
el tráfico, la ruptura, el reseteo
porque la conspiración es el motor oculto de la historia
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
Los hipócritas, los megalómanos del futuro
Seguirán parados en la misma línea
Al límite perverso de la realidad
Pero pronto estarán listos
Para hacer el jaque y jugar
Con sus vidas miserables
Porque la noche regresará
Con su llamarada suicida
Porque el dedo mayor
Volverá a encender la fiesta
Al extremo del milenio
Y sus mentes y cuerpos harán combustión
Antes que se enciendan las luces
y la verdad detrás del símbolo
vuelva con su potencia arrolladora
entonces será el momento de decir
¡Hasta nunca!
2026
Liminal
Varas entre muros
Fulgor y temblor
Esquinas sin contraste
Techo sin cielo
¿Dónde estás?
¿Hacia dónde vas?
No sabes cómo llegaste
El tiempo se curva
Oficinas te asechan
Sientes su vacío
Tu eco te delata
No hay respuesta
Porque no quedan nombres
Caminas y crepitas
Confluye un ojo
Un ojo escondido
En los bordes
Alguien te observa
¿Dentro o fuera?
Un ente aguarda
No tiene otra forma
Que la tuya en fiebre
Caminas y crepitas
Bajo el resabio productivo
Tránsito que no habita
Zona del despojo
Carne andante al asedio
Desarraigo de un sitio
En negativo, que engendra
En sí el esperpento
Ropa azumagada, revuelta
En un nivel más abajo
Desnudez que no avisa
Reverso oscuro de fachada
Te deslizas y penetras
En la estructura
Un hueco gris en su extravío
Allí donde tocas y pisas
Cuero aún húmedo
Viscosa la carencia
Geométrico el miedo
E imposible la visión
Una fantasmagoría resuena
En tu angustia
En su influencia sorda
Camino apócrifo
Donde excreta lo imaginario
¿tiene frontera el vacío?
¿tiene borde la vergüenza?
Solo camina y agárrate
Palpita en ti el limbo
En ti la historia se fractaliza
Creta golpea en tu interior
Un minotauro implora
Su porción de acero
Ronda la caza en tu mente
La presa vacía
En su reflejo quebrado
El daimón la alimenta
Y el laberinto crece
A medida que te arrastras
No hay hilo, solo
Un reguero de tripas
Y de muebles viejos
Chucherías sin dueño
En tu desazón
Como huésped nuevo
Pagarás el piso
Pagarás el precio
De haber ingresado
Sin peaje, porque
La entropía
Pasa factura
Y el avance en los pasillos
Te deforma entero
Imbunchaje
Voz, rostro y figura
Que ya no son las tuyas
Auténtico golem
Amasijo de datos
Desechables
Arrojados a la zona prohibida
Para su eliminación
Y lo humano, lo humano
Arrojado al abismo de lo real
Cansino y obsoleto
Luego, El Complejo
Descubre otra cara
Otra cara de la incógnita
Y escapa a toda ingeniería
Y comprensión meridiana
Cual visitante incierto
Engulle y fagocita
A sus merodeadores
Aberración proteica
Para quien explote la intriga
Para quien cruce los límites
Y en la boca de su vórtice
Se abre y somatiza
Rizoma demoniaco
Que fagocita tu cansancio
Que bebe de tu sueño
Y deviene conciencia
Conciencia entropía
Todo muy oscuro aún
Te sugestionas
En la potencia de lo insólito
El purgatorio
Es el cuarto de atrás
Callejón salvaje
Pura intemperie
Más acá del ser ahí
Para tu pronto final
Más adentro
Honra El Complejo
piérdete en él
ninguna entrada
garantiza la salida
fulgor y temblor
techo sin cielo
¿dónde estás?
¿Dentro o fuera?
La curva se hace mundo
El acecho oficina
Se vacía el sentir
Tu traición un eco
Ya no hay escape
Porque nunca hubo espacio
Corre y crepitas
Ya no hay tiempo
Porque nunca
Tuviste lugar.
2026
Pieza novena
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Las pestañas pican como avispas,
el corredor resulta infinito,
el techo con púas pisa,
el fondo a la derecha una boca,
los muebles una calamidad,
los cuadros lanzallamas,
los inodoros coprófagos,
los sofás son criaturas,
las puertas son mandíbulas,
las llaves proyectiles,
el televisor una caja hipnótica,
las lámparas son tarántulas,
los floreros plantas carnívoras,
las baldosas trampas profundas,
el sótano es una morgue,
tu mente un pantano de incógnitas.
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras,
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.
