domingo, 21 de octubre de 2018




Dos famosas parodias avant garde a The Beatles: 

La primera, de la mano de Frank Zappa y The mothers of invention con su album We are only in it for the money de 1968, en alusión directa al Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band publicado solo un año antes. 

La segunda, de parte de The residents con su album Meet the residents de 1974, tomando como objeto de sátira el segundo album americano de los de Liverpool.
Pago la micro con quina. Cuando el chofer ve la moneda, dice que son quinientos veinte. Le digo qué caro, seguido de un largo y tendido chuta. El chofer se da vuelta, con el rostro de quien acepta la realidad, y afirma: "mientras siga subiendo el petróleo, seguirá subiendo el pasaje". Me entrega la boleta tranquilamente, luego de pasarle los veinte pesos restantes. Sigo mi camino hasta el fondo de la micro. El chofer continúa, imperturbable, el suyo.

sábado, 20 de octubre de 2018

La nueva faceta artística del hijo de Bachelet, con su pseudónimo "Diezzel Kunst". Él mismo decía que ese era uno de sus tantos heterónimos, que tenía otros aún desconocidos y que utilizaba para cada exposición cual copia de Pessoa o de Boris Vian. Le faltó poco para decir que su nueva parada no era para reinventarse tras el caso Caval, sino que aquel Dávalos era simplemente un impostor, un alter ego fraudulento. Demuestra que el arte puede volverse el nicho en el que el burgués se regodea con la impostura excéntrica o la reivindicación moral, escandalizándose a sí mismo.

