En la vieja Calle de la Victoria, actual Avenida Pedro Montt, había un templo masónico y estaba ubicado parte del palacio de Juana Ross. Un conocido dijo haber conocido dicho templo en el año 73. Era, según él, la adaptación masónica de una sinagoga mucho más antigua.
Digresiones discordantes
sábado, 6 de junio de 2026
Michel Houellebecq: "En el fondo, siento un cierto afecto hacia la humanidad. Quizá hoy aún más, porque sabemos que desaparecerá pronto"
En sus nuevos poemas la guerra es una amenaza muy presente. En los versos de 'Autoroute', por ejemplo: «Desesperado en la autopista/ perdía la cuenta de los muertos./ Se anunciaba una derrota/ a lo largo de la frontera del Norte». Los automóviles y las autopistas aparecen con frecuencia en sus libros.Es verdad [sonríe]: la autopista y el hipermercado forman parte de mis paisajes habituales. Son auténticas creaciones contemporáneas.
Contra la manía de la perfección aséptica (ilusoria), reivindico el ripio, la mancha, el exceso formal. Hay algo ahí humano. Abomino, sobre todo, de la nueva escritura por IA: tan pulcra, predecible y aburrida como la arquitectura de una clínica. Cita Osvaldo Bossi en Querido joven maravilla: "Los poetas no saben escribir. Por eso, precisamente, escriben. El otro día, por ejemplo, leí un poema “impecable”. No sobraba una palabra, no faltaba una coma. Cada corte de verso era el más acertado y no otro. Entonces pensé: Qué bien escribe este poeta. Pero enseguida me pregunté, también: ¿eso es todo? ¿a escribir "bien" se reduce el asunto? Lo raro, es que después de leerlo, sentí todo lo contrario. Sentí que de tan bien escrito estaba mal escrito y que, de tan bueno, era malo. Como si la perfección de un poema estuviera en su imperfección, distinta en cada poeta. Limpiar mucho un verso, lavarlo con lavandina, puede ser un error fatal. Hay poemas que se mueren así. No olvidemos que, para que un cuerpo viva, un poco de microbios y de mugre es imprescindible. Lo que me lleva a pensar que, a lo mejor (sólo a lo mejor) la más difícil lucha no sea con la forma de un poema sino contra nosotros mismos. Nuestro ego, querido Robin, una vez más. Yo entiendo que un poeta joven quiera escribir como Shakespeare (la frase es de Borges) pero un señor mayor, que sabe que la muerte existe y que todo es olvido... ¿Por qué no relajarse un poco y escribir el pequeño poema que, si tuvimos suerte, nos tocó escribir? Un poema “perfecto” es como esas casas impolutas, sobre todo esas cocinas que parecen salas quirúrgicas donde nadie se sentó nunca a tomar un café. Ni mucho menos fritó un par de milanesas y las acompañó con ensalada… Que los poemas son de la vida, Robin, aunque hablen de la muerte."
jueves, 4 de junio de 2026
55 años de Tarkus
55 años de Tarkus de Emerson Lake and Palmer. Mi padre recuerdo que decía al escucharlo que era "música para la cabeza". Interprétese de la manera que sea. Yo lo leo como música para la imaginación. La existencia de este disco representa, de hecho, una oda a la imaginación, su triunfo contra las potencias automatizadoras y literalizantes, potencias que obran contra el poder del mito, el símbolo, la poesía, la imagen, etc. Lo único que me pasa con esta obra es que quizá el resto del disco sea prescindible. No diga que las otras canciones sean malas, solo que terminan opacadas por la impecable y genial pieza homónima, que podría ser perfectamente el disco por sí sola:
"El título del trabajo debía empezar con la T de “Tank”, que también era una pieza del debut donde Palmer se lucía con un rápido solo de batería. El resultado saldría de la mezcla entre “Carcass” (cadaver), «Tank» y “Tartarus”, el pozo más oscuro del Hades. De allí, el nombre al estrellato.
A grandes rasgos, la historia va así: todo comenzaría en una suerte de mundo postapocalíptico, postguerra nuclear, con la erupción de un volcán. De su cráter nace un engendro: el híbrido tanque armadillo que porta cuatro cañones, dos en sus brazos y nariz. Esa combinación de animal prehistórico y tanqueta blindada sintetiza la idea central de la obra: la fusión, casi inevitable, entre naturaleza y máquina cuando la civilización se dirige hacia la guerra. «Tarkus» representa, así, el poder tecnológico convertido en depredador que avanza sin reflexión ética.
