domingo, 21 de enero de 2024

Estallidos satánicos, Arturo Ruiz (fragmento)

"Chile, fértil provincia y señalada, es una tierra dadivosa en frutos y minerales, sin embargo, no lo ha sido en ideas. A partir de la segunda mitad del siglo XIX y sobre todo durante el siglo pasado, casi todos los proyectos de nación, sociedad, educación y moral han sido productos importados. Parece que tuviéramos miedo de pensar por nosotros mismos. De la antigüedad clásica somos herederos de pleno derecho, como toda la cultura occidental, sin embargo, nuestros logros y necesidades superan con creces aquellos de los antiguos, además de que nuestra situación es única como nación.

El gobierno de Salvador Allende intentó adaptar las ideas soviéticas y el de Pinochet las ideas de la escuela de Chicago. No fuimos más que un reflejo de la Guerra Fría. Miramos afuera, incapaces de ver dentro de nosotros mismos. Las ideas del progresismo chileno son idénticas a las del progresismo norteamericano y, con ellas, llegaron también de contrabando las doctrinas perversas que los inspiraron."

viernes, 19 de enero de 2024

Gato negro (homenaje a Edgar Allan Poe)

En homenaje al nacimiento de Edgar Allan Poe, comparto con ustedes un cuento inspirado en El gato negro, una muy humilde reinvención libre de la historia:

Una noche, su novia le había pedido que le contara un cuento. Le preguntó si acaso se sabía alguno. Ella había sugerido la Cenicienta, pero él dijo que solo se sabía uno de Edgar Allan Poe. Así que le contó El gato negro. Ella había escuchado sobre Poe pero no recordaba haberlo leído. Se arrimó a su espalda y comenzó a contárselo, con voz dramática.

Todo estaba muy tranquilo alrededor. Él sabía que si le contaba El gato negro podía provocarle pesadillas o mantenerla insomne. Tal vez solo pensó en el famoso cuento porque a ella le encantaban los felinos, y qué mejor que uno negro para rimar con la apacible oscuridad.

Mientras su novia lo escuchaba medio dormida, incluso a punto de conciliar el sueño, él reformuló la historia. En lugar de matar al gato al principio, el hombre salió a buscarlo. En vez de quemarse la casa, él salió de ella para perderse en el bosque.

A medida que perdía el rastro del gato, el hombre del cuento se volvía loco. Los maullidos de su gato perdido, de pronto, lo envolvieron todo. Ya no sabía si provenían de su cabeza o si realmente retumbaban entre los árboles. Entonces, el hombre intentaba buscar el camino de regreso. En el trayecto se le vinieron a la memoria imágenes de su difunta mujer. También recordó a un sujeto que no paraba de reír. Pronto, en su mente, se mezclaron los maullidos de gato con la risa de aquel sujeto, irritándolo al punto de la cólera.

El hombre, después de horas de martirio, consiguió volver a la casa. Allí se encontró frente al frente a su gato negro. Lo miró fijamente, a la defensiva. Su mirada se perdió en la del gato y vio reflejada, en ella, la cara del sujeto que se había reído de él en su mente. Recordó, al instante, que se trataba del amante de su difunta mujer. Apenas lo reconoció, procedió a agarrar el hacha que tenía cerca de allí y se la clavó al gato.

Hasta ese punto de la historia, la novia permanecía callada. Era la primera vez que escuchaba el relato de El gato negro, pero una versión tergiversada a conveniencia. Él le siguió contando el resto de la historia, hasta la parte final, que sí era similar al cuento original.

A la casa del hombre acudieron los agentes de policía. Inspeccionaron por largo rato cada rincón. El hombre estaba tranquilo porque se sabía inocente y no tenía nada que ocultar, hasta que se escuchó, detrás de uno de los muros, un alarido infernal que alertó a los agentes. De inmediato, ellos tomaron acción y botaron el muro. Lo que vieron fue horroroso: era el cadáver de la esposa, desfigurado, rígido y, sobre su cabeza, el gato negro, con un solo ojo enrojecido y con unas fauces afiladas, en señal de amenaza, cual verdugo del infierno.

Acabado el relato, la novia parecía que ya se había dormido. Él le susurró al oído: “dulces sueños”. Sin embargo, ella no le respondió. Trató de moverla para ver si seguía despierta. Nada. De pronto, temió lo peor. Hasta que sintió, de manera repetida, el maullido de un gato que se había metido a la casa. Él se levantó para ir a espantarlo.

Al avanzar por el pasillo oscuro, comenzó a dolerle la cabeza y a recordar a un sujeto, tal cual como en el cuento que le había contado a su novia. A su mente se le vinieron imágenes de ella junto al extraño sujeto, en diferentes contextos. No lo podía creer. Todo se iba armando en su mente. Todo iba adquiriendo sentido.

Miró con la vista perdida a una ventana que había, y allí divisó al gato. En su pecho se apreciaba la figura de una calavera. Al verse acorralado, el gato se engrifó y luego saltó al exterior. Fue en ese momento que él, imbuido de una cólera inmensa, regresó a la pieza a encarar a su novia.

