jueves, 16 de mayo de 2024

Vuelve la poética de "Gragko", aquel hablante lírico, alter ego, entidad omnipresente y caótica que versa sobre los aspectos oscuros y absurdos de la existencia. Aparece de repente, como una sombra que acecha:

Entre luces enterradas

Entre luces enterradas, luce, absoluto, el abismo
Cae la historia, caen sus impúdicos secretos
Y el mito rompe la coraza
Y se levanta, mercenario, contra el mundo.

Absoluto cero

Lo que los vivos añoran como vela al viento
desaparece en cuanto lo nombran
y no decanta pero quiere ser poseído.

Sus sombras buscan sujetos
Para conspirar junto a los necios
y cuando encuentren desierta su imaginación
te darás cuenta de que su voluntad
se resume en arena y olvido.

Lo opuesto, la cara inversa, prohibida
Viviendo como un punto entre dos paréntesis
Como un revoltijo de ángel y demonio
No confundas sus nombres
con los ecos de la caverna.

La lluvia cae en el espacio en blanco
Los soles lloran su promesa inmaterial
haciendo de la luz un fugitivo que retorna a la concha
Envilecida la materia, inflamado el abismo
el cielo se precipita hacia su descenso.

Las aristas van de aquí para allá
Y crees armarte en medio de la oscuridad
pero aquello que escondes entre manchas eres tú
y buscas alguna salida de emergencia, alguna nota discordante
y caes en presente, y lames el eje de las luces
y es producto de tu imaginación
que todo lo puede al ser pervertida
al ser mordida en su punto de carne, su punto vital
Y procuras que tus amores, tus revoluciones y tus quimeras se revuelvan
Que el líquido negro por fin haga engendrar una visión en tu mente
Y toda la experiencia salga eyectada de una sola vez.

Y ya que esta fantasía giró alrededor de su propio vicio
Romperá con nuestra complicidad ciega y perpetua
como la noche, como la creación en un crimen sideral
Entonces da vuelta la página
Y reinventa el absoluto cero.


Cuadro del alemán Fritz Schwimbeck

Entre luces enterradas (poema)

Entre luces enterradas, luce, absoluto, el abismo.

Cae la historia, caen sus impúdicos secretos

Y el mito rompe la coraza

Y se levanta, mercenario, contra el mundo.