
martes, 8 de diciembre de 2009
SÁBADO GIGANTE

jueves, 5 de noviembre de 2009
Umbría y Solana

ensañadas, ellas mismas, en sales mesiánicas,
incautan ya sus calibraciones,
su perenne dualidad en palabras:
Solana: Heme aquí esparciendo la troposfera.
Sin prescindir del tropo,
he de cuajar los cabellos del verbo articulado.
He de lubricar mi pubis milenaria
con las virtudes cardinales,
y sellarlas en alucinaciones.
Umbría: Heme entonces aquí.
De mí tu magnificencia no puede prescindir
Bien sabes que con tu exuberancia
sólo acaricias el humor
de una temporada austera y maquinal.
Con mi activa mundanal
Heme en momentos de transición
y transgresora en vitalidades árticas,
pulsando las cuatro estaciones ,
heme siendo el aceite de tu sentido y malogrado verbo
Solana: De ti no he de prescindir tal vez,
pero tu energía hipertensa,
no avasallaría si no fuera por mi gloria dilatante,
por la realeza de cada uno de mis miembros
mis titánicas uñas son tu proyecto
mediano pero fructífero.
Entre tus miles de sombras contingentes,
eres la real majadería que permite
una de mis cuantas retóricas.
Umbría: En tal caso, colibrí de métricas,
mi caos intrínseco es la única matriz
de aquellas retóricas.
Tu falacia de equilibrio lucérico
es solo dibujo no fidedigno de lo total.
Tu todo vaga contenido en mi nada
y nada sobre su jalea de transparencias.
Solana: He aquí, entes poiéticos, a la doncella de lo nulo,
la nulidad absoluta la propicia como a su cruce,
una oleada de electrones es su libido y utopía,
sombría terca como vocifera tu estampa de nombre
déjate caer entre los sustratos
y tendrás un futuro primitivo
que rectificará tus malezas.
Pronto tus embustes se verán corroídos
por las forestas danzantes del mundo de las ideas,
y por mi ratio supremo que todo lo ennoblece.
Umbría: Tu altanería produce veneno y estanque,
tu simetría es una síntesis de horros cobardes y preciosistas.
Mi flexibilidad de bambú te cautivará,
y tu ságoma vacilante e infinito
remembrará su seudónimo.
Tu tamaño de fogatas técnicas
secularizará, os aseguro.
Su arte de embellecer el azar
es ultimátum para la supremacía de los impulsos.
Una tempestad de plomo dispersará
su belleza halitosa, caprichosa,
y será corruptible a la recreación misma del caos primigenio.
Sumid, hermana Solana,
y callad tu dogma versal,
Solana: ¡Cuánta profanación junta he contemplado
despabilada ante el alba de nuestro padre!
Si vos más que nadie has de saber
que de mi rectitud se hace pública tu procreación.
Callad tu deglutir sanguíneo
y fragmenta la vena que he de regalarte
más por pena que por estética,
y regocíjate ante aquel poder superlativo
que ha de descender sobre ti
¡Como rosas bélicas! Quítate de mí ahora
Mancha impávida, y ni el verbo te resignificará.
Umbría: Despechada y circular,
tus pecados, tus almenaras trágicas
que apabullas sobre mis entes,
no son sino la máscara de un estilo insurrecto.
No eres más que una pangea flemática, que cobija y desarma
hoy nuestro drama efímero y tu proverbial existir.
Has de perecer junto con tu trauma de ságomas,
bosquejados de lascivia y respaldados de ambición,
y junto con la misma pangea te disolverás
que tu reino de gestiones recelosas engendra.
Tu fin contenido en mi no tiempo, Solana.
Bruja de los estupefacientes morales.
Solana: ¡Este es el colmo de los colmos!
Has violado la más resguardada prudencia,
¡He de regularte! ¡He de abarcarte! ¡He de contenerte!
No fallará mi ratio y te volverás
hueste conceptual administrada entre imágenes
¡He de regularte! ¡He de tapizarte!
(Solana se despliega en un maremoto de reflejos conexos,
Mas umbría permanece fiel a la tierra de donde germina su maternal caos).
Las hermanas retroceden,
terminan extinguidos sus respectivos dones
simplificados en la aventura
de su imaginaria dualidad.
Así, sus voces disímiles acaban en caos,
expirando la potencia de su propia asimetría, al final de la jornada.