En su marcha, el armadillo blindado se enfrenta a una serie de criaturas que funcionan como alegorías de fuerzas sociopolíticas. Iconoclast —un terodáctilo metálico con un pico bombardero— simboliza las doctrinas revolucionarias que derriban todo lo anterior; vuela alto y ataca desde el cielo, pero acaba abatido por un rival que lo supera en potencia de fuego. Mass, mitad mantis religiosa arácnida y mitad cruz procesional, encarna la religión institucionalizada armada con dogmas y rituales: Cuando la fe se alía con la maquinaria bélica, termina devorándose a sí misma. Finalmente, surge Manticore, el león con cara de hombre y cola de escorpión; una criatura clásica que une ferocidad y veneno. Representa la leyenda, lo irracional y lo mítico: aquello que la lógica tecnocrática subestimó y que termina volviéndose contra ella.
A la banda le gustaría tanto esta representación felina, que, años más tarde, llamarían a su sello discográfico «Manticore».
El relato muestra a Tarkus derrotando uno a uno a sus enemigos — triunfa sobre Iconoclast y Mass — pero la batalla contra la manticora se resuelve con ambigüedad: Si bien el concepto narrativo no está del todo pulido, la ilustración del interior del trabajo insinúa que Tarkus es herido y acaba sumergido, navegando tras la derrota (“Aquatarkus”). Esta conclusión sugiere que el progreso armado, por muy invencible que parezca, termina cayendo ante fuerzas que no puede comprender ni asimilar. Luego, todo renace de las cenizas. La rueda de la historia vuelve a girar."
Fuente: progjazz. «TARKUS» DE EMERSON, LAKE AND PALMER: ENTRE LA MÁQUINA Y EL MITO.
Centenario de Allen Ginsberg: dos poemas
El peso del mundo es el amor
El peso del mundo
es el amor.
Debajo de la carga
de la soledad,
debajo de la carga
de la insatisfacción
el peso,
el peso que llevamos
es el amor.
¿Quién lo puede negar?
En sueños
toca
el cuerpo,
en los pensamientos
construye
un milagro,
en la imaginación
se angustia
hasta nacer
humano-
mira desde el corazón
ardiendo de pureza-
porque el peso del mundo
es el amor,
pero llevamos la carga
con agotamiento,
y así es que debemos descansar
en los brazos del amor
al fin,
debemos descansar en los brazos
del amor.
No hay descanso
sin amor,
no hay sueño
sin sueños
de amor-
estés loco o tiritando
obsesionado con ángeles
o máquinas,
el último deseo
es amor
-no puede ser amargo,
no puede negarse,
no lo podemos retener
si se niega:
su carga es demasiado pesada
-debe dar
sin recibir
como el pensamiento
se da
en soledad
con toda la excelencia
de su exceso.
Los cuerpos cálidos
brillan juntos
en la oscuridad,
la mano se mueve
al centro
de la carne,
la piel tiembla
de felicidad
y el alma viene
alegre al ojo-
sí, sí,
eso es
lo que quería,
lo que siempre quise,
lo que siempre quise,
regresar
al cuerpo
en donde nací.
...
Blues de la Muerte Padre
El peso del mundo
es el amor.
Debajo de la carga
de la soledad,
debajo de la carga
de la insatisfacción
el peso,
el peso que llevamos
es el amor.
¿Quién lo puede negar?
En sueños
toca
el cuerpo,
en los pensamientos
construye
un milagro,
en la imaginación
se angustia
hasta nacer
humano-
mira desde el corazón
ardiendo de pureza-
porque el peso del mundo
es el amor,
pero llevamos la carga
con agotamiento,
y así es que debemos descansar
en los brazos del amor
al fin,
debemos descansar en los brazos
del amor.
No hay descanso
sin amor,
no hay sueño
sin sueños
de amor-
estés loco o tiritando
obsesionado con ángeles
o máquinas,
el último deseo
es amor
-no puede ser amargo,
no puede negarse,
no lo podemos retener
si se niega:
su carga es demasiado pesada
-debe dar
sin recibir
como el pensamiento
se da
en soledad
con toda la excelencia
de su exceso.
Los cuerpos cálidos
brillan juntos
en la oscuridad,
la mano se mueve
al centro
de la carne,
la piel tiembla
de felicidad
y el alma viene
alegre al ojo-
sí, sí,
eso es
lo que quería,
lo que siempre quise,
lo que siempre quise,
regresar
al cuerpo
en donde nací.
