domingo, 9 de enero de 2022

Otrora era cronista sin libro publicado y profesor sin contrato indefinido. Ahora tengo libro, tengo contrato y me siento igual. En todo caso, un libro sin sello oficial de editorial y un contrato a plazo fijo. Una obra no obra. Todo un Artista sin obra, como Paul Craven.

sábado, 8 de enero de 2022

Apuntes sobre el "estallido kazajo", la Navidad ortodoxa y la conspiración Djokovic

Un conflicto social está ocurriendo en Kazajistán. Disturbios durante el siete de enero, fecha coincidente con la Navidad ortodoxa. Las manifestaciones, según cuentan los medios, se impulsaron a raíz del aumento del precio del gas licuado. ¿Podrá ser este, entonces, un “estallido kazajo”? Hay dos cosas curiosas sobre el tema, que conversé con una amiga y un amigo. La amiga señalaba que existe un patrón muy calcado entre las protestas de Kazajistán y las de Chile, incluso se atrevió a decir que hay un guion preestablecido ¿cómo así? Pues, por la misma razón de que todo detonara producto de un alza de precios. Recordemos que el 18/10 ocurrió por el precio del metro, y luego se generó un efecto dominó para cuestionar el sistema neoliberal, con motivos razonables. El punto es que la amiga cree que, al igual que en Chile, lo de Kazajistán podría estar perfectamente orquestado con fines políticos, aun cuando la protesta social haya tenido mucho de orgánica y legítima. 

Con el amigo convenimos en que detrás de lo de Kazajistán hay gato encerrado, pero él dio otro argumento un poco más atrevido. La clave estaría en la fecha de inicio de las manifestaciones, asociada directamente al cristianismo ortodoxo. Justo en esa fecha, Novak Djokovic se habría comprometido con la ayuda a iglesias y monasterios serbios y habría estado dispuesto a salvar la capilla ortodoxa. ¿Y qué ocurrió después? Djokovic se volvió el enemigo público número uno de los medios y una especie de némesis del tenis, pero, a la vez, una suerte de ídolo e incluso de mártir para la causa anti plandemia, por el simple hecho de oponerse al pase de movilidad. Con esto quizá el amigo no quiso decir que exista una correlación causal entre un evento y otro, aunque resulta, por lo bajo, algo sospechoso, dada las circunstancias. Lo que sí se puede afirmar con certeza es que los medios noticiosos “transnacionales” como la CNN siempre ocultan una agenda sujeta a ciertos intereses para nada transparentes. 

“¿Será acaso para concientizar a las masas contra el cristianismo?” se preguntó el amigo, barajando una hipótesis sobre el porqué del estallido kazajo y la coincidencia con el ataque mediático a Djokovic. Podrá ser algo un tanto enrevesado, pero, considerando el tenor de las cuestiones que han sucedido últimamente en el mundo, no se puede descartar nada. Hay que mantenerse atento, vigilante, observando el devenir de este 2022 que se apronta igual de caótico que el 2020 y el 2021. La era covidiana recién comienza y viralizará lo increíble.

Enlaces para hilar cabos




viernes, 7 de enero de 2022

Sé a la literatura lo que Djokovic al tenis: opositor indeseable, piedra en el zapato, conspiranoico o disidencia controlada.

jueves, 6 de enero de 2022

Sobre la vacuna, Miyamoto Musashi y Sísifo

Conversación por whatsapp

-Te voy a contar algo curioso ¿Tú con qué crees que peleaba, el que es considerado el mejor guerrero de la humanidad, Miyamoto Musashi? ¿Cuál crees que eran sus armas? No te desvenes el cerebro

-¿Espadas de madera?

-Sí y no... llegó a utilizar kodachi y boken. También katanas y wakizachis

-…

-En su duelo contra Sasaki Kojiro, que era considerado el mayor maestro de su época ¿Qué arma crees que utilizó?

-¿Las espadas?

-Un remo que el talló con sus manos

-Para Musashi las espadas no tenían importancia, sino que era ganar el duelo. Más que un gran espadachín, era un sujeto que se adaptó a los más de 60 duelos que tuvo a muerte.

