viernes, 19 de junio de 2026

Descenso liminal

Evolución del horror liminal en el imaginario gragkiano (2006-2026)





Pieza novena



Atento,

mira por donde pisas.

No te extrañes,

tablas viejas afiladas como dagas.

4 paredes te insultan.

Ésta es una pieza absurda,

como ésta no hay ninguna.



Las pestañas pican como avispas,

el corredor resulta infinito,

el techo con púas pisa,

el fondo a la derecha una boca,

los muebles una calamidad,

los cuadros lanzallamas,

los inodoros coprófagos,

los sofás son criaturas,

las puertas son mandíbulas,

las llaves proyectiles,

el televisor una caja hipnótica,

las lámparas son tarántulas,

los floreros plantas carnívoras,

las baldosas trampas profundas,

el sótano es una morgue,

tu mente un pantano de incógnitas.



Atento,

mira por donde pisas.

No te extrañes

si el mundo entero boca abajo se dobla.

Ésta es una pieza absurda,

como ésta no hay ninguna.

Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras,

o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.



2006































































Experimentos en serie (bio-lencia)



Hoy es día de la tormenta,

la tormenta de las carnes rojas,

acaecida al margen de las disidencias.



Inmunodependiente de sí mismo,

de su inherencia cuadrada y salvaje

el sujeto se hace uno con el frío.



Y todo va adquiriendo escotillas,

al desquitarse con las brasas inminentes

de este estado químico.



Elige entre reflexión o regresión,

regula tu tensión nerviosa,

mientras se realizan los cortes afilados

sucediendo en aparato hegemónico.



La mujer sanguínea se escabulle,

el blanco infante sube la espiral

y encorvado accede al cuarto de los cortes.



Divisiones mortales de aquella mujer

a través de las transparencias:

Cráneo, pecho, vientre, vértebras,

todo en tétricos vidrios.



Y el infante grita, grita,

ante la luna de la maquinación,

tratará de volverse nulo.



Continúa la ascensión del espiral,

en centrífuga de cortes,

mientras el infante, dominado por la babosa

que yace en el sodio de su lagrimal…



¡BIO-LENCIA!



Aumenta la proliferación de aurículas.

Explora, y verás, en este grato juego,

plásticas, experimentales perras plásticas.



Exponencial, la carne roja, calámbrica,

te obligas a la clausura del gran cubo, un maldito tiempo,

y luego, sobreexplotas el paraje, segundo por segundo,

y la cosa aún jodiendo, atorada en masoquismo levitativo.



Corazón púdico, ¡mal necesario!



Así, vuelve a sopesar tu pecho inflamado,

vuelve a quebrarte

a forma de niño blanco,

a forma tuya.

¡Tormenta de las carnes!





Los emisarios del club del gore



El sonido del metal y el cuchillo turba como uña por la piel. Lo siento dentro y el umbral del dolor ya desaparece, a medida que la sangre fluye seca y cristalina. Estoy jugando indirectamente el juego del cual soy parte hace mucho tiempo. Al entrar allá, más allá, ¿Qué era lo que veía? Puro peldaño digitatorio. Trepo y trepo, por enredaderas me enredo, y tan pronto como avanzo, ya soy la materia ecuánime de una galería que implosiona en mi organismo, en su febril intemperie.



Al caminar se me hace cruel pisar sobre aquellas formas, aquel piso aún vivo, suspirando bajo su orgánica corporeidad. Prosigo hasta el fin del pasaje y un gran monolito de cuero se instala de súbito. En la próxima estancia, mi temor se vuelve radicalmente real. Mis poros comienzan a expeler un mortal etílico, sin saber que ya era parte de su faena, su letal palanca: LA JERINGA INYECTA EN MÍ.





2007





















Un minuto en el ascensor



Eventual,

riesgo,

empírico,

es lo que serás a continuación.

Siempre en hipersuelo,

accede al siguiente nivel.



Ojos

cerrados

esporas

escalofríos.

Las alturas no son

más que maquetas,

cuando el ságoma

te hace ver

que no estás sola.

Siempre

en dirección

la negativa temperatura,

siempre mientras busques

un maldito motivo de calor,

te siento,

cuando en realidad estás en la mitad,

la mitad de la rutina.



Accede al siguiente nivel.

Siempre en hipersuelo,

lo que serás a continuación.

Empírico,

riesgo,

eventual.





2007



































































Catábasis/reacción en cadena



¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

El fin del milenio cobró su vida

Mientras los idiotas

Bailaban al ritmo de la insania

Su ojo vio lo que no se debía ver

Preso del extravío

Bajó hacia la zona secreta

A medida que sus pasos

Se perdían entre voces cómplices

Fueron enfermos de cobardía

Quienes callaron ante el ocaso del tiempo

Y la desaparición del símbolo

Se produjo una reacción en cadena

En el momento en que trituraron sus recuerdos

El globo completo sucumbió a las develaciones

El país precipitó su propia eyección futura

Porque la anábasis nunca ocurrió

Porque no hubo purificación

Tras el gran enfrentamiento

Porque la mordaza coartó las últimas palabras

Y otras cabezas siguieron rodando

Alrededor de sus cruces y olvidos

No hubo salvación, porque

en esa bajada no hubo búsqueda

solo una fatal coincidencia

solo el testigo involuntario

de una realidad abyecta

hasta el punto de la náusea

nunca hubo anábasis, únicamente

la sombra y su impudicia

únicamente la sangre y su imperio

la vergüenza legendaria en lo develado

en lo terriblemente desnudo

su ojo vio allí donde no se debía ver

y esa fue su roca de Sisifo

y esa fue su ave rapaz

devorándole las entrañas

sobre el cadalso de las conciencias

allí donde abrió lo que no debía abrir

se fraguaba un misterio

un misterio con rostro de sátiro

el giro en la tómbola

le llevó al círculo prohibido

y la anagnórisis cobró su vista

su visión prematura

no hubo verdad sin sacrificio

porque otros seguirán tramando

el tráfico, la ruptura, el reseteo

porque la conspiración es el motor oculto de la historia

¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

Los hipócritas, los megalómanos del futuro

Seguirán parados en la misma línea

Al límite perverso de la realidad

Pero pronto estarán listos

Para hacer el jaque y jugar

Con sus vidas miserables

Porque la noche regresará

Con su llamarada suicida

Porque el dedo mayor

Volverá a encender la fiesta

Al extremo del milenio

Y sus mentes y cuerpos harán combustión

Antes que se enciendan las luces

y la verdad detrás del símbolo

vuelva con su potencia arrolladora

entonces será el momento de decir

¡Hasta nunca!



