viernes, 16 de septiembre de 2022

El incomprendido poeta porteño, Arturo Rojas:


Me apago en la orilla de la fogata del tiempo


Solo en el rincón de los resentidos,

Siempre me sitúo.

No podría ser de otra forma,

Hay que intensificar el sentir,

Se debe vislumbrar la exaltación de la miseria.

Busco la motivación para engalanar las frases que pronuncio,

Algo insensatas en el eje de mi dolor intelectual

¿Qué me importa a mí lo que hayan dicho otros poetas?

Nada, algo o mucho.

Me provocan pena los programas educacionales.

Me avergüenzo de los políticos y de los críticos.

La elitización de la tontería

Me provoca asco.

A veces, mi voz se contamina,

Mi palabra queda herida,

Apagándose en la orilla

De la fogata del tiempo.


Arturo Rojas, Estación de miseria.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Quienes van en contra de la plandemia están contentos, porque la cámara de Diputados ha aprobado un proyecto que busca eliminar el pase de movilidad, oficiado por el diputado Mauricio Ojeda. Sin embargo, es muy pronto aún para cantar victoria. Todavía falta que Boric y la Ministra de Salud autoricen la moción, cuestión que resulta, de plano, muy difícil, a juzgar por la postura del presidente en materia sanitaria (no olvidar que en plena campaña él llamó a que “todos debían vacunarse”). 

Resulta, además, una extraña coincidencia que, justo cuando se aprobó aquel proyecto, no hace mucho el director general de la OMS, Tedros Adhanom, haya asegurado que “el fin de la pandemia del covid 19 ya está a la vista”. Por supuesto, estas declaraciones no pueden ser interpretadas de manera literal, porque implicaría confundir su trasfondo político. Lo que en verdad quiso decir Tedros tal vez sea que no se deben relajar las medidas ni frenar los esfuerzos por combatir al bicho, tal como "un corredor de maratón no se para cuando comienza a ver la línea de meta". En esa sola frase es posible leer la verdadera visión del alto mando de la salud: la vía hacia la hipotética recuperación como un deporte de alto impacto, cuyos atletas creen tener una noción del camino, mientras sus entrenadores los instan a aislarse y, paradójicamente, perder sus derechos a libre desplazamiento y reunión con tal de alcanzar la meta, que sería, de cara a la galería, el progresivo descenso en la curva de contagio, pero que, en el fondo, se resume en planes exitosos de vacunación y de propaganda farmacéutica, a expensas de los ciudadanos sometidos a las legislaciones de sus países. 

Demás está decir que Chile, como buen corredor de maratones globales, ha estado a la vanguardia en estas materias. Ahora, con los nuevos protocolos, ha sido llamado a no “relajar la vena” y dejarse inyectar, otro poco, antes de perder el aire y romper el récord. Aun así, la agitación no cesa. Se sienten fuertes los anticuerpos. Cada vez más gente se suma a la causa y no consiente el bozal hasta para trotar por las mañanas ni el pase hasta para ir a comer a una fuente de soda. El rechazo del domingo 4 de septiembre no ha hecho otra cosa que viralizar el descontento generalizado, en una suerte de “espíritu octubrista”, aunque con signo plandémico. 

Si la moción para eliminar el pase de movilidad llegara a ser rechazada, mucha gente sabe que esa no es ni por asomo la última batalla ni la línea de meta de sus demandas. Comprenden que la lucha genuina, inspirada por la anomia y la beligerancia que ya se ha vuelto parte de nuestro ethos político, se da en cohesión con los ciudadanos que comulgan con la tesis de la plandemia, la cual encierra una crítica al manejo geopolítico del sistema en su conjunto. Lo que sucede en Chile, entonces, sería, para ellos, nada más que un síntoma, un síntoma de un plan piloto de experimentación a nivel mundial, pero es en ese terreno de experimentación que los antiplandémicos están dispuestos, en su mayoría, a seguir profundizando la resistencia, desde todos los frentes, siempre fuera de las corrientes oficiales de pensamiento. El desafío, para ellos, estará en seguir esa senda crítica, de forma rigurosa y razonada, lo más inmune posible tanto al relato hegemónico como al relato conspiranoico, falsificador y, en el fondo, cómplice del status quo, al propagar la posverdad cual vacuna alternativa.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Gnosis IV

(Nuevamente, a medio camino entre la poesía y la reflexión filosófica)


El camino y la vida


I

Todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá

Todo aquel que pierda su vida por su causa, la hallará.