2007
miércoles, 7 de octubre de 2009
Impresiones sobre lo fantástico en la novela "Ayer" de Juan Emar
viernes, 25 de septiembre de 2009
La pequeña muerte de Chile
jueves, 6 de agosto de 2009
La mente es un estupefaciente
jueves, 23 de julio de 2009
Revista Mecánica Popular: Poema imagen 2
viernes, 10 de julio de 2009
"Sangrías" (fragmentos)
Interminable,
disidente
es su espuria misión
en este cúmulo de gases y luces.
Interminable
la fobia, el profano fervor.
Disidente la capa azul
que envuelve sus tareas.
Una maldad orgánica,
como la de los dientes en el pezón.
De ahí extrae la droga surreal,
el placer camuflado de neuronas.
Y lo maléfico se hizo escuela,
el alumnado se hizo jauría,
la selva se hizo pizarrón,
el pizarrón se hizo selva
Índigo será el fin.
Poltergeist
es la metáfora del triunfo de la materia.
Movimientos, trances, arrebato de muebles.
Sofás desde el caos de espumas
que comienza como un despliegue
para los inertes espíritus de la casa.
Luces y ampolletas regresan
a la impotencia de industriales caderas,
como esplendores de proyecto tangencial.
Cada actor de este tragicómico zafarrancho de elementos,
elemental ruidismo para elemental discontinuidad.
Carreras a propulsión, flotantes cacerolas,
decenas de sartenes vengativas,
un carro alegórico de platos en la ponzoña.
Festival al aire libre de veloces cucharas.
Los vivos tenedores arremeten con cólera.
Las ollas brincan maduras de alimento,
grises, parcas, por un ritual de salvajes servicios.
La mansión de bienes y víveres mora,
como collage de sí misma.
Electricidad absurda y anatomías falsas
generan desconcierto entre el aula madre
de los seres pragmáticos,
los actores del llamado "espectro habitual".
Cena maliciosa han de predisponer
las cucharas y tenedores,
revolviendo con ímpetu la indumentaria
para los autómatas seres, recortes de ellos,
tal como una estela de errores.
El desnivel del piso respecto del techo
producto de la disonancia egoísta de lo concreto,
conforma una colección de genuinas piezas,
promoción de los desertores del aluminio de la noche:
La familia del tenedor,
la familia de la cuchara,
la familia del cuchillo,
la familia de la sartén,
la familia de la olla,
la familia de la silla,
la familia de la mesa,
la familia del plato,
la familia del horno,
las formas de la copiosidad,
las energías maternas de todo hogar,
la metáfora del triunfo de la materia.
Noche globular
El monstruo cotidiano, un intruso que incinera,
ya viene sigiloso para hacer víspera,
de lo que puede desalentar sin oxígeno,
claro, sin membranas automáticas
para la transmisión de un pulcro obsequio
en días de visión fotofóbica.
Entes de porcelana, furia concentrada
la mesa ya está lista, la vela ya está puesta.
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
Hoy, reprimido, cámara de Locus Amoenus,
cada plato no fue roto,
cada espacio no fue digerido.
Me abastezco de agujas dolorosas
y así me permito paliar el karma de la rutina.
Entonces cargo plenamente con
los utensilios de la sutura doméstica,
el origen consuetudinario de mi manía.
Noche globular, la avidez artificial,
los poros sometidos, traviesos y febriles.
Evitas que tu azul y deliciosa aura
se envuelva hacia mi envoltorio de lociones,
y rehúsas mascullando la orgía a tu alrededor.
¡Despierta! a tu lado, un glorioso plato de sopa,
mientras imploras incolora de jugo y pistilos.
Ahora báñate en tenebroso polen estival.
Haz de ti un haz de alergia sustancial, abundante, potente.
Que no se vea, por favor, el gas histérico de tu trivialidad,
que no se vea como te estoy aprovechando,
el gas extinto después que pases a ser
nada más que maravilla dérmica.
Apenas degustando los restos,
y la casa como una ígnea flor abierta,
hecha la cuna del Sol negro.
El vector de las estrellas,
en espera de lo que sería
la soberbia dilatación de tus horizontes
y también cuentan para el menú,
las auras flemáticas, dietéticas
como tú, ahora, en esta globular noche.
Recuerda:
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
Te turba el sonido de
las serpentinas seculares
festejando el prematuro fin de un mundo.
La última de las fiestas se espera que sea divertida,
y la virtud es el veneno de los incautos
que solo saben agradecer
aquello que procuran para sí mismos.
A ti te avasallan vates,
a ti te inoculan luces
¡lo sabía! se nota en esas tempranas arrugas,
En el tiempo que apenas consigues robar durante la noche.
A ti te asaltan de mañanas perdidas,
ocasos perdidos que creímos cancelar
con una taza de café cargada de rabia,
un fútil abrazo o un puñal por la espalda,
antes de esperar a los mercenarios
sin verdad, sin aciago, sin ojos del corazón.
