jueves, 6 de agosto de 2009
La mente es un estupefaciente
jueves, 23 de julio de 2009
Revista Mecánica Popular: Poema imagen 2
viernes, 10 de julio de 2009
"Sangrías" (fragmentos)
Interminable,
disidente
es su espuria misión
en este cúmulo de gases y luces.
Interminable
la fobia, el profano fervor.
Disidente la capa azul
que envuelve sus tareas.
Una maldad orgánica,
como la de los dientes en el pezón.
De ahí extrae la droga surreal,
el placer camuflado de neuronas.
Y lo maléfico se hizo escuela,
el alumnado se hizo jauría,
la selva se hizo pizarrón,
el pizarrón se hizo selva
Índigo será el fin.
Poltergeist
es la metáfora del triunfo de la materia.
Movimientos, trances, arrebato de muebles.
Sofás desde el caos de espumas
que comienza como un despliegue
para los inertes espíritus de la casa.
Luces y ampolletas regresan
a la impotencia de industriales caderas,
como esplendores de proyecto tangencial.
Cada actor de este tragicómico zafarrancho de elementos,
elemental ruidismo para elemental discontinuidad.
Carreras a propulsión, flotantes cacerolas,
decenas de sartenes vengativas,
un carro alegórico de platos en la ponzoña.
Festival al aire libre de veloces cucharas.
Los vivos tenedores arremeten con cólera.
Las ollas brincan maduras de alimento,
grises, parcas, por un ritual de salvajes servicios.
La mansión de bienes y víveres mora,
como collage de sí misma.
Electricidad absurda y anatomías falsas
generan desconcierto entre el aula madre
de los seres pragmáticos,
los actores del llamado "espectro habitual".
Cena maliciosa han de predisponer
las cucharas y tenedores,
revolviendo con ímpetu la indumentaria
para los autómatas seres, recortes de ellos,
tal como una estela de errores.
El desnivel del piso respecto del techo
producto de la disonancia egoísta de lo concreto,
conforma una colección de genuinas piezas,
promoción de los desertores del aluminio de la noche:
La familia del tenedor,
la familia de la cuchara,
la familia del cuchillo,
la familia de la sartén,
la familia de la olla,
la familia de la silla,
la familia de la mesa,
la familia del plato,
la familia del horno,
las formas de la copiosidad,
las energías maternas de todo hogar,
la metáfora del triunfo de la materia.
Noche globular
El monstruo cotidiano, un intruso que incinera,
ya viene sigiloso para hacer víspera,
de lo que puede desalentar sin oxígeno,
claro, sin membranas automáticas
para la transmisión de un pulcro obsequio
en días de visión fotofóbica.
Entes de porcelana, furia concentrada
la mesa ya está lista, la vela ya está puesta.
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
Hoy, reprimido, cámara de Locus Amoenus,
cada plato no fue roto,
cada espacio no fue digerido.
Me abastezco de agujas dolorosas
y así me permito paliar el karma de la rutina.
Entonces cargo plenamente con
los utensilios de la sutura doméstica,
el origen consuetudinario de mi manía.
Noche globular, la avidez artificial,
los poros sometidos, traviesos y febriles.
Evitas que tu azul y deliciosa aura
se envuelva hacia mi envoltorio de lociones,
y rehúsas mascullando la orgía a tu alrededor.
¡Despierta! a tu lado, un glorioso plato de sopa,
mientras imploras incolora de jugo y pistilos.
Ahora báñate en tenebroso polen estival.
Haz de ti un haz de alergia sustancial, abundante, potente.
Que no se vea, por favor, el gas histérico de tu trivialidad,
que no se vea como te estoy aprovechando,
el gas extinto después que pases a ser
nada más que maravilla dérmica.
Apenas degustando los restos,
y la casa como una ígnea flor abierta,
hecha la cuna del Sol negro.
El vector de las estrellas,
en espera de lo que sería
la soberbia dilatación de tus horizontes
y también cuentan para el menú,
las auras flemáticas, dietéticas
como tú, ahora, en esta globular noche.
Recuerda:
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
Te turba el sonido de
las serpentinas seculares
festejando el prematuro fin de un mundo.
La última de las fiestas se espera que sea divertida,
y la virtud es el veneno de los incautos
que solo saben agradecer
aquello que procuran para sí mismos.
