viernes, 9 de enero de 2026

Anotaciones y digresiones sobre la partida de Álvaro Peña, el primer punk porteño:

1 Peña amerita un estilo sin demasiado sistema, sin tanta estructura, por eso le escribo así a la rápida, con numeración arbitaria, al ojo, al pulso. Para el 2018, lo fui a ver al Rockódromo y se dio el lujo de saludar a los porteños diciendo "gracias, chusma inconciente", ironizando con los clásicos dichos del ex presidente Alessandri. "Valparaíso que dejé atrás, que me vio nacer, un siete de diciembre, en el cuarenta y tres, en avenida Francia, con sus olores multimil". Misma Avenida Francia a la que se le quita la f de vez en cuando, para honrar su legado clandestino.

2 Se dice de Peña que fue la leyenda punk de Chile, olvidada pero viva, quien otrora fundó, junto a Joe Strummer de The Clash, la banda de culto The 101'ers, prácticamente a la vanguardia del boom británico, luego de su vertiginoso exilio. Asimismo, se dice de Peña y su banda que, junto a Los Saicos del Perú, fueron los verdaderos ídolos escondidos, alimentando el relato en torno al origen sudaca del punk. No sé cuánto de cierto haya en eso, y para el caso, no interesa, lo que importa, lo que siempre importó fue el mito, porque el mito tiene arte y tiene ruido, un caos que desafía lo literal de todo el asunto.

3 Peña, the chilean with the singing noise, era, a su manera, un punk sano: no tomaba, no fumaba, ni siquiera comía carne, pero tenía salud (¡Prefería beber su propia esperma! jaja). Su transgresión consistía, en cambio, en la heterodoxia, en el desorden ordenado, en la impostura creativa. Seguiré el camino de Peña: no a los excesos, sí a las locuras del arte, doblemente sí a las voladas de la mente. Además, seguir la línea del que desordena sus sentidos con sustancias es demasiado corriente principal. En un Chile que ha hecho del copete una institución y de la droga un recreo para "los vivos", la abstinencia y la limpieza del organismo son el nuevo punk. El verdadero caos, la verdadera subversión está acá adentro, en el imaginario, y no necesita estupefacientes ni sobreestímulos para su rebelión.

4 Cuentan que el nombre de la banda The 101'ers, "los cientouneros" se debe al cuarto 101 de 1984. Una época orwelliana necesitaba una banda punk con un porteño loco en sus filas.

4 Preguntado sobre cuál es el problema principal en Chile, Peña respondió que la corrupción política, la caca de perro, la hediondez, que vienen a ser lo mismo, aunque los perros son más orgánicos.

5 En el Festival del Fin del mundo, mientras los punkis de la Región traían cantidades industriales de alcohol de dudosa calidad, Peña fue visto comprando y comiendo pastelitos.

6 ¿Será acaso Valparaíso la ciudad más punk del planeta? ¿Seguirá a la altura de su propio mito?

THE WHIP OF INDIFFERENCE

UN HOMBRE HA CAMINADO

SU SENDA BUSCANDO

VANAMENTE EL ANCLA DE SU VIDA.

EN SU PASO ENCONTRO GENTE

QUE ACERO SU CARNE Y SU MENTE

GENTE, CORTANTE, CORTANTE

E INDIFERENTE.

POR AHI

CERCA

DE LA QUEBRA AJI

CONOCI

LA INDIEFERENCIA

QUE EN CHILE LIBRE

NUNCA VI.

OTRO HOMBRE HA CAMINADO

SU SENDA BUSCANDO VANAMENTE

EL ANCLA DE SU VIDA.

CAMINAR Y CAMINAR Y NO SABER

DONDE LLEGAR

CAMINAR POR LAS CALLES Y NO TENER

DONDE LLEGAR

CAMINAR - CAMINAR - CAMINAR.