"Todo lo que te vuelve loco te
vuelve vivo"
Era lo que decía mi progenitora, profética como nunca
Así veía cómo mi realidad pasaba a ser el filtro
de una lucidez inexorable y misteriosa
Sí, y así me sentía como un bastardo
ante un montón de estrellas tercas,
tercas como la madre de las madres:
de dolores de vejiga que aún no tienen nombre,
de historias que no trascurren por miedo a tener sentido,
y que garantizarían la épica insolencia
del estar siendo, del volverse, del querer volver,
nada más que a la concha de otro sombrío caracol
que vive contradicho bajo la luz de un nuevo Sol,
que alumbra tanto como hunde,
y que alumbra tanto como huye.
Te turba el sonido de las serpentinas seculares,
invocando el prematuro fin de un mundo,
entonces repites: Todo lo que te vuelve loco te vuelve vivo
y todo lo que está vivo conocerá algún día la noche.
¡HÁGASE EL POLVO!
¡HÁGASE EL CAOS!
¡HÁGANSE LOS SIGLOS!
2006-2008
jueves, 18 de junio de 2009
"Axis"
Retorcimiento de los intestinos,
endurecimiento de las arterias,
el calor corporal un horno progresivo de último modelo.
¿Volverá tu cuerpo a sudar?
¿Volverán tus glóbulos a mutar?
Exceso de miedos, procesado en el dorso,
produce convulsión de los gástricos ácidos,
que entran cuando se abre la boca, así, así,
demasiado ancha para contener la baba.
Puños cerrados, golpea los quistes de tu abdomen,
deja fluir las venéreas entidades.
Revuelve tu frente interna, intensa, como caldo.
La cefalea pesa, como dos balanzas de granito magmático,
intenso, sin encontrar el factor de la erupción narcótica.
Regurgitando hilos de estrés, en lugar de gránulos
de vitaminas C, D, A.
Cada ocho horas, degustando los excipientes
-desmaterializar el error materializado-.
Cada ocho horas, minutos, días, meses
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.
Escóndelo, y estira su brazo auto dependiente,
llega a flagelar las memorias,
a acondicionar tu cómoda psíquica,
con hélices adeneicas, para las malas plagas,
que tendrás ahí, seduciéndote simultáneamente.
¡No hables! es mejor que descanses,
los dedos me llaman a acariciar tu frente,
frondosa en deseos, sarcomas torcidos.
El síndrome endémico del nicho,
aunque sea tridimensional, puedo tenerlo así,
como arena entre los dedos, tan microscópico,
pero tan rebelde, que no muta libre como creería,
sino se aferra a uno como lapa, babosa ciega,
salada en su prole, genética, existencia.
No sabe para qué se aferra, no sabe para qué fue hecha,
por eso congenia con nosotros.
Preferiría no poseerlo, pero congenia,
no sería digno si lo castrara de raíz,
de la salina solución.
Auto desolación social,
reciprocidad biológica,
quisiera esparcir tierra de hoja en tu corteza,
pero la sequía del reflejo,
los choques eléctricos, no tocan la goma,
las pulsaciones no envían respuesta
a la fisonomía anti-cutánea de tu reptil ser.
Sería mejor, si hiciera una intervención quirúrgica,
una intervención respecto de tu biótico potencial:
abrir desde las sienes la caja cerebral,
y plantar la semilla de la somnífera armonía,
y aquí otra maceta de rosas para el jardín,
y ya empiezo a depender de la noche
para la terapia intensiva, el fármaco,
vuelve a ser lactante al depender del fármaco.
Endurecimiento de las arterias,
retorcimiento de las neuronas,
colapso hepatítico,
cosmovisión meningítica.
Las articulaciones alcanzan longitud de bacilos,
desde tu perspectiva de paciente.
La camilla blanca, un colchón de clavos,
acupuntura de calamidad que afloja,
el ser hipocondríaco de la confusión.
En tal caso, la vida entera es la bandeja X del refrigerador
escáner tac, morgue,
eterno, hospital, confuso,
vuelve a ser lactante al depender del fármaco,
el ser hipocondríaco de la confusión
... el fármaco.
COMA
Sobre el ser convaleciente,
un tejido de cuerpos inertes
retarda el infinito cardio.
Es el terror de ser paciente
Es el vacío diástole/sístole
Es el ser y su apagón drástico.
COITO 1
DE UN OSCURO SOL.
COITO 2
Es lenguaje,
2007
miércoles, 29 de abril de 2009
"El show de la Kronikodelia"
Cierta historia que contaban los más viejos
sobre el retorno de las corrientes
hacia el acantilado de yeso.
