En el fondo, decir que ya se es historia es otra forma de decir que ya se es olvido.
lunes, 20 de noviembre de 2023
Cada vez que dejo de escribir me invade una sensación similar a la de la abstinencia: tengo que sentarme y encontrar un enganche o un motivo como quien busca pagar una cuenta impaga. Los menesteres sentimentales y laborales no pueden desviarme de mi foco, aunque con la suficiente concentración pueden volverse un digno material de escritura. Todo sea con tal de saciar esa hambre, recóndita en su voracidad transcriptora.
domingo, 19 de noviembre de 2023
A fuerza de calumniosa palabra (poema)
A fuerza de calumniosa palabra, he dejado de ser antologable.
Ya ninguna lectura acuciosa alcanzará a paliar este forzoso silencio.
Ya ningún criterio editorial será capaz de reconstruir la horadada confianza.
Ya ningún libro pasado podrá retrotraer el tiempo para cristalizar la pasión perdida.
Me retiro de todos aquellos lugares donde creí escuchar la nocturna voz del amor, envuelta de lírico enfado.
Me retiro de todos aquellos sitios donde tu mirada era la medida del tiempo
y creía habitarla, a riesgo de volver sangre el sentido y abismo la vida entera.
sábado, 18 de noviembre de 2023
Cuando deambulo nuevamente por las calles de Valpo, no temo encontrarme con nadie inesperado: solo temo reencontrarme con aquel que fui antes de haber desaparecido. Hubo una crónica nunca escrita, una crónica sobre lo que pudo ocurrir, si no hubiera prevalecido el dolor, la mentira, la convulsión en las calles y luego, un paréntesis en el tiempo. Aquella crónica no ha comenzado a escribirse, todavía, sencillamente porque su escritor aún no ha recuperado la carne sensible de sus palabras.
jueves, 16 de noviembre de 2023
lunes, 13 de noviembre de 2023
domingo, 12 de noviembre de 2023
Esther Vilar contraataca: «El feminismo de hoy me parece de pésimo gusto»
«El feminismo actual me parece de pésimo gusto», explica. «El hombre se queda en un estado de culpabilidad permanente porque lo pintan como responsable de todos los males en nuestra sociedad. La mujer parece incapaz de razonar y solo está interesada en el revanchismo por todos los malos tratos que haya podido recibir. Pero me pregunto… ¿Es realmente mucho mejor ir a trabajar en una fábrica desde la mañana hasta la noche para alimentar a la familia que quedarse en casa a cuidar de los hijos que una misma quiso tener? ¿Es tan fácil ser llamado a una guerra para matar o ser matado? ¿Quién tiene que renunciar, en la mayoría de las ocasiones, a los hijos en caso de divorcio: el padre o la madre? ¿Quién de los dos tiene una vida cinco años mas larga?».
Hace mucho tiempo que no leo poesía en público. Y no creo que vuelva a hacerlo. Al menos no en los espacios a los que estaba habituado. Desde antes de la pandemia e incluso desde antes del "estallido" que he desaparecido de esas lides y de esos lares. Entre medio ocurrió un paréntesis, un quiebre y luego un silencio, un silencio que se extendió cual plaga bajo un escenario distópico. Recordaba aquellas lecturas poéticas como quien cavila sobre los escombros de un tiempo trasnochado. Paseaba impune cerca de aquellos lugares, como quien rumia la desaparición. Por eso, volver a leer poesía, ahora en un espacio más privado e íntimo, suena a desquite anacrónico, a golpe sin puño. La palabra se siente más furtiva y secreta, a sus anchas, al abrigo de un nuevo amor y una nueva voz.
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