jueves, 8 de enero de 2026

Adiós a Béla Tarr, oráculo del ocaso

“Todo ha sido degradado, pero puedo decir que ellos han arruinado y degradado todo. Porque esto no es algún tipo de cataclismo, que cae sobre los humanos. Por el contrario se trata del propio juicio del hombre, su propio juicio en sí mismo, con, por supuesto, la ayuda de Dios, o me atrevo a decir: con Dios formando parte... o con lo que sea que ha tomado parte... de la más espantosa creación que puedas imaginar. Porque como verás, el mundo ha sido degradado. Así que no importa lo que diga porque todo ha sido degradado por lo que han adquirido como lo han conseguido de una forma deshonesta y artera, lo han degradado todo. Porque sea lo que sea que toquen, y ellos lo tocan todo, lo degradan. Este es el camino hasta la victoria final. Hasta el triunfante fin. Adquirir, degradar. Degradar, adquirir. O de forma diferente si quieres: Tocar, degradar y así adquirir, o tocando, adquiriendo y entonces degradando. Ha sido así durante siglos. Sigue y sigue y sigue. A veces a escondidas o groseramente, a veces discretamente, a veces brutalmente. Pero ha sido así y sigue siendo. Así, solo de una manera, como ratas atacando en una emboscada. Porque para esta perfecta victoria era esencial que el otro lado pensase que todo eso es excelente, grande y de alguna manera noble. No debería lleva a ninguna clase de lucha. No debería haber ninguna clase de pelea, solo la repentina desaparición de un lado, significa la desaparición de la excelencia, lo grande, lo noble. Así que los ganadores son quienes atacan y emboscan las reglas de la tierra, y no hay ningún pequeño recoveco donde uno pueda esconderse de ellos, porque todo lo que ponen sobre sus manos es suyo. Incluso cosas que pensamos que no podemos alcanzar - ellos si pueden - también son suyas. Porque el cielo ya es suyo y todos nuestros sueños. Suyo es el momento, la naturaleza, el silencio infinito. Hasta la inmortalidad es suya. ¿Me entiendes? ¡Todo, todo está perdido para siempre! Y las nobles, grandes y excelentes personas se pararon aquí, si puedo decirlo así. Se detuvieron a esta altura, y tuvieron que entender y aceptar que no hay Dios o Dioses. Y el excelente, el grande y el noble tuvieron que entender y aceptar esto, desde el principio. Pero, por supuesto, eran bastante incapaces de entender esto. Ellos lo creían y aceptaban pero no lo entendían. Ellos solo se pararon aquí, desconcertados, pero no resignados. Hasta que algo - que despertó en sus cerebros - finalmente los iluminó. Y todos a la vez se dieron cuenta que no hay ni Dios o Dioses. Todos a la vez vieron que no hay ni bien ni mal. ¡Entonces todos vieron y entendieron que si esto era así, entonces ellos mismos ni siquiera existían! Verás, creo que éste fue el momento en que podemos decir que fueron extinguidos, que se quemaron. Extinguidos y quemados como el fuego que arde en el prado. Uno era un constante perdedor, el otro era un constante ganador. Derrota, victoria, derrota, victoria. Y un día – aquí en esta zona- tuve que darme cuenta, y me di cuenta, que estaba equivocado, estaba realmente equivocado cuando pensé que nunca hubo y nunca pudo haber algún cambio aquí en la tierra. Porque, créeme, ahora sé que este cambio ya es una realidad.”

Monólogo central, extraído de los subtítulos, de El caballo de Turín, dirigida por Béla Tarr y Ágnes Hranitzky con guión de László Krasznahorkai y Béla Tarr. El fallecido director húngaro había dicho que “el tiempo es el protagonista de sus películas”. Ciertamente, es el tiempo cronológico, el de la duración lenta, oxidada por acción humana, por corrosión de su propio desgaste, a causa de una existencia cansina, huérfana ya del sentido que le imprimía su cuota de trascendencia.

En El caballo de Turín, no hay kairós. Se perdió el tiempo mítico, sencillamente, porque se trata de un mundo abandonado de Dios. La alusión a Nietzsche inaugura la desolación de una tierra desalmada. El caballo, cual camello nietzscheano, aguanta y sopesa la carga más pesada, la carga del dolor de una conciencia que se atormenta por su gravedad. El tiempo trastabilla en su fuero cotidiano, las horas pasan y demacran el rostro de sus personajes, atestiguan la pesadez de una vida monótona, esa es la vida que Tarr retrata con magistral lucidez, la vida de los que han perdido el último destello del mito, del relato fundante.