...
Blues de la Muerte Padre
¡Eh, Muerte Padre, vuelo a casa!
¡Eh, pobre hombre, estás solo!
¡Eh, viejo papá, sé a dónde voy!
Muerte Padre, no llores más.
Mamá está ahí, debajo del suelo.
Muerte Hermano,
cuida la tienda.
Muerte Vieja, no escondas tus huesos.
Muerte Viejo, oigo tus gemidos.
¡Oh, Muerte Hermana,
qué dulces son tus lamentos!
¡Oh, Muertes Niños, respiren!
Los pechos que sollozan aliviarán sus muertes.
El dolor se ha ido,
las lágrimas se llevan el resto.
Muerte Genio, tu arte ha terminado.
Muerte Amante, tu cuerpo se ha ido.
Muerte Padre, vuelvo a casa.
Muerte Gurú, tus palabras son ciertas.
Muerte Maestro, te doy las gracias.
Por inspirarme a cantar este blues.
Muerte Buda, despierto contigo.
Muerte Dharma, tu mente es nueva.
Muerte Sangha, lo superaremos.
El sufrimiento es lo que nació.
La ignorancia me creó.
Desconsolado
Verdades que me parten el corazón,
no puedo despreciarlas
Padre Aliento, adiós una vez más.
El nacimiento que diste no fue malo
Mi corazón está en calma,
como el tiempo dirá.
Mi incursión tardía en la prosa me enseñó que para escribir, a veces, no se necesita un plan tan elaborado ni ambicioso, ni tampoco un tema tan elevado a disposición, tan solo una mirada atenta, una indagación obsesiva en un detalle que hace ruido, una cuestión que desentona con el conjunto, algo pequeño, minúsculo, pero que, en su aparición, desata el milagro de lo imprevisible, como el de un zorzal que, el otro día, se posó justo en el borde que da a la ventana en la parte inferior del dormitorio de mi hermana chica. El ave permaneció durante largos minutos agarrada a ese borde. Miraba para todos lados, con movimientos rápidos, hasta que fijó su cabecita en un punto, hacia el frente, a cinco pisos del suelo de concreto. Era tal su paciencia que parecía abstraída de sí misma o en un estado de suma concentración. La naturaleza se había expresado a través de esa mirada de zorzal. No había allí palabras porque no eran necesarias. La inminente caída o el inminente vuelo, el vértigo, lo pone uno.
miércoles, 3 de junio de 2026
Margaret Atwood: ¿Soy una mala feminista? (extracto)
"Una digresión: la retórica de las brujas. Otra de las acusaciones que se han dirigido contra mí es la de haber comparado la investigación de la UCB con los juicios por brujería de Salem, en los que cualquier acusación era sinónimo de culpabilidad, ya que las pruebas estaban sometidas a unas reglas que impedían demostrar la propia inocencia. Las Buenas Feministas recusan semejante comparación. Creen que las estaba comparando con los cazadores de brujas de Salem y llamándolas «niñas histéricas». No obstante, a lo que yo me refería es a la estructura que regía los juicios en sí.
Lo de la retórica de las brujas puede referirse a tres cosas:
(1) a los insultos consistentes en llamar a alguien «bruja», como hicieron muchos con Hillary Clinton durante las recientes elecciones; (2) a las «cazas de brujas», dando a entender que alguien está buscando algo que no existe; (3) a la estructura de los juicios por brujería de Salem, en los que toda acusación implicaba culpabilidad. Yo me refería a este tercer uso.
Esta estructura —la que equipara acusación con culpa— se ha aplicado en muchos episodios de la historia de la humanidad, no sólo en Salem. Tiende a activarse durante la fase de «terror y virtud» de las revoluciones: algo ha salido mal y hay que hacer una purga, como ocurrió en la Revolución francesa, en las purgas de Stalin durante la URSS, en el período de los Guardias Rojos en China, en la Junta Militar argentina o en los primeros días de la Revolución iraní. La lista es larga y afecta tanto a la izquierda como a la derecha. Para cuando termina la fase de «terror y virtud», muchos se han quedado por el camino. Nótese que no estoy diciendo que no pueda haber traidores o lo que sea dentro de un determinado grupo; lo único que digo es que, en momentos así, se obvian las garantías habituales de la justicia.