2006
Experimentos en serie (bio-lencia)
Hoy es día de la tormenta,
la tormenta de las carnes rojas,
acaecida al margen de las disidencias.
Inmunodependiente de sí mismo,
de su inherencia cuadrada y salvaje
el sujeto se hace uno con el frío.
Y todo va adquiriendo escotillas,
al desquitarse con las brasas inminentes
de este estado químico.
Elige entre reflexión o regresión,
regula tu tensión nerviosa,
mientras se realizan los cortes afilados
sucediendo en aparato hegemónico.
La mujer sanguínea se escabulle,
el blanco infante sube la espiral
y encorvado accede al cuarto de los cortes.
Divisiones mortales de aquella mujer
a través de las transparencias:
Cráneo, pecho, vientre, vértebras,
todo en tétricos vidrios.
Y el infante grita, grita,
ante la luna de la maquinación,
tratará de volverse nulo.
Continúa la ascensión del espiral,
en centrífuga de cortes,
mientras el infante, dominado por la babosa
que yace en el sodio de su lagrimal…
¡BIO-LENCIA!
Aumenta la proliferación de aurículas.
Explora, y verás, en este grato juego,
plásticas, experimentales perras plásticas.
Exponencial, la carne roja, calámbrica,
te obligas a la clausura del gran cubo, un maldito tiempo,
y luego, sobreexplotas el paraje, segundo por segundo,
y la cosa aún jodiendo, atorada en masoquismo levitativo.
Corazón púdico, ¡mal necesario!
Así, vuelve a sopesar tu pecho inflamado,
vuelve a quebrarte
a forma de niño blanco,
a forma tuya.
¡Tormenta de las carnes!
Los emisarios del club del gore
El sonido del metal y el cuchillo turba como uña por la piel. Lo siento dentro y el umbral del dolor ya desaparece, a medida que la sangre fluye seca y cristalina. Estoy jugando indirectamente el juego del cual soy parte hace mucho tiempo. Al entrar allá, más allá, ¿Qué era lo que veía? Puro peldaño digitatorio. Trepo y trepo, por enredaderas me enredo, y tan pronto como avanzo, ya soy la materia ecuánime de una galería que implosiona en mi organismo, en su febril intemperie.
Al caminar se me hace cruel pisar sobre aquellas formas, aquel piso aún vivo, suspirando bajo su orgánica corporeidad. Prosigo hasta el fin del pasaje y un gran monolito de cuero se instala de súbito. En la próxima estancia, mi temor se vuelve radicalmente real. Mis poros comienzan a expeler un mortal etílico, sin saber que ya era parte de su faena, su letal palanca: LA JERINGA INYECTA EN MÍ.
2007
Un minuto en el ascensor
Eventual,
riesgo,
empírico,
es lo que serás a continuación.
Siempre en hipersuelo,
accede al siguiente nivel.
Ojos
cerrados
esporas
escalofríos.
Las alturas no son
más que maquetas,
cuando el ságoma
te hace ver
que no estás sola.
Siempre
en dirección
la negativa temperatura,
siempre mientras busques
un maldito motivo de calor,
te siento,
cuando en realidad estás en la mitad,
la mitad de la rutina.
Accede al siguiente nivel.
Siempre en hipersuelo,
lo que serás a continuación.
Empírico,
riesgo,
eventual.
2007
Catábasis/reacción en cadena
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
El fin del milenio cobró su vida
Mientras los idiotas
Bailaban al ritmo de la insania
Su ojo vio lo que no se debía ver
Preso del extravío
Bajó hacia la zona secreta
A medida que sus pasos
Se perdían entre voces cómplices
Fueron enfermos de cobardía
Quienes callaron ante el ocaso del tiempo
Y la desaparición del símbolo
Se produjo una reacción en cadena
En el momento en que trituraron sus recuerdos
El globo completo sucumbió a las develaciones
El país precipitó su propia eyección futura
Porque la anábasis nunca ocurrió
Porque no hubo purificación
Tras el gran enfrentamiento
Porque la mordaza coartó las últimas palabras
Y otras cabezas siguieron rodando
Alrededor de sus cruces y olvidos
No hubo salvación, porque
en esa bajada no hubo búsqueda
solo una fatal coincidencia
solo el testigo involuntario
de una realidad abyecta
hasta el punto de la náusea
nunca hubo anábasis, únicamente
la sombra y su impudicia
únicamente la sangre y su imperio
la vergüenza legendaria en lo develado
en lo terriblemente desnudo
su ojo vio allí donde no se debía ver
y esa fue su roca de Sisifo
y esa fue su ave rapaz
devorándole las entrañas
sobre el cadalso de las conciencias
allí donde abrió lo que no debía abrir
se fraguaba un misterio
un misterio con rostro de sátiro
el giro en la tómbola
le llevó al círculo prohibido
y la anagnórisis cobró su vista
su visión prematura
no hubo verdad sin sacrificio
porque otros seguirán tramando
el tráfico, la ruptura, el reseteo
porque la conspiración es el motor oculto de la historia
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
Los hipócritas, los megalómanos del futuro
Seguirán parados en la misma línea
Al límite perverso de la realidad
Pero pronto estarán listos
Para hacer el jaque y jugar
Con sus vidas miserables
Porque la noche regresará
Con su llamarada suicida
Porque el dedo mayor
Volverá a encender la fiesta
Al extremo del milenio
Y sus mentes y cuerpos harán combustión
Antes que se enciendan las luces
y la verdad detrás del símbolo
vuelva con su potencia arrolladora
entonces será el momento de decir
¡Hasta nunca!