Abandonados a la esperanza, deletrean con sus hábitos redundantes los últimos vestigios de su humanidad. No es simple pesimismo ni nihilismo al uso, ni tampoco una exhibición grotesca de la desilusión: es el registro poético de un universo que ha olvidado su centro, desarraigado ya de sus pasos vibrantes y de sus símbolos encendidos. Bajo el guion de la película, subyace la mirada literaria del reciente Nobel, László Krasznahorkai, como si se tratara de una declaración de principios. En Satántango, novela del Nobel y llevada al cine por Béla, (que me recuerda mucho al Tarkovski de Andrei Rublev) aquel trasfondo sombrío y aquel sentimiento yermo, infecundo, devastado, es llevado a un extremo, prolongando las escenas, dilatando los planos secuencia, inoculando una lentitud casi metafísica, en el contexto de la Hungría post comunista. Algo muy similar ocurre en El caballo de Turín, aunque mucho más condensado. El tiempo figura como un Dios pálido, que palidece y ensombrece todo a su alrededor.

“Lo terrible siempre está llegando”, se escucha a decir a otro crítico, sobre la obra de Tarr. Ciertamente, es así. Y esa es la sensación que queda tras la obra de Tarr. Lo humano acarrea en su seno lo terrible, hace suya la tragedia, pero no a la manera griega, sino que a la manera del ocaso del mundo moderno, sin ánimo heroico ni triunfal, sin un clímax rimbombante, ni tampoco una catarsis liberadora; antes bien, con un ritmo agotado, con un movimiento depresivo y depresor de lo vivo, porque lo vivo se resume en la merma de su voluntad, cuando los días se tornan grises y el cierre del firmamento se palpa en la tierra reseca. Los últimos hombres miran al cielo y apenas lloran, asumen con resignación serena sus días y elaboran con mucha prolijidad el retiro definitivo de la función.

El cine de Béla Tarr, se ha vuelto, por derecho propio, ese caballo de Turín azotado por su dueño, incomprendido, embrutecido por acción de la inmisericordia, que apenas zozobra ante el auxilio desesperado de un filósofo marchito. Es el espíritu del siglo, documentado en la retina, es el documento audiovisual que registra el ocaso del tiempo humano, es la elegía decimonónica traída de vuelta a nuestro falso frenesí, a nuestro traumático y vertiginoso presente, para remover la conciencia adormecida entre voladores de luces, imágenes apócrifas y futuros artificiales.

El cine de Béla Tarr obliga a detenerse, y eso ya constituye un desafío, una apuesta total.

La voz de una joven poeta estadounidense, Renée Nicole Macklin-Good, fue asesinada a manos de los agentes de Servicios de Inmigración y Aduanas en Minneapolis, tras un confuso incidente. Su poesía llega por estos lados de manera póstuma, como si se tratase de un canto elegiaco. Otro tanto ocurría también durante el periodo más intenso del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, o entre Israel y Palestina. Recuerdo que poetas de cada nación involucrada morían a destajo, por acción directa o indirecta de los agentes de poder. Una lástima tener que conocer nuevas voces de otras tierras lejanas de esta manera tan cruenta. Por lo pronto, nos queda la palabra, la palabra fúnebre que sobrevive al funesto destino de sus interlocutores. Los siguientes versos de la poeta se hicieron virales porque fueron ganadores de un premio. Riman poderosamente con las circunstancias:

quiero de vuelta mis mecedoras,
atardeceres solipsistas,
& sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros 
    de las patas peludas de las cucarachas.

he donado biblias a tiendas de segunda mano
(las aplasté en bolsas de basura de plástico con una lámpara de sal ácida 
    del himalaya;
las biblias postbautismales, las que saqué de las esquinas de las manos 
    carnosas de los fanáticos, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias):

recuerdo más el olor a goma resbaladiza de las ilustraciones brillantes 
    de los libros de texto de biología; me quemaban los pelos de la nariz,
& la sal & la tinta que se me pegaron en las palmas.
bajo los recortes de luna a las dos cuarenta & cinco de la mañana estudio 
    & repito
            ribosoma
            endoplasmático—
            ácido láctico
            estambre

en el IHOP de la esquina de powers & stetson hills—

repetí & garabateé hasta que se abrió camino & se estancó en un lugar 
    que ya no puedo señalar, tal vez mis entrañas—
tal vez ahí, entre mi páncreas & mi intestino grueso, está el insignificante 
    arroyo de mi alma.