2026





































Liminal

Varas entre muros

Fulgor y temblor

Esquinas sin contraste

Techo sin cielo

¿Dónde estás?

¿Hacia dónde vas?

No sabes cómo llegaste

El tiempo se curva

Oficinas te asechan

Sientes su vacío

Tu eco te delata

No hay respuesta

Porque no quedan nombres

Caminas y crepitas

Confluye un ojo

Un ojo escondido

En los bordes

Alguien te observa

¿Dentro o fuera?

Un ente aguarda

No tiene otra forma

Que la tuya en fiebre

Caminas y crepitas

Bajo el resabio productivo

Tránsito que no habita

Zona del despojo

Carne andante al asedio

Desarraigo de un sitio

En negativo, que engendra

En sí el esperpento

Ropa azumagada, revuelta

En un nivel más abajo

Desnudez que no avisa

Reverso oscuro de fachada

Te deslizas y penetras

En la estructura

Un hueco gris en su extravío

Allí donde tocas y pisas

Cuero aún húmedo

Viscosa la carencia

Geométrico el miedo

E imposible la visión

Una fantasmagoría resuena

En tu angustia

En su influencia sorda

Camino apócrifo

Donde excreta lo imaginario

¿tiene frontera el vacío?

¿tiene borde la vergüenza?

Solo camina y agárrate

Palpita en ti el limbo

En ti la historia se fractaliza

Creta golpea en tu interior

Un minotauro implora

Su porción de acero

Ronda la caza en tu mente

La presa vacía

En su reflejo quebrado

El daimón la alimenta

Y el laberinto crece

A medida que te arrastras

No hay hilo, solo

Un reguero de tripas

Y de muebles viejos

Chucherías sin dueño

En tu desazón

Como huésped nuevo

Pagarás el piso

Pagarás el precio

De haber ingresado

Sin peaje, porque

La entropía

Pasa factura

Y el avance en los pasillos

Te deforma entero

Imbunchaje

Voz, rostro y figura

Que ya no son las tuyas

Auténtico golem

Amasijo de datos

Desechables

Arrojados a la zona prohibida

Para su eliminación

Y lo humano, lo humano

Arrojado al abismo de lo real

Cansino y obsoleto

Luego, El Complejo

Descubre otra cara

Otra cara de la incógnita

Y escapa a toda ingeniería

Y comprensión meridiana

Cual visitante incierto

Engulle y fagocita

A sus merodeadores

Aberración proteica

Para quien explote la intriga

Para quien cruce los límites

Y en la boca de su vórtice

Se abre y somatiza

Rizoma demoniaco

Que fagocita tu cansancio

Que bebe de tu sueño

Y deviene conciencia

Conciencia entropía

Todo muy oscuro aún

Te sugestionas

En la potencia de lo insólito

El purgatorio

Es el cuarto de atrás

Callejón salvaje

Pura intemperie

Más acá del ser ahí

Para tu pronto final

Más adentro

Honra El Complejo

piérdete en él

ninguna entrada

garantiza la salida

fulgor y temblor

techo sin cielo

¿dónde estás?

¿Dentro o fuera?

La curva se hace mundo

El asecho oficina

Se vacía el sentir

Tu traición un eco

Ya no hay escape

Porque nunca hubo espacio

Corre y crepitas

Ya no hay tiempo

Porque nunca

Tuviste lugar.



2026

La modernidad como fe ciega: una conversación con Luis Landeira Caro (fragmento)

"Autores como Mircea Eliade, basados en el estudio de lo sagrado como un concepto que afirma y fundamenta la capacidad subjetiva del espacio y del tiempo, dan por hecho que lo secular moderno es una forma yerma de lo numénico, vaciado de mitos, ritos y un ethos. ¿Es la modernidad en ese sentido la más simple y vacía de las religiones, con un espacio y tiempo aplanado, logístico y sofisticadamente finito?

Más que una religión, diría que la modernidad es una superstición. En ella no hay teología sino idolatría, fe ciega en ídolos de barro como la ciencia, la economía, la tecnología o la democracia; ídolos a los que se atribuye el poder de hacer «progresar» a la humanidad. Esto es ridículo, pues, dado que el cosmos es constante, en él no hay progreso ni retroceso, así que mucho menos puede haberlo en las especies que lo habitan. Sólo cabría hablar de progreso espiritual, pero incluso en el santo es este un progreso inconstante, imponderable, lleno de altibajos. «No hay victoria espiritual que no sea necesario ganar cada día nuevamente», dice un escolio de don Nicolás Gómez Dávila.

Por absurdos y vacuos que sean, la modernidad sí tiene mitos, ritos y símbolos; por ejemplo, el mito de la productividad, el rito del reciclaje, el símbolo del $… En cuanto al ethos, hoy todas las costumbres se han reducido a una: el constante trasteo con el smartphone, un cacharro que ha aplastado los hábitos tradicionales, atrapando al hombre en una pantallita que puede que le conecte con el mundo entero, pero a costa de alejarlo de sí mismo, de su centro. Si toda práctica espiritual se basa en la concentración, el smartphone propicia su antítesis absoluta: la dispersión.

En su ensayo Arqueofuturismo, Guillaume Faye soñó en vano con maridar tecnología y tradición; e incluso Jünger, en Eumeswil (1970), prefiguró internet y los teléfonos inteligentes cuando imaginó el «Luminar»; la diferencia es que tal sistema de información sólo era utilizado por una élite, que lo aprovechaba para aumentar su conocimiento, aunque pagando peaje espiritual. La democratización de la tecnología, por el contrario, ha creado manadas de esclavos idiotizados por las pantallas.

No es mi intención mitificar las culturas tradicionales, que tenían —y, las pocas que sobreviven, aún tienen— sus limitaciones; en ellas también había hombres mundanos, y sólo una minoría participaba activamente del espíritu de la tradición. Pero de alguna manera, la potencia de esa minoría irradiaba hacia todas las cosas. Al menos, el hombre antiguo vivía en una suerte de presente eterno. Esta concepción mística del instante hacía que las vidas cundieran como milenios. Se vivía con intensidad, por eso no había tanta desesperación ante la muerte.