2026
Liminal
Varas entre muros
Fulgor y temblor
Esquinas sin contraste
Techo sin cielo
¿Dónde estás?
¿Hacia dónde vas?
No sabes cómo llegaste
El tiempo se curva
Oficinas te asechan
Sientes su vacío
Tu eco te delata
No hay respuesta
Porque no quedan nombres
Caminas y crepitas
Confluye un ojo
Un ojo escondido
En los bordes
Alguien te observa
¿Dentro o fuera?
Un ente aguarda
No tiene otra forma
Que la tuya en fiebre
Caminas y crepitas
Bajo el resabio productivo
Tránsito que no habita
Zona del despojo
Carne andante al asedio
Desarraigo de un sitio
En negativo, que engendra
En sí el esperpento
Ropa azumagada, revuelta
En un nivel más abajo
Desnudez que no avisa
Reverso oscuro de fachada
Te deslizas y penetras
En la estructura
Un hueco gris en su extravío
Allí donde tocas y pisas
Cuero aún húmedo
Viscosa la carencia
Geométrico el miedo
E imposible la visión
Una fantasmagoría resuena
En tu angustia
En su influencia sorda
Camino apócrifo
Donde excreta lo imaginario
¿tiene frontera el vacío?
¿tiene borde la vergüenza?
Solo camina y agárrate
Palpita en ti el limbo
En ti la historia se fractaliza
Creta golpea en tu interior
Un minotauro implora
Su porción de acero
Ronda la caza en tu mente
La presa vacía
En su reflejo quebrado
El daimón la alimenta
Y el laberinto crece
A medida que te arrastras
No hay hilo, solo
Un reguero de tripas
Y de muebles viejos
Chucherías sin dueño
En tu desazón
Como huésped nuevo
Pagarás el piso
Pagarás el precio
De haber ingresado
Sin peaje, porque
La entropía
Pasa factura
Y el avance en los pasillos
Te deforma entero
Imbunchaje
Voz, rostro y figura
Que ya no son las tuyas
Auténtico golem
Amasijo de datos
Desechables
Arrojados a la zona prohibida
Para su eliminación
Y lo humano, lo humano
Arrojado al abismo de lo real
Cansino y obsoleto
Luego, El Complejo
Descubre otra cara
Otra cara de la incógnita
Y escapa a toda ingeniería
Y comprensión meridiana
Cual visitante incierto
Engulle y fagocita
A sus merodeadores
Aberración proteica
Para quien explote la intriga
Para quien cruce los límites
Y en la boca de su vórtice
Se abre y somatiza
Rizoma demoniaco
Que fagocita tu cansancio
Que bebe de tu sueño
Y deviene conciencia
Conciencia entropía
Todo muy oscuro aún
Te sugestionas
En la potencia de lo insólito
El purgatorio
Es el cuarto de atrás
Callejón salvaje
Pura intemperie
Más acá del ser ahí
Para tu pronto final
Más adentro
Honra El Complejo
piérdete en él
ninguna entrada
garantiza la salida
fulgor y temblor
techo sin cielo
¿dónde estás?
¿Dentro o fuera?
La curva se hace mundo
El acecho oficina
Se vacía el sentir
Tu traición un eco
Ya no hay escape
Porque nunca hubo espacio
Corre y crepitas
Ya no hay tiempo
Porque nunca
Tuviste lugar.