Esto se hace siempre en nombre de la creación de un mundo mejor. A veces, en efecto, es así, al menos durante un tiempo. Otras se utiliza como excusa para introducir nuevas formas de opresión. En cuanto a las justicias paralelas —que permiten condenar a la gente sin necesidad de juicio—, nacen como respuesta a la falta de justicia —ya sea porque el sistema es corrupto, como en la Francia prerrevolucionaria, o porque no hay sistema, como en el salvaje Oeste— y se basan en que la gente se tome la justicia por su mano. La justicia paralela puede ser comprensible durante un tiempo, pero corre el peligro de consolidar culturalmente el hábito del linchamiento, con lo que el sistema de justicia salta por los aires y las estructuras de poder extralegales se afianzan...
Si el sistema jurídico se obvia porque se considera ineficaz, ¿qué ocupará su lugar? ¿Quiénes serán los nuevos agentes del poder? Las Malas Feministas como yo, desde luego, no. No somos aceptables ni para la derecha ni para la izquierda. En épocas de extremos ganan los extremistas. Su ideología se convierte en religión y a quienes no se adhieren a sus puntos de vista se los tilda de «apóstatas», «herejes» o «traidores»; a los moderados que ocupan posiciones intermedias se los aniquila. Los escritores de ficción resultan especialmente sospechosos porque escriben sobre seres humanos, y las personas son ambiguas en lo moral. El objetivo de la ideología es eliminar la ambigüedad."
martes, 2 de junio de 2026
"Escribe, siente y fracasa mejor". Un Poeta, de Simón Mesa Soto
Vi Un Poeta, de Simón Mesa Soto. En general, me mantuvo atento a la singularidad del protagonista y a la precariedad del entorno colombiano. Me conmovió en las escenas íntimas, muy avanzada la historia. Había, eso sí, algunas escenas hilarantes, seguidas de una alta carga de patetismo (de pathos) encarnada por el actor Ubeimar Ríos en el papel de Oscar Restrepo, un profesor y poeta fracasado que siempre vuelve a sus únicos dos libros premiados de juventud y ve en José Asunción Silva una especie de santo patrono que lo acompañará en sus momentos más solitarios.
Creíble y verosímil la actuación del poeta vulnerable, demasiado ingenuo en su ensoñación e incapaz de tomar las riendas de su vida. Eso lo lleva a proyectar sus ilusiones frustradas en una estudiante con talento para escribir poemas. En la relación entre el poeta y esa estudiante se desarrolla el punto más fuerte de la trama. Y, de paso, la crítica a los talleres y festivales de poesía no se hace esperar, y se expone continuamente su hipocresía, aunque con algo de caricatura, a ratos. De todas maneras, el drama de lo que allí ocurre queda luego sublimado con un golpe de realidad (como debía ser), porque el poeta está continuamente dándose de bruces con ella, hasta el punto de perder el control y verse sobrepasado.
Desde otro ángulo, ¿quién no ha sentido alguna vez que su sensibilidad es directamente proporcional a su torpeza para la vida cotidiana, con toda su crudeza prosaica? Y, sin embargo, no basta esa intuición para escribir poemas, ni para conjurar la poesía allí donde sobra la pasión, pero falta mucho oficio, todavía. Si usted se dice poeta, o lector de poetas, y se siente identificado/a, tiene que ver esta comedia drama, o drama poético, o como le parezca que sea denominada esta joyita cinematográfica.
Una crítica mala leche a la película citó un extracto de un poema del poeta Helí Ramírez, fragmento que me parece que rima muy bien con el tono de la película y que suelta una buena metáfora sobre el tan afanado deseo de reconocimiento:
Cuando siento como poeta
me pellizca un sentimiento
y el alma no me arde.
Los poetas
qué piñata
ombligos se creen del mundo
con gorrito de vino trasnochado.
En este país de brazos enardecidos y alma encabritada
son «héroes» de una angustia de hostería
y el de la chaqueta se considera la estrella
y el de corbata el número uno
Ignorando que cada poeta si lo es
solo aporta un pedazo de su alma al gran
poema de la humanidad.
Los poetas
qué piñata
como un electrodoméstico mendigan una vitrina.
Los poetas
qué piñata
estatuas de sal que a nadie paralizan
Ahora mismo, mientras releo este poema, investigué sobre el gran poeta nadaísta colombiano, Gonzalo Arango, y se me ocurrió citar unos versos que resonaron y que, creo, capturan poderosamente el sentir del malogrado poeta Restrepo en la ficción:
“Todo aquello que amé y viví hasta el delirio me ocultaba en su esplendor mi verdadera vocación: ésta de no poder vivir sino forjando mis sueños en el yunque de la soledad”.
