sábado, 1 de agosto de 2026

El clima post lluvia está como mi círculo social: congelado.
Titánico escritor. J’en ai marre se traduce del francés como "Estoy harto". En buen chileno, "Estoy chato". De Juan Emar me fascinó la novela Ayer, de cuya obra hice hasta un ensayo para la U en el ramo optativo de Literatura Fantástica con Marcelo Novoa. Queda pendiente la lectura de su ambicioso Umbral, una gigantesca obra en tomos de más de cinco mil páginas:

“Es natural que preexista la idea de que Emar es un autor difícil, pues basta comprender el marco histórico en el que se desarrolló su propuesta literaria. Fue contemporáneo de Neruda, Rojas, Brunet, de Huidobro, aunque con éste tiene más cercanía en tanto agentes clave para el cambio de paradigma literario en Chile. Un lector de hoy debería acercarse a Diez con la disposición de hacer a un lado las expectativas de una narración lineal o realista, y más bien aceptar el juego que propone Emar, donde la imaginación, la paradoja y la experimentación son parte esencial de la experiencia total de lectura.
(...)
Emar se dio el lujo de ir a la suya. En su literatura hay una mirada extraña, desconcertante que le regresa a su vez un papel activo a las y los lectores: nos despereza, nos recuerda el lugar conductual que tiene el lenguaje; es decir, que nos traslada, ya sabrá cada quién a dónde. Juan Emar hizo una obra tan singular, incluidas sus novelas, que releerlo nos haría muy bien en estos tiempos automatizados”