es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas; dura & fragmentada 
    por el conocimiento que solía sentarse, un paño sobre la frente febril.
¿puedo dejarlos a ambos en paz? Esta fe voluble & esta ciencia 
    universitaria que me abuchea desde el fondo del aula

            ahora no puedo creer 
            que la Biblia, el Corán & el Bhagavad Gita me estén deslizando 
el pelo tras la oreja, como solía hacerlo mamá, & que exhalen por la boca 
    “hagan espacio para la maravilla”.
todo mi entendimiento se desliza por la barbilla hasta el pecho
    & se resume en:

la vida es simplemente
el óvulo & el espermatozoide
& dónde se encuentran esos dos
& con qué frecuencia & con qué éxito
& qué muere allí.
Según Paul Strathern, escritor británico, en su libro Rise and fall: a history of the World in Ten empires, el imperio español ni siquiera aparece entre los dieciséis peores imperios más sangrientos de la historia. ¿Cuál aparece en la lista? Sí, el británico, y ojo, también el Ruso ¿Ya entendieron de qué va el asunto? Deconstruya su leyenda negra. Si usted es de por acá, reivindique su idioma y su historia, la de su propia lengua madre.
¿Quién no ha tirado con ganas para espantar las penas? Un buen o mal polvo puede redefinir el curso de la historia.

miércoles, 7 de enero de 2026

En respuesta a Mario César Ingénito

El proceso de desidentificación es lento y gradual y no se da de la noche a la mañana. Las más de las veces se vuelve al engaño, se retrocede. El trabajo sobre la conciencia no tiene otro límite que el impuesto. Hay que volver una y otra vez sobre el espíritu, como se vuelve sobre la piedra en un cuarto de reflexión.

lunes, 5 de enero de 2026

Despertar es comprender que, con o sin poesía, estamos perdidos, solo que con poesía, al menos, se puede rumiar la pérdida, darle forma con la lengua, masticarla y hacerla un poco más digerible...

domingo, 4 de enero de 2026

Y mientras todo ocurre, el gigante asiático, China, sigue con su táctica sigilosa, haciendo suyo el milenario "Arte de la guerra" de Sun Tzu: "deje que sus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando se mueva, caiga como un rayo".
Jesús G Maestro realizó una lectura de la novela Doña Bárbara del novelista y ex presidente venezolano Rómulo Gallegos, para poder interpretar lo que pasó con el derrocamiento de Maduro. Ciertamente, la dialéctica entre civilización y barbarie sigue más viva que nunca. Dijo Maestro que: "si hoy día leyéramos esta novela, Doña Bárbara, sería imposible no ver en la figura de este personaje, Mr Danger, un personaje que estará en la mente de muchos cuando piensan en la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Unos estarán a favor, otros estarán en contra, pero estén a favor o en contra, lo que sí está claro es que hay países que no son soberanos, por mucho Bolívar que les echen en su historia, no han sido soberanos, sobre todo después de Bolívar, porque han dependido siempre de la intervención de un Mr Danger. Piensen en República Dominicana, piensen en Argentina, piensen en Uruguay, piensen prácticamente en Panamá, en México. Es decir, no hay un solo país en Hispanoamérica que, después de 1810 o 1821 no se haya visto intervenido histórica, política, militar y económicamente por la anglosfera, por Estados Unidos".
Comentario de Santiago Armesilla: "el derecho internacional no ha existido nunca más que como una ficción jurídica". Lo dijo en referencia a las palabras de Alexander Dugin, cuando declaró que "el derecho internacional ya no existe". También había una frase de Slavoj Zizek, muy similar, que aseveraba que: "la democracia es una ficción necesaria". En ese contexto, yo me pregunto: ¿tiene sentido seguir hablando de democracia representativa, de derecho y de soberanía nacional, en un concierto de potencias avasallantes sin límites y el silencio cómplice de los organismos que se supone debieran ser los árbitros del consenso? Lo que pasó con el derrocamiento de Maduro -consecuencia de su propio rol como narcodictador- remarca una vez más que todo se reduce a la espada de la voluntad junto a su brazo globalista. Doctrina Monroe del siglo XXI, en lugar del Socialismo del Siglo XXI. Hobbes y Maquiavelo imperan. El Leviatán hará las veces de monarca del orden, del orden en el caos, y Maquiavelo será el sabueso del infierno.