viernes, 10 de julio de 2026

Las mujeres de negro sobre las ruinas de una iglesia porteña

Se cumplen 120 años del terremoto más devastador que impactó a Valparaíso. Existen cientos de registros fotográficos de aquella época: edificios caídos, fachadas destrozadas, calles agrietadas, gente en las afueras, a la intemperie, con gestos de pesadumbre y consternación. Pero hay una fotografía que siempre me ha perturbado más que las otras, una en la que aparecen unas mujeres vestidas de riguroso negro posando en primer plano sobre una iglesia en ruinas. Según las fuentes, el fotógrafo firmaba como Manuel Domínguez Cerda. Se trata de una foto que fue publicada en redes y de la cual no se tienen muchos antecedentes, excepto los créditos al autor. Dicen algunos que la iglesia derrumbada era la de la Merced de calle Victoria. Otros agregan que la vestimenta negra era el vestuario habitual de las matronas chilenas de comienzos del siglo XX.

Hay cuestiones de la foto que constituyen un verdadero misterio: el propósito de posar con esas vestimentas encima de los restos de la iglesia, y el hecho de que el símbolo del Cristo crucificado haya permanecido incólume, pese al desastre. Se entiende que las mujeres están guardando luto por lo sucedido, aunque algunos insisten en interpretar la persistencia de la cruz como un verdadero milagro. Cuentan que durante el terremoto de 1647, le pasó algo similar al “Cristo de Mayo”, y lo asociaron incluso a algo “más oscuro”, desafiando el correlato religioso. ¿Qué será eso tan oscuro que sigue rondando las calamidades históricas de la ciudad? ¿Los desastres naturales? ¿O alguna especie de maldición? La fotografía de 1906 sugiere aquella atmósfera opaca, esa cuestión oculta, más allá de lo evidente, tanto así que hasta podría connotar un simbolismo o un imaginario profético más allá de sí misma.

Las mujeres, con todo el respeto a su imagen, se parecen demasiado a una especie de hechiceras, o quizá sencillamente guarden para sí el color de la muerte como fieles devotas temerosas de Dios. No deja de ser potente, por cierto, la figura del Cristo crucificado de fondo, prácticamente sin ninguna rotura visible, rodeado por la destrucción descomunal del puerto. ¿Una anticipación a lo que sería, mucho tiempo después, su propia procesión interna? ¿Una visión sobre una futura desacralización sostenida?

Luego de haber visto la foto, fue inevitable pensar en aquella estética gótica propia de los decadentistas, o incluso en el arte de ciertos álbumes de doom metal o de black metal. El disco debut de la banda brasilera Sarcófago: INRI, tiene una portada muy parecida a la fotografía de las mujeres de negro sobre las ruinas de la iglesia en Valpo, después del terremoto. Por lo bajo, se trata de una idea similar. Si uno las compara, hasta pareciera que Sarcófago se hubiera inspirado en esa foto para crear el concepto de la portada. ¿Podría decirse que la citada fotografía evoca algo “proto black”? Esto, por supuesto, es solo una especulación mía. Se podría volver sobre esta inquietante imagen, para escribir alguna crónica de más largo aliento o alguna evocación poética. Mientras tanto, esas mujeres oscuras nos siguen mirando a los ojos, espectrales, más de un siglo después, sumiéndonos en su mirada desconcertante, como en una visión premonitoria de lo que podría volver a pasar.