"La suprema excelencia consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar". Esta es precisamente la estrategia del gigante asiático, la técnica del dragón chino. Pura estrategia, psicología, cálculo y anticipación. Xi Jinping aplica los principios milenarios de El arte de la guerra de Sun Tzu. Vencer sin luchar.
Digresiones discordantes
viernes, 26 de junio de 2026
miércoles, 24 de junio de 2026
Una señora oriunda de San Félix, Norte Chico, en el programa Miedo a la chilena, dijo algo muy significativo respecto a la Noche de San Juan y la aparición de seres legendario-mitológicos, manifestaciones mágicas o fuerzas oscuras: que conforman costumbres locales muy antiguas que se están perdiendo, sobre todo, en sus relatos orales, en su creencia ligada a la historia de los pueblos, porque existen en la medida que se intenciona su existencia. Pasa, decía la señora, que con el tiempo hay gente que ha dejado de "encantarse" con estos relatos, y por eso para ellos ya no existen o dejan de tener un significado trascendente. He ahí que, con su sabiduría "del interior", sin tanta lectura enciclopédica, la señora intuyó, dejó entrever algo que ya fue pensado por autores en la línea tradicionalista de la Sofía perenne o por el propio Morris Berman en El reencantamiento del mundo: una crisis vital, el hecho de que la secularización de la vida moderna, en prácticamente todas sus dimensiones, ha sacrificado la visión de lo sagrado, lo mítico, lo mágico, tan caro al arraigo simbólico de nuestros lares, de nuestra propia memoria recóndita. Pese a esta debacle, aún persisten resabios de esos antiguos cultos que rezuman una mezcla poderosa de paganismo y misticismo cristiano, como cuando se quema una hoja con deseos frente a una hoguera o fogata, a las doce de la noche, y se encomiendan a San Juan Bautista, o como cuando se deja un recipiente con agua y sal para que, al día siguiente, el sol de la mañana renueve las energías y disipe las malas vibraciones. Justo a medianoche se temía que aparecería, por ejemplo, el Tué Tué, el pájaro con cabeza de brujo alado, o el Mandinga, el diablo del campo, porque era el escenario propicio para su manifestación en la oscuridad, pero el sentido del rito con fuego y agua consistía justamente en la seña de disolución y purificación necesaria para transmutarse, reinaugurar un nuevo ciclo. Se intenciona con propósito, visión y voluntad, en un marco distinto al cotidiano. Desautomatizar la mirada: solo allí radica la magia de estos rituales y la riqueza de sus leyendas.
martes, 23 de junio de 2026
Digresión de mi viejo sobre el Mundial
Editada y reescrita por este servidor
Imagina, por un momento, a Albert Camus, Bolaño, Borges, Lihn, etc. -agregue al escritor que más le gusta o disgusta, da lo mismo, ya que todos pertenecen al mismo club- vestidos todos con pantaloncitos cortos, zapatos negros, polerón Adidas, con cualquier número atrás en la espalda, sudando la gota gorda, jugando con una díscola pelotita, una de cuero, de las de antes, pesada, tosca, inatajable, por el riesgo de recibir un pelotazo en el hocico. Y se enfrentan contra los del otro equipo para invadir su área y meter el gol -agregue quiénes son los adversarios, ¿Filósofos neoplatónicos? ¿Tecnócratas positivistas? ¿Críticos implacables de la palabra?-, todos disfrutando un gran partido de fútbol y siendo famosos, conocidos, comentados, fotografiados y, por supuesto, ganando buena plata, divulgando sus grandes jugadas, pases, habilitaciones, siendo verdaderamente reconocidos por sus logros, en la cancha, y que todos los admiren, porque en la cancha se ven los gallos, en buen chileno, pero son solo ocurrencias, solo ocurrencias, porque la literatura es más bien un estadio sin suficientes hinchas, un deporte extremo en el que se compite sin un equipo fijo, un arco sin malla, una patada hacia cualquier dirección.
