viernes, 21 de marzo de 2025

Apuntes sobre "Estética del cambio" de Bradford Keeney

En un libro de psicología que está leyendo mi polola, llamado “Estética del cambio” de Bradford P Keeney, di con una frase de Joyce Carol Oates que dice: “todos escriben ficciones en alguna medida, pero la mayoría las escriben, sin tener la menor idea de que lo hacen”. El autor sostiene la tesis de que todos participamos en la construcción de nuestro propio mundo de experiencia. Citó el caso de Carlos Castaneda, quien habría admitido que sus vivencias psicodélicas con un brujo indígena fueron un invento y, que de hecho, había tomado en préstamo las visiones psilocibínicas del botánico Robert Gordon Wasson.

De aquel primer capítulo y ese cuestionamiento sobre la naturaleza del conocer, surgen algunas preguntas estimulantes. ¿Qué criterios se presentan en cada contexto, para distinguir hechos reales de la ficción? ¿Hasta qué punto es real lo real? Keeney sugiere que, en este sentido, tanto el solipsismo como el realismo pecan de ingenuos. En tal caso, ambas visiones son atisbos parciales de un cuadro total. Lo real es que la verdad puede hacernos caer en el lazo, pero jamás podemos hacer caer en el lazo a la verdad en sí misma. Por lo tanto, no creo que nadie conozca totalmente o pueda jamás conocer totalmente los procesos del cambio personal y social, mucho menos de la realidad en su conjunto.

En el apartado de epistemologías alternativas, Keeney cita “Estrofas de la Gran Cartuja” de Mattew Arnold: “Deambulando entre dos mundos/uno de muerto, el otro impotente para nacer”. Si bien el autor explica que somos nosotros los que establecemos los límites de nuestro marco de entendimiento, jamás podremos escapar del todo a lo que él llama las “paradojas de la existencia” derivadas de la autorreferencia inherente a nuestro sistema de observación. Siempre, al momento de decidir, reforzamos el paradigma establecido y dejamos en el camino otra posibilidad latente, una apuesta estadística, una variable entre tantas. Tras cada decisión, metafóricamente, “damos vida y matamos en el acto”.

¿Cómo es que después de tantas decisiones tomadas, aún contemplemos un universo de posibilidades, sin sabernos rebasados, superados por nuestras limitaciones, congénitas o autoimpuestas? La consciencia sería la clave, la consciencia cuyo origen y cuya dimensión aún sería un enigma para la ciencia y para el propio saber esotérico. Por eso mismo, Keeney se propuso un cambio epistemológico que transformara la propia forma de vivenciar el mundo, porque es precisa una “comprensión estética” del cambio, y lo imperioso, según el autor, es comprender nuestra propia naturaleza. Rezaba el poeta T.S.Eliot, citado por el propio Keeney, al final: “Una condición de simplicidad completa/(Costando no menos que todo lo otro)/Y todo estará bien y/Toda clase de asunto estará bien”.

jueves, 20 de marzo de 2025

Treinta años de "King for a day... fool for a lifetime" (1995) de Faith No More

Cumple treinta años una joyita de los noventa: "King for a day... fool for a lifetime" (1995) de Faith No More. Recuerdo que el primero que escuché fue el Angel Dust, conseguido pirata con un amigo que, en esa época (hace más de veinte años) vendía cds. El King for a day lo escuché un poquito después, gracias a la Rock and Pop que transmitía, de tanto en tanto, temazos como Evidence o Digging the Grave. Si bien Patton ya tenía preponderancia en su anterior disco, en este se marcó un punto de inflexión. Fue despedido el histórico guitarrista Jim Martin, por diferencias irreconciliables. En su reemplazo, se sumó Trey Spruance, de Mr Bungle, lo que cambió totalmente el sonido de la banda. Incluso, el propio Roddy Bottum, tecladista, se ausentó durante las sesiones, debido a la muerte de su padre y a la de Kurt Cobain, quien era pareja de Courtney Love, íntima amiga de Bottum. La ausencia se notó, e hizo que el disco sonara, en su mayoría, sin teclados, dándole un sonido más crudo y directo.
El temazo que da nombre al disco es una muestra de la maestría compositiva e interpretativa de los "No más fe", y a su capacidad de innovación, su versatilidad. Siempre traducía el tema al español como: "rey por un día... hueón de por vida".

