Digresiones discordantes
miércoles, 27 de mayo de 2026
Magnifica Humanitas, Tolkien y Anthropic: una relación problemática
lunes, 25 de mayo de 2026
El sueño de Jaime Galté (poema)
Padre, ¿estás ahí?
¿Puedes escucharme?
¿Hay un más allá? ¿Hubo siquiera un más acá?
¿Dónde te encuentras?
Solo sé que pesa tu sombrío legado
Y tus títulos recaudados
Se han perdido en algún rincón secreto
Aquella vez tu voz retumbó
El límite entre lo legible y lo inefable
Alzaste fuerte el tono
Para conmover a los deudos
Pediste que fuera al puerto antiguo
Al puerto invadido por chivos y fragatas
Para encarnar las visiones y las premoniciones
Pronto se volvieron leyendas
Que otros temieron en sueños
En aquella ciudad ominosa sin fundación
Se revelaría el tesoro de la familia
Un tesoro cubierto de bruma y oleaje
Pétreo hasta el abismo
Y la visualización se hizo magia
Cuando el vigor de la ley
Chocó con el dogma de la santidad
Ahí la cruz me fue arrebatada
Ahí la logia hizo contacto
Y abrí al fin la puerta hermética
Detrás de los planos escondidos
¿Sigues ahí, padre? ¿Puedes escucharme?
El fantasma de un médico
Se manifestó con un recetario
Para el político enfermo
Chopin alabó el virtuosismo
De las notas espectrales
Creo en la reencarnación porque creo
En tu voz y en tu pathos
sin mundo y sin tiempo
Un Cristo interior ha empujado
La roca al ponerse el Sol
Esa corona sangrienta lleva tu nombre
Su lápida inscrita
Y las visiones siguen alumbrando
el féretro del prójimo
porque hay una hora y un momento
exacto para cada quien
hay un punto crucial para cada alma
y una zozobra para la aquiescencia
tú, padre, lo sabes
sabes aquello que está todavía
vetado al mortal, negado al penitente
déjame saberlo, Gran Corregidor
porque en mi sueño veo un país al fin del mundo
un país por venir, una tierra
una tierra de desapariciones y ausencias poderosas
una emanación onírica con el nombre de Chile
cuya forma adquirió la fiebre
del espíritu atrapado entre dimensiones
¡Haz que encarne ya! ¡Haz que caiga!
Y la Obra se habrá hecho
Las luces volverán a encenderse
Y el gran silencio será consumado
En el horizonte…
viernes, 22 de mayo de 2026
jueves, 21 de mayo de 2026
El Sol infectado (poema)
¿Dónde quedaron las últimas palabras que nos dijimos?
¿En qué rincones? ¿Bajo qué llaves?
¿Qué fue del secreto inconfesable de aquella noche?
Cayó en nuestros corazones
La luz con toda su locura estrepitosa
Y las sábanas continuaron rugiendo
Todo este tiempo, clamando por necesidad
Una melancólica desesperación.
¿Dónde quedó el brillo de nuestros ojos?
¿En qué mirada perdida?
La década acabó y nos arrastró consigo, implacable
Nuestro sexo resplandeció agónico
Sofocó las palabras que pudimos habernos dicho
Palabras necias que no alcanzaron
A articular ninguna metáfora
Por miedo a significar demasiado
El cielo se volvió naranja
Algo espeso e incandescente lo cubrió
Un humo y un gas sobre el tiempo
Señales de un último estallido
Antes de la fuga definitiva
Algo espeso inundó los sentidos, lo sé
Pero ya no sabía qué incendio lo provocó
Ni qué hechizo insistía en hundirnos
Cerro abajo, no quise retroceder
No quise darme la vuelta ni mirarte a los ojos
Por última vez
Por miedo a perderme en ellos
Para siempre, de manera irreversible
Y acabar infectado
Y significar demasiado
¿Dónde quedaron las palabras que nos dijimos?
¿Los versos que prometí escribirte?
¿En qué pavimento roto? ¿Bajo qué acera?
¿Qué fue del secreto inconfesable de aquella noche?
Todo fue oscurecido
La realidad con su energía densa lo consumió
Cual vela durante el encierro
Lo que fue nuestro se inclina ahora
Ante el dolor y la confusión
Quise escribir poesía, traté
Pero, en su lugar, escribí un obituario
Miré fijamente al Sol negro
El Sol al rojo vivo de aquella tarde infinita
Y mi conciencia fue devorada por él
Disolviendo el fuego secreto
Que aún nos mantenía unidos
¿Dónde quedó nuestra piel temblorosa?
¿Dónde nuestros rostros y su máscara ebria?
¿Dónde nuestras lecturas a contraluz?
¿Dónde la posibilidad de la conexión?
¿Dónde la palabra con su materia oscura?
¿Dónde el sentido?
¿Dónde?
¿Dónde?