Cada uno debe crucificarse en el Gólgota de su mundo interior

Enterrar a los muertos de su corazón que son sus egos,

Sus almas en pena psicológicas.



II

Hay una fuerza incipiente,

Una llave para trascender la materia.

Esa fuerza se alimenta de lo esotérico.



III

Negarse a sí mismo, morir

Tomar la cruz, nacer.

Cada quien, en hechos, aprende a servir

Y aprende a vivir.



IV

La vida es un misterio

Un lapso entre el nacimiento y la muerte.

La vida es una línea horizontal del tiempo.

Compuesta de eventos y estados.



V

Cuando se vuelve del sueño de la consciencia

Uno se encuentra con la casa vacía.

Hay que mantener la casa en orden

Como quien mantiene en orden su interior.



VI

La faceta de la vida mecánica

Envuelve la consciencia

Y la mantiene en un estado de fascinación y sueño.

La vida mecánica deriva en un evento y un estado mecánico,

Evitando ese evento y ese estado

Puede uno asombrarse, invocar el asombro

El niño es capaz de asombrarse

Es la vida asombrada de sí misma.



VII

Hay que ser como el vigía en tiempo de guerra

Se precisa formar un fuerte de consciencia

En el corazón, para aguardar lo imprevisto.



VIII

¿Quién está en el camino?

Quien produce en sí mismo

La revolución de la consciencia.

Dentro del camino están quienes

Recorren el camino, sin señalarlo.

El camino es la senda del filo de la navaja

Es salirse de la mecánica de la vida

A través de un trabajo consciente

Para llegar a la integración con Dios.



IX

El camino es la vida misma

Absolutamente vivida.



X

El camino y la vida forman una cruz.

La vida continúa hacia la muerte de manera horizontal.

El camino la atraviesa de forma vertical

Y apunta hacia el Sol.

Acorde a los caóticos acontecimientos sociopolíticos de Chilito, se seguirá completando la fantástica y surrealista línea cronológica, con tal de aventurar una aproximación a nuestro tiempo histórico. La versión actualizada quedó así:

18/10/19 al 18/03/20 Era precovidiana de estallido o insurrección (según cómo se mire) – Convulsión máxima de las pasiones ideológicas de lado y lado; Piñera llama a combatir a un “enemigo poderoso e implacable; preludio al advenimiento del Estado de excepción sanitario.

18/03/20 al 25/10/20 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario incierto; estallido social o insurrección “interrumpida” y preámbulo al proceso constitucional “cocinado” después del Acuerdo por la Paz celebrado durante la era precovid.

25/10/20 al 16/05/21 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario indefinido y rumbo sociopolítico hacia una Nueva constitución. Estallido social o insurrección continúa “interrumpido”, aunque latente. El covid se establece como coartada geopolítica. La carrera por la constituyente agudiza la confrontación y la división (tanto de izquierda como de derecha)

16/05/21 al 30/09/21 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario indefinido (con miras a volverse eterno) y triunfo de la facción independiente dentro de la Convención Constituyente. Muerte política de la derecha. Renacer de la izquierda “independiente”. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Chile se pone a la expectativa de la hoja en blanco, cual ejercicio mallarmeano (promesa mesiánica de por medio) mientras se vuelve –de manera subrepticia- el reflejo fractal de una agenda global.