miércoles, 19 de marzo de 2025

Aforismo del hombre atomizado (poema)

Es sabido que toda pregunta precede a una respuesta

Y esa respuesta es la razón de ser de la pregunta

el hombre es un gran signo de interrogación

que pretende ser él mismo su propia respuesta

pero desea, en el fondo, seguir siendo pregunta

Ser pregunta supone respuesta

mas pregunta con respuesta

supone el fin de ser el hombre

la palabra lo envuelve, la palabra lo nombra

y él cree nombrar la palabra

emisario del silencio, afásico en su enigma

me sé hombre, en la medida que callo

Lo que los ojos ven no puede ser verdad

los ojos de la mente son espejismos

los ojos del corazón son neblinas

los ojos de los ojos son doblemente espejismos

mas los ojos del rostro no pueden ver la noche que precede a toda vista

La vida es un deseo de la muerte

Buscamos, buscamos, siempre buscamos sin encontrar

Y sin parar ni saber qué es lo que buscamos

Siempre se busca pasar del uno al dos

Siempre una sensación de ser incompleto

Ese deseo es impulso de ser más, ¿más qué?

¿Superar la hidalguía del espíritu? 

¿Aguardar el continente perdido?

Pero el uno ha sido siempre uno

y el sujeto es la abierta división

y la movediza hueste interminable

en medio de eternidades de oscuridad

Quien quiera hallarse mil veces en el tiempo

que coseche los frutos de su propia obsesión

recursiva, paulatina, cual uróboro instalado

en medio del descontento de las ruinas

¿Y cuál es ese sentir recóndito?

¿Ese sentir sin espacio en el exterior?

¿Ese sentirse extraño en su propia tierra?

es el pathos del animal humano que impele a tocar fondo

Que sale de la placenta y va, irremediable, en busca de otra

Más grande, más satisfactoria

Aquella que sacia su sed de infinito

lo infinito que cultiva, el humano, en su jardín

A la espera de la redención, a la espera del Gran Final

y espera y aguarda, con una mezcla de misterio y recelo

situado en el rebaño, donde cuenta las ovejas abstractas

son esas ovejas, en realidad, los lobos que le arrancarán

la carne del sentido, el trémulo significado

los caprichos del que es pastor de sus propios monstruos

Y ellos serán su arquitectura funesta y fértil

Cuando florezca un pensamiento nuevo

Sin otro propósito que su germinación

la serena paz del alma es perenne

la mente, con su imperio de medios y fines

busca la paz para ella, pero ya la tiene

siempre la tuvo ahí, invicta frente a su rueda

es la máquina de deseos, el molinero de los instintos

que no conoce otra cosa que la acción

que busca la acción por sobre todas las cosas

¿Y cuál es ese sentir recóndito?

¿Ese sentir que nunca nada acaba?

¿Ese sentirse vacío en medio de todo?

es la negrura del hombre atomizado

su fatal incomprensión y su canto sin arraigo

Creyéndose uno en medio de la masa

Creyendo que piensa y que siembra

Pensando que hay otra matriz, otro mundo

Esperándole más allá de los barrotes

Creyendo que ha nacido y que va a morir.

martes, 18 de marzo de 2025

Supe lo de la profe golpeada por un chico autista. Se confirma el diagnóstico: la inclusión está mal implementada, y los profesores estamos expuestos, por no decir, "pa la patá y el combo", literalmente. Cualquier profe que haya ejercido, a estas alturas, ha sido o fue testigo de violencia en el aula o en la misma escuela. No por nada, el subdirector de mi anterior establecimiento dijo, más en serio que en broma: "hacer clases, así como están las cosas, es un trabajo de alto riesgo". Con cada golpe a un colega, con cada golpe, sin duda, doy otro paso más fuera del sistema escolar.

viernes, 14 de marzo de 2025

Javier Octavio Rivera, "Narai", Manifiesto Arqueofuturista (extracto)

El Manifiesto Arqueofuturista de Javier Octavio Rivera, más conocido como "Narai", se propone como ensayo de una propuesta filosófica que plantea una resistencia al orden moderno liberal, con su consecuente aluvión de revoluciones, materialismos y proyectos tecnocráticos. El propio autor reconoce que se trata de un punto de partida, una tentativa, una declaración de principios, mas no un sistema completo ni doctrinario. Reconoce, eso sí, la relación directa del arqueofuturismo con el cristianismo como su fuente espiritual y religiosa. Esboza algunos conceptos pertinentes relacionados con la esencia del ser humano y lo absoluto en Dios y su creación, su absoluta divinidad, olvidada, despreciada bajo el legado secular, nihilista, deicida y, por lo mismo, deshumanizante de las ideologías modernas. 