2026
La modernidad como fe ciega: una conversación con Luis Landeira Caro (fragmento)
"Autores como Mircea Eliade, basados en el estudio de lo sagrado como un concepto que afirma y fundamenta la capacidad subjetiva del espacio y del tiempo, dan por hecho que lo secular moderno es una forma yerma de lo numénico, vaciado de mitos, ritos y un ethos. ¿Es la modernidad en ese sentido la más simple y vacía de las religiones, con un espacio y tiempo aplanado, logístico y sofisticadamente finito?
Más que una religión, diría que la modernidad es una superstición. En ella no hay teología sino idolatría, fe ciega en ídolos de barro como la ciencia, la economía, la tecnología o la democracia; ídolos a los que se atribuye el poder de hacer «progresar» a la humanidad. Esto es ridículo, pues, dado que el cosmos es constante, en él no hay progreso ni retroceso, así que mucho menos puede haberlo en las especies que lo habitan. Sólo cabría hablar de progreso espiritual, pero incluso en el santo es este un progreso inconstante, imponderable, lleno de altibajos. «No hay victoria espiritual que no sea necesario ganar cada día nuevamente», dice un escolio de don Nicolás Gómez Dávila.
Por absurdos y vacuos que sean, la modernidad sí tiene mitos, ritos y símbolos; por ejemplo, el mito de la productividad, el rito del reciclaje, el símbolo del $… En cuanto al ethos, hoy todas las costumbres se han reducido a una: el constante trasteo con el smartphone, un cacharro que ha aplastado los hábitos tradicionales, atrapando al hombre en una pantallita que puede que le conecte con el mundo entero, pero a costa de alejarlo de sí mismo, de su centro. Si toda práctica espiritual se basa en la concentración, el smartphone propicia su antítesis absoluta: la dispersión.
En su ensayo Arqueofuturismo, Guillaume Faye soñó en vano con maridar tecnología y tradición; e incluso Jünger, en Eumeswil (1970), prefiguró internet y los teléfonos inteligentes cuando imaginó el «Luminar»; la diferencia es que tal sistema de información sólo era utilizado por una élite, que lo aprovechaba para aumentar su conocimiento, aunque pagando peaje espiritual. La democratización de la tecnología, por el contrario, ha creado manadas de esclavos idiotizados por las pantallas.
No es mi intención mitificar las culturas tradicionales, que tenían —y, las pocas que sobreviven, aún tienen— sus limitaciones; en ellas también había hombres mundanos, y sólo una minoría participaba activamente del espíritu de la tradición. Pero de alguna manera, la potencia de esa minoría irradiaba hacia todas las cosas. Al menos, el hombre antiguo vivía en una suerte de presente eterno. Esta concepción mística del instante hacía que las vidas cundieran como milenios. Se vivía con intensidad, por eso no había tanta desesperación ante la muerte.
En cualquier caso, debemos asumir que vivimos en el mundo moderno, que aquí y ahora —y muy a pesar de que tratemos de llevar una vida equilibrada, austera, tradicional— somos todos modernos y que la modernidad es un fruto natural de la decadencia. Spengler ya nos advirtió que las civilizaciones nacen, crecen, decaen y mueren. Occidente ha muerto y ya ha entrado en proceso de putrefacción. Sólo nos queda aceptarlo, del mismo modo que aceptamos el envejecimiento y la muerte de nuestro propio cuerpo."
La modernidad como fe ciega
Recuerdo haber bailado hace más de dos años Luna de miel de Virus con mi polola, en el ya mítico Espacio Prat. Acababa el verano y era el cierre perfecto. Luego, nos fuimos y nos perdimos en la noche. Quién pensaría que esa sería la última vez que iríamos a aquel espacio, y que luego se quemaría, perdiéndose todo. ¿Por qué cada lugar significativo en el que alguna vez fui feliz -al menos unos instantes- acaba desapareciendo?
Liminal (poema)
Del imaginario gragkiano
Varas entre muros
Fulgor y temblor
Esquinas sin contraste
Techo sin cielo
¿Dónde estás?
¿Hacia dónde vas?
No sabes cómo llegaste
El tiempo se curva
Oficinas te asechan
Sientes su vacío
Tu eco te delata
No hay respuesta
Porque no quedan nombres
Caminas y crepitas
Confluye un ojo
Un ojo escondido
En los bordes
Alguien te observa
¿Dentro o fuera?
Un ente aguarda
No tiene otra forma
Que la tuya en fiebre
Caminas y crepitas
Bajo el resabio productivo
Tránsito que no habita
Zona del despojo
Carne andante al asedio
Desarraigo de un sitio
En negativo, que engendra
En sí el esperpento
Ropa azumagada, revuelta
En un nivel más abajo
Desnudez que no avisa
Reverso oscuro de fachada
Te deslizas y penetras
En la estructura
Un hueco gris en su extravío
Allí donde tocas y pisas
Cuero aún húmedo
Viscosa la carencia
Geométrico el miedo
E imposible la visión
Una fantasmagoría resuena
En tu angustia
En su influencia sorda
Camino apócrifo
Donde excreta lo imaginario
¿tiene frontera el vacío?