-…

-Por eso, si tú no quieres ponerte la vacuna estás en tu derecho, es incómodo, molesto… pero si no te adaptas te verás limitado. Es tu opción. Yo solo pienso en adaptarme y no me devaneo el cerebro, porque tengo la seguridad de que, hagan lo que hagan, nadie me podrá quitar mi libertad

-…

-La verdadera libertad hermano no está afuera… Está en tu cabeza ¿Cómo se puede hablar de restricciones, si las mayores que existen son las que nosotros nos creamos a nosotros mismos?

-…

-¿Te acuerdas del mito de Sísifo? ¿Cuál fue el castigo de los dioses?

-Sí recuerdo viejo. Empuja una roca y luego al llegar a la cima volver a empujarla

-Así es, ese fue el castigo de los dioses para Sísifo. Tenía que empujarla hasta la cima, y él se quejaba constantemente de la roca que tenía que andar arrastrando. El día en que fue libre Sísifo fue cuando aceptó la roca, en que aceptó el absurdo en su vida. Ese fue el día en que se liberó del dolor que le estaba produciendo esa condena tan injusta.

-…

-Algo similar ocurre con las vacunas, porque la gente en estos momentos se está sintiendo incómoda, se queja, que la vacuna conchesumadre, igual que Sísifo con la roca, pateando la perra, “por qué los dioses culiaos me la pusieron encima, qué se han creído”. Lo mismo pasa con la gente, dicen “qué se han creído estos políticos conchesumadres, que yo soy un esclavo”. Exactamente lo mismo pasa. Y se amargan y se amargan. “Puta, la plandemia, están experimentando con nosotros y la wea” y, a lo largo del camino, te vuelves un amargado culiao. Y lo peor es que no lograste hacer nada, porque igual vas a estar condenado a ponerte la vacuna en algún momento, tal como Sísifo se vio condenado a empujar la roca hasta la cima del monte. Mientras que ellos se van amargando la existencia, yo acepté la vacuna, puedo ir a cualquier lugar tranquilo. Al final de cuentas qué importa, si me voy a morir igual, con o sin vacuna. Es así la vida. La vida es absurda, la vida es tonta. Estamos cagaos pos, perro. Y eso no es resignación, créeme que es muy distinto. Va mucho más allá de eso. Es liberación. Aquí el absurdismo queda preciso.

-Para reflexionar. No había escuchado un punto como el tuyo. En todo caso, se agradece.

-Lo que para muchos sería un viaje de resignación, para mí es un viaje de liberación.

Conversación imaginaria entre un chileno del 2022 con un chileno de fines del 2019

-Compadre ¿por qué anda con mascarilla? ¿Viene arrancando del zorrillo?

-no, es por el virus

-¿cuál virus?

-¿cómo que cual virus? El covid pues

-de verdad estimado no te estoy cachando. Yo solo asumí que ibas con esa cuestión por el zorrillo.

-oye, dime, ¿y por qué dices que hay zorrillo? ¿Aún hay protestas?

-¿me estay hueveando?

- ¿perdón?

- pero si estamos en pleno estallido, viejo. Piñera declaró toque de queda hace una semana.

- ¿qué? ¿Cómo? ¿De nuevo?

- loco, nos quieren encerrar como en la dictadura

-oye, pero eso del encierro ya pasó por las cuarentena...

-¿cuarentena?

-por el virus pos wn

-¿cuál virus?

-el coronavirus, loco

-de verdad que no te estoy cachando ¿de qué hablas? Acá el único virus son los del gobierno

-perdón, oye, ¿en qué año estamos?

-2019 pues, viejo, ya terminando este año de mierda con protestas ¿en serio estay bien wn?

-¿2019?

-Me estai agarrando pal hueveo

-wn, ¡es el 2022!

-¿cómo que el 2022? No huevees

-no sé qué onda

-claramente estai volao

-wn, la mascarilla es por el virus. Todos debemos usarla

-y dale con la wea del virus ¿cómo que todos debemos usarla? Si la wea es pa combatir al zorrillo.

-no, loco no. El propio gobierno la impone.

-no te cacho nada, compadre. Sabí que me aburriste...

