sábado, 16 de mayo de 2026

Conversación con un amigo ex periodista del diario El Mercurio (ejercicio narrativo)

Un dos de octubre, me junté con un amigo periodista que trabajó en El Mercurio de Valparaíso. Prefirió que el punto de reunión fuera en Plaza Aníbal Pinto, a las once de la mañana. A esa hora nos encontramos y caminamos en dirección a calle Esmeralda, rumbo a una cafetería cercana al edificio antiguo del diario El Mercurio. En el momento en que nos decidimos a andar, muchas personas caminaban hacia los cerros y gran parte de los locales permanecían cerrados. Efectivamente, ese día hubo simulacro de tsunami. Ninguno de los dos se había enterado hasta ese momento. De todas formas, fuimos al lugar al que nos habíamos propuesto ir. Seguimos andando hasta dar con la cafetería, pero se encontraba cerrada, por la alerta que ninguno había previsto. Igualmente, seguimos con nuestra caminata, esta vez, en dirección a una cafetería cerca de la plaza de la Intendencia.

Mientras apuramos el paso, el amigo contaba algunas cosas respecto a su paso por El Mercurio y su teoría respecto de qué pudo haber sucedido con el edificio. Decía que trabajó allí en una época en la que el diario todavía era muy cotizado a nivel laboral por el gremio de periodistas. De todos modos, sugirió que los grupos de trabajo y la organización interna ya habían empezado a experimentar cambios drásticos, principalmente desde el auge de internet. Había que adaptarse a los nuevos tiempos y la antigua directiva no iba precisamente en esa línea. Asimismo, la histórica casona de Esmeralda tenía que replantear su organización o corría el riesgo de volverse obsoleta. Y eso terminó pasando. El estallido social y la consecuente quema del edificio habrían sido solo la expresión última de una crisis bastante más antigua. Eso explicaría por qué se mantiene en total desahucio un edificio tan importante.

Llegamos a la cafetería en la Intendencia. Había muy poca gente. Allí el amigo siguió ahondando en sus años como periodista de El Mercurio de Valparaíso, aparte de darme algunas recomendaciones de forma y contenido sobre el proyecto, tales como enfocarme en algunas personas que hayan trabajado en el diario y que puedan y estén dispuestas a hablar sobre el incendio de esa noche y sus consecuencias. Dijo que no perdiera el tiempo buscando hablar con alguien de la directiva del diario, porque me encontraría con una gran muralla. Y así fue. Un hermetismo mediático que se mantiene hasta el día de hoy, contribuyendo a la incertidumbre del asunto.

Terminamos nuestro café y luego lo acompañé a tomar el colectivo hacia Bellavista. El ambiente en la ciudad seguía disperso, aunque se apreciaban menos personas evacuando hacia los cerros. Algunos carabineros permanecían resguardando el tráfico. Volví a pasar por fuera del diario y la cuadra se mantenía con escasa circulación.
En su ensayo Secreto y narración, Ricardo Piglia señala, citando a Henry James, que “el relato es la casa de la ficción”. El narrador pasa por fuera de la casa y ve una escena. Luego, trata de investigar qué pasó, incluso trata de entrar en la casa, aunque no siempre lo consigue. Habría allí un secreto, un secreto que se resiste a ser descubierto, un sentido sustraído por alguien, algo muy distinto a un misterio que no tiene explicación o a un enigma que no se puede descifrar. Si se quiere, habría allí también una sombra policial. Piglia se refiere a la obra Los adioses de Onetti para indagar en ese secreto narrativo o, mejor dicho, en ese secreto que es la posibilidad latente de la narración. El secreto sería ese lugar vacío en donde convergen diversas tramas, atadas por un nudo nunca del todo desatado. Quien narra, ya no quien escribe, quien narra estaría rodeando de manera insistente eso que se quiere decir, pero no acaba de decirlo completamente. Si lo hiciera, el lector se retiraría en el acto, sin nada que lo aliente a seguir. Se produce un vacío, se producen vacíos necesarios que reclaman su materia creativa, su porción de subjetividad o de totalidad, su cosa viva, vibrante. Quien narra necesita ese rodeo, quien lee se regodea en él, porque, como dijera el propio narrador de Los adioses: “los efectos son infinitamente más importantes que las causas”. En los efectos nos jugamos la vida, en los efectos nos regodeamos y somos cómplices del secreto, cómplices de una pulsión narrativa, de una obsesión inconfesable.
Emmanuel Carrère ha dicho que le parece más honesto "contar una historia de la que forma parte o con cuyos personajes ha tenido interacciones, que contarla como si fuera dios o pudiera ver las cosas desde el planeta Marte". Reafirma Carrère que: "la literatura, entonces, no es el lugar para jugar a ser Dios (...) El escritor está en el barro, interactúa con los personajes, modifica la realidad al investigarla y es modificado por ella". Contra todo lo que se ha venido creyendo, defiendo el uso del yo como narrador posible. Quienes me han leído hasta el momento, quienes, en su momento, leyeron y releyeron mis crónicas lo sabrán. 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Catábasis/reacción en cadena (poema)