A ti te avasallan vates,
a ti te inoculan luces
¡lo sabía! se nota en esas tempranas arrugas,
En el tiempo que apenas consigues robar durante la noche.
A ti te asaltan de mañanas perdidas,
ocasos perdidos que creímos cancelar
con una taza de café cargada de rabia,
un fútil abrazo o un puñal por la espalda,
antes de esperar a los mercenarios
sin verdad, sin aciago, sin ojos del corazón.
"Todo lo que te vuelve loco te
vuelve vivo"
Era lo que decía mi progenitora, profética como nunca
Así veía cómo mi realidad pasaba a ser el filtro
de una lucidez inexorable y misteriosa
Sí, y así me sentía como un bastardo
ante un montón de estrellas tercas,
tercas como la madre de las madres:
de dolores de vejiga que aún no tienen nombre,
de historias que no trascurren por miedo a tener sentido,
y que garantizarían la épica insolencia
del estar siendo, del volverse, del querer volver,
nada más que a la concha de otro sombrío caracol
que vive contradicho bajo la luz de un nuevo Sol,
que alumbra tanto como hunde,
y que alumbra tanto como huye.
Te turba el sonido de las serpentinas seculares,
invocando el prematuro fin de un mundo,
entonces repites: Todo lo que te vuelve loco te vuelve vivo
y todo lo que está vivo conocerá algún día la noche.
¡HÁGASE EL POLVO!
¡HÁGASE EL CAOS!
¡HÁGANSE LOS SIGLOS!
2006-2008
jueves, 18 de junio de 2009
"Axis"
Retorcimiento de los intestinos,
endurecimiento de las arterias,
el calor corporal un horno progresivo de último modelo.
¿Volverá tu cuerpo a sudar?
¿Volverán tus glóbulos a mutar?
Exceso de miedos, procesado en el dorso,
produce convulsión de los gástricos ácidos,
que entran cuando se abre la boca, así, así,
demasiado ancha para contener la baba.
Puños cerrados, golpea los quistes de tu abdomen,
deja fluir las venéreas entidades.
Revuelve tu frente interna, intensa, como caldo.
La cefalea pesa, como dos balanzas de granito magmático,
intenso, sin encontrar el factor de la erupción narcótica.
Regurgitando hilos de estrés, en lugar de gránulos
de vitaminas C, D, A.
Cada ocho horas, degustando los excipientes
-desmaterializar el error materializado-.
Cada ocho horas, minutos, días, meses
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.
Escóndelo, y estira su brazo auto dependiente,
llega a flagelar las memorias,
a acondicionar tu cómoda psíquica,
con hélices adeneicas, para las malas plagas,
que tendrás ahí, seduciéndote simultáneamente.
¡No hables! es mejor que descanses,
los dedos me llaman a acariciar tu frente,
frondosa en deseos, sarcomas torcidos.
El síndrome endémico del nicho,
aunque sea tridimensional, puedo tenerlo así,
como arena entre los dedos, tan microscópico,
pero tan rebelde, que no muta libre como creería,
sino se aferra a uno como lapa, babosa ciega,
salada en su prole, genética, existencia.
No sabe para qué se aferra, no sabe para qué fue hecha,
por eso congenia con nosotros.
Preferiría no poseerlo, pero congenia,
no sería digno si lo castrara de raíz,
de la salina solución.
Auto desolación social,
reciprocidad biológica,
quisiera esparcir tierra de hoja en tu corteza,
pero la sequía del reflejo,
los choques eléctricos, no tocan la goma,
las pulsaciones no envían respuesta
a la fisonomía anti-cutánea de tu reptil ser.
Sería mejor, si hiciera una intervención quirúrgica,
una intervención respecto de tu biótico potencial:
abrir desde las sienes la caja cerebral,
y plantar la semilla de la somnífera armonía,
y aquí otra maceta de rosas para el jardín,
y ya empiezo a depender de la noche
para la terapia intensiva, el fármaco,
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.
Endurecimiento de las arterias,
retorcimiento de las neuronas,
colapso hepatítico,
cosmovisión meningítica.
Las articulaciones alcanzan longitud de bacilos,
desde tu perspectiva de paciente.
La camilla blanca, un colchón de clavos,
acupuntura de calamidad que afloja,
el ser hipocondríaco de la confusión.