(continuará)
Justicia covidiana: todos estamos contagiados hasta que se demuestre lo contrario.

miércoles, 5 de enero de 2022

"Cuando se le preguntó a Charlton Brooker la razón para cancelar la serie Black Mirror su respuesta pudo sonar grandilocuente. A mí me encantó y me deprimió a partes iguales: "Influido por Huxley o Orwell, quise crear una corriente de opinión y reflexión a través de una serie, pero esta, lejos de producir un cambio, solo consiguió normalizar la distopía, que ya vivimos, o el futuro apocalipsis, para transformarlas en un producto cultural. Mi alianza con Netflix fue la puntilla de Black Mirror y acabé tan desazonado que decidí no volver a creer en que las cosas pueden cambiarse desde dentro"."
Al spam me llegó un misterioso mensaje. Tenía por título “¿Preparados para páginas deliciosamente amargas?”. Leí y se trataba de un archivo pdf de Editorial Librilunio. El archivo contenía la novela “El primer amor y otros dramas veraniegos” de Iván Turguéniev. Intrigado por la procedencia y sobre todo por la seguridad del mensaje, leí una reseña de la novela que ahí había. Señalaba que algunos temas básicos turguenievianos eran los amoríos tormentosos, imposibles; la libertad; la soledad; el amor pasional, irremediablemente frustrado una y otra vez; las oportunidades perdidas; el sacrificio, entre otros. Además, indicaba que uno de los motivos básicos en sus intenciones literarias era dar forma a “las pulsiones, secretas y mudas, que se agitaban también en mí”. De pronto, me vi en la disyuntiva. La mente dijo, por un instante: “No lo abras. Puede ser un virus”. El corazón, en cambio, dijo: “Ábrelo y devórate ese libro”. Abrir el archivo con la novela El primer amor podía ser peligroso, pero, al mismo tiempo, algo me llamaba a hacerlo, precisamente, una pulsión secreta y muda agitándose en mi persona. Una estrecha identificación con las temáticas esbozadas hacía eco en mi voluntad. ¿Qué podía salir peor, luego de haber vivido en carne propia un tormentoso amorío, la realización de un amor pasional que siempre se vio frustrado, la implicancia para la libertad devenida soledad, y el sacrificio íntimo que derivó de todo ello? ¿Era el peligro de un posible virus que saliera de ese libro digital, comparable con el peso en mi consciencia sobre aquellas temáticas? Ninguna amenaza iba a impedir que cayera en la trampa del spam, porque este ya me había interpelado literariamente, llevando su poder de sugestión a un nuevo nivel. Bajaré ese archivo sin ningún miedo; luego, El primer amor tiene el potencial de un virus, invadiendo tu corazón. Que se infecte o se rompa, es el costo por apostar a la incertidumbre del deseo.
Un nuevo inquilino, un caballero jubilado, llegó a la casa. El día de año nuevo entré a la cocina y ahí estaba, sentado, solo, comiendo un sencillo plato de reineta y ensalada y sirviéndose una copa de vino. -¿Qué tal? Feliz año- le dije. –Aún no. Es de mala suerte desearlo anticipado-, me respondió, sorbiendo lo poco de vino que le quedaba. –Está bien, provecho-, le volví a decir. Nos saludamos con un estrechón de manos. Enseguida, le pregunté si iba a pasar la fiesta de año nuevo acá o en familia. –Lo pasaré acá no más-, me respondió. –Sucede que llegué hace poco, porque tuve un atado con mi señora, así que nada…-. No quiso ahondar en explicaciones. Era suficiente con decir que pasaría ese año nuevo solo porque tuvo problemas con su señora. ¿Qué clase de problemas? ¿Volvería con ella o se alejaría para siempre? Solo él lo sabía, era asunto suyo y por lo pronto, no importaba. El hecho es que cenaría solo acá en la casa, sin mayor expectativa. Luego de desearle nuevamente provecho, volvió a beber otro poco de vino. Me ofreció pero no quise. Volví a lo mío y preparé todo para ir a compartir en familia. De pronto, la figura del caballero comiendo solo en la cocina se repitió en mi cabeza. Ese iba a ser su único panorama. Una suerte de duelo o, por el contrario, una especie de “retiro espiritual”. Nos separaban años y generaciones, pero, curiosamente, coincidimos en ese punto, en esta disyuntiva: seguir o no adelante.

martes, 4 de enero de 2022

Me agrada la idea de hacer soundtrack para los libros, así como hay book trailers. Siempre he pensado que en la escritura hay también mucho de melomanía, por eso me he propuesto armar una banda sonora para los próximos proyectos que vayan surgiendo, pensando en ese proyecto casi como una obra coral y multidisciplinaria.