30/09/21 al 21/11/21 Era poscovidiana – Fin de Estado de excepción sanitario. Días después, el 12 de octubre, Día de Encuentro de dos mundos, el Gobierno declara estado de excepción en el territorio de la Araucanía, con miras a volverse indefinido, tal cual parecía el Estado de excepción sanitario. Carrera por la presidencial se vuelve el tema político país. Resucita la derecha, con triunfo de Kast en primera vuelta. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Chile se pone, todavía, a la expectativa de la hoja en blanco. Los planes globales para nuestra nación, de la mano de la Constituyente, conservan su vigencia, conforme se avanza hacia la consolidación de cambios estructurales.

22/11/21 al 19/12/21 Era poscovidiana – Continúa Estado de excepción en la Araucanía. El covid se mantiene como coartada geopolítica. La carrera presidencial se debate entre dos opciones que polarizan todavía más a las masas. La pugna dilemática acentúa los conflictos de lado y lado, sin posibilidad de diálogo ni conciliación. Triunfa Boric y el sector progresista. Kast y el sector conservador son derrotados. La izquierda progresista se proclama nuevo gobierno. Embriaguez electoral, triunfalismo democrático.

20/12/21 al 11/03/22 Era poscovidiana – Continúa Estado de excepción en la Araucanía. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Tras haber ganado Boric y la izquierda progresista, la derecha se ve obligada a replantear su estrategia política, de cara a una futura oposición y a un proceso constituyente en marcha. Por el momento, reina una tensa y sospechosa calma con un “estallido social” en latencia, (con miras a volver recargado), un conflicto mapuche en contra del Estado de Chile y a favor de una Nación autónoma y una verdadera plandemia que sigue sirviendo de telón de fondo para el control de los poderes globales.

11/03/22 al 04/09/22 Era poscovidiana – El Congreso aprueba una nueva prórroga para el Estado de excepción en la Araucanía hasta el 15 de septiembre. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Continúan las medidas sanitarias del uso de mascarilla y el pase de movilidad pese a haberse declarado fin al Estado de excepción el 30 de septiembre del 2021. Se celebra el plebiscito de salida por una Nueva Constitución y se acaba, por ende, la expectativa frente la hoja en blanco y frente a la escritura de un Nuevo Chile. Tras el apabullante triunfo del Rechazo a la Nueva Constitución, las fuerzas políticas de lado y lado se disgregan. Se provoca una catarsis ciudadana de parte de la mayoría votante y crece el descontento de parte de la minoría. 

04/09/22 al presente Era poscovidiana - A una semana del resultado histórico, la casta política del oficialismo y parte de la oposición acuerdan un nuevo proceso constituyente “por secretaría”, pese al mandato del artículo 142 de la ley 21200. La noticia provoca un revuelo tanto de parte de los rechacistas como de parte de algunos sectores del apruebismo. Ambos convergen en su rechazo transversal al nuevo proceso al denominarlo una verdadera “cocina” hecha sin el consentimiento del único Poder Constituyente: el pueblo de Chile. Todo indica que, igual que el año pasado, los planes globales para nuestra nación conservan su vigencia, conforme se avanza hacia la consolidación de un nuevo órgano enteramente dominado por “expertos” y camarillas políticas vendidas al globalismo reinante.

La incertidumbre se acrecienta, en un contexto surrealista y orwelliano nunca antes vivido en la historia de Chile, de cara a un futuro amenazado por los poderes internacionales.

Lo único seguro, repito, es que no hay un retorno a la era precovid.

La patria seguirá enfermando; y el caos, inmunizándose, si es que no ocurre algún movimiento fuera de la caja del sistema.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Nuevas fuerzas contra el nuevo proceso constituyente: aprobistas y rechacistas unidos, jamás serán vencidos

"El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente". Gustave Flaubert.