Bajo el faro del patrimonio, con el maná de Leviatán,
acecha un rango de energía mágica.
Asaltarán los más enfermos tesoros de la joya del Pacífico.
Escuadrones de ponzoña roja y corales nefastos.
Una empresa de riesgos de la linfa.
Huesos de tritones erosionan
en afluentes que solían ser peatonales.
A través de las fugas, el emporio de rubíes encubierto.
Las ratas de las cloacas se inmiscuyen,
en los más telúricos secretos.
El cabeza-sacerdote,
las predicas del gallo de oro en la catedral,
una conspiración eólica, esculpiendo sus pesadillas.
En el peñasco más alto del cerro de la cruz,
todo un sediento cielo, espejo de la oxidación,
calabozo de lo hidrófito, y si das vuelta tu cabeza,
atrás, los civiles pejerreyes
¡Ellos le pondrán un buen precio a tus pulmones!
Preparado para arrojar su golpe frío,
burlan las ciencias navales y marítimas,
heredando un legado de proteico barro
sobre las millas de la hidrosfera,
como si fuera un archipiélago de marea negra
entre medio del nuevo mundo,
¡Una mancha voraz en tu desagüe!
Atrévete a unirte al tinte tóxico,
atrévete a unirte al tinte ocre que pintan
en tus oculares globos.
Experimenta y cede al espejo de la presión
que para el hombre es divisible en cólera de anfibios,
la cólera de la llave, abriendo tu ducha,
toca tus dedos con esa misma cólera.
Vuelve a descomponerte,
en el barro del cual te esculpiste,
y recibe en tu cuerpo la armadura de escamas,
el envase del señor de los vertebrados.
Viene hacia aquí, su despliegue por los canales
que interconectan tu ciudad
con los abisales cementerios
de embarcaciones y submarinos.
Ahora el reino de los peces humanos,
reemplazará una tradición constituida
de tierra, años, siglos.
Poseidón, oh Poseidón, barre con el cámbrico desperdicio
de la evolución darwiniana, y deja resurgir a Piscis,
aquí, sobre la costa porteña.
Deja remojar las tres cuartas partes del planeta,
como un nicho absorbente
que otorgue el despertar a Neptuno.
Y en aquel tiempo,
ya las fuerzas marítimas, aéreas y terrestres,
solo asumen que sus despertares implosionan,
sumisas como mascotas ciegas,
lamebotas, o más bien "lame aletas",
ante el Gran y Todo Poderoso Pejerrey legislador,
y dando la espalda, miran sus piernas orinadas del miedo.
¿Hay algo que se pueda hacer?
Técnicamente, nada,
solo que lo que se puede hacer, es algo molesto:
Tirar de la manilla del retrete supremo
que rige las ruinas de ese arcaico mundo
y esperar invertido a que vuelva por ti la próxima ola,
y te lleve, para que cumpla el papel
que ahora la hizo presente.
La misa del gallo
y no pueden evitar apagar las luces.
Cientos de parejas en vela
esa es la gala de sangre promiscua
esa es la orgiástica epifanía.
Úntala de fuego y píntala en tus manos
Con ases bajo la manga, el cura
la chica a flor de piel
inicia la ceremonia tanto afuera
como dentro de sus ropas.
Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra (en la paz del Señor).
Como bien lo oíste, la campana suena y suena
Y la sal arde, arde, en el seno de tu vida.
En confianza te proponen
resucitar en el sexo opuesto,
-con coqueta fe y con fiebre divina-
Y ven en la virtud su propio pecado,
con vino añejo, mientras brindan.
¡Señoritas viudas negras!
ya no hay palabra subliminal
quedada tan impía en sus espaldas.
¡Prematura dama! recibe en tu espalda,
la mano de la verdad, toqueteándote lenta y lenta.
No escaparás, pequeña costilla.
¡OPUS DEI! ¡KRAUS! ¡CRISTO!
Plasmen lo que el ciego amor expone en la misa del gallo.
Y jura por la figura erecta y el cáliz de Venus,
madre, hijo y Espíritu Santo.
Y abre las llaves de un mundo fugitivo del cuero,
y si no calza, caerán las fugitivas del cuero,
y las fantasías voyeristas te confiesan:
Entra, entra, entra…
Un mundo erecto para ti,
un mundo abierto para mí,
un mundo eterno para Jesucristo.
Mata tu sexo y resucita para mí,
para cuando ya sea un ídolo.
2006
sábado, 4 de abril de 2009
Revista Mecánica Popular: Poema imagen