lunes, 22 de junio de 2026
Hacia un iceberg de la poesía
El lector estepario realizó un "iceberg de la literatura argentina". Los conocedores sabrán que los icebergs revelan los secretos profundos de diferentes personajes, franquicias o fenómenos de la vida pública. Así, mientras más profundo se escudriña, se descubren cuestiones cada vez más turbias, llegando incluso a desentenderse del iceberg en sí mismo, para ahondar derechamente en la zona abisal. Le comenté al lector estepario que, a propósito de su creación, estaba pensando en la posibilidad de un iceberg de la literatura chilena. Busqué si hay algo y nada. Solo hay de literatura en general. Nada específico a nuestras latitudes, habiendo tanto material disponible. Al decirle esto, el lector me animó a investigar y realizarlo por mi cuenta. Es más: pensó en un iceberg de la poesía chilena. Sería algo tan fascinante como espeluznante. La idea era tan buena que me llevó a imaginar, inclusive, un iceberg de la poesía santiaguina, y por qué no, uno de la porteña. Para cada poética, en definitiva, habría su respectivo iceberg. ¿Qué habrá en los territorios abisales? ¿Qué obras, qué personajes, qué anécdotas, qué historias enterradas permanecerán al fondo, esperando su minuto, el minuto de su develación o el silencio perpetuo?
domingo, 21 de junio de 2026
Al nochero del condominio le pagan por resguardar el acceso a la residencia durante toda la madrugada, generalmente sin compañía, instalado en una caseta con amplia vista, pero abierta a la intemperie. Mientras todos en la cuadra duermen, él resiste el sueño y vigila. Cuando ya no pasa nadie, a veces le acechan sombras. Para espantar el cansancio, merodea el interior del condominio a paso lento, con una linterna de luz muy debilitada, apenas un destello en medio de la oscuridad de los alrededores. Le envuelve la helada y para eso se cubre con el chaquetón de la empresa. Confía en la tranquilidad del entorno y en sus pasos seguros. Se toma el tiempo de rondar todo el perímetro, iluminando los espacios vacíos y las zonas oscuras. El nochero está cansado, pero procura hacer su trabajo contra todo pronóstico. Le sirve para quitarse de encima el peso del sueño y el de su conciencia impacientada. De vuelta de la ronda, oye rumores de un zorro en las inmediaciones. No lo encuentra y apenas escucha el crujido de un columpio abandonado en la plaza de juegos, escarchada por el frío. Se devuelve y recorre todo el perímetro hasta llegar de regreso a la caseta. Guarda las llaves, las sagradas llaves del acceso principal, prende el calefactor, prepara un café a la vena para aguardar la pronta mañana, continúa vigilando, se mantiene atento a los vehículos que salen a rumbo desconocido y anota en la bitácora "sin novedades", como si se tratara de un registro personal, más allá del protocolo. Al nochero del condominio le pagan por resguardar la residencia y mantenerse vigilante, a la intemperie. Procura mantener los ojos abiertos, pese a la irritación. Se dice a sí mismo, la seguridad es lo primero, el sueño puede esperar. No sabe si lo volverán a llamar mañana. Nada le asegura quedarse. Por lo pronto, le queda tiempo antes de que amanezca. Continúa observando, demasiado paciente, el guardián callado, un domingo a primera hora. Lo sé, porque también estuve ahí.
sábado, 20 de junio de 2026
Valpo encabeza la crisis de natalidad en Chile, y yo me pregunto: ¿quién todavía pretende traer almas inocentes a este valle de lágrimas?
Siempre he pensado que hay ciertos proyectos -ya sea en narrativa, poesía, teatro, música, cine o pintura, entre otros- que por su naturaleza y radicalidad, están condenados a permanecer en lo subterráneo, o como se dice comúnmente, en el "under". Hay algo en ellos que no comulga -o que choca- con los códigos mayoritarios y eso constituye su móvil, su propia constitución interna. Si hicieran concesiones o ediciones en su forma y fondo perderían precisamente su cualidad desviada. Son justamente esa clase de proyectos los que me han obsesionado desde la adolescencia, y se han vuelto una tónica, de un tiempo a esta parte. Hay quizá en ellos una proyección inconfesable del propio carácter. Fueron concebidos a la sombra y a la sombra pertenecen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)