La lectura del Manifiesto Arqueofuturista resulta refrescante, en medio de la propaganda política de izquierdas progres y derechas neoliberales, ambas contribuyendo a mantener el status quo de un mundo esquizofrénico, sin alma, sin otro horizonte que la materia ni otra ilusión que la propaganda, impulsada por los poderes en las sombras. Camino de la mano izquierda. Camino de la mano derecha. "Narai" apuesta por la reivindicación del orden natural, de la mano de una "derecha arquetípica", en comunión con lo divino y lo sagrado, alejada del culto al dinero, el individualismo y el laicismo propios del Nuevo Régimen y su arranque disoluto. 

Comparto un fragmento del libro que corresponde al apartado sobre la "Libertad":

"¡Oh, libertad!, esencial voluntad que inspiró en primera instancia la cruenta desobediencia que me tiene aquí escribiendo estas reflexiones. Y es que caímos por malentenderte, osando usarte para probar el dulce fruto, que al final se convirtió en amargo devenir. El Ángel aquel posó tu figura en su acción, para solidificar el desafío a la norma suprema, cayendo todos por voluntad propia en redes que nos hacen llamarte a cada paso. Y es que he de explayarte en verso, porque lo permites en primera instancia:

Adjudicada y mal entendida
fue sorprendida por negra pieza
en la cabeza está la espina
que incomprensión sobre ti profesa.
La sangre que por ti han derramado
revoluciones y avatares
los males que hemos presenciado
denigra ríos e incluso mares.
Es como un nexo al infortunio
cuando estructura ha aislado asilo
porque olvidan, aquel fiel trino
que encasillándote es oportuno.
Ahora danos un marco honesto
para elegir trazar esa línea
la intelección se torna apolínea
cuando virtud nos trae el futuro".

Javier Octavio Rivera, "Narai", Manifiesto Arqueofuturista

Gimme the truth

Quienes vivieron en su adolescencia la época de oro de la animación flash web, (principios de los años dos mil) recordarán un sitio chileno llamado Purabasura.com, que reunía algunas joyitas animadas muy bizarras y un juego de shooter llamado Violent Life. Ahí tocaban un tema entre hardcore y rap que tenía por estribillo: "gimme the truth, the truth, motherfucker!", y que en chileno se traduciría como "dime la verdad, la verdad conchatumadre!". Nunca, en más de veinte años, supe qué banda tocaba el tema, hasta ahora. Eran Clawfinger, una banda de rap metal de los noventa, con su clásico The Truth. Un hallazgo de culto.

jueves, 13 de marzo de 2025

Supe de una escritora penquista que realizó el lanzamiento de su libro en Concepción, al cual no fue nadie, ni siquiera sus amigos. Descuida: el solo hecho de ser publicado ya implica un logro personal. Que te lean o no te lean no debiera influir en la voluntad de tu proceso. Si fuera por la búsqueda de reconocimiento y aprobación, hace rato muchos hubiéramos desistido. No se trata de conquistar el éxito ni la fama, se trata de perseverar en la propia pasión al punto de la patología, porque hay en la escritura un oficio y también una cosa vital, recóndita, sin la cual no se podría imaginar ni expresar nada, excepto lo ya dado.

martes, 11 de marzo de 2025

América pandemonio (poema)

Poema basado en mi tesis de Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica, sobre la novela "Los perros del paraíso" de Abel Posse.



Occidente, jadeaba, ansiaba su sol muerto, su perdido nervio de vida, la fiesta soterrada. Necesitaba ángeles y superhombres. Nacía, con fuerza irreparable, la secta de los buscadores del Paraíso. 
Abel Posse, Los perros del paraíso.


