miércoles, 16 de noviembre de 2022

Nocturna (Poema)

A cierta hora, entrada la noche,
solo restan los golpes y las llagas,
Y los versos que nunca te escribí
esparcidos como sangre en el pavimento.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Reordené mis estantes de libros de tal forma que miran a la cama. Antes, en mis anteriores piezas, siempre habían permanecido al borde, de modo que cualquier libro se podía agarrar hasta acostado. Me quedé observando fijo el libro de Román Reyes, Sobre el amor y el olvido, e inmediatamente recordé todas aquellas noches tórridas de pasión, aquellas noches al vuelo de las cuales solo quedó la hoja desaliñada, la sábana ilegible. De cuántas de aquellas noches han sido testigos estos libros, muchos de ellos esperando ser leídos, todavía, y, sin embargo, son lo único que permanece en el tiempo, fiel a su condición voyerista. Si tan solo los libros hablaran. Pero no. Solo resta la imaginación, el placer sublimado.

El caos será la patria (2022)

"El caos es un orden por descifrar". José Saramago.

¿Podemos enterrar todo este mundo
para al fin devolverle el oxígeno a nuestra tierra?
Todos cómodos con su paz parasitaria
perpetúan los grises y las úlceras.
Se regocijan en la mecánica de sus órganos
Y no escaparán de sus prisiones.

El caos es la patria,
bordear sus costas significa
asfixiarse consigo mismo,
Y las sombras, aburridas, ya han buscado otros cuerpos.
¡Gran amigo! contemplador estoico
báñala de vida y luz con tu furia.

El caos es la patria
toca la música de la destrucción
para que las amebas bailen extáticas con su ritmo.
Ya el morbo se apodera de ellas
suben alegres, coléricas, por los cerros
quieren sentir el vértigo de la vida
pero reniegan de la tierra que las reúne.

¿Es este otro telón de fondo?
¡Oh¡ ¡Gran amigo! ¡Ven a casa!, ¡ven a casa!
Ya viene, ya viene, ya viene,
Tráele vida a estas amebas.
Trae el Sol de todos los domingos
Propaga el ruido sobre el desierto
Que suban a las alturas y acudan al festín
El caos será la patria.

¿Podrán ver el final de cerca?
¿Podrán leer la totalidad de los créditos?
Espero que la tierra los abrace
Entre su velo de parcas.
La muerte tiene un sitio especial para cada uno
Ahora la urbe adquiere la grotesca belleza de los escombros
Las palomas y los perros toman la iniciativa ciudadana
E ingresan a casas y centros comerciales.

El eco de los humanos se oye a lo lejos.

La fiesta apenas ha empezado,
Y todos han recibido invitación.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Dedicatoria de Luz Blanco de su libro In finitos: "El poeta y el filósofo se asemejan en que ambos tienen que habérselas con lo maravilloso". Santo Tomás de Aquino

jueves, 10 de noviembre de 2022

"Profe, ¿Se disfrazó de Jeffrey Dahmer?", me preguntaron algunos chicos en el colegio al verme con lentes. Lo han dicho casi toda la semana. Incluso algunos se han tomado la molestia de mostrarme al susodicho asesino interpretado por Evan Peters, con un afán comparativo. "Yo no he matado a nadie, que conste", les respondí a los cabros, con ánimo de seguirles la corriente. ¿De pronto, para ellos, su profesor era similar al actor? ¿Cualquier parecido a un tipo joven con lentes correrá el riesgo de ser identificado con el personaje? Todo indica que el rol del asesino Dahmer en la serie fue tan penetrante en la cultura pop que invadió el imaginario de los cabros y, por extensión, incluso, el conjunto de la clase.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Ha aparecido una nueva variante del coronavirus: Cerbero. Al ser considerada como variante de interés por su nivel de contagio y tras algunos estudios hechos en Alemania, se la ha llamado como “el perro del infierno”, el can de la mitología griega que custodia las puertas del inframundo. Por el nombre, podría pensarse que se trata de una variante ultra peligrosa, que infectarse con ella equivaldría a vivir una morbosidad dantesca. Nada más lejos de la evidencia científica. “No lleva ese nombre porque sea infernalmente peligrosa”, ha dicho un doctor de la Universidad de Salamanca. De hecho, para Cornelius Römer, científico de la Universidad de Basilea, la BQ.1.1, nomenclatura técnica para el Cerbero, solo podría causar un aumento de los casos en algunos países de la Unión Europea, pero nada comprueba que sea potencialmente más peligrosa que cualquier otra variante del bicho. Tal parece que la denominación rocambolesca obedece más a un ejercicio poético, de modo que cada nueva variante adquiere un nombre mitológico acorde a la capacidad ficticia del especialista. Pese a esta consideración, no deja de ser un escenario cruento, el hecho de que alguien pueda, eventualmente, morir por las fauces del perro que custodia el infierno de los enfermos. No cabría allí otro lenguaje que el ladrido del virus, ni otra expresión que la encarnación animal del miedo humano.

martes, 8 de noviembre de 2022

Monster

La exitosa serie de Netflix que está basada en la figura de Jeffrey Dahmer se llama Monster. Aunque parezca inverosímil, también existe una película del año 2003 con ese nombre, Monster, y se trata de una asesina serial. Sí, tal cual como se lee: una asesina serial llamada Aileen Wuornos, cuya interpretación estuvo a cargo de Charlize Theron, y que contó también con la participación de Christina Ricci en el papel de Shelby Wall, su amante. ¿Cómo es posible que exista una asesina serial? ¿Y cuáles habrán sido sus motivaciones? Una truculenta historia verídica de los años noventa que, sin duda, rompe algunos cánones y preconcepciones. Vale la pena verla, para ponerla en perspectiva con la otra de Dahmer.

