sábado, 19 de septiembre de 2026

"Los mitos de Cthulhu" según José Ossandón.

"Afirmo que varios famosos escritores inmortalizaron el nombre de Valparaíso en obras que hasta hoy se leen y forman parte de los estantes de las más importantes bibliotecas de Europa.

Algunos de ellos: Joseph Conrad, Edgard Allan Poe, Robert Stevenson, Herman Melville y Howard Phillips Lovecraft relataron historias ocurridas en nuestro Puerto, narraciones oscuras, misteriosas, con aroma a madera de barco desvencijado.

(...)

Valparaíso está condenada al mito.

A pertenecer a la memoria del mundo enmarcada en madera noble.

La historia la condecora con cintos de plata y coronas de oro. Lo malo es que precisamente fue esta historia la que se tragó a nuestro Viejo Pancho.

Con cerrito y todo."

¿Valparaíso vive entre las sombras?

En La llamada de Cthulhu, un carguero Vigilant de la compañía Morrison, zarpó desde el puerto de Valparaíso hasta el puesto de amarre en la Bahía de Darling. En otro punto, el narrador ubicó la ciudad de R'lyeh, donde yace Cthulhu, en algún punto del Pacífico Sur. ¿Cómo es que el maestro pensó en estas coordenadas lejanas del Cono Sur, hacia el fin del mundo, "donde el diablo perdió el poncho", para configurar el territorio geográfico de algunas de sus visiones de pesadilla? ¿Podemos decir entonces que Valpo tuvo un pasado lovecraftiano que aún merodea sus rincones y sus orillas? Hay un autor, José Ossandón, que publicó en El Mercurio un artículo llamado "Valparaíso vive entre las sombras" (2002). En ese artículo reflexiona sobre estas extrañas referencias lovecraftianas en Chile. De hecho, ofrece antecedentes sobre un posible Vigilant real, no exclusivo de la imaginación del genio de Providence. Rafael Llopis, citado por Ossandón en su artículo, llegó a sostener que ese Vigilant real sirvió como referencia directa para el carguero legendario. No se ha comprobado la veracidad de su existencia, pero lo que es indudable es la mención del puerto y del océano Pacífico como territorios liminales de un universo narrativo ominoso, quizá uno de los más espeluznantes de la literatura en escala cósmica. 

En Chile y, en particular, en Valparaíso, he vivido hartas pellejerías, cuestiones que me harían renunciar ahora mismo, pero también he pasado momentos increíbles, rozando el éxtasis. Son esas pocas cosas satisfactorias y luminosas las que me tienen acá todavía, pese a todo. No puedo renegar de su historia, la historia de Chile, la propia historia de Valpo, sin antes morderme la lengua.