El proyecto Panamá de Anthropic invirtió una suma millonaria de dinero para adquirir libros físicos usados que luego digitalizó y destruyó con el fin de alimentar a la IA. Se habló de "escanear destructivamente todos los libros del mundo", en una suerte de Fahrenheit bradburiano pero en clave cibernético. Estos sistemas, después de haber absorbido suficiente datos en la red, fagocitan lo analógico, se alimentan de las páginas de libros que han sido desechados y permanecido demasiado tiempo a la sombra. Cuando se habla de "devorar libros", literalmente este modelo de IA lo está haciendo para asegurar su supervivencia. Hay mucho de pantagruélico en su perverso crecimiento a costa del esfuerzo humano y de la tinta viva. Me imagino que, de seguir así, ese será el futuro de mucha de la literatura que circula por pequeñas y grandes editoriales, ya no el basurero, ya no el vacío, ya no el olvido. Algo peor: ser parte de un ente parasitario.
lunes, 1 de junio de 2026
El amigo de la Media con el que fuimos a Slayer hace veinte años, me comentó por interno sobre un video de más de una hora que se viralizó por todo internet a propósito de la reunión del grupo. Se trata de una grabación de la banda que data del año 86, en la que aparecen ensayando en una especie de garage desordenado en California, para luego dirigirse a un cementerio llamado Calvary Cemetery, lugar donde fueron entrevistados durante 45 minutos. Al amigo le dio risa el video porque los chicos de Slayer aparecían jóvenes "en una casa qla", y parecía que era "la casa de los Araya en Viña, casa con palos qlos y un auto tapado en el patio al igual que una casa en Chile, típico de un patio donde acumulan weas". Sin duda, para el compadre, y esto es algo que reafirmo: los wnes eran como unos wnes cualquiera. Yo le agregué que, por eso mismo, tenían "toda la esencia under". Y el video viralizado se muestra como una evidencia de eso.
Otra cosa que le dio risa al amigo es que, según él, si uno se detuviera en el año 2005 y viera ese video antiguo se nota que es ochentero, pero si en vez de un video de esa época, uno viera ahora mismo un video del 2005, notaría que esa diferencia de dos décadas ya no se percibe tan distante en el tiempo. Este es un fenómeno más común de lo que se cree, e incluso ha sido estudiado desde la neurociencia y la psicología. Existe una amplia percepción colectiva de que el paso del tiempo, desde los años dos mil en adelante, se ha ido acelerando de manera progresiva. Unos lo asocian a la llamada teoría proporcional; otros, a la sobreestimulación digital y a la consecuente aceleración del ritmo de la vida de la mano de un mundo cada vez más hiperconectado y vertiginoso en su sobrecarga. La cuestión es que la intuición del amigo ya ha sido estudiada ampliamente, y confirma algo que yo también comparto, por eso mismo le comenté que de los noventa para abajo, la cosa era así, el tiempo, o su percepción, parecía tener otra sustancia, digamos, más orgánica, relacionada además con la familiaridad de un mundo y una vida más analógica. "Pareciera que fuera ayer cuando estábamos todavía en el colegio y nos pasábamos los cds pirateados en mp3", le dije al amigo, sumándole nostalgia al asunto. "Sí, cuando empezaron los dos mil como que quedó todo estancado, ya no se distingue cómo pasa el tiempo", agregó el compa, con un dejo reflexivo.
Vuelvo sobre el video de ensayo de Slayer como quien vuelve a sus años más inexpertos, aunque más expectantes y entusiastas. En dicho video, ninguno en la banda sabía lo que estarían a punto de lograr con su "Reino de Sangre". Y nosotros mismos, cuando fuimos a verlos en aquel concierto legendario hace veinte años, no teníamos ni idea que estaríamos ahora, más viejos y distantes, hablando sobre aquel registro inédito ni cuestionándonos el tiempo mismo al ritmo del thrash metal. A todo esto, el amigo dijo que se restaría del próximo concierto de diciembre, porque su estilo de vida como padre de familia hogareño ya era incompatible con esas lides. A él, la nostalgia le pegó de otra forma. Aun así, seguimos rumiando ciertas glorias del pasado, cual retrómanos, y persistimos en rebobinar el tiempo para volver a escuchar aquella adolescencia análoga, como si se tratara de un cassette regrabado encima en algún programa de radio, pero allí ya no hay equipo de música stereo con sistema de grabación, solo una aplicación aséptica e invisible susurrándonos una próxima recomendación algorítmica.
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