Con un colega nos pusimos a conversar seriamente respecto del sueldo docente y el cálculo del valor hora cronológica. ¿Cómo es posible que nos paguen un cuarto de lo que realmente deberíamos ganar al mes? ¿Por qué el cálculo se realiza solo contemplando las horas trabajadas a la semana? El colega buscó en chat gpt que eso está definido legalmente por el Estatuto Docente, sin apelación, pero concordamos en que se trata de algo injusto. Al no existir argumentos razonables para justificar estas medidas, revelamos lo que, en definitiva, se trata de una estafa piramidal a gran escala. "Si se les explicara a todos los estudiantes de pedagogía que en el mercado laboral docente van a recibir, por ley, un cuarto de lo que en realidad deberían ganar, ¿Crees que aumentaría la dotación de profesores? ¿Cómo explicas el alto abandono del sistema? Solo sé que la matrícula bajaría de manera drástica. En cualquier otra profesión, esto sería un escándalo", agregó el colega, siguiendo la consecuencia última de este razonamiento. No me quedó otra que asentir. En efecto, seguimos trabajando, a sabiendas de que todo está mal. "Ya compa, no lo molesto más. Lo dejo tranquilo. En este momento voy a ir a buscar mi billetito de Arturo Prat", dijo, mientras se preparaba para ir a hacer la última clase del día, haciendo un gesto con el dedo en el que simulaba tomar un billete de diez lucas.