En cualquier caso, debemos asumir que vivimos en el mundo moderno, que aquí y ahora —y muy a pesar de que tratemos de llevar una vida equilibrada, austera, tradicional— somos todos modernos y que la modernidad es un fruto natural de la decadencia. Spengler ya nos advirtió que las civilizaciones nacen, crecen, decaen y mueren. Occidente ha muerto y ya ha entrado en proceso de putrefacción. Sólo nos queda aceptarlo, del mismo modo que aceptamos el envejecimiento y la muerte de nuestro propio cuerpo."

La modernidad como fe ciega
Recuerdo haber bailado hace más de dos años Luna de miel de Virus con mi polola, en el ya mítico Espacio Prat. Acababa el verano y era el cierre perfecto. Luego, nos fuimos y nos perdimos en la noche. Quién pensaría que esa sería la última vez que iríamos a aquel espacio, y que luego se quemaría, perdiéndose todo. ¿Por qué cada lugar significativo en el que alguna vez fui feliz -al menos unos instantes- acaba desapareciendo?

Liminal (poema)

Del imaginario gragkiano



Varas entre muros

Fulgor y temblor

Esquinas sin contraste

Techo sin cielo

¿Dónde estás?

¿Hacia dónde vas?

No sabes cómo llegaste

El tiempo se curva

Oficinas te asechan

Sientes su vacío

Tu eco te delata

No hay respuesta

Porque no quedan nombres

Caminas y crepitas

Confluye un ojo

Un ojo escondido

En los bordes

Alguien te observa

¿Dentro o fuera?

Un ente aguarda

No tiene otra forma

Que la tuya en fiebre

Caminas y crepitas

Bajo el resabio productivo

Tránsito que no habita

Zona del despojo

Carne andante al asedio

Desarraigo de un sitio

En negativo, que engendra

En sí el esperpento

Ropa azumagada, revuelta

En un nivel más abajo

Desnudez que no avisa

Reverso oscuro de fachada

Te deslizas y penetras

En la estructura

Un hueco gris en su extravío

Allí donde tocas y pisas

Cuero aún húmedo

Viscosa la carencia

Geométrico el miedo

E imposible la visión

Una fantasmagoría resuena

En tu angustia

En su influencia sorda

Camino apócrifo

Donde excreta lo imaginario

¿tiene frontera el vacío?

¿tiene borde la vergüenza?

Solo camina y agárrate

Palpita en ti el limbo

En ti la historia se fractaliza

Creta golpea en tu interior

Un minotauro implora

Su porción de acero

Ronda la caza en tu mente

La presa vacía

En su reflejo quebrado

El daimón la alimenta

Y el laberinto crece

A medida que te arrastras

No hay hilo, solo

Un reguero de tripas

Y de muebles viejos

Chucherías sin dueño

En tu desazón

Como huésped nuevo

Pagarás el piso

Pagarás el precio

De haber ingresado

Sin peaje, porque

La entropía

Pasa factura

Y el avance en los pasillos

Te deforma entero

Imbunchaje

Voz, rostro y figura

Que ya no son las tuyas

Auténtico golem

Amasijo de datos

Desechables

Arrojados a la zona prohibida

Para su eliminación

Y lo humano, lo humano

Arrojado al abismo de lo real

Cansino y obsoleto

Luego, El Complejo

Descubre otra cara

Otra cara de la incógnita

Y escapa a toda ingeniería

Y comprensión meridiana

Cual visitante incierto

Engulle y fagocita

A sus merodeadores

Aberración proteica

Para quien explote la intriga

Para quien cruce los límites

Y en la boca de su vórtice

Se abre y somatiza

Rizoma demoniaco

Que fagocita tu cansancio

Que bebe de tu sueño

Y deviene conciencia

Conciencia entropía

Todo muy oscuro aún

Te sugestionas

En la potencia de lo insólito

El purgatorio

Es el cuarto de atrás

Callejón salvaje

Pura intemperie

Más acá del ser ahí

Para tu pronto final

Más adentro

Honra El Complejo

piérdete en él

ninguna entrada

garantiza la salida

fulgor y temblor

techo sin cielo

¿dónde estás?

¿Dentro o fuera?

La curva se hace mundo

El asecho oficina

Se vacía el sentir

Tu traición un eco

Ya no hay escape

Porque nunca hubo espacio

Corre y crepitas

Ya no hay tiempo

Porque nunca

Tuviste lugar.

jueves, 18 de junio de 2026

"Lo mejor que nos pasó fue no haber triunfado". Título tentativo para una crónica hipotética de nuestros tiempos.

miércoles, 17 de junio de 2026

Hay algunos que hablan de una "reinvención del cine de terror tradicional" tras los fenómenos exitosos de Obsession y Backrooms, ambas películas creadas por youtubers. Me vi las dos, y no resulta para nada exagerado decir que están revolucionando la manera de entender el terror en el cine, muy estancado en viejos tópicos y en efectismos hollywoodenses. Ya hablé en extenso sobre Backrooms y creo que su principal acierto viene del hecho de haberse creado en base a un universo previo, el cual remite al llamado "creepypasta" de los cuartos traseros infinitos. La fórmula ya estaba cocinada, y alimentada por una multitud de usuarios con mucha imaginación y paranoia, solo era cosa de proyectarla en un largometraje y desplegar el escenario ominoso en la mente de los espectadores. En cuanto a Obsessión, pienso que su éxito radicó en la novedad de su premisa y en el cómo fue ejecutada. Básicamente, se trata de las consecuencias fatales de pedir un deseo llevado hasta el extremo. Y todo ello, aplicado a una realidad muy poco explorada: la realidad de los amores no correspondidos, la toxicidad humana que deviene de ellos. Tanto en Backrooms como en Obsession, los personajes se ven enfrentados a sus sombras por motivos intrínsecos, y el factor extraño (de corte fantástico o paranormal) es solo el gatillante de algo perturbador que ya llevaban dentro y que únicamente se manifestó allá afuera, obligándolos a confrontarse consigo mismos. Backrooms y Obsession triunfaron en su despliegue de terror precisamente por estos motivos, y me atrevería a decir que hicieron propia algunas de las intuiciones del maestro del terror cósmico: el mismísimo Lovecraft, cuando decía que: "ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad". En efecto, uno de los peores miedos es acabar desconociéndose a uno mismo y perder de pronto el control sobre aquello que creías seguro. El miedo como emoción primitiva siempre estuvo ahí, desde los albores de la humanidad, y lo seguirá estando, hasta el final de los tiempos. Solo hizo falta nuevas formas de invocarlo, más eficaces y resonantes.
Réplica a comentario de Nibaldo Acero: es, en realidad, la hipocresía la que opera. Aun en el fracaso se esconde un sino trágico, en el sentido clásico de la palabra, es decir, de catarsis y de nobleza. En el arribismo chileno ni se ve esto, es solo la mona vestida de seda, la mediocridad que pende del hilo de un ascenso social, como si fuese una especie de prozac ideológico para recomenzar la rueda: he ahí Sísifo. El sentido trágico sería un purgante a su sacrificio laboral, en fin.