Tras la ruina del mito, el ocaso del héroe

Navegantes arribaron sin comprensión de su destino

Colón, el hombre del mar, el hombre de la visión

Creyó llegar a tierra prometida

Por sus reyes y por sus dioses

Los perros del paraíso ladraron hincados

Ante el paso implacable de los jinetes

De hierro eran vestidos y de oro ansiaban el mundo

Gloria de los náufragos, tesoro entre tormentas.

El susurro de los nativos prometía maldiciones

Un rito mágico allende la envestidura

Un pacto secreto sucedía en aquellas selvas

Espacio del guerrero y universo del brujo

Solo cabía allí la oscuridad de un lenguaje arcano

Incomprensible para el bizarro extranjero

Solo traducible en la sangre y su mixtura

La marca del ángel en sus rostros

La mirada abismal en sus cuencas

Se levantaba el oleaje para señalar al peregrino

Quien caminaba, sobre suelo fugitivo, con voluntad fundante

Pero no hay en el corazón de la piedra ni en la boca del arrecife

Nada que pueda ser fundado

Sin antes sucumbir a la naturaleza

Porque aquella materia opaca, aquel dorado encanto

No reconoce otra historia que lo abierto.

El verde caos de su dimensión

Alberga al viajante errático con su palabra y su cruz

Le permite modular el idioma de los enterrados

Porque hay en el carnaval una erupción

De ocasos y de amaneceres, ante el rumor de la aurora.

Caída la noche en las costas, se propaga el mito

cual espiral que gira sobre sí mismo

Repitiendo las sombras y las luces

Frente a la inclemencia del firmamento.

Se abre un vórtice a todo ritmo y sin piedad

Una pugna de demonios interiores

Espectros españoles y nativos

Que arremeten contra el hierro de la herencia

Ardiente y vacilante, y conjuran

La pérdida edénica, adánica

Fruto del espejismo de la consciencia

de imperios y de perdiciones.

Convertidos los ángeles y redimidos los santos

Entonces de la mancha nace América

Entonces de la mancha se abre al absoluto

Conjuga en su vientre el pandemonio

Derroche de sangre, de savia y revoluciones

Un orden como espejo enterrado en la tierra

Piedra en el páramo, lamento de madre

Barroco su vacío, perturbadora su verdad

Revelada al mundo, futuro siempre latente

Llaga abierta del crepúsculo

Recreándose en su ciclo fatídico

Sabiéndose vivo en la profundidad del linaje

Sabiéndose orgánico en lo doliente

Lo grito, lo sombra, lo indómito

Pululando, tanteando un tiempo fragmentario

Consagrado al enigma, coronado al espíritu

Absurdo, divino, demonizado en su ser

Crepitante en su devenir, en su signo errante

América material, final, total

Incógnita en su secreta penitencia

Sublime en su abierta resistencia.

Apuntes al vuelo sobre las presidenciales del 2025. ¿Hay salida al callejón electoral?

"¿Por qué Kaiser no es el camino?", preguntan.

Yo lo veo en el gran largo plazo y de manera panorámica. Es el candidato de oposición que solo responde a una urgencia puntual: el descalabro de la inseguridad. Pero recordemos que una agenda de gobierno no se limita solo a ese punto. Conviene desconfiar, a estas alturas del partido. Esa es al menos mi posición, bastante escéptica con el sistema eleccionario en general. Soy de la idea de que el juego democrático ya está viciado de antemano. Apelo a otro tipo de cambios y transformaciones, más allá de un sistema electoral corrupto.

...

En otro punto, ni el liberalismo ni el marxismo corresponden a nuestra verdadera idiosincrasia chilena, ambos son sistemas foráneos instalados como paradigmas políticos producto de la apertura al mundo y la globalización. La idiosincrasia nuestra va por otro lado, más en la línea del mestizaje español y araucano, y habría que remontarse muchos años antes de la formación de las Repúblicas independientes para entender su confirmación histórica. 

