martes, 28 de abril de 2026

Decía Emil Cioran en Desgarradura: "un libro tiene que hurgar en las heridas, incluso provocarlas. Un libro ha de ser un peligro". ¿Hay un dejo perverso en la escritura y publicación de un libro que sabes que va a herir? ¿hay un límite posible, alguna cortapisas moral o ética al momento de literaturizar la vida? Yo digo que mientras más incomode, mejor. De lo contrario, ¿para qué escribirlo?
Leído y reconocido por algunos, todavía; ignorado y odiado por otros, indeseables, sigo en la vereda de la escritura, porfiado como siempre, lidiando con palabras ingratas, esquivando las injurias y las invectivas, haciendo de toda esa materia excrementicia el nigredo para mi propia obra.