...

Buenos comentarios salieron de aquel estado, con el profe Nibaldo Acero, quien dictó una cátedra sobre Bolaño en la Católica para un ramo optativo. Se dio una conversación tan fluida que hasta me citó en su tesis doctoral, luego de tomar prestado el concepto de "po-ética" que usé para un ensayo reflexivo en aquella cátedra. Tiempo después, me eliminó sin réplica de sus redes, como tantos otros del medio literario. Todavía no sé por qué. Supongo que por alguna diferencia o por burdo rechazo mediado por desconocimiento. En fin. Muchas simpatías empezaron así, virtuosas en la superficie, pero frágiles en lo profundo, sin apañe real, sin sustancia. Se revelaron como lo que son. Lo bueno que en eso mismo hay material para seguir escribiendo, de manera salvaje, sin contemplaciones. Como dijera el propio Bolaño: "Esto es lo que aprendí de la literatura chilena. Nada pidas que nada se te dará. No te enfermes que nadie te ayudará. No pidas entrar en ninguna antología que tu nombre siempre se ocultará. No luches que siempre serás vencido".

martes, 16 de junio de 2026

Filisteos de la materia (fragmentos)




Fragmentos del último poemario del imaginario gragkiano (2026)




Ocaso de metal



Las palabras apuntan al final de finales

Hierven mentes y corazones

El desastre se vuelve la norma

Hombres y bestias azuzan el fuego

Descalabro de la razón

Traición de la luz

Se cierne la noche sobre el páramo

Se hunden las naciones

Se demuelen las obras

Las hienas del poder muerden la carne

La materia se resiente

El mal se vuelve metálico

Y los profanos pagan su deuda

El diablo renueva temporada

La Tierra precipita la agonía

Tras su rostro, reflota el horror

El vacío nihilista, hambriento de furia

Falso Dios de este mundo

Carcelero de ilusiones

disemina la mentira, cual peste

sobre su imaginario oxidado

Ya no hay misión, ya no hay sentido

Los bastardos acometen su crimen

Ecos sin voz se estrellan contra el muro

Sombras sin sustancia

Revelan lo real

La sangre ardiente y el alma desnuda

Se cierne la noche sobre el páramo

Se destruyen los proyectos

Se asfixian las gargantas

Los buitres de la discordia rapiñan la carne

La materia se retuerce y se revuelve

El caos se vuelve ácido

Y los blasfemos (de toda laya)

Montan su teatro

El absurdo renueva temporada

El cielo se precipita a su agonía

Tras la máscara, reflota el horror

El vacío absoluto

De lo que no tiene nombre

Ocaso de metal, cae el conjuro

Sobre los enemigos de espíritu

Ocaso de metal, cae el hechizo

Sobre los parásitos de la conciencia.





























La ira del nóctulo



“Un nóctulo es un murciélago chico

Que vive en el desván de mi casa.

No nos vemos nunca, los dos trabajamos de noche”.

Ricardo Meruane



Aterrado, el hombre intenta burlar el destino

Sacarle una carcajada al Monstruo

Aplacar el apetito de la bestia

Ese Leviatán con forma de turba

Todo es inútil, todo es inútil

Un atajo de nervios envuelve su ser

Sus tripas rugen indigestas

Frente al espectáculo del patetismo

Ataviado de luces y de cámaras

Gran ojo hipnótico que propicia el morbo

Un mal augurio cae sobre el bufón

La corte del rey se retira del circo

La materia oscura se hace presente

Posee a los asistentes y los embriaga de cólera

Proyectan su sombra sobre el comediante

Crucificado sin resurrección

Acaso el humor no tiene cabida

En el país de las apariencias

En la tierra de los finales

Acaso la risa solo pertenece al verdugo

Sin gracia ni virtud

Pero un pequeño ser de la sombra ha sido invocado

Uno que no puede ver a su dueño

Porque solo aguarda la noche

Ese terreno interior, escondido en el desván del espíritu

El pequeño ser alado, de extraño misticismo

Acude al plano material y se convierte en cábala

El último recurso del hombre frente al Monstruo

Vuela, surca, una y otra vez, el espacio abismante

Entre la impotencia y la voluntad

Pese a todo, el comediante es derrotado

Preso de su propia desgracia

Deja de ser el hombre que fue

Su imagen le es arrebatada de un zarpazo

Y ya no le pertenece

Solo un espectro sobre el escenario

Uno ridículo, demasiado hermético

Para una masa voraz y sin contemplaciones

El ser alado vuelve a su escondite, zaherido

El miasma del hombre le contamina

Reducido a su mínima expresión

Todo es inútil para él, todo es vacío

Una vela shakesperiana la vida

La historia convertida en una mala broma

Acometida por un Dios cruel

Pero con la misma intensidad del dolor

El nóctulo transmuta el espíritu de su dueño

Y lo abriga de un ropaje oscuro

Lo alienta una fuerza oculta, indómita

La lengua filosa, la lengua del sarcasmo de la vida

Vuela lejos de la escena, traspasa

El velo de la quimera

Abre los ojos a la ilusión del espejo negro

Y encuentra su lugar, su terruño

En el tiempo otro

En la visión tardía, en el chiste onírico

Más allá del entendimiento vulgar

La ira del ser alado se despliega

Sobre los enemigos del anti humorista

Porque ha encarnado el mito

Porque el desván resguardaba su secreto y su intención

Porque el misterio dibujará una mueca

En el rostro de los escépticos

El nóctulo, tan macabro como gallardo,

Aguarda en el interior, mascota del caos

Y hará de la vergüenza un motor para el orgullo

Hará del miserable una figura de culto

Y del rostro hipócrita un mártir para el sacrificio.





























América pandemonio



Occidente, jadeaba, ansiaba su sol muerto, su perdido nervio de vida, la fiesta soterrada. Necesitaba ángeles y superhombres. Nacía, con fuerza irreparable, la secta de los buscadores del Paraíso. Abel Posse, Los perros del paraíso.