A una semana del triunfo del Rechazo, las distintas fuerzas políticas se han disgregado para luego volver a converger en un mismo punto, aunque por razones diferentes. ¿Cuál es ese punto? Su radical cuestionamiento al nuevo proceso constituyente impulsado por los partidos del oficialismo de izquierdas y la centroderecha. Algunos de los votantes del Apruebo ahora rechazan este proceso, aludiendo a que se trata de una “cocina” hecha “a espaldas de la ciudadanía”, todo lo contrario a lo que, según su perspectiva, proponía la primera Convención. Veían en la Constituyente el caballo de batalla que aseguraría una instancia verdaderamente democrática, –pese a todos los reveses, errores y excesos ocurridos-. Para ellos, aprobar habría demostrado que los convencionales pudieron canalizar las demandas del espíritu octubrista, mediante un mecanismo inédito en la historia de Chile, contrario a la oligarquía de los partidos políticos, defensores de la estructura económica corporativista. De modo que el haber rechazado el texto constitucional, implicaría, finalmente, volver al punto de partida, podría decirse que, hipotéticamente, al 17 de octubre del 2019, un retorno simbólico al anterior estado de cosas, en donde no había conseguido instalarse con tanta fuerza y contundencia este oleaje insurreccional.

Por otra parte, algunos de los votantes del Rechazo, ebrios en su catarsis triunfante, ven, sin embargo, que nuevamente la clase política está desobedeciendo un mandato constitucional al maquinar otro proceso sin respetar el arrollador resultado. Aquel mandato señalaba, en su artículo 142, de la ley 21200 que “si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución.” Contra todo pronóstico, entonces, la clase política de gobierno y de oposición “pactan” un nuevo acuerdo sin siquiera plantear la posibilidad de otro plebiscito de entrada. En este caso, muchos votantes del Rechazo se muestran reacios a una Nueva Constitución, tomando como argumento lo ocurrido durante el anterior proceso constituyente e incluso los acontecimientos que azotaron a Chile desde el 18/10, pasando por el plebiscito de entrada, el período de las presidenciales y luego el plebiscito de salida, todo lo cual se resume en un inusitado ejercicio de la violencia como acción política, un clima país repleto de incertidumbre social y económica y una división ideológica siempre al borde de la radicalidad. Entonces, una gran cantidad de votantes del Rechazo lo hicieron ex profeso, en contra del gobierno de Boric, la clase política y el propio proceso constituyente, posición que ahora están dispuestos a defender a ultranza, con el temor de que los políticos “vendidos al globalismo internacional” vuelvan a repetir la experiencia dantesca vivida durante estos dos últimos años.

En suma, estos dos bloques de votantes aprobistas y rechacistas llegan a la misma conclusión, por caminos disímiles: rechazar, de ahora en adelante, cualquier intento de reanudar el proceso constituyente. Los primeros, ven en la oligarquía política y económica representada por el Congreso y el gran empresariado el gran enemigo que planea realizar una Carta Magna “a su pinta”, traicionando, una vez más, al pueblo chileno, tal como habría ocurrido con la vigente Constitución que ellos siguen asociando al corazón del legado dictatorial. Los segundos, en cambio, ven un enemigo más grande. Disparan contra la clase política de izquierda y derecha que se propone redactar una Carta Magna al ritmo de las directrices globalistas de la Organización de las Naciones Unidas y otras entidades transnacionales, pasando a llevar cualquier lineamiento soberano y la dinámica de la institucionalidad de la nación.

Si bien aquellos bloques comparten un sentimiento colectivo común, han identificado, cada uno desde su óptica ideológica, solo una parte del problema, y han apuntado solo a una cabeza de la gran Hidra. Por ende, creo que el verdadero desafío, la lucha crucial, en esta encrucijada histórica, será poder conciliar ambas fuerzas en la arena ciudadana, sin ánimo de rencillas y divisiones internas, para conformar un gran bloque, una masa crítica que defienda, desde sus propias veredas, el interés del pueblo y de la nación chilena, por sobre el interés de los políticos vendepatrias, manipulados de facto por el gigantesco conglomerado globalista que no cesará en su propósito de articular a los países y su gente bajo su órbita de poder. El desafío parece imposible, pero resulta, a mi juicio, la única estrategia eficaz para frenar el avance de las fuerzas foráneas, invasoras del ethos nacional. Este enclave tendría que invocar una nueva consciencia y demostrarle a todo Chile que, en el nuevo escenario geopolítico mundial, ya no se juega solo la lucha por la administración del Estado ni la constante histórica de la lucha de clases, sino que la existencia y la sobrevivencia de nuestra propia casa, la patria, como polo de poder soberano, con el riesgo de naufragar y fenecer, ante una inminente Tercera Guerra, un Nuevo Orden Mundial o un Gran Reseteo, de no ser por una voluntad alineada y direccionada que sea capaz de trascender y preservar el espíritu de nuestra historia y nuestro destino.

