Tres poemas con referencias al aura, en una resonancia poética con la moda del momento. Distintas recreaciones del aura en un poema de Nuestra Imbatible Soledad y en dos poemas del imaginario gragkiano:
Que no absorban tu aura
Brilla y apágate, me decías, cuando nuestras vidas orbitaban
En torno a una cándida florescencia de la memoria.
En un exquisito error de cálculo crecimos uno con el otro
cuando ya éramos vértices extraviados en la esfera de lo desconocido.
Libres de raíces y de mitos volvemos a teñir nuestra sangre
Demostrando que fluimos a través de aguas huérfanas y seculares
Demostrando que los desiertos de nuestro espíritu
Esconden jardines interiores, que brotarán
Una vez las luces de nuestros padres desaparezcan,
Haciendo de nosotros fantasmas que pululan en dimensiones embrionarias
Mientras buscamos, ciegos de virtud, nuevas máscaras que adoptar,
Nuevos corazones que palpitar.
El mundo real y su sombra omnívora
No dejes que absorban lo más verde de ti misma.
Y una vez que me apagas es cuando soplas en mi rostro para escarbar
Las cáscaras de ti misma en mí,
Y prefieres encarnar tus intocables caprichos como en una manía del origen,
pero nunca serás fruto sin haber sido raíz.
Y que no absorban lo más verde de ti misma
que no absorban tu aura.
2008
Atrapa musas [elegía]
Lleno del aura brava de la noche
raíces en el suelo crecen como garras
Los tallos de beldad se diluyen en sangre
y su presencia se vuelve informe.
Invisible a los ojos, duele en el corazón
el llanto de las ninfas amarga sus mieles.
El ángel del precipicio
como me hizo nombrar el altisonante
me llama a explotar mi talante
me llama a socavar ventanas y furias.
Esparciendo los dotes de las parcas
exigente hasta la locura, arrojo mi nebulosa
entre fiestas y credos paganos.
Viejos amores entre mis brazos
imitando la moda del destino
entierro lo anodino de sus pesadillas
y las filtro entre razones seculares.
Calladas en su sed planetaria
nutren al insecto interior
el estado larvario de su propio temor.
El futuro es una excusa
y para vírgenes de recónditas matrices
el tesoro y pretensión de su circular vida.
El viñedo que invita a ahogar la tristeza
lo que mejor se ahoga es la palidez profunda
de apostar por tierra y desencadenar un mundo
un tumulto de fuego e inocencia.
Lo que tendría que ahogarse
es la esperanza de la inspiración
que no es sino la libido de vísceras al aire
y manía poética de ser la nada misma.
Y de pronto me vuelvo hueso
un roído hueso que añora ser carne
que quiebra por alcanzar el cielo.
Lleno del aura brava de la noche
raíces en el suelo como manos sórdidas
y la única excusa para crear y para amar
es que la musa muere
como poema en la hoja.
2008
Noche globular
Noche globular, surcando el vector de las estrellas.
El monstruo cotidiano, un intruso que incinera,
ya viene sigiloso para hacer víspera,
de lo que puede desalentar sin oxígeno,
claro, sin membranas automáticas
para la transmisión de un pulcro obsequio
en días de visión fotofóbica.
Entes de porcelana, furia concentrada
la mesa ya está lista, la vela ya está puesta.
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
Hoy, reprimido, cámara de Locus Amoenus,
cada plato no fue roto,
cada espacio no fue digerido.
Me abastezco de agujas dolorosas
y así me permito paliar el karma de la rutina.
Entonces cargo plenamente con:
Los utensilios de la sutura doméstica,
el origen consuetudinario de mi manía.
Noche globular, la avidez artificial,
los poros sometidos, traviesos y febriles.
Evitas que tu azul y deliciosa aura
se envuelva hacia mi envoltorio de lociones,
y rehúsas mascullando la orgía a tu alrededor.
¡Despierta! a tu lado, un glorioso plato de sopa,
mientras imploras incolora de jugo y pistilos.
Ahora báñate en tenebroso polen estival.
Haz de ti un haz de alergia sustancial, abundante, potente.
Que no se vea, por favor, el gas histérico de tu trivialidad,
que no se vea como te estoy aprovechando,
el gas extinto después que pases a ser
nada más que maravilla dérmica.
Apenas degustando los restos,
y la casa como una ígnea flor abierta,
hecha la cuna del Sol negro.
El vector de las estrellas,
en espera de lo que sería
la soberbia dilatación de tus horizontes
y también cuentan para el menú,
las auras flemáticas, dietéticas
como tú, ahora, en esta globular noche.
Recuerda:
Tómate todo antes que enfríe,
tómate todo antes que enfríe.
2007
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