Tras la ruina del mito, el ocaso del héroe

Navegantes arribaron sin comprensión de su destino

Colón, el hombre del mar, el hombre de la visión

Creyó llegar a tierra prometida

Por sus reyes y por sus dioses

Los perros del paraíso ladraron hincados

Ante el paso implacable de los jinetes

De hierro eran vestidos y de oro ansiaban el mundo

Gloria de los náufragos, tesoro entre tormentas.

El susurro de los nativos prometía maldiciones

Un rito mágico allende la envestidura

Un pacto secreto sucedía en aquellas selvas

Espacio del guerrero y universo del brujo

Solo cabía allí la oscuridad de un lenguaje arcano

Incomprensible para el bizarro extranjero

Solo traducible en la sangre y su mixtura

La marca del ángel en sus rostros

La mirada abismal en sus cuencas

Se levantaba el oleaje para señalar al peregrino

Quien caminaba, sobre suelo fugitivo, con voluntad fundante

Pero no hay en el corazón de la piedra ni en la boca del arrecife

Nada que pueda ser fundado

Sin antes sucumbir a la naturaleza

Porque aquella materia opaca, aquel dorado encanto

No reconoce otra historia que lo abierto.

El verde caos de su dimensión

Alberga al viajante errático con su palabra y su cruz

Le permite modular el idioma de los enterrados

Porque hay en el carnaval una erupción

De ocasos y de amaneceres, ante el rumor de la aurora.

Caída la noche en las costas, se propaga el mito

cual espiral que gira sobre sí mismo

Repitiendo las sombras y las luces

Frente a la inclemencia del firmamento.

Se abre un vórtice a todo ritmo y sin piedad

Una pugna de demonios interiores

Espectros españoles y nativos

Que arremeten contra el hierro de la herencia

Ardiente y vacilante, y conjuran

La pérdida edénica, adánica

Fruto del espejismo de la conciencia

de imperios y de perdiciones.

Convertidos los ángeles y redimidos los santos

Entonces de la mancha nace América

Entonces de la mancha se abre al absoluto

Conjuga en su vientre el pandemonio

Derroche de sangre, de savia y revoluciones

Un orden como espejo enterrado en la tierra

Piedra en el páramo, lamento de madre

Barroco su vacío, perturbadora su verdad

Revelada al mundo, futuro siempre latente

Llaga abierta del crepúsculo

Recreándose en su ciclo fatídico

Sabiéndose vivo en la profundidad del linaje

Sabiéndose orgánico en lo doliente

Lo grito, lo sombra, lo indómito

Pululando, tanteando un tiempo fragmentario

Consagrado al enigma, coronado al espíritu

Absurdo, divino, demonizado en su ser

Crepitante en su devenir, en su signo errante

América material, final, total

Incógnita en su secreta penitencia

Sublime en su abierta resistencia.









































Casa del dolor

(en la isla del Dr Moreau)



Dentro del laboratorio de la isla

Los monstruos no son las criaturas engendradas

Entra un poco más profundo y verás

Probetas, químicos y metales pesados

Los creadores salen de su escondite

Engendran seres infelices

Condenados a la ignominia

El hombre darwiniano erige

Su dogma positivo

Capaz de crear de la nada

E interpelar a su Dios, su razón

Sigue con el método perverso

De mentalizar a las criaturas

Volver humano lo no humano

Lo que solo cuenta con instinto

Y voluntad arcana

Es el mito prometeico sin esencia

Es el pacto del hombre positivo

Que pretende ser superior

Aun a costa de lo creado

A expensas de su dolor e incomprensión

La ley del Homo Deus se cumple

Su ficción satiriza el sentido

Corroe los cuerpos, codifica las mentes

Solo un par de dígitos hará posible

El paso del corazón al espíritu

Y del espíritu a la máquina

Chirriar estridente su fracaso

Cuando las bestias permanecen orgánicas

Fieles a su violencia

Fieles a sí mismas

Así el proyecto antrópico se desmorona

Deviene en historia grotesca

que propicia, cínica, el desconcierto

La acumulación de los odios y las rabias

La rebelión de los energúmenos

El íntimo engranaje del ser

El atávico mecanismo

Sin alma ni arraigo.





































El sueño de Jaime Galté



Padre, ¿estás ahí?

¿Puedes escucharme?

¿Hay un más allá? ¿Hubo siquiera un más acá?

¿Dónde te encuentras?

Solo sé que pesa tu sombrío legado

Y tus títulos recaudados

Se han perdido en algún rincón secreto

Aquella vez tu voz retumbó

El límite entre lo legible y lo inefable

Alzaste fuerte el tono

Para conmover a los deudos

Pediste que fuera al puerto antiguo

Al puerto invadido por chivos y fragatas

Para encarnar las visiones y las premoniciones

Pronto se volvieron leyendas

Que otros temieron en sueños

En aquella ciudad ominosa sin fundación

Se revelaría el tesoro de la familia

Un tesoro cubierto de bruma y oleaje

Pétreo hasta el abismo

Y la visualización se hizo magia

Cuando el vigor de la ley

Chocó con el dogma de la santidad

Ahí la cruz me fue arrebatada

Ahí la logia hizo contacto

Y abrí al fin la puerta hermética

Detrás de los planos escondidos

¿Sigues ahí, padre? ¿Puedes escucharme?

El fantasma de un médico

Se manifestó con un recetario

Para el político enfermo

Chopin alabó el virtuosismo

De las notas espectrales

Creo en la reencarnación porque creo

En tu voz y en tu pathos

sin mundo y sin tiempo

Un Cristo interior ha empujado

La roca al ponerse el Sol

Esa corona sangrienta lleva tu nombre

Su lápida inscrita

Y las visiones siguen alumbrando

el féretro del prójimo

porque hay una hora y un momento

exacto para cada quien

hay un punto crucial para cada alma

y una zozobra para la aquiescencia

tú, padre, lo sabes

sabes aquello que está todavía

vetado al mortal, negado al penitente

déjame saberlo, Gran Corregidor

porque en mi sueño veo un país al fin del mundo

un país por venir, una tierra

una tierra de desapariciones y ausencias poderosas

una emanación onírica con el nombre de Chile

cuya forma adquirió la fiebre

del espíritu atrapado entre dimensiones

¡Haz que encarne ya! ¡Haz que caiga!

