jueves, 21 de mayo de 2026

El Sol infectado (poema)

¿Dónde quedaron las últimas palabras que nos dijimos?

¿En qué rincones? ¿Bajo qué llaves?

¿Qué fue del secreto inconfesable de aquella noche?

Cayó en nuestros corazones

La luz con toda su locura estrepitosa

Y las sábanas continuaron rugiendo

Todo este tiempo, clamando por necesidad

Una melancólica desesperación.

¿Dónde quedó el brillo de nuestros ojos?

¿En qué mirada perdida?

La década acabó y nos arrastró consigo, implacable

Nuestro sexo resplandeció agónico

Sofocó las palabras que pudimos habernos dicho

Palabras necias que no alcanzaron

A articular ninguna metáfora

Por miedo a significar demasiado

El cielo se volvió naranja

Algo espeso e incandescente lo cubrió

Un humo y un gas sobre el tiempo

Señales de un último estallido

Antes de la fuga definitiva

Algo espeso inundó los sentidos, lo sé

Pero ya no sabía qué incendio lo provocó

Ni qué hechizo insistía en hundirnos

Cerro abajo, no quise retroceder

No quise darme la vuelta ni mirarte a los ojos

Por última vez

Por miedo a perderme en ellos

Para siempre, de manera irreversible

Y acabar infectado 

Y significar demasiado

¿Dónde quedaron las palabras que nos dijimos?

¿Los versos que prometí escribirte?

¿En qué pavimento roto? ¿Bajo qué acera?

¿Qué fue del secreto inconfesable de aquella noche?

Todo fue oscurecido

La realidad con su energía densa lo consumió

Cual vela durante el encierro

Lo que fue nuestro se inclina ahora

Ante el dolor y la confusión

Quise escribir poesía, traté

Pero, en su lugar, escribí un obituario

Miré fijamente al Sol negro

El Sol al rojo vivo de aquella tarde infinita

Y mi conciencia fue devorada por él

Disolviendo el fuego secreto

Que aún nos mantenía unidos

¿Dónde quedó nuestra piel temblorosa?

¿Dónde nuestros rostros y su máscara ebria?

¿Dónde nuestras lecturas a contraluz?

¿Dónde la posibilidad de la conexión?

¿Dónde la palabra con su materia oscura?

¿Dónde el sentido?

¿Dónde?

¿Dónde?