Por otra parte, el sistema democrático ha demostrado, últimamente, un vaivén corrupto entre una élite política que juega siempre a dos bandas, porque recordemos que izquierda y derecha son ambas posturas que tuvieron un origen concreto en el auge del Nuevo Régimen posterior a la Asamblea Nacional a fines de Siglo XVIII, luego esas posturas fueron evolucionando hasta aplicarse a todo los Estados nación del mundo, incluyendo el nuestro. Por ende, soy de la idea de que estamos inmersos en un orden de cosas que escapa a nuestras influencias y en el que no tenemos voz ni voto, al menos que seamos elegidos por los poderes fácticos, porque, como bien describe una frase atribuida a Eduardo Matte Pérez, parlamentario y ministro chileno, en 1892: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible”. 
Esa misma lógica de poder podría aplicarse no solo a la fronda aristocrática de aquellos años, sino que a la futura elite financiera que usurpan el erario de las naciones y chupan la sangre de sus contribuyentes, haciéndolos pelearse en elecciones sin impacto real sobre sus vidas y drenándoles sus recursos y sus energías, para que todos los grandes cambios en el sistema -propiciados siempre desde arriba- se sigan produciendo a costa de la propia ciudadanía.

La Gran Conspiración (versión definitiva)

Estamos tan polarizados, querida, que cada cual ve en sí mismo el orden, el bien, la virtud y la verdad; y en el otro, el caos, el mal, el vicio y la mentira.

Estamos tan radicalizados que cada uno ve en el otro la derrota de la razón y la profanación de lo sagrado.

A la larga, ganará quien imponga su relato y haga de su narrativa la verdad.

Tenemos tanto miedo del otro que la campaña del terror se ha consagrado como la nueva política del presente (y, peligrosamente, del futuro).

Si algo así como un odiómetro pudiera medir la bilis acumulada que aún existe entre nosotros, haría falta repetir todo lo que ocurrió en el país, incluyendo estallido, plandemia y presidenciales, para alcanzar recién a sopesar sus dimensiones destructivas.

De un tiempo a esta parte, todo ha sido revueltas, conspiraciones, amenazas, paranoias ¿En qué momento perdimos el rumbo? ¿Cuándo acabará la gran farsa? ¿Volveremos a ser lo que fuimos o seguiremos en esta guerra sin cuartel?

Si “lo personal es político”, entonces nuestro abrupto quiebre puede explicar cómodamente la guerra ideológica de estos tiempos. Dos polos irreconciliables, dos visiones de mundo radicalmente disímiles. Tal polarización nos atraviesa y nos trasciende, y solo uno podrá cantar victoria, pero ninguno podrá salir incólume. De todos modos, las cartas ya están echadas. El descontento no cesará, porque sobrevive en nosotros, y en nosotros regresará, cual proclama justiciera.

Ganaste, querida. Lo asumo. Tu victoria fue contundente, y se escuchó en todo el orbe. Los bríos de cambio resonaron de forma estridente. Los versos al uso enarbolaron el poder y consolidaron una nueva hegemonía. Tu golpe de gracia fue tan brutal como poético. Heme aquí, entonces, derrotado, pero nunca destruido. No hay forma de retroceder, solo queda aguardar, con hidalguía, la sombra de la infamia, bajo la cual se tenderá el espectáculo que ambos protagonizamos, el espectáculo que otros montaron por nosotros, testigos y cómplices de la más artera de las mentiras. Sin embargo, aún nos queda la más amarga de las causas: la verdad, escondida, secuestrada, tras este amasijo de desilusiones y rencores.

Tú tan pandémica, y yo tan escéptico. Lo nuestro, en el fondo, siempre fue imposible. Nos separa un mar turbulento de relatos y narrativas.

La verdad es que nunca despertamos. Nadie, ningún país despertó. Únicamente secuestraron nuestros sueños y prolongaron el horrible insomnio de vernos desnudos, atados de manos, impávidos por el mañana.

Y si te dijera que todo por lo cual luchamos alguna vez, fue otra falsa bandera del sistema para perpetuarse a sí mismo, con la venia y el consentimiento de todos ¿Qué me dirías?

¿Qué pasaría si te dijera que todo lo que deseábamos cambiar de este marchito país, todos esos bríos entusiastas, todas las pancartas que tan ansiosamente seguíamos y animábamos en nuestras pocas marchas juntos por las calles, no fueron sino la sutil ingeniería social de unas cuantas redes de influencia incomprensibles a nuestro entendimiento?

¿Que todo, absolutamente todo, estuvo pensado y calculado desde un comienzo para precipitar este pesadillesco estado de cosas, con el fin de empujar, a toda costa, un cambio de paradigma a partir del orden en el caos?