¿tiene borde la vergüenza?
Solo camina y agárrate
Palpita en ti el limbo
En ti la historia se fractaliza
Creta golpea en tu interior
Un minotauro implora
Su porción de acero
Ronda la caza en tu mente
La presa vacía
En su reflejo quebrado
El daimón la alimenta
Y el laberinto crece
A medida que te arrastras
No hay hilo, solo
Un reguero de tripas
Y de muebles viejos
Chucherías sin dueño
En tu desazón
Como huésped nuevo
Pagarás el piso
Pagarás el precio
De haber ingresado
Sin peaje, porque
La entropía
Pasa factura
Y el avance en los pasillos
Te deforma entero
Imbunchaje
Voz, rostro y figura
Que ya no son las tuyas
Auténtico golem
Amasijo de datos
Desechables
Arrojados a la zona prohibida
Para su eliminación
Y lo humano, lo humano
Arrojado al abismo de lo real
Cansino y obsoleto
Luego, El Complejo
Descubre otra cara
Otra cara de la incógnita
Y escapa a toda ingeniería
Y comprensión meridiana
Cual visitante incierto
Engulle y fagocita
A sus merodeadores
Aberración proteica
Para quien explote la intriga
Para quien cruce los límites
Y en la boca de su vórtice
Se abre y somatiza
Rizoma demoniaco
Que fagocita tu cansancio
Que bebe de tu sueño
Y deviene conciencia
Conciencia entropía
Todo muy oscuro aún
Te sugestionas
En la potencia de lo insólito
El purgatorio
Es el cuarto de atrás
Callejón salvaje
Pura intemperie
Más acá del ser ahí
Para tu pronto final
Más adentro
Honra El Complejo
piérdete en él
ninguna entrada
garantiza la salida
fulgor y temblor
techo sin cielo
¿dónde estás?
¿Dentro o fuera?
La curva se hace mundo
El acecho oficina
Se vacía el sentir
Tu traición un eco
Ya no hay escape
Porque nunca hubo espacio
Corre y crepitas
Ya no hay tiempo
Porque nunca
Tuviste lugar.
jueves, 18 de junio de 2026
miércoles, 17 de junio de 2026
Hay algunos que hablan de una "reinvención del cine de terror tradicional" tras los fenómenos exitosos de Obsession y Backrooms, ambas películas creadas por youtubers. Me vi las dos, y no resulta para nada exagerado decir que están revolucionando la manera de entender el terror en el cine, muy estancado en viejos tópicos y en efectismos hollywoodenses. Ya hablé en extenso sobre Backrooms y creo que su principal acierto viene del hecho de haberse creado en base a un universo previo, el cual remite al llamado "creepypasta" de los cuartos traseros infinitos. La fórmula ya estaba cocinada, y alimentada por una multitud de usuarios con mucha imaginación y paranoia, solo era cosa de proyectarla en un largometraje y desplegar el escenario ominoso en la mente de los espectadores. En cuanto a Obsessión, pienso que su éxito radicó en la novedad de su premisa y en el cómo fue ejecutada. Básicamente, se trata de las consecuencias fatales de pedir un deseo llevado hasta el extremo. Y todo ello, aplicado a una realidad muy poco explorada: la realidad de los amores no correspondidos, la toxicidad humana que deviene de ellos. Tanto en Backrooms como en Obsession, los personajes se ven enfrentados a sus sombras por motivos intrínsecos, y el factor extraño (de corte fantástico o paranormal) es solo el gatillante de algo perturbador que ya llevaban dentro y que únicamente se manifestó allá afuera, obligándolos a confrontarse consigo mismos. Backrooms y Obsession triunfaron en su despliegue de terror precisamente por estos motivos, y me atrevería a decir que hicieron propia algunas de las intuiciones del maestro del terror cósmico: el mismísimo Lovecraft, cuando decía que: "ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad". En efecto, uno de los peores miedos es acabar desconociéndose a uno mismo y perder de pronto el control sobre aquello que creías seguro. El miedo como emoción primitiva siempre estuvo ahí, desde los albores de la humanidad, y lo seguirá estando, hasta el final de los tiempos. Solo hizo falta nuevas formas de invocarlo, más eficaces y resonantes.
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