Del imaginario gragkiano. Filisteos de la materia.



¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

El fin del milenio cobró su vida

Mientras los idiotas

Bailaban al ritmo de la insania

Su ojo vio lo que no se debía ver

Preso del extravío

Bajó hacia la zona secreta

A medida que sus pasos

Se perdían entre voces cómplices

Fueron enfermos de cobardía

Quienes callaron ante el ocaso del tiempo

Y la desaparición del símbolo

Se produjo una reacción en cadena

En el momento en que trituraron sus recuerdos

El globo completo sucumbió a las develaciones

El país precipitó su propia eyección futura

Porque la anábasis nunca ocurrió

Porque no hubo purificación

Tras el gran enfrentamiento

Porque la mordaza coartó las últimas palabras

Y otras cabezas siguieron rodando

Alrededor de sus cruces y olvidos

No hubo salvación, porque

en esa bajada no hubo búsqueda

solo una fatal coincidencia

solo el testigo involuntario

de una realidad abyecta

hasta el punto de la náusea

nunca hubo anábasis, únicamente

la sombra y su impudicia

únicamente la sangre y su imperio

la vergüenza legendaria en lo develado

en lo terriblemente desnudo

su ojo vio allí donde no se debía ver

y esa fue su roca de Sisifo

y esa fue su ave rapaz

devorándole las entrañas

sobre el cadalso de las conciencias

allí donde abrió lo que no debía abrir

se fraguaba un misterio

un misterio con rostro de sátiro

el giro en la tómbola

le llevó al círculo prohibido

y la anagnórisis cobró su vista

su visión prematura

no hubo verdad sin sacrificio

porque otros seguirán tramando

el tráfico, la ruptura, el reseteo

porque la conspiración es el motor oculto de la historia

¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

Los hipócritas, los megalómanos del futuro

Seguirán parados en la misma línea

Al límite perverso de la realidad

Pero pronto estarán listos

Para hacer el jaque y jugar

Con sus vidas miserables

Porque la noche regresará

Con su llamarada suicida

Porque el dedo mayor

Volverá a encender la fiesta

Al extremo del milenio

Y sus mentes y cuerpos harán combustión

Antes que se enciendan las luces

y la verdad detrás del símbolo

vuelva con su potencia arrolladora

entonces será el momento de decir

¡Hasta nunca!