En tal caso, la vida entera es la bandeja X del refrigerador
escáner tac, morgue,
eterno, hospital, confuso,
vuelve a ser lactante al depender del fármaco,
el ser hipocondríaco de la confusión
... el fármaco.
COMA
Sobre el ser convaleciente,
un tejido de cuerpos inertes
retarda el infinito cardio.
Es el terror de ser paciente
Es el vacío diástole/sístole
Es el ser y su apagón drástico.
COITO 1
DE UN OSCURO SOL.
COITO 2
Es lenguaje,
2007
miércoles, 29 de abril de 2009
"El show de la Kronikodelia"
Cierta historia que contaban los más viejos
sobre el retorno de las corrientes
hacia el acantilado de yeso.
Bajo el faro del patrimonio, con el maná de Leviatán,
acecha un rango de energía mágica.
Asaltarán los más enfermos tesoros de la joya del Pacífico.
Escuadrones de ponzoña roja y corales nefastos.
Una empresa de riesgos de la linfa.
Huesos de tritones erosionan
en afluentes que solían ser peatonales.
A través de las fugas, el emporio de rubíes encubierto.
Las ratas de las cloacas se inmiscuyen,
en los más telúricos secretos.
El cabeza-sacerdote,
las predicas del gallo de oro en la catedral,
una conspiración eólica, esculpiendo sus pesadillas.
En el peñasco más alto del cerro de la cruz,
todo un sediento cielo, espejo de la oxidación,
calabozo de lo hidrófito, y si das vuelta tu cabeza,
atrás, los civiles pejerreyes
¡Ellos le pondrán un buen precio a tus pulmones!
Preparado para arrojar su golpe frío,
burlan las ciencias navales y marítimas,
heredando un legado de proteico barro
sobre las millas de la hidrosfera,
como si fuera un archipiélago de marea negra
entre medio del nuevo mundo,
¡Una mancha voraz en tu desagüe!
Atrévete a unirte al tinte tóxico,
atrévete a unirte al tinte ocre que pintan
en tus oculares globos.
Experimenta y cede al espejo de la presión
que para el hombre es divisible en cólera de anfibios,
la cólera de la llave, abriendo tu ducha,
toca tus dedos con esa misma cólera.
Vuelve a descomponerte,
en el barro del cual te esculpiste,
y recibe en tu cuerpo la armadura de escamas,
el envase del señor de los vertebrados.
Viene hacia aquí, su despliegue por los canales
que interconectan tu ciudad
con los abisales cementerios
de embarcaciones y submarinos.
Ahora el reino de los peces humanos,
reemplazará una tradición constituida
de tierra, años, siglos.
Poseidón, oh Poseidón, barre con el cámbrico desperdicio
de la evolución darwiniana, y deja resurgir a Piscis,
aquí, sobre la costa porteña.
Deja remojar las tres cuartas partes del planeta,
como un nicho absorbente
que otorgue el despertar a Neptuno.
Y en aquel tiempo,
ya las fuerzas marítimas, aéreas y terrestres,
solo asumen que sus despertares implosionan,
sumisas como mascotas ciegas,
lamebotas, o más bien "lame aletas",
ante el Gran y Todo Poderoso Pejerrey legislador,
y dando la espalda, miran sus piernas orinadas del miedo.
¿Hay algo que se pueda hacer?
Técnicamente, nada,
solo que lo que se puede hacer, es algo molesto:
Tirar de la manilla del retrete supremo
que rige las ruinas de ese arcaico mundo
y esperar invertido a que vuelva por ti la próxima ola,
y te lleve, para que cumpla el papel
que ahora la hizo presente.
La misa del gallo
y no pueden evitar apagar las luces.
Cientos de parejas en vela
esa es la gala de sangre promiscua
esa es la orgiástica epifanía.
Úntala de fuego y píntala en tus manos
Con ases bajo la manga, el cura
la chica a flor de piel
inicia la ceremonia tanto afuera
como dentro de sus ropas.
Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra (en la paz del Señor).
Como bien lo oíste, la campana suena y suena
Y la sal arde, arde, en el seno de tu vida.
En confianza te proponen
resucitar en el sexo opuesto,
-con coqueta fe y con fiebre divina-
Y ven en la virtud su propio pecado,
con vino añejo, mientras brindan.