Al abrir la puerta del dormitorio, ella estaba despierta, dispuesta a enfrentarlo. Lo esperaba sentada frente a la ventana del dormitorio, fumando un cigarrillo. –Tenemos que hablar-, dijo, con voz grave. Tan pronto dio vuelta su rostro, él la miró a la cara, horrorizado: le faltaba un ojo y el otro le llameaba de una ira incontenible, una ira que se prolongó hasta el amanecer.

miércoles, 17 de enero de 2024

Dedicado a mis ex amigos progres y que espero algún día comprendan: "Si Wittgenstein y Nietzsche advirtieron que no se puede pensar libremente si se piensa con miedo a hacerse daño, hoy podemos decir que si piensas libremente, te harán daño. Pero, digámoslo claro: si la guardia roja de la corrección política no te ha tratado aún de fascista, tienes que empezar a dudar de tu libertad de pensamiento." Gregorio Luri, sobre Roger Scruton.

martes, 16 de enero de 2024

Sobre "Pluriversalidad" y otras deconstrucciones "a la latina"

Tras revisar una cátedra para la U de mi polola, di con el concepto "Pluriversalidad" planteado por Ramón Grosfoguel, concepto que, según los apuntes, pretende, desde la teoría decolonial, cuestionar el concepto de lo "universal" y de la "Universidad" propios de la tradición filosófica occidental. Según su definición, la "Pluriversalidad" se propone como una alternativa filosófica a lo que él llama el pensamiento universal abstracto de corte eurocéntrico. Aplica esa variante conceptual del decolonialismo hacia la construcción de un pensamiento latinoamericano que integre esa suerte de "alteridad" ontológica y epistemológica que nuestras latitudes demandarían.

Al rumiar lo de "Pluriversalidad" una y otra vez, rimaba mucho con aquella deconstrucción decolonial posmoderna, inspirada en las aportaciones de la Teoría Crítica y la "différance" de Derridá, solo que en clave latinoamericana. Ya había advertido antes que una de mis principales objeciones a esa perspectiva es que sigue siendo de corte foráneo y pretende asumirse como un pensamiento alterno y propio del ethos americano, cuando no es así. Es más, niega de plano cualquier posibilidad de un conocimiento universal, achacándolo de inmediato a lo occidental, entendido siempre como una cuestión invasiva y no propia de la cultura humana en su conjunto.

Más allá de esas objeciones, me seguí preguntando respecto a lo de "Pluriversalidad", porque no podía entender en qué otro momento había escuchado el término y en qué otro contexto se había vuelto tan famoso. Así fue que, de pronto, lo asocié con aquella idea de la "Plurinacionalidad" tan en boga durante aquel período de la discusión constituyente en Chile. No podía sacarme de la cabeza aquel himno paródico del "PluriChile", cantado acaso como un ensayo bizarro del nuevo Chile que pretendían configurar bajo el mantra de la "Pluriversalidad" o incluso bajo el propio fundamento de aquellas ideas que lo sustentan, ya se sabe, todo el rollo decolonial y deconstructivo del asunto.

La cosa es que la discusión en torno a lo plurinacional en Chile sí tenía, ciertamente, ese trasfondo ideológico. Según esta visión, el concepto de nación sola, sin el aditivo "pluri", era de herencia liberal europea y de pretensión universal y colonial, por ende, cuestionable, bajo este prisma. Y es del todo cierto que un gran sector de la izquierda progresista adhería a estas posiciones, sin acaso cuestionar su alcance sobre la realidad chilena. El resultado político, como sabrán, fue el de un gran rechazo electoral a estas ideas de “vanguardia” que se planteaban bajo la óptica de la disidencia. Disidencia controlada, por supuesto.

Vi un afiche sobre anarquía de Mónica Caballero y Francisco Solar, condenados por enviar artefactos explosivos. Lo vi mientras esperaba la micro para ir al banco. De inmediato, me repetí a mí mismo: "el instinto tanático es seductor". Recordé luego el "estallido", sus esquirlas imbatibles y seguí mi camino, rumbo a solicitar un préstamo.

lunes, 15 de enero de 2024

Ayudé a mi polola con un trabajo para la U, hecho a dos manos. Acabé de hablar con una amiga que me requería y pasaba por un mal momento. La aconsejé. Terminé de escribir lo que tenía que escribir. A veces la plenitud se concentra en un puro punto, al final del día.
Vuelvo a la mini crónica, esta vez sobre la historia de Martín Busca, el porteño español que engañó al diablo, y su tumba vandalizada por miserables desconocidos:

Martín Busca y la secreta metafísica del mal

La leyenda cuenta que Martín Busca Villanova, inmigrante español decimonónico, llegó al puerto de Valparaíso muy pobre y decidido a cambiar su suerte: se hizo rico haciendo un pacto con el diablo. Este le habría ofrecido poder y dinero a cambio de entregarle su alma, la cual el diablo se llevaría en el momento que su cuerpo tocara tierra. Fue así que Martín decidió engañar al mandinga y preparó un mausoleo de mármol con un féretro al medio, sostenido por cuatro pilares, con tal de nunca tocar la tierra y librarse del pacto diabólico. Incluso contrató a los mejores ingenieros de la época para procurar que su tumba fuera antisísmica.

