domingo, 30 de agosto de 2026

"Eso" (1990): El ominoso "payaso maldito" de Tim Curry (RIP)

Tim Curry siempre será el “IT original” para nuestro imaginario de horror, el que vino a invadir y a contaminar, con su presencia cósmica, nuestras mentes todavía imberbes, y hay quien dice que la nueva versión del payaso, interpretada por Bill Skarsgard, se ajusta más al diseño concebido por King en su novela, porque se muestra realmente como un ser venido de otro mundo. Sin embargo, el IT de Curry es el más memorable de nuestra generación, pese a no ser exactamente fiel al libro, por algunas cuestiones que conviene profundizar.

En el año 1981, antes de la publicación de la novela, King escribió un ensayo llamado “Danse Macabre”. Ahí aborda el tema de los “puntos de presión de fobia” que consisten en la develación de miedos atávicos arrastrados desde la época de las cavernas, si hablamos en términos de humanidad, o desde la tierna infancia, si nos referimos a la historia individual de cada persona. En el Pennywise de Curry, se aplicaba perfectamente ese mecanismo perverso de la explotación de miedos intrínsecos, como se pudo ver en algunas escenas en donde el payaso maldito jugaba con la mente de los personajes. Además, el aspecto del payaso y su comportamiento se asocia mucho a “lo siniestro”, desde la mirada de Freud, aquello que simula familiaridad, pero que se presenta como algo extraño y retorcido.

Hay un fenómeno en la red, conocido como el “Valle inquietante”, en donde se describe una sensación perturbadora en las personas al reconocer una asimetría, un defecto o un exceso en ciertos rasgos humanoides que no alcanzan a definirse completamente. Quién dudaría que el Pennywise de Curry aplicaba en nosotros esa misma sensación, antes de que se hiciera viral. Y se vuelve todavía más terrorífico, por el simple hecho de que muchos de nosotros lo vimos precisamente cuando éramos unos niños. ¿Habrá sido tal la fuerza interpretativa de Curry, en el papel de Eso, que, por su culpa, cualquier payaso extravagante ya no resulta lo suficientemente espeluznante? ¿O fue su papel en aquella miniserie el que justamente le aplicó un “aura caótica”, sarcástica y ominosa?

Recuerdo mi primer encuentro, como niño en los noventa, con el payaso maldito. Fue en el extinto videoclub Magia de Avenida Pedro Montt. Época prime de los vhs. Había que caminar un pasillo largo, como si se tratara de una especie de portal interdimensional. Al final del pasillo encontrabas la tienda y estaba llenísima de películas en vhs alineadas en muebles y en estructuras que facilitaban su vitrina. En una de ellas, se encontraba la sección de terror. Junto a clásicos como Cuentos de la Cripta o las Caras de la Muerte, la mirada del Pennywise de Curry capturó por completo mi atención. El asombro y la perturbación que sentí en esos momentos fueron genuinos. Mi padre era socio del videoclub, y entre las tantas películas que arrendaba los días sábado, ya no me acuerdo cómo, pero terminamos viendo la miniserie completa en el reproductor vhs de la casa.

Tengo entendido que la miniserie de “Eso”, dirigida por Tommy Lee Wallace, se estrenó en televisión abierta en Chile, por canal 13, en noviembre de 1992, casi en la misma época en que daban Twin Peaks. Yo la vi un tiempo después, y luego se repitió por cable en varias ocasiones. El Pennywise de Curry realmente parecía estar en todas partes y encarnarse allí donde olía el miedo de los niños, su alimento predilecto. Fueron todas estas cosas, sin mayor explicación, desplegadas con unos efectos irreales, las que crearon una atmósfera de pesadilla y las que dotaron de esa aura siniestra al payaso. Había una cierta opacidad en la definición de la imagen de la miniserie y un manejo en la tensión narrativa que le daban a Eso el espacio idóneo para su protagonismo absoluto. Ninguno de nosotros llegó a intuirlo, en ese momento, pero fue nuestro visionado, nuestra perturbación y nuestra inquietud de entonces el que alimentó al monstruo y lo hizo enorme. Bienvenida sea la monstruosidad de Eso, cortesía de Tim Curry, que en “poder” descanse.