Quince tesis sobre la cuarentena, Pablo Anzaldi


(Artículo publicado en la revista chilena Ciudad de los Césares Nro 126- febrero- abril de 2021)


“Estamos en el ciclo de los nervios


el músculo cuelga,


como recuerdo, en los museos;


Más no por eso tenemos menos fuerza:


El vigor verdadero


reside en la cabeza”


Vicente Huidobro (“Arte Poética”)


1) La pandemia de Covid -19 es instrumentada mediante una maniobra estratégica a escala mundial que, mediante la generación controlada por el “gran miedo” ( “Grande Peur”) como el que precedió a la Revolución Francesa, está orientada a modificar la estructura de poder global, los métodos de organización del trabajo y las condiciones sociales y culturales en la que se forman los pueblos y las personas.

2) La era de la hegemonía imperialista francesa fue consecuencia de una serie de guerras como la de treinta años( 1618-1648); la hegemonía imperialista británica se anuncia en paralelo a la etapa francesa, se consolida en grandes saltos con la Paz de Utrech ( 1713), y se remata con la batalla de Trafalgar y la derrota de Napoleón; la era imperialista estadounidense se anuncia en la Primera Guerra Mundial y se consolida con la Carta del Atlántico y la victoria aliada en la Segunda Guerra- contrapesada por el imperio soviético- y tiene su cenit con la caída de la URSS y del campo socialista. Lo que habíase anunciado como un “nuevo siglo americano” sufrió golpes fundamentales con el ataque masivo a las torres gemelas y el pentágono, con las derrotas en Irak y Afganistán y el retiro geoestratégico de la guerra en Siria (que no es sólo guerra civil, sino regional y mundial).

En nuestro presente histórico, la era del hegemón chino se anuncia con la pandemia de Covid 19 y el gran miedo de la cuarentena mundial promocionada por el progresismo global.

3) Cada potencia imperialista proyecta y utiliza estratégicamente en todo o en parte su sistema de valores. Decir que lo hace estratégicamente significa que gestiona inteligentemente el poder y no lo hace fuera de aquello que a sus fuerzas favorece (la ingenuidad se transmite mediante los aparatos ideológicos y las “quintas columnas” en el interior del dispositivo enemigo). Por ejemplo, el dominio inglés promovió el librecambio (de los países que podía arrasar en la competencia luego de consolidar su propia industria, como demostró List); el dominio estadounidense promovió “la libertad económica, la democracia y los derechos humanos”; todo indica que el naciente dominio chino traslada al sistema mundial una combinación concreta de concentración capitalista y método bolchevique de dominación basado en el miedo.

4) Con el liderazgo de Xi Jinping y la elevación del rango de su pensamiento a la categoría del pensamiento Mao, es decir, doctrina de estado confuciano, el régimen chino dejó de ser una oligarquía- aristocracia y volvió a ser una monarquía. El Partido Comunista Chino ha generado un bloque histórico globalista objetivo integrado por la socialdemocracia, los partidos marxistas y de “izquierda”, los comunicadores sociales y los “mass media”, los organismos multilaterales y trasnacionales( OMS, Unicef, Amnesty International, etc. ), la Iglesia Católica bajo la férula de Bergoglio y los voceros y líderes de las grandes compañías de “las tecnologías de la información”, los ya conocidos Bill Gates y George Soros, principalmente, que financian miles de ONGs que operan como “aparatos ideológicos” paraestatales. Lo denominamos bloque histórico en el sentido de Gramsci, globalista por su alcance y contenido, y objetivo porque no se trata de un frente formal sino de una conjunción de fuerzas envueltas en la estrategia china. Como Disandro y Perón enseñaron, el plan nace de la conjunción de fuerzas, no de la conspiración de un círculo secreto.