viernes, 19 de octubre de 2018

La última declaración del ex número 1 del mundo, Marcelo "Chino" Ríos: "El chileno no sabe tratar a sus ídolos". Sus dichos desatan pasiones desde ambos flancos. Están los que sostienen que la grandeza requiere rigor y humildad para mantenerse, y los que defienden a rajatabla al aludido con una perspectiva incondicional, más allá de lo moralmente correcto. Veamos qué era lo que decía Nietzsche desde su mirada nihilista: "En el mundo hay más ídolos que realidades. Este es el «mal de ojo» y el «mal de oído» que tengo yo para este mundo". En chilito las cosas se dan de una forma muy particular. No hay payaso que no pase por ídolo con un poco de fama, pero tampoco hay ídolo que no reciba el sagrado bautismo de la aprobación sin antes haber recibido un escupitajo en el alma. Lo que figura como contradicción lógica y ética aquí es ley. El ethos nacional se va construyendo en base a ese proceso escatológico. Casi podría decirse que es parte de nuestro adn.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Barbie y Ken como la caricatura del facho abc1 chilensis, en vista de que el estereotipo original apuntaba a un estilo de vida y un estándar de belleza. Life in plastic. Bien ahí, solo faltaba el contenido ideológico para completar el estereotipo. Mattel les aplaude de pie.
Un cabro del instituto planteó ayer una diferencia en la cual no había reparado: entre docente y profesor. Según este cabro, el docente era alguien dedicado a la educación en cuanto tal (docere), digamos, interpretando sus palabras, un educador orgánico, y el profesor, alguien más bien especializado en ciertas áreas del conocimiento. De acuerdo a su visión, el área de enfermería tenía muchos docentes pero pocos profesores. "Usted debe ser de esos pocos", comentaba a propósito del día. El motivo de su razonamiento recaía en el hecho de que me circunscribía al área del lenguaje y comunicación en el módulo didáctico destinado para tal efecto. Le parecía algo fortuito encontrar a un profesor de lenguaje entre tanto docente que se dedicaba a impartir las respectivas cátedras de salud y biología propias de la carrera. Claro está que no desmerecía a ninguno, solo resaltaba el carácter particular de aquel profesor esporádico que únicamente figuraba para el módulo transversal de expresión oral y escrita. La diferencia del cabro, si hilamos fino, no era conceptualmente rigurosa, ni siquiera dilemática, sino que intutiva, impulsada más bien por la ocasión en un contexto conmemorativo. Ese puro gesto, aunque desprolijo, parecía suficiente para ganarse la confianza, luego de haber faltado durante el lapso de tres sesiones, movido por asuntos, según él, estrictamente laborales. Sin ánimo de caer en detalles, entonces estreché la mano de este cabro, ante la mirada cómplice de los compañeros que terminaban de fumarse el pucho para entrar a la sala. Cuando ya iban en camino, el cabro de hace un momento se quedó atrás y preguntó si quería cigarrillo. Le decía que no. Una chica a su lado replicó que el profesor era sanito. No le creo, decía otra. Hasta que el mismo cabro preguntó si le hacía al "del bueno". No hubo respuesta, solo una risa espontánea. "Yo sabía cómo eran los profesores", afirmó, a punto de botar la colilla, seguro de haber dado en el clavo. Una vez dentro, la misma chica que dijo que era sanito, me regaló una lata de coca cola que llevó al puesto sin apuro. "Disculpe lo poco, profe", repetía, mientras se reunía al fondo con el resto de los alumnos. Abrí la lata inmediatamente y bebí, brindando por una jornada refrescante pero también por un futuro de fantasía.
Youtube anduvo fallando durante algunos minutos. Primero era el ítem de suscriptores, seguido del historial y el inicio, hasta llegar al error de reproducción de video. En un principio pensé que se trataba de la conexión, luego de la IP, pero, ya sobrepasado el pánico individual, la única explicación era que la página se hubiese caído a nivel mundial. Bastaron unos minutos para que algunos medios mexicanos informaran oportunamente sobre el reporte de la caída. La desazón se mantuvo pero invadió de pronto algo tranquilizador. El corroborar que otros también sufrieron esa caída volvía el hecho un poco menos incómodo. La red entrena el placebo de la miseria propia sublimada luego en la ilusión de comunidad. De ese modo, ya al dar con esa verdad implacable que escapa de las manos, se rasga por un rato el velo de la matrix virtual, se constata su frágil capitalización, y se cierra la página para encender la radio tranquilamente y sintonizar la ritoque, emisora local. Nada que un poco de música aleatoria no pueda remediar. Al menos, si lo digital llegase a caer definitivamente, siempre se contará con aquella antigua grabación pirata, con esa programación analógica, con esos resabios nostálgicos de una era pre internet, esperando por nosotros, a modo de tregua, hasta que la red vuelva a tomar el control con su espejo negro y con su implacable ansia de conectividad.

martes, 16 de octubre de 2018

La pedagogía es como el copete: hay un día en que dices que ya basta, y otro en que vuelves a recaer, y así sucesivamente.

lunes, 15 de octubre de 2018

Llega al spam del gmail el ofrecimiento de una "charla contra el trabajo", en el contexto de despedida de una escritora X. Dentro del mensaje de invitación se lee "porque ningún trabajo dignifica, porque es menester destrabajar, porque la autogestión nos hace libres, porque del capitalismo nadie se salva pero existen otras maneras de padecerlo, y mucho mucho más". Anuncian en el mismo flyer compra venta de libros, sorteos y premios, con un bono de contribución por 250 pesetas, más un fanzine de regalo. Me acordé de Bob Black y su renta básica universal. También me acordé de Stevenson y su defensa de la ociosidad. De repente para ciertos locos la tan ansiada autogestión no es más que una forma irónica de "trabajar sin trabajar", una forma liberal de entender el ocio amparada por la camaradería y la diletancia.

viernes, 12 de octubre de 2018

América fue una invención, dijo Edmundo O Gorman hace exactos 60 años en su libro La invención de América, desmontando la vieja tesis del descubrimiento ¿y si aplicásemos eso mismo al universo aún por conocer? dado que el ejercicio gnoseológico tiene mucho de ficción. Se inventa la americanidad de lo desconocido, o lo desconocido se americaniza. Un juego de espejos rotos.