En una nueva entrevista, Hernán Rivera Letelier dijo que cuando está escribiendo, tiene puestos los cinco sentidos en el universo que está tirando, porque si le falla un sentido, ya no va a estar completo. Es como hacer el amor. Para hacer el amor, si no se tienen puestos los cinco sentidos, se goza a medias. Y tu pareja lo nota. Hay un punto clave en estos dichos: la escritura es un acto fisiológico, por ende, puede ser erótico. Al escribir, hay que estar cableado entero con el acto y compenetrado con la situación. Lo mismo con el sexo. De lo contrario, se pierde la magia. (Si no está mi polola, por ejemplo, pienso en ella y todo fluye). Me temo que la constante despersonalización y la automatización hacia la que nos conducen va terminar matando o, en el mejor del los casos, distorsionando esos movimientos tan elementales. Agradezco a Dios cada polvo bien dado como si fuera el último, y cada texto terminado como si fuera el primero de miles. No hay artificio que pueda reemplazar tanta satisfacción.