viernes, 8 de mayo de 2026

Volvió a circular una noticia sobre el hallazgo de la supuesta "única novela de Borges", en una biblioteca de Ginebra, cuestión que de por sí constituye una especie de oxímoron o de invención apócrifa, muy borgeana, por lo demás. Se trataría de la obra "Los engaños de Almotásim", manuscrito que habría permanecido durante años oculto en medio de un tomo de una saga islandesa llamada La Saga de los Embusteros de un tal Gisli Surssonar. Qué irónico. Muchos se preguntaron cómo Borges consiguió ocultarle ese manuscrito a María Kodama por tantos años; otros afirmaron que perfectamente pudo haber escrito esa novela en la década del 50, pese a haber aborrecido su forma, porque un ferviente lector y admirador de Conrad, Stevenson y Kipling no podía quedarse sin escribir una obra de largo aliento. Lo cierto es que, detrás de este embrollo, está la existencia del cuento "El acercamiento a Almotásim", el cual fue publicado en 1936 en el libro Historia de la eternidad y luego en el clásico Ficciones. Allí, en ese cuento, el narrador describe precisamente un libro que no existe y sigue en la búsqueda de una figura divina. La referencia imposible de sus tantísimas lecturas vuelve a mostrarnos por qué Borges sigue siendo el maestro de los laberintos, y nosotros mismos, solo otros nombres en su enciclopedia inacabada.

jueves, 7 de mayo de 2026

Se lanzó el nuevo single de la banda Mar de Grises: Surrender to fall. Recuerdo haberlos visto en vivo el 2007 en la Universidad Santa María, en el contexto de la semana mechona. Fuimos con un amigo de la Media. El compadre insistía en que esa vez no tocó Mar de Grises, sino que Poema Arcanus, pero yo estoy seguro que tocaron los Mar de Grises aquella vez. ¿Cómo convencerlo? No hay evidencia concreta. He rebuscado en internet algún flyer o afiche antiguo. Nada. Solo queda la memoria difusa de algunos pasajes musicales, un torrente sonoro que habita en el recuerdo enterrado.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Satán Trujamán (poema)

Poema del imaginario gragkiano. Escrito en 2006 aproximadamente. De la colección "El show de la Kronikodelia":



Madre, estamos sudando

Y yacemos en la cuna del sudor

Y el pez gordo cae en Oriente por el sudor

Y fuimos todos hechos para sudar.



Cuando la concupiscencia encarna al mundo

Él nos mira agitados

Y nos mira divididos.



WWW, tres signos

Tres letras

Tres números

Tres…



WWW, tres exudaciones

Tres símbolos de vida

Tres símbolos de muerte

Tres

Tres

Prepárate a elegir.
De regreso a la escritura y al dibujo a mano y en papel, recupero el pulso orgánico de aquellos años adolescentes, la íntima relación de la mano nerviosa con la hoja de cuaderno iluminada escasamente y mediada por el encierro. Lo que se escribía y lo que se imaginaba ahí tenía un arranque más desbordado. He procurado siempre seguir creando a mano para luego editarlo en procesador de textos, recuperar la energía de aquel tiempo para incorporarle la mayor experiencia y conocimiento del presente. De esa manera, lo allí expuesto se siente más vivo, irreductible, sin perder el estilo.

lunes, 4 de mayo de 2026

Megadeth en Chile en su gira de despedida This Was Our Life. Escucho In My Darkest hour en la soledad de la pieza, de nuevo, como en aquellos tiempos adolescentes. Ya de grande, la letra adquiere otra dimensión: mi hora más oscura aún no acaba.
Leo sobre la necesidad de la búsqueda esotérica y asocio esa necesidad a mis propias inquietudes. ¿Por qué, por ejemplo, indagar en el esclarecimiento de la verdad detrás del incendio de El Mercurio de Valparaíso? ¿Qué hay allí que resuena en mi interior y me empuja a seguir buscando causas, testigos, responsabilidades? ¿Algo que yo mismo he perdido y que insisto en recuperar? ¿Un fuego aún consumiéndose por dentro? ¿Una cosa irrecuperable de aquella época? En la pregunta por el porqué radica la conciencia sobre mis próximos pasos. ¿Qué intención reverbera en el fondo? ¿Por qué insistir en lo oculto?