¡Señoritas viudas negras!
ya no hay palabra subliminal
quedada tan impía en sus espaldas.
¡Prematura dama! recibe en tu espalda,
la mano de la verdad, toqueteándote lenta y lenta.
No escaparás, pequeña costilla.
¡OPUS DEI! ¡KRAUS! ¡CRISTO!
Plasmen lo que el ciego amor expone en la misa del gallo.
Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra…
Un mundo erecto para ti,
un mundo abierto para mí,
un mundo eterno para Jesucristo.
Mata tu sexo y resucita para mí,
para cuando ya sea un ídolo.
2006
sábado, 4 de abril de 2009
Revista Mecánica Popular: Poema imagen
viernes, 6 de marzo de 2009
Megáfono taurino
La maquinaria feliz de las ciudades se hizo escombro
cuando saltaste de tu fúnebre cuna
y escupiste tu canto choro a forma de metralla.
Los demonios de la vida cotidiana,
por tu paladar fueron bautizados,
y ensimismados exigieron su sangre
única y exquisita
tal como los grises vegetales
del último de los edenes.
El amor fue la roca con la que puliste el filo de tu soberbia.
Tu cabeza y tu bolsillo vastos de compromiso,
Tus cuernos militantes,
tu Chile densamente ebrio,
redescubierto como amante.
Con el puño férreo, desde el país de los grises, pareces decirme:
“Te invito a reconocerte en mi mundo.
Para cuando tengas mi edad sabrás callar tu paz y sublimar tu guerra”.
Te imagino ante las enaguas florales del caos,
escondiendo la belleza en tus ojos rubicundos.
A ti se te aparece la hipocresía como matador,
y juras socavarla en arrojo de cuernos pulcros
como implorando a la pangea y al amor de tu palabra.
Sí, tu palabra vasta de raíces, de donde reverberan
las vocales y consonantes de poemas futuros.
Sí, y así dices, cabrio macho:
"Para universos en blanco y negro,
espíritus claroscuros".
Fiel a todo lo que te sabe a choreza,
tu imagen por siempre moneda,
redimida de precio.
Así, grítale al mutante capitalista,
el gusano de la discordia ha perdido su manzana
pero ha encontrado en ti la tinta
para inmortalizar su arrastrarse por la tierra.
Pero no creas que está santificado,
hasta su baba podría ser agua bendita.
En un hondo aliento me sujetas a tu país de funerales
y ciudades con tentáculos,
me llevas al Chile de todos los días
con sus blancos de Nada,
sus azules de Resaca,
y sus rojos de Furia, o Lascivia.
Todos esos no son epítetos suficientes
para las entelequias constantes
de una larga y angosta faja de tierra,
a forma de espermatozoide exiliado
dentro del óvulo viudo, virginal y menstruante que es América.
Mira a la equidistancia de nuestro mundo,
su doblemente ambigua dualidad.
Con tu alquimia de carbonada,
condimentas pensamientos y corazones,
y dejas al desnudo la pueril complacencia de todas las cosas.
Como por barrios rurales te me apareces
en los compartimientos de la conciencia
e invitas a recorrer los idilios baratos del fin del mundo
con pies tempestuosos, llenos de ternura y choreza.
Titán, haces que mire mi hogar con ojos abismales
y que reconozca en mi comodidad el abismo
sobre el cual me he arrojado durante años
y no quisiera regresar ya para imitarte.
Gritarle a la muerte: ¡puta de ocasión!
Gritarle a la vida: ¡puta cara! pero sola, pero una
todo eso me legas entre pliegues de luto,
y tu verdadera forma el decibel primero,
salvaje y filosófico de una torrencial música
con un nombre tremebundo.
Tú, solo megáfono, confiésalo:
de un golpe y sin pensarlo,
y te hartaste de todos, y te jubilaste de todo
y te empachaste de todos
y compusiste, más allá de aureolas y cachos,
tu ópera prima: el Absoluto.
sábado, 14 de febrero de 2009
Tuerce la flecha del Cupido (poema)
Desvirtúa ya el automatismo de cuerpos y formas
esa que produce amor como en una secuencia fordiana.
Lo no muerto ha erigido su reino de velos y ultrajes:
Ha erigido su nueva realidad
Ha erigido su propia fiesta ideal
repleta de esqueletos parlantes buscando cuerpo.