Y la Obra se habrá hecho

Las luces volverán a encenderse

Y el gran silencio será consumado

En el horizonte…























































Gulag para el poeta cancelado



Gulag para el poeta cancelado

En nuestra impoluta zona

No habrá lugar para voces contaminadas

Por la dominación burguesa

Gulag para el canalla disidente

Rajen su garganta atorada en incorrecciones

En imprecaciones a la doctrina material

En exabruptos delirantes

Sueños febriles sin asidero en la realidad inmediata

Carente de conciencia, pero la de clase

Repleta, en cambio, de toda clase de metáforas indescifrables

Insolentes para con el camarada

Egoístas hasta la médula, reverberantes en el cálculo contradictorio

Rebosantes de hielo morado y de superchería

Opio de nigromante, incantación obscena del espíritu,

ficción devoradora del hombre

No del viejo, del nuevo, latente, por venir

Que no tenga lugar jamás

Ese hijo de la grandísima

Que sea desterrado de todos los futuros y todas las épocas

En el útero abortado de la historia

Que se vuelva desecho orgánico

Que sus palabras palidezcan al albor del fuego épico

Al calor de la barricada vital

Que se vuelva tan irrelevante que las calles mismas

tachen su nombre en las paredes

Que se vuelva un fantasma de sí mismo para sí mismo

Que se consuma en la dialéctica sin fin de los traidores

Que su nombre nunca jamás pueda ser reproducido en ningún medio disponible

Sin asco ni vergüenza

Que calle para siempre

Que fallezca su descendencia

Que colapse su estatura y que se derriben sus estatuas

Que sus miembros nunca puedan reescribirlo

Gulag para el poeta disidente

No hay tiempo para extravagancias

Ni para el pensamiento individual

Solo cabe la acción o el marasmo cómplice

La meditación absorta de un interior imposible

No importa la corruptela en nuestras filas

Todo se supedita al Bien Mayor, al horizonte definido de las batallas populares

La idea siempre fue despertar al colectivo desde el estómago hambriento

La idea siempre fue reducir la discusión filosófica a la materia, a la materia

Lo único existente, incluido el universo y sus hipérboles

Incluidas las (des)apariciones del significado

La etérea música de los delirantes

La agencia mística de los poderosos y sus acólitos, sedientos de quimeras

Ya no servirán los entuertos ni los movimientos del alma

Al momento de alzar los puños

Ya no servirán las elucubraciones de la magia hermética ni elitista

Al momento de pulir las piedras

Y dirigirlas contra los enemigos

Quien no esté convencido, quien no profese nuestro credo, el credo del mañana

Nuestro activo más preciado, está muerto

Desde ahora en adelante, su rostro figurará deformado en todos los espejos

Resquebrajado, hecho añicos

No podrá reconocerse en él otra cosa que una masa indiferenciada

Una pesadilla del otro, una pura sustancia

Solo posible en la máxima nulidad

Despojado será de su carne y de su sexo

Hasta de su silencio

de todo lo que lo hace reconocible ante sus cercanos

Tachada su fisonomía, denegado su código genético

No volverá a abrir ninguna otra puerta

No dejará abierta ninguna otra ventana

En los sótanos infinitos, para que socave

El rastro del misterio

Porque allí solo habrá la eterna bravata

Del asambleísmo sofista

Allá el poder se volverá praxis

Esconderá a sus ratas y a sus comadrejas

Para hacerse real y servir al nombre

De las causas profundas

Que sea necesaria la calumnia

Manchar su obra y su figura hará falta

Con tal de ahogar cualquier posibilidad de reivindicación

Que regrese Fedra, que vuelva la marchita instrumentalizada

Reescribiremos el guión de la historia

Aunque para ello claudiquemos en el presente

Y le abramos paso al adversario absoluto

Porque la verdad nunca fue alcanzable

Y si es necesario renunciar a la búsqueda del mito

sacrificaremos el altar sagrado

Porque nada hay, ni Moloch ni Caín

Apenas símbolos de la excreción metafísica

Que estará a punto de ceder

Frente al avance categórico de la violencia

Afilen el resentimiento

Agudicen el conflicto

Que arda la llama del rencor milenario

De la deuda generacional impagable

Del averno de las contradicciones humanas

Será necesario, de nuevo, el caos en el orden

El Estado de anomia, el impulso rabioso de los desposeídos

Para librar la batalla teleológica contra el sentido, contra la trascendencia suprema

Contra el oscurecedor

Contra el chacal de la imaginación

Fuerza centrífuga sin destino

Ejecución a las palabras infames

Gulag al poeta de lo ambiguo

Gulag al animal de lo ininteligible

Su cabeza rodará sin fondo en los callejones sangrientos

de la justicia, la libertad y la fraternidad

Y la violencia, la Madre Violencia

Heredera del Padre Razón, Padre incestuoso

será, otra vez, la abortera de toda historia conocida y por conocer.

























Carne de cañón



No hay ninguna posibilidad que hayas estado en trance

Has sido engañado

Has sido duplicado.



Te han reasignado

Te han reemplazado.



Tomaste una decisión

ahora vive con ella.



Y cuando más te acercas al abismo

más te conviertes

en la bestia que te conquistó

y cuanto más niegas el control

más te sometes al poder

viajaron dentro de tu mente

rociaron sangre sobre tu forma

y te dejaron enterrado

en uno de los tantos planos

de la inconsciencia

Ahora te toca volver

te toca tomar tus pedazos

y huir del matadero.











Similitud fecal



Hay un hedor que lo envuelve todo

Incluso el espacio más recóndito

Una materia informe que desafía cualquier patrón

Un golem sin voluntad propia

Una criatura orgánica

Carente de ánimo y rebosante de peste

Que, sin embargo, recorre todos los sistemas civilizatorios

Y esconde los más íntimos secretos de la tierra

En nuestra digestión, encuentra su ley milenaria

Su rito iniciático, su ruedo mercenario

Solo aparece cuando pugna por su escapatoria

Lo intentamos ocultar con artificios y discursos rimbombantes

Pero revela nuestra desnudez radical

Con desesperación, sentimos la urgencia

La frustración, la tensión de aquello

Que solo se expresa al ser expulsado

Suficientemente fuerte y repulsivo

Como para no mirarlo de frente

En la boca del excusado, porque esa cosa viscosa

Reclama su trono, capaz de transgredir los límites

Aberración evolutiva

milagro de la biología

o excreción de lo divino

síntesis de lo humano y lo bestial

esa cosa obliga al asco, pero no deja de presionarnos

conoce nuestras entrañas mejor que nosotros mismos

nos conoce mejor que cualquier entramado filosófico

es el espejo sucio en el que tememos reconocernos

nuestra más vergonzosa y dolorosa herencia

hay mucho de nosotros en la cosa

algo palpitante, horrendo y vital

tiramos de la cadena y de la llave cuando ya no queda de otra

observamos su descenso a los infiernos, su catábasis

como en un simulacro de nuestro destino

porque, muy en el fondo, sabemos lo que nos espera:

la asfixia, el torrente, la mugre y luego la oscuridad

una oscuridad escandalosa, y la materia se revuelve

y vuelve a caer, y con suerte llegará al océano

donde se mezclará con sus hermanas

nacidas de la misma víscera y de los mismos fluidos

para formar una gran obra, una gran mancha negra

producto de una infinita red de evacuaciones

corremos a evacuarla cuando conspira por dentro

en el momento menos oportuno

porque, como Dios, no da tregua

obliga al movimiento absurdo y vergonzoso de la vida

y ya germinada desde nuestro recto

como un tubérculo maldito

la despreciamos y la desterramos de la memoria

pero vuelve insistente, cual pesadilla eterna

y volverá hasta el fin de los días

cuando ya no queden ganas ni almas

en el terruño prohibido

porque su flujo resignifica el ciclo

porque el ciclo acarrea vicios y humillaciones

y la cosa, vástago y testigo del organismo humano

no cesará de ser creada a costa de nuestra naturaleza

y en eso consistirá el futuro, alcantarilla del tiempo

nos sobrevivirá la mierda, tubería del espíritu

nos sobrevivirá el excremento infinito de la historia

y lo absoluto habrá encontrado su lugar

allí donde todo es expulsado

en el soberano reino del desecho.



















































Catábasis/reacción en cadena



¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

El fin del milenio cobró su vida

Mientras los idiotas

Bailaban al ritmo de la insania

Su ojo vio lo que no se debía ver

Preso del extravío

Bajó hacia la zona secreta

A medida que sus pasos

Se perdían entre voces cómplices

Fueron enfermos de cobardía

Quienes callaron ante el ocaso del tiempo

Y la desaparición del símbolo

Se produjo una reacción en cadena

En el momento en que trituraron sus recuerdos

El globo completo sucumbió a las develaciones

El país precipitó su propia eyección futura

Porque la anábasis nunca ocurrió

Porque no hubo purificación

Tras el gran enfrentamiento

Porque la mordaza coartó las últimas palabras

Y otras cabezas siguieron rodando

Alrededor de sus cruces y olvidos

No hubo salvación, porque

en esa bajada no hubo búsqueda

solo una fatal coincidencia

solo el testigo involuntario

de una realidad abyecta

hasta el punto de la náusea

nunca hubo anábasis, únicamente

la sombra y su impudicia

únicamente la sangre y su imperio

la vergüenza legendaria en lo develado

en lo terriblemente desnudo

su ojo vio allí donde no se debía ver

y esa fue su roca de Sisifo

y esa fue su ave rapaz

devorándole las entrañas

sobre el cadalso de las conciencias

allí donde abrió lo que no debía abrir

se fraguaba un misterio

un misterio con rostro de sátiro

el giro en la tómbola

le llevó al círculo prohibido

y la anagnórisis cobró su vista

su visión prematura

no hubo verdad sin sacrificio

porque otros seguirán tramando

el tráfico, la ruptura, el reseteo

porque la conspiración es el motor oculto de la historia

¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

Los hipócritas, los megalómanos del futuro

Seguirán parados en la misma línea

Al límite perverso de la realidad

Pero pronto estarán listos

Para hacer el jaque y jugar

Con sus vidas miserables

Porque la noche regresará

Con su llamarada suicida

Porque el dedo mayor

Volverá a encender la fiesta

Al extremo del milenio

Y sus mentes y cuerpos harán combustión

Antes que se enciendan las luces

y la verdad detrás del símbolo

vuelva con su potencia arrolladora

entonces será el momento de decir

¡Hasta nunca!











































Egregor



Piensas como quiere que pienses

A través del vacío de lo que celosamente amas

Y de lo que obtusamente conoces.

Aloja en la noche de las mentes

Evitando que una luz conspire en su intersticio.

Entonces sueñas con el sueño de la razón

Pero no hay monstruo allí que configure tu imaginación

Porque no hay un afuera de su pensamiento.

A medida que la calle se hace huella, y sus pasos delinean tu sombra

Se va abriendo una abertura, una abertura insondable

Por la cual conjura las maldiciones de lo desconocido.

Piensas como quiere que pienses

Así lee en tus ojos el nicho, la hondonada

En donde resbalan los espejismos de su propia visión

No puedes separarlo sin separarte a ti misma

Pero en cambio me invocas, creyendo así abstraerte

Y sublimar la totalidad del mundo que te rodea

Cuando no soy sino un remedo de tu propio deseo

Que es el deseo de lo que él mismo engendra

Indescifrable, ignoto hasta decir basta

Hasta decir la palabra y el silencio que nos regresará nuevamente

A la grieta del espejo de la cual venimos

Y de la cual germinó este prisma apasionante

Que no es otra cosa que la verdad quebrada

Ante sus ojos sin dirección.

Piensas como quiere que pienses

A través del vacío de lo que celosamente amas

Y de lo que obtusamente conoces.

Aloja en la noche de las mentes

Evitando que una luz conspire en su intersticio.

