Me tomo el tiempo de revisar las réplicas de un intercambio virtual que tuve con una chica española, aquella de la cual hablo tanto en algunos textos. Se daba el espacio para discutir cuestiones de vuelo intelectual, a raíz de algunas citas literarias, como la de Ernesto Sábato en Abbadón el exterminador. La cita sobre la que se discutió hace ya doce años fue la siguiente: "Hace un tiempo, un crítico alemán me preguntó por qué los escritores latinoamericanos teníamos grandes novelistas pero no grandes filósofos. Porque somos bárbaros, le respondí, porque nos salvamos, por suerte, de la gran escisión racionalista. Como se salvaron los rusos, los escandinavos, los españoles, los periféricos. Si quiere nuestra Weltanschauung, le dije, búsquela en nuestras novelas, no en nuestro pensamiento puro." A la chica, estudiante de filosofía, seguidora de Heidegger, no le convencía el fragmento de Sábato, y yo, en su momento, le rebatí, defendiendo la idea de fondo planteada por el escritor en su novela. Fue tan intensa la discusión que hasta nos molestamos, intransigentes en nuestras perspectivas. Por interno, eso sí, lo pensamos mejor y quedamos en la buena. Vuelvo sobre aquel intercambio en un ejercicio nostálgico, sopesando también la fricción de las ideas y la pasión de su despliegue en nuestra brevísima complicidad. Lo único de lo cual quedó testimonio, sin embargo, fueron mis propios argumentos, ya que los de ella se eliminaron al borrarse de las redes, de forma imprevista, enigmática hasta el último minuto, cual verdad detrás del muro o allende el calabozo. Los reproduzco por aquí como si se tratara de un diálogo mutilado, un monólogo sin otro sentido que la autorreferencia, después de una comunicación extinta.
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-Por conciencia "pura", ¿te refieres al logos occidental, a la razón pura kantiana o a otro concepto? Si pudieras explicarte un poco más.
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-La expresión Weltanschauung es el centro del párrafo, gira en torno a esa palabra germana que significa: concepto del mundo, sentido de la vida, filosofía, ideología, más adelante el personaje sostiene que "en realidad sería necesario inventar un arte que mezclara las ideas puras con el baile, los alaridos con la geometría". Recuerdo una obra de teatro presentada por la Compañía del Silencio, sobre la vida de Artaud, que mezclaba música, danza, pantomima, todo gestual. Y prosigue el personaje de Abaddon El Exterminador: "Algo que se realizase en un recinto hermético y sagrado un ritual en que los gestos estuvieran unidos al más puro pensamiento y un discurso filosófico a danzas de guerreros zulúes". Se me viene a la memoria un breve pero denso ensayo filosófico de E, Trias: "Filosofía y Carnaval".
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-Tenía entendido que la Weltanschauung significaba "cosmovisión" aunque no fuese ese su sentido filosófico estricto, y creo precisamente que la falta de normatividad en los conceptos es lo que valida la tesis de Sábato. No aspira a definirlo en términos ontológicos ni metafísicos sino que de acuerdo al poder de la evocación, a la fábula, por así decirlo, a la capacidad poiética.
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-No dije que cosmos fuera lo mismo que mundo, es una forma de aproximarse al concepto. Creo que hay que volver a la obra aludida, y no interpretar tanto el concepto aislado (tu interés es estricto, legítimo, pero no es lo principal en lo referente a la novela). Además, si te fijas bien en la cita el personaje del Abbadón habla de su "interpretación" sobre el término alemán cuando dialoga con el crítico al respecto, no precisa definir el concepto en su rigurosidad, lo usa como analogía para explicar forma que tienen los latinoamericanos de concebir el mundo a partir de la ficción.