¡He aquí San Valentín!
El creador de la sustancia lunática
que como pus dulzón alimenta
al aura que ama su inutilidad.
Grandes empresas y vidas se confunden entre sí
Absortas
Inútiles
concentradas en el Amor.
He aquí que comienzan:
Los rostros cubiertos de frivolidad
Los labios inundados de baba
El corazón chorreante y colmado
de mil entradas y salidas como agujero de flechas
cupido o genitalidad metafísica.
Ante el amor todo luce puro, blanco, vano.
Un nuevo líquido abstracto
que limpia el polvo
que procura todo polvo y lascivo tiempo.
Y por el Bien parece Nada
Y por el Sexo parece Nada
Y por la Familia parece Nada
y todo aparece puro ante el Amor
y toda ella la repleta de maravillas
y disemina el polvo en arterias mortales.
Todo surge paralítico en su Unidad
¡Su abstracta Unidad!
Todo se plaga en dualidad que añora excipientes divinos.
Toda inutilidad emotiva
es lo que el Amor erige
a la espera de próximas bodas y divorcios
El cupido prostituyendo alas
La pistola cargada de libido
La mentira de los sexos
El eslabón perdido
el Don Juan extinto
el dodó promiscuo
la azul pastilla de la verdad
¡no se cumple hoy la Unidad!
Aquí ante el Amor todo uno es residuo del dos
supone polvo
supone virus
y el uno y el dos están casados
casados al devenir que cruje por estrellas y astros.
Descubre en ti mismo al mundo y tu media naranja
es porque siempre serás la mitad de todo
o la mitad de nada que es igual a partirse en dos
¡DOS!
He aquí la huella del Amor:
Empresa de bullir la Tierra
y aguantar de pie a cabeza este reino de plásticos corazones.
Escribir la mentira, llenarse de cursilería
y ser guía del viaje hacia los círculos joviales
círculos que potencian la lascivia
y representan lo que en sí es cáscara y cuesco
para probar que nadie se coma a sí mismo.
Y nadie apresa corazones para quedar hecho dos
y nada impide que apresen
el eros implícito de cada imagen.
¡He aquí la suprema droga!
La celebración de lo amado como cáliz
para fundirse en alquimia valórica.
Inerte imposible que vuela solo
hambriento por la dulzura del destino
de masticarse una gran boca
¡Que une mediante el dos!
¡Que divide mediante la fricción,
que estalla como niño sin madre!
¡He aquí el Amor!
la explosión de cuerpos y miembros
la violencia y dominio simbólicos
con propiedades lunáticas
haciéndose llamar Unidad.
Es ella el lazo anti-circular:
el vacío que florece
el jardín que se vacía
entre el hálito y la garganta
entre la mitad de todo y la mitad de nada
que mata el sano suicidio
de quien ama el mundo
de quien roba el mundo
de quien violenta el mundo
¡porque él es el mundo!
He aquí el Amor:
La terca flecha de cupido
que es la mecánica abrupta de nuestro destino.
¡Muera el Amor!
¡Viva la Muerte!
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Narrativa de vida
lunes, 27 de octubre de 2008
"Efemérides"
La plática post nocturna
No te quiero ahora para entrar al invernadero,
y comentar este nuevo llamado al exterior.
No es necesario hacer algo público
en tal dimensión de curvaturas.
Todo se cuelga expuesto
en campanas húmedas y membranosas
como sobre tu cabeza se abriera una boca
discutiendo en un depósito de rancios favores y cumplidos.
La próxima palabra estaría equivocada
si la niego dentro de esta plática, esta determinación.
Adéntrate a través de voces desorganizadas,
entes amarillistas, sofocados de orgullo.
Redescubre lo que alguna vez fue luz.
La colisión empieza abriendo los sentidos
de ojo a garganta, la curvatura está viva.
Una recta curva toma forma de una línea predilecta
¡que todas las visiones del mundo podrían dimensionar!
y dar mayor profundidad a lo que alguna vez fue luz.
Cortinas restrictivas dramatizan la conversación
como sobre tu cabeza se abriera una boca
pone llave a cada cosa que te sea afín.
Una pantalla de fresco odio se deja ver
al chasquido metálico de campanas líquidas,
di tu peor verdad y mejor mentira:
es el brote educativo presionando mi puño a mi edad,
es la gangrena atada hacia el perro,
es un error criado y envuelto en simpatía.
Como desconocen tu omisión
da la espalda y habla de un síntoma universal.
Mira a tu más oscura articulación
reintégrate a como acostumbras
sucumbiendo sin mucha armonía.
Como comprenden el fin de tu cordura
encuentra una cuarta dimensión
y termina con la conversación.
Conocimiento sinérgico,
uniformidad global,
y en un nuevo día,
Redescubre lo que alguna vez fue luz.
Pasión,
Miedo.
|
El androide aproximado
La quimera postulante en él, en
él,
la dorada proporción.
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21,
antes de lo perpendicular de un mundo-rubro,
la base de los datos no puede inspirar
más que una técnica factura
de memoria, de logros, de carcasas,
esa misma que infiere
hasta en la menor descarga de brillantez.
La lucidez, la vanidad del metal,
en concilio con la alérgica sustancia,
la carditis del alma, el resplandor del mineral
surgido del mismo tecnicismo,
como esa proporción.
La vacía promiscuidad se hace erecta,
informática, aproximada.
Si pudieran culpar a los cielos,
nosotros no los creamos,
ni él creó, ni yo, la creación.
Una legión de baterías pensantes se abre paso,
cuestionando un terreno repleto de gris,
color y forma de los avanzados.
Para salvar el mundo, un disco duro reprogramado.
El manejo de los circuitos intenta parecerse
al de su percepción de formas.
Miles de ellas, multiplicándose,
como bacterias en sus proyectos.
Así como se da a luz lo que usaremos,
y, al hacerlo, se hizo lo que creíamos banal,
por esa cosa llamada realidad,
por esa cosa llamada imaginación,
por esa cosa llamada progreso.
El espacio X, el nuestro, no basta.
Los borrones universales,
las leyes físicas,
los rayos naturales,
ya no cumplen su legislado ejercicio.
No hay relatividad en cómo deban dinamizar la tierra.
Lo único cierto es la compra de los sitios
que les debían por invertir.
Están en cada avance,
cada mensaje,
cada fracción de arte,
no sobresaldrá sin su presencia.
Somos materia galáctica sin fondo a su lado.
Sin embargo, su paradoja se expresa
y detrás suyo, el procesador supremo.
Mientras deducen su velocidad,
él socava las vísceras del tiempo.
Mientras absorben su luz,
él entierra la médula del espacio.
El ejército del androide aproximado,
la clave ancestral desbloqueada,
la abismal consecuencia de Bill Gates,
domador de programas y dictador tecnológico.
Un pacto químico se estimula y produce,
a través de las imágenes vistas,
y los fantasmas del pasado segregan la toxicidad
y los venenos de la estirpe camuflados con la lluvia,
sobre colosales depósitos de gas y petróleo.
Hiroshima habrá de repartir sus átomos,
dado el conflicto y el negocio misilero,
todo terminará reciclado
al ritmo de los bombos de guerra.
El paso de los ingenieros de la gran arma
enfrentando la tormenta, colores precipitados,
un nuevo brillo en sus penetrantes ojos.
La circulación de sus venas indica
que llega el momento de dominarlos.
Por el aceite de los movimientos,
se apoderará de los panteístas.
En crisis de intereses,
la gran arma apuntará a lo superior.
El hambre del hombre, la halotecnia religiosa,
sin brazos turbo ya es un alquimista,
él, el de las “Puertas del Costo”.
Con el tiempo se darán cuenta
de que fueron hechos para crear y ser creados,
y no terminarán de construir su arquitectura maligna,
ya que el modelo dorado 2000
envuelve aquella proporción
y, en borde de una geografía,
te empuja sigiloso al extremo de los extremos.
Navegando en pantallas, ya lo tienes ante ti,
y cuando las bestias y las mototecnias copulen,
los entes cívicos darán nombre al experimento.
El ejército del androide aproximado,
la clave ancestral desbloqueada,
la abismal consecuencia de Bill Gates
domador de programas y dictador tecnológico.
Desde el pasado, se describirá y revivirá
al desalmado substituto,
al único y cibernético substituto,
y este volará por lo remoto,
para desafiar a la gravedad:
poseída libido de la raza humana.
2006