Entonces sueñas con el sueño de la razón

Pero no hay monstruo allí que configure tu imaginación

Porque no hay un afuera de este pensamiento

Y no hay ya totalidad que sueñe

Con el ocaso de su propia nada.















































Conjuro impúdico



Meditas por la eternidad

Anhelas las llaves del tiempo

Y acabas envuelto en la perpetua encantación

Una incongruente sinfonía

se estrella contra el filo de tus pensamientos

ya no eres de carne, duermes sobre tu sangre

y las ondas magnéticas atraviesan

la materia cruda, el pellejo astral

te pseudo liberas del dolor

sigues de nuevo al hierofante de turno

al travestido líder del nuevo orden

crees liberarte de la farsa y del recuerdo

regresas al lugar para la visión inminente

estás donde ni el espacio ni el tiempo

tienen jurisdicción

donde ningún pecado

tiene presunción de inocencia

allí mismo se socava el fervor, se consagra la llama

se canoniza el flagelo

quedas, de pronto, descarnado

perdido en el vórtice de la locura, pero no la tuya

una locura primordial, allende el horizonte

continúas vivificado por el veneno

porque la serpiente ha hecho su trabajo

y ha despertado al simbionte en el laberinto

pero atormentado por la contradicción

cuajado por la esfinge, minado en la cólera

sin miembros ni fluidos perversos

incapaz del polvo y de la palabra

inoculas la respiración en la bestia del significado

porque quiere su porción de muerte

porque no exhala sin dolor

y no regurgita sin antes haberte consumido por dentro

con la fanfarria coral de las alcahuetas

sin ser consciente del viaje azul que emprendes

tu camino apócrifo te trasciende y tu destino te clausura

Abrasador a través de planos interminables

Corrientes exaltadas de pseudo conciencia

Plantan sus raíces en el fango de las masas

manierizan sentidos y visiones

fluctúan al arlequín de la época

Y la lógica ya no dicta ritmo

Y el timo adquiere contextura mecánica

Tales campanas vuelven a su forma membranosa

Acarician tu suntuosa sangre negra

Te envuelven en el arcano prohibido

Inscrito en el código de tu impudicia

Visualizan lo que escuadran

emanan lo que arrebatan al leproso

presagian de la desesperación

duermen en la tentación de las penas

a través de sus mentales sótanos

se oxigena el caos, se desuella el secreto

Gragko abrasa y conjura

La alquimia de sus terrores

Y entonces, solo entonces

Vuelves a meditar por la eternidad

Anhelas las llaves del tiempo sin medida

Y acabas envuelto en la perpetua encantación…



























































Saga gnóstica



Así hablaron Roew Nua Leamas y Oirasor Dormin, sentados uno frente al otro

Bajo el cauce del origen, más acá de la Plaza Macrocósmica.





La Rueda del Samsara



I



En la rueda, el hombre está a la altura del Sol

pero aún no conquista su humanidad

Debe pasar de mineral a vegetal

Y de animal a humanoide

Debe girar o retroceder, según sea su evolución o involución

Su evolución será la huella de su esencia

Y aprenderá la ciencia que rige cada elemento

Solo la revolución de la consciencia

Le permitirá el despertar del ciclo

El escape de la rueda, sin cesar.



II



Para salir de la rueda

Tendrá que humanizarse, recobrar el alma

En tanto, las leyes siguen en movimiento

Para los dormidos

Quienes no están dispuestos a morir

Y matar su sueño

No podrán volver a vivir

Ni brotar luz propia en las tinieblas de la materia

Continuamente oscurecidos, seguirán girando, sin fin.



El rayo de la muerte



I



Hay una energía que cae cual rayo

Sobre la vida: es la muerte

Una explosión que reduce a cenizas lo vivo

Una energía que al cuerpo embiste

Y a la mente apaga

Al caer el rayo, más negro que la noche

El cuerpo se desconecta de su envase

Y el alma se libra de la materia

Lo que va al sepulcro es el cuerpo físico

El cuerpo vital y la personalidad

Pero la personalidad, cual fantasma

Permanecerá, negándose a su desaparición

Penando en lo inconsciente

Lo que continúa después de la muerte

Es la consciencia que se libera

El ego que la embotella

Y el recuerdo que perdura

En la acumulación del aprendizaje.



II



La muerte encierra su propio misterio

Los ángeles de la muerte

Parcas, moiras y nornas

Son los encargados de cortar el cordón de plata

Que une el cuerpo físico

Con lo sutil y lo astral

Los ángeles de la vida

conectan el alma extraviada

Con un nuevo cuerpo en subsistencia

Al fin, el último aliento del difunto

Se unirá con la exhalación del primer nacido.



III



El libro del destino puede leerse, nuevamente

Tras cada muerte, tras cada decisión

Cada nueva página inaugura

Un nuevo plano, una nueva existencia

Tras la descarga del rayo de la muerte

La consciencia y el juicio interno se liberan

Y el ego cae desmayado

Tan pronto como se recobre del desmayo

Tendrá el pensamiento del mundo

En el salón de los recuerdos

Observa la proyección de su vida

Analizando cada huella, cada paso

Su dharma interior le vigila y le juzga

Con pleno conocimiento de lo que fue

La esencia se somete a tres juicios:

El número de la vida

El peso del corazón

Y la medida de la energía

Cuando se le quite el velo de misterio a la muerte

La esencia estará lista y dispuesta

Para enfrentar el juicio de los juicios

Y el veredicto será inapelable

El veredicto determinará su destino

Volverá al mundo de la consciencia despierta

Retornará a la sensualidad del cuerpo

O descenderá de lleno al infierno de lo material

La muerte, cual rayo, habrá cumplido su fin último sobre la tierra

Caerá otra vez

Hasta que el nombre de los seres

Haya dejado de pronunciarse

Y su silencio allane el camino a la luz.



Y la luz se hizo y los maestros desaparecieron

La Plaza fue vaciada

Y, en medio de la demolición,

El cauce retomó su curso.

























Filisteos de la materia



























































Wetiko



























































Umbral en la Cueva del Chivato



























































La Narco Alquimia



























































Cabalgar el tigre

Ojo acá, entusiastas de la IA. Borges se les adelantó: "La promesa tecnológica es seductora: ampliar la memoria, acelerar el aprendizaje, restaurar funciones cognitivas perdidas y conectar el cerebro directamente con sistemas digitales. Sin embargo, detrás de cada avance emerge una pregunta antigua: ¿seguiremos siendo nosotros mismos cuando la mente pueda ser modificada?

Borges recorrió ese territorio décadas antes de que la ciencia comenzara a construirlo.

En “Funes el memorioso”, nos presenta a un hombre incapaz de olvidar. A primera vista, podría parecer un prodigio. Irineo Funes recuerda absolutamente todo: cada hoja de cada árbol, cada nube observada, cada instante vivido.

Pero el don se convierte en condena. La memoria perfecta no lo libera; lo paraliza. Incapaz de olvidar, también pierde la capacidad de generalizar y abstraer. Borges descubre así una paradoja fundamental: olvidar no es una falla de la inteligencia, sino una de sus condiciones esenciales."

sábado, 13 de junio de 2026

Crowley: "La grandeza del poeta consiste en gran medida en su capacidad para ver a través de los ojos de otro hombre".