¿Que aún vivimos sin sublimar nuestra sombra y en cualquier momento volvemos a desconocernos el uno al otro, en esta grotesca e infinita batalla de espejos?

¿Que el progresismo pop es hoy el discurso dominante, la nueva hegemonía en la cual el poder se camufla de disidencia y capitaliza su propia oposición de manera muy rentable?

¿Que todo lo que alguna vez nos dijimos, incluso lo que llegamos a pensar del otro, ya fue registrado y repetido hasta el hartazgo, para formar parte de un palimpsesto que está condenado a recrear, una y otra vez, quizá en otra vida, tanto los instantes luminosos como tormentosos de nuestra ínfima pero intensa temporada en el acabóse?

¿Que nuestras verdades más arraigadas son solo un remedo de aquellas ideas que andan circulando impunemente, sin el suficiente contraste, en una cámara de eco que ensordece, de manera insospechada, nuestra capacidad de intelección?

¿Que la desintegración de nuestros lazos fue directamente proporcional a la desintegración del mundo y sus instituciones? ¿Que toda la pasión que nos profesamos en su minuto fue tejiendo una trama oscura con resonancia en el contexto político, acaso sin posibilidad de redención ni de rendición?

¿Que todas aquellas personas que, en su momento, creímos de confianza, mudaron de pronto sus intenciones o dejaron entrever sus auténticos móviles sin mediar aviso, únicamente basados en causas de moda, impulsados por el avasallante devenir de los acontecimientos del mundo, propiciando una verdadera ”tormenta perfecta"?

¿Que la guerra fue nuestro único destino, y todo el desastre ya se avizoraba, latente, en nuestra paz apócrifa?

Si lo personal es político, querida, entonces lo que creímos una relación democrática, no fue otra cosa que deseo y voluntarismo sin suficiente consenso.

El final de nuestra historia fue, al fin y al cabo, como la historia de Chile después del 18 de octubre: una espada de Damocles amenazando con dividirnos la vida, un banquete mal servido de rencores, sospechas y otros demonios.

¿Y qué pasaría si en un hipotético anti universo, el tiempo avanzara hacia el pasado, atrás de la primera gran explosión? Como en el poema de Millán, el río de la historia podría invertir el curso de su corriente, el agua de las cascadas subiría, la pandemia volvería a su origen desconocido, las esquirlas del estallido regresarían a su punto detonante, no habría aparente malestar, el grito de las calles volvería a las gargantas hambrientas, desandaríamos aquellos pasos desesperados, no habría ruptura, regresaríamos al primer orgasmo, volveríamos al punto de encuentro, para luego, desconocernos, sin reproches, sin el costoso peso de la noche ni el lastre de la existencia.

¿Y si te dijera que la idea de una página en blanco siempre estuvo dentro del guion que otros pensaron para nuestra historia? ¿Y solo cabía ahí la ilusión de la posibilidad de elegir, la ilusión de crear algo nuevo a partir de las cenizas del viejo orden?

¿Y si te dijera que nuestro tránsito tuvo también su propio vía crucis? ¿Que alguna suerte de mandato metafísico quería que fuera sacrificada nuestra anterior vida, para dar lugar a una penitencia, una reflexión y, posteriormente, un violento cambio que derivaría en la eterna expectativa de la transformación del mundo o, por el contrario, en una eterna condena de lo mismo, agravada por el martillo de la consciencia, y el estigma aún sangrante de la historia?

¿Que todo lo que vivimos fue solo un sueño de tres días, una pesadilla mesiánica, en la cual creímos haber sobrevivido al caos, y lo que entendimos por realidad no era más que la penitencia de esa pasión onírica?

¿Que dentro de ese sueño nunca hubo resurrección, y lo que somos hoy no es otra cosa que el cadáver de lo que hubiéramos podido ser?

¿Que los libros que nos llegamos a prestar y nunca nos devolvimos, continúan penando en algún anaquel prohibido de nuestra memoria, perdido entre tanto polvo y tantas maldiciones?

¿Que los libros que nos vendimos o nos regalamos, sobrevivieron a la violencia pero, sin garantía de un final, continúan penando en el exilio de nuestro universo lector, acaso consumidos por el fuego de la decepción o el basurero del olvido?