5) El bloque histórico globalista tiene una conducción estratégica que, como recomendaba Mao Tse Tung, “nada en el mar de la estrategia con la cabeza afuera”. Esto significa que Xi Jinping profundiza la estrategia nacionalista y hegemonista de China mientras promueve el liberalismo y es objetivamente favorecido por la contracultura dominante en los países occidentales (como hizo Inglaterra en el Siglo XIX con la misma China, a través del tráfico de opio). El bloque histórico globalista tiene un doble rasero: es nacionalista en su conducción china- en una simbiosis entre tradicionalismo confuciano, terror rojo y desarrollo científico tecnológico industrial- , y progresista y liberal en sus alianzas internacionales, a los efectos de controlar las estructuras materiales y disolver las bases metafísicas de los países que busca dominar.

6) Entendiéndose a sí misma como “tierra media” o “centro del mundo”, China pone en movimiento la rueda con múltiples rayos convergentes a su estrategia, muchos de ellos generados a partir de la decadencia misma de Occidente.

7) China busca, como todo imperialismo, conquistar el monopolio del comercio exterior de los países productores de materias primas, consolidarse como primer inversor y contralor de la infraestructura global (las denominadas “nuevas rutas de la Seda”), y afianzar su alianza asimétrica de dominación política tanto sobre la izquierda marxista como sobre la derecha liberal, aquélla seducida por la orfandad histórico- espiritual del marxismo, ésta última por la declinación de los Estados Unidos.

8) Sin disparar un tiro, China se anotó dos triunfos estratégicos en el año 2020. Aún si alguno considerase que se trató de fortuna y no de virtú, la objetividad de las victorias se impone por sí misma. En materia económica, China fue la única superpotencia que evitó la caída económica global[1] y generalizó el pronóstico acerca de que su economía superará a la economía de los Estados Unidos en 2028, 5 años antes de lo previsto. ¿Qué duda cabe que el Covid-19 aceleró esa dinámica? Y, por supuesto, la derrota de Trump implica objetivamente un triunfo político chino. ¿Qué duda cabe que sin el Covid-19 la victoria de Biden no hubiera sido posible y sin ella tampoco las denuncias de fraude y la impresionante toma del Capitolio? El contraste entre las celebraciones de fin de año de muchedumbres chinas en Wuhan y la psicosis occidental martillada por consignas globales como “distanciamiento social”, “quédate en casa”, “segunda ola de Covid”, “usa barbijo”, etc., muestra la diferencia de comportamiento entre el dominante y el dominado.

9) En nuestra situación histórico- espiritual, cuando la ofensiva contracultural destierra de la centralidad de las culturas a la proto-figura del héroe clásico y sus manifestaciones singulares en cada país; cuando los sistemas educativos y los aparatos ideológicos de los Estados Nacionales se empeñan en “deconstruir” y esmerilar a las grandes personalidades que los fundaron y defendieron; el vacío cultural se llena con el nihilismo contracultural, el culto a los derechos humanos, el ecologismo radicalizado, el feminismo fanático, el indigenismo, el animalismo, el poshumanismo y todas las variantes que ablandan y debilitan la moral nacional. En una situación así, las sociedades occidentales reaccionan en pánico ante una amenaza, aún una tan manejable como la del covid-19.

10) En el nuevo esquema mundial, China se proyecta a sí misma como la superpotencia tecnológica- industrial reservando para el resto de los países una economía extractivista y de servicios. Por cierto, los niveles de automatización del trabajo en ciertos sectores de la economía hacen pensar en el surgimiento de un modo de producción pos capitalista- que prescinde del trabajo - y que se desarrolla y combina junto al capitalismo tradicional. Todo el sentido de las consignas “quