En las cuerdas del lenguaje de fuego
Nos derretimos como una guitarra, sonoros
Las letras en los breviarios florecen
Y nos desvanecemos vivos entre páginas altas
Las quimeras vienen a nosotros, como ejércitos
Como heridas domésticas en el fluido del alma
El sueño se estrella en dulce olvido
como la madera sobre brasas
En símbolos expandimos el poema
Y lo encogemos, y la metáfora
abre una ventana que el Sol invade
La carta deposita su vida en el papel
Ideas que parecen inspiradas por nuestra madre
Imágenes verticales, iluminadas en su parte superior
Como los nombres eléctricos de las empresas
Versos azules como la hora
atacados por el silencio
y derrotados por los gritos
Con blancos murmullos de primaveras
O brotes vespertinos
¿Cómo puedo curar mi comienzo
De muchas grandes cosas
Cuando todo lo que digo me parece
Que otros ya lo han dicho antes?
Vivo en muchos lugares, y más a la vez
Al mismo tiempo, y cada verso que dejo
Una vida mía solamente, una sola vida
Las tumbas serán, para mí, la distancia
¡Ataúdes: lo infinito!
Como el pájaro en su vuelo
¡Extendamos el arco de la tierna poesía!
¡Y su arco, inclinémoslo hacia
El blanco móvil de la eternidad!
Círculos de luz, 1992