¿Y si te dijera que lo nuestro siempre fue un show, nada más que un espectáculo montado para la vitrina y para el vulgo, una ventana abierta en una casa de cristal?

¿Y si tanto las rabias como los júbilos, incluyendo los procesos y sus consecuencias, siempre fueron un simulacro, una escenificación grotesca y trasnochada de los espejos del otro? ¿Y la verdad, sombra impostora, nunca estuvo allí donde creímos que estaba?

¿Que hace falta más que una mirada aguda para ver a través de nuestros más enraizados relatos?

¿Que todo aquello que una vez observamos con la más nítida promesa de futuro, ahora nos acorrala y nos vigila sin siquiera advertirlo, velando por mantenernos a la vista, más acá del velo?

¿Que toda aparente disidencia al sistema no es más que otra cabeza de la gran Hidra que nos somete? ¿Otra maniobra cuidadosamente calculada para hacernos caer una y otra vez en las infaustas redes de la Bestia, enrevesadas e incomprensibles para el ojo de la ideología?

¿Que nunca hubo solidez a la cual arrimarnos y siempre navegamos, evanescentes, hacia el naufragio, en el mar de la disolución, sobre todo, cuando las palabras amor, democracia y política perdieron sus contornos y su semántica originaria?

Si entendemos la poesía, según la definición aristotélica, como el arte de contar lo que podría haber ocurrido, tanto lo que es posible como probable, entonces, querida, todas las cosas que hicimos o dejamos de hacer en el pasado podrían llegar a adquirir ritmo y carne de metáfora. Todas las palabras dichas u omitidas podrían expresar, bajo esta mirada, el nuevo mantra de la historia, la nuestra o la de esos otros que no fuimos y que podrían haber llegado a ser.

Entre conspiraciones y campañas del terror, apenas podemos respirar aire puro, apenas podemos movernos, sin antes enredarnos en la maleza de la realidad, a no ser que una influencia, alguna especie de genio o una sombra muy recóndita en nuestro interior, haya obrado de tal forma que solo podamos conocer la verdad destruyéndonos por completo, el uno al otro.

¿Y si te dijera que lo nuestro daba para novela, pero para novela existencialista, melodramática, policial y conspiranoica, ya que las palabras fueron nuestras únicas armas; y la realidad, nuestra única escena del crimen?

¿Que detrás de toda proyección al otro, subyace la propia sombra y el miedo a su reconocimiento? ¿Será por eso que insisten en diluirnos bajo categorías estancas, deshumanizarnos al punto de destruirnos entre nosotros mismos, manipulando nuestra cuota de oscuridad, sin poder integrarla?

¿Y si en lugar de agudizar nuestras contradicciones, destruimos en nosotros aquello que nos divide y nos diluye, volviéndonos un átomo de la masa?

Y si se desmonta tu sistema de creencias, ¿Quedaría todavía alguien a quien rescatar en tu interior?

¿Y si te dijera que todo fue una pura mascarada y que hay mucha más opacidad tras el tejido de los sueños?

¿Que (en este país, en este mundo, en esta vida) cada quien hace del otro un Goliat; y de sí mismo, un David, en una encarnizada lucha de opuestos irreconciliables?

¿Que detrás de los ideales que seguimos con tanta insistencia, estaban los mismos que financiaron el sistema que combatimos?

¿Que aquellos rebeldes que creímos incorruptibles, escondían su propia agenda secreta y servían a intereses todavía ocultos al profano?

¿Que detrás de cada supuesto despertar se sobrepuso otra ilusión que procuraba mantenernos en un estado de sonambulismo, divorciados de la propia consciencia?

Y si mi nuevo discurso fuera moderado y mi espíritu crítico diezmado, ¿seguirías desconociéndome como lo sigues haciendo, desde el otro lado de la barricada, frente a la pira del fanatismo y la primera línea de la enajenación?

Ven, querida, y desmontemos juntos nuestras narrativas y relatos más intrincados.

Abandonemos, de una vez por todas, la lógica del divide et impera

Destruyamos la vil carcasa de la ideologización.

Ven, y cuestionemos el dogma que nos mantenía escindidos de por vida.

A menos que aún creas en el fondo de la Madriguera del Conejo

O en la Gran Conspiración detrás del teatro del mundo.