Así pasó el tiempo y la tumba de Martín Busca sigue en la misma posición que la dejó. Sobrevivió a terremotos y otras maldiciones. La visitan a menudo porteños o gente foránea para pedirle favores de todo tipo. Se hizo la América, sobrevivió al pacto del maligno, se volvió una especie de “santo pillo” para los porteños. Sin embargo, su tumba no salió bien librada en el puerto actual, siendo vandalizada por delincuentes cada vez más nihilistas y deshumanizados. El hombre que engañó al diablo, finalmente, no pudo con el propio hombre.

Valparaíso y su secreta metafísica del mal. La viva superstición del santo pillo, su icónica figura, trascenderá en aquellos que quieren rebuscárselas de alguna forma y desafiar el escamoteo “güiña” de los miserables.

Achacar "falta de calle" al que disiente de manera legítima no deja de ser un recurso falaz y un ataque personal a la mala. Sin embargo, quería ahondar en esta descalificación. Hasta qué punto el hecho de "tener calle" otorga una moralidad superior o un sentido común desarrollado por la experiencia. Según eso, la metáfora de la calle implicaría haber vivido más o haber conocido de cerca el rigor de la vida, sin necesariamente, por eso, tener la razón sobre tal o cual tema. El que tiene calle, en definitiva, se pasea a sus anchas, con orgullo, y pretende que su "calle" sea garantía inmediata de su conocimiento, un elemento inapelable de su argumentación. El que no la tiene, en cambio, "no es vivo", cree, inocente, que le falta mucho recorrido, a riesgo de quedar entrampado en algún callejón discursivo o a riesgo de caer en la trampa del sofista callejero. Permanece en casa, temeroso de salir. La calle del otro, sencillamente, le agobia o le aburre por lo redundante o descuidada, peligrosa o anti estética, como las ciudades patrimonio.

domingo, 14 de enero de 2024

La narco cultura y la progre cultura tienen algo en común: ambas aman la plata. Solo que la primera, al menos, es sincera y lo reconoce abiertamente; la segunda, no lo hace y es cínica.

"Peso Punga" en el Festival de Viña y la cuestión narco

Sobre "Peso Punga" en el Festival de Viña, auspiciado por TVN, creo que Mayol y Bisama ya dijeron bastante y, en esta pasada, estoy con la postura de Mayol, básicamente porque te puede gustar mucho el "género urbano" y estás en tu derecho de libertad de expresión y de "libre oferta-demanda" del mercado, pero no a costa del erario público ni de la plata de los impuestos de todos los chilenos -licitación mediante-. Sencillamente hay una contradicción política, moral y valórica, y hasta lógica, en sostener que vas a combatir con todo el peso de la ley a los carteles de la droga (sobre todo extranjera e infiltrada) y luego permitir a un "artista" que incluso tuvo apoyo de los hijo del Chapo Guzmán y hace referencias explícitas al Cartel de Sinaloa, entre otros narco corridos.

Por otro lado, las comparaciones entre la cuestión Peso Punga y la censura a Iron Maiden por la Iglesia Católica en 1992 no tienen asidero. No soy pro censura, de ninguna manera, pero traer a Peso Punga hablaría de un síntoma negativo para la sociedad chilena, en un contexto en el que se festina con la narco cultura, siguen celebrando en las poblas la llegada de la merca y, paralelamente, se toman los estudios de televisión en Ecuador, mostrando con ello una "vulgar demostración de poder". Cabe recordar, en otro punto, que la censura a Maiden fue arbitraria, toda vez que la banda nunca fue satánica ni hacía apología directa del satanismo ni nada parecido, por lo que, en el caso de Maiden, sí se trató de una cancelación absurda. Además, en última instancia, la banda venía a presentarse a la Estación Mapocho por iniciativa privada, no con el auspicio del Estado de Chile. Y se supone el Estado tiene una responsabilidad para con sus conciudadanos, una responsabilidad que se traduce políticamente y luego culturalmente.

Por lo tanto, transmitir al Peso Punga con la gestión de un canal del Estado y gracias al éxito ganado por el satánico mercado de la droga habla de un Estado rendido ante el espectáculo de su propia degradación. La sola presentación de Peso Punga nos revela dos evidentes señales políticas: los progres están demasiado desconectados de la realidad del poblador que abomina de la delincuencia como un mal social, y son demasiado permisivos en su manera de gobernar, misma permisividad que acabará por empoderar a las nuevas estrellas de la cultura musical y los nuevos referentes de la juventud, con la venia de un mercado libertino y un Estado vendido, perkin de los narcos, sus nuevos socios.