Cuando se combate la insidiosa rueda del karma, la "mala vibra" circundante con puro rigor, disciplina y pasión en lo de uno, todo se torna llevadero, se respira una paz interior a pesar de las afrentas y las derrotas. Eso se llama amor.
jueves, 7 de diciembre de 2023
Mañana estaré en el lanzamiento de la antología de cuentos de terror "Pesadillas en papel y tinta". Y, por si fuera poco, a fin de mes se lanzará la reciente antología de la cual formo parte: "Cuentos para soñar despiertos: fantasía latinoamericana", convocada por Factor Literario. Cuando se echan ganas, las cosas se movilizan y todo va adquiriendo forma y sentido. Del estoicismo de Epicteto aprendí que solo las cuestiones que están bajo nuestro control nos pueden llevar hacia la realización plena. Algo de estoica tiene esta ardua y apasionante labor.
miércoles, 6 de diciembre de 2023
Si hay algo de lo que estoy satisfecho es de mi total libertad creativa al momento de escribir. No he tenido que hacer concesiones por nada ni para nadie. Sé que ello me traerá más perjuicios que beneficios, pero me banco el costo por esa libertad. En resumidas cuentas, no he caído en la prostitución del estilo, porque el estilo es la propia vida.
martes, 5 de diciembre de 2023
domingo, 3 de diciembre de 2023
Irónico. Jóvenes que rindieron la PAES de Lenguaje concordaron en que esta tenía "mucho texto". Eso sí, el comentario estaba condicionado por lo "aburrido" de los escritos. Lo veo a diario. Cuando un texto no logra enganchar a la primera y sobrepasa cierto límite de líneas o cierta cantidad de párrafos, los cabros simplemente lo dejan. Pasa mucho con los textos informativos o de carácter instructivo, técnico y enciclopédico. La narrativa, en tanto, goza de mejor acogida, seguida de la argumentación, aunque me temo que el "mucho texto" aplique para todos los textos, cada vez que los cabros sencillamente se emboten ante la sola idea de leer y tratar de comprenderlos, sin otra razón que la desidia. El alcance más increíble es que, en el fondo, nuestra entera sociedad está compuesta de "mucho texto", y también podría decirse sobre ella que está plagada. "Mucho texto" se ha vuelto tanto la afirmación de una realidad como la declaración de un anti lector, un lector resignado ante el hecho de leer algo que sobrepasa su nervio o su paciencia, porque su propia historia de vida o sus escasos recuerdos están hechos de "mucho texto" y la vida entera de cada uno será, a la larga, un texto ilegible, irreconocible entre todos los otros.
jueves, 30 de noviembre de 2023
Dicen que preguntas “con mucho texto” complicaron a los estudiantes que rindieron la PAES de Ciencias y de Lenguaje. De inmediato pensé en aquella popular frase meme: "mucho texto", proveniente de un Twitter que se había convertido también en una pegatina de WhatsApp. Es un síntoma. Ya en el colegio muchos cabros se quejaban de la longitud y espesor de los textos leídos en los ensayos. Les reiteré que ese tipo de textos deberán enfrentar no solo en la PAES sino que en su futura carrera académica, pero ellos siempre, cuando un texto los superaba con creces, zanjaban todo con dicha frase meme, como quien prefiere evitar el tedio de responder un mensaje alambicado o demasiado elaborado. Esa es la respuesta a una disposición lectora que prefiere el escrito "servido en bandeja", en lo posible, reducido a su elemental, a su idea principal, ojalá al callo, al hueso, sin profundidad ni largo aliento.
martes, 28 de noviembre de 2023
Algo curioso es que mi polola me pide mucha ayuda en sus trabajos para la Universidad. Conforme crece el cariño y la atracción también lo hace el trabajo de edición, y eso me entusiasma. Vuelvo de un santiamén a aquellos trabajos universitarios de investigación, a la metodología científica y al formato de revista especializada, todos formatos que había dejado de lado, dada mi lejanía con el mundo académico y a mi mayor simpatía por el mundo literario y poético, si es que existe algo así, y que sean inseparables el uno del otro. Si mi polola ya sabe que lo mío es la escritura -al igual que otras en el pasado- de esa manera, consumo mi capacidad para redactar junto con mi capacidad para amar, aunque, debo reconocerlo, se me ha hecho cuesta arriba acostumbrarme al viejo formato de aquellos textos cuadrados, pero no menos desafiantes. Justo uno en el que estoy trabajando ahora -un ensayo sobre la depresión- me tiene ocupado. No quiero, por lo pronto, redundar en su contenido y me aboco a la forma del texto, que sea lo más genuina y acorde posible a la exigencia curricular. Ya otros textos académicos pasaron también por mis manos, textos y rostros que prefiero olvidar. Por ahora, solo viene a mí, evocada, tras cada ejercicio de palabra, la presencia de mi nuevo amor.
lunes, 27 de noviembre de 2023
De repente, chuta que extraño las lecturas de poesía, extraño a la gente leyendo y aplaudiéndose entre sí, extraño el copete barato y las conversaciones intensas, edulcoradas por el ego y la pasión, pero ese tiempo se derramó cual vaso de vino sobre una mesa de un local extinto. Cerraron los locales que nos vieron leer a altas horas, cerraron también los rostros que nos vieron amar o ensayar siquiera un intento de romance malogrado. Alguien tendrá que escribir, en algún condenado tiempo, la historia secreta de la poesía porteña. Ese día al puerto encallarán los silencios penitentes, las ausencias rencorosas.
Y si el nuevo intento de Nueva Constitución vuelve a ser rechazado, ¿irá a parar nuevamente a la feria de las pulgas o al comercio ambulante de libros viejos, rematados a precio huevo para regocijo de sus decepcionados lectores? Si contra todo pronóstico fracasa una vez más la intentona constitucional, nos quedará al menos, en calidad de ciudadanos, su registro devenido artefacto literario, la crónica absoluta de un fracaso político.
A días de votar por una Nueva Constitución, encontré en la calle el borrador de la Nueva Constitución 2022 a precio huevo. Estaba entre Crónicas de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez y Los buscadores de tesoros de Washington Irving. -¿A cuánto lo tiene?-, le pregunté al vendedor, sin ánimo de comprarlo, como que no quiere la cosa. -A tres lucas-, respondió el vendedor, -está botado, porque ya tuvo su boom-, remató, sin más. Asentí y luego seguí mi camino. En efecto, el antiguo borrador se había vuelto uno de esos libros de viejo que pesan más por su carácter excéntrico que por su real valor comercial. Después de todo, el entrañable artefacto siempre tuvo su muerte anunciada, y ahora sobrevive cual reliquia de piratería, a cuyo cuidado "solo puede permanecer el diablo". Más de alguno encontrará inspiración en aquellas páginas rocambolescas, en aquel palimpsesto constitucional, aunque sea para convencerse que otro Chile estuvo a punto de ser posible, y que puede o no puede haber escenario peor.
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