El asesino serial vuelto ícono pop. ¿Han escuchado el término hibristofilia?

"La arquitectura del posmoderno está desprovista de centro, eje, equilibrio y armonía. La posmodernidad es medianoche. La modernidad corresponde a la tarde, a la puesta del sol: todavía quedan residuos del mundo tradicional, de luz, de subjetividad, de racionalidad y de totalidad. Hay familias, sociedades, estados y hombres. En la posmodernidad todo esto es suplantado por dividuos, cyborgs y entidades posthumanas. En lugar de realidad hay virtualidad; en lugar de inteligencia, inteligencia artificial; en lugar del hombre, el posthombre; en lugar del racionalismo moderno, la esquizofrenia de Deleuze y Guattari. Es una sociedad líquida (Bauman) en la que todo se disuelve, en realidad, ni siquiera es una sociedad, sino una destrucción caótica de estructuras que libera gran cantidad de energía, inmediatamente disuelta en un proceso entrópico. Es una caída ininterrumpida hacia abajo". Alexander Duguin
Otro fragmento del intento de novela romántica existencial que estoy escribiendo, con un toque de erotismo y thriller:

En el momento en que salí sin mayor expectativa, en que pretendí simplemente olvidarlo todo en el San Junipero, apareció ella, emergida como una dulce tiniebla, mediante un deja vu demasiado vívido como para desmentirlo. La coincidencia había posibilitado el milagro: que ella me extrañara y se animara a mensajearme para propiciar otro encuentro posible. ¿Cuál habrá sido el íntimo motivo de esa necesidad? ¿Habrá querido sencillamente pasar un buen rato? ¿O habrá asimilado mejor las cosas?  ¿Habrá resuelto mejor nuestro embrollo de nombres e identidades, para decidirse por una nueva oportunidad? De la forma que fuese, me reencontraba con ella, saliendo del mismo lugar de nuestros amores y nuestros delirios.

Al llegar a su casa, lo primero que hicimos fue comernos furiosamente, atracando contra la pared y arrastrándonos hasta la pieza en donde acabamos tirando como si nos fuéramos a morir a la mañana siguiente. Realmente no había espacio para las palabras. Gemir y sudar eran los únicos lenguajes posibles. De repente, habíamos olvidado por un instante todos los posibles resentimientos y malos entendidos entre nosotros, para entregarnos de lleno al viejo ritual del placer. Caímos luego de largos minutos de acción, rendidos, entregados a Morfeo.

Al día siguiente, despertamos casi al mismo tiempo y comenzamos a hablar. La necesaria plática para arreglar cuentas pendientes después de la exquisita colisión. Ella se incorporó primero, sacó un cigarro lentamente de su cajetilla y la encendió, absorbiendo una fumada profunda:

-Qué loco ¿No crees? Segunda vez que nos topamos en la disco, y siempre acabamos tirando-.

-Sí, qué locura-.

-Fíjate que igual me hacía falta. No sé, como desahogarme. Porque a veces la vida es tan complicada. Creo que de vez en cuando nos merecemos una tregua-.

- ¿Una tregua? -.

-Sí, olvidar lo mierda que es el mundo, al menos por un rato-.

Fumó una quemada larga y dejó el cigarrillo a un lado sobre el velador. La pieza estaba totalmente desordenada, llena de libros desparramados por todos lados, detalle sobre el cual vengo recién a enterarme.

Contemplé por un momento su figura lánguida, bañada por un tímido rayo de luz solar que salía entre las cortinas rojas. De pronto, ella se ladeó para dejar el cigarrillo en el cenicero sobre el velador:

-Mmmm, ¿qué hora es? -, preguntó.

-Tarde ya. Nos quedamos raja-, le contesté.

Cuando la vi ladearse, alcancé a ver con mayor detenimiento un tatuaje con un verso que tenía en el brazo. No le había puesto atención a ese tatuaje antes.

-¿Te gustó? Este tatuaje me lo hice hace mucho, cuando me vine a esta ciudad-.

En esos instantes, no paraba de contemplar su cuerpo blanco, traspasado por los haces de luz, y bajo la penumbra de la cortina, marcado por el tatuaje con un verso inmortal, como si hiciera el contraste con el día radiante que acontecía. Poseído por el encanto, entonces, me incliné hacia su tatuaje y lo besé de la manera más tierna posible. Ella sintió ese beso y se ladeó lentamente:

-O sea, se podría decir que eres otra-, le dije.

Ella se incorporó y me miró por unos segundos.

-Si así lo crees, entonces lo soy…-.

El misterioso tatuaje con el verso me había hecho pensar en aquella primera noche. ¿Realmente, desde esa vez, ella siempre fue otra para mi conciencia? ¿No habrá sido que, al confundirla con otra, ella inmediatamente se volvió esa otra? No podía saberlo. Solo tenía a mi lado a la mujer con la que decidí seguir y dejarme encantar. No cabía espacio para cavilar sobre su alteridad, solo la satisfacción de saberla conmigo, aunque fuese durante esas fugaces horas de desvelo y amanecer.

Sabía que esa iba a ser la dinámica de nuestros encuentros, cada vez que se nos ocurriera coincidir, bajo un insaciable influjo poético. Ella no podía resistirse, ni yo tampoco. Evitábamos, a toda costa, ser engañados, ser heridos de muerte. Sin embargo, había algo, un algo de misterio y de fuerza primigenia, que nos seguía uniendo. Ahora ella era esa otra mujer, indescifrable en un comienzo, pero abierta hasta la médula.

Desde ese momento, supe que todo amor siempre tiene algo de extraño.

Pero el futuro nos tenía reservado un ocaso implacable.