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-Insisto en que es preciso concentrarse en lo que plantea el personaje del Abbadón en la cita a través de la novela. la tesis de Sábato en ese sentido es justamente afirmar la herencia de la cultura latina, pero además plantear un punto de inflexión, es decir, que nuestro "racionalismo" viene de esa fuente, pero no es por supuesto originaria en ningún aspecto, sino que mestiza, híbrida, y en esa condición reside el aspecto poético, mítico, hasta cierto punto, irracional, que se devela en las obras de ficción que funcionan por eso como dispositivos de una visión del mundo o una forma de entender el mundo a la manera latinoamericana... no se erigen como visiones "puras" sino como evocaciones, aproximaciones, incluso digresiones a una concepción lógica y racional. Hay pasajes de la novela, que desarrollan la cita e ilustran con mayor vehemencia lo anterior:
"Desde Europa, por supuesto, nos vienen a decir que en las novelas no tiene que haber ideas. Los objetivistas. Mi Dios! Siendo el hombre el centro de toda ficción (no hay novelas de mesas o gasterópodos) esa objeción es idiota. Ezra Pound dijo que no podemos permitirnos el lujo de ignorar las ideas filosóficas y teológicas de Dante, ni pasar de largo los pasajes de su novela o poema metafísico que las expresan con mayor claridad. Y no sólo son legítimas las ideas encarnadas sino las purísimas ideas platónicas. No son hombres los que llegaron hasta allí? No se podría entonces hacer una novela con Platón de personaje a menos que liquidáramos buena parte de su espíritu. La novela de hoy, al menos en sus más ambiciosas expresiones, debe intentar la descripción total del hombre, desde sus delirios hasta su lógica (...) Una combinación de Kant con Jerónimo Bosch, de Picasso con Einstein, de Rilke con Gengis Khan. Mientras no seamos capaces de una expresión tan integradora, defendamos al menos el derecho de hacer novelas monstruosas (...) Sólo en el arte se revela la realidad, quiero decir toda la realidad. Y nos vienen a decir que esta mitificación del arte es reaccionaria, anticuada, que es del siglo XVIII, de los románticos. Por supuesto. El genio protorromántico de Vico ya vio claro lo que todavía mucho tiempo después otros pensadores no alcanzaron a comprender. Él empieza lo que después harán Jung y, de modo paradójico, porque venían del cientificismo, Lévy-Bruhl y Freud. Las ideas del romanticismo alemán fueron olvidadas o despreciadas por esta cultura pretenciosa. Entonces hay que sacarlas a relucir".
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-El conflicto está en que lees la cita a partir del rigor filosófico, y hasta cierto punto sostengo que la "identidad" es más que una cuestión netamente cultural sino que inclusive ontológica, y por lo demás un tema un tanto manido desde la subjetividad latinoamericana. De hecho planteaste el existencialismo emparentado con el pensamiento de Sábato. Sin embargo, no creo sea tan relevante el alcance universal de esa postura, y del rollo identitario, como la implicancia que tiene leer el texto-novela desde su significación literaria, esto es, desde la capacidad de reinterpretar la realidad a partir del aparato de la ficción. El propio Sábato como personaje en la novela no está dando verdades por sentadas, la novela se devela como un proceso de auto reflexión, de denuncia, de revelación histórica, y también de simbolismo, de una época convulsa de la argentina (años 70). Inclusive tiene una lectura esotérica, en la figura del ángel exterminador. Por eso la crítica que le haces a Sábato no creo sea una objeción contra el potencial creativo de su obra. Recuerda que se trata de una obra de ficción no de un tratado filosófico. El asunto no pasa por el mayor grado de comprensión de lo Real (con mayúscula como señalas), sino que por la posibilidad remota de la ficción para develar las problemáticas humanas:
"Escribir al menos para eternizar algo: un amor, un acto de heroísmo como el de Marcelo, un éxtasis. Acceder a lo absoluto. O quizá (pensó con su característica duda, con aquel exceso de honradez que lo hacía vacilante y en definitiva ineficaz), quizá necesario para gente como él, incapaz de esos actos absolutos de la pasión y el heroísmo. Porque ni aquel chico que un día se prendió fuego en una plaza de Praga, ni Ernesto Guevara, ni Marcelo Carranza había necesitado escribir. Por un momento pensó que acaso era el recurso de los impotentes. ¿No tendrían razón los jóvenes que ahora repudiaban la Literatura? No lo sabía, todo era muy complejo, porque si no habría que repudiar, como decía Sábato, la música y casi toda la poesía, ya que tampoco ayudaban a la revolución que esos jóvenes ansiaban. Además, ningún personaje verdadero era un simulacro levantado con palabras: estaban construidos con sangre, con ilusiones y esperanzas y ansiedades verdaderas, y de una oscura manera parecían servir para que todos, en medio de esta vida confusa, pudiésemos encontrar un sentido a la existencia, o por lo menos su remota vislumbre"
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-El que sostengas que sus perspectivas sean cerradas no deja de parecerme algo valorativo y no deslegitima para nada lo que ya se ha planteado de su obra. Decir que se parece a Sartre es no comprender la particularidad de su visión literaria. En fin, discrepamos en el fondo, y mejor que así sea. OJO que respecto a la identidad también me presenté escéptico, y en relación a la novela de Sábato, también resulta un concepto demasiado complejo para profundizar acá, y contemplando una sola obra.
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Un frío visto y un silencio se respiran tras releerte, y nuestras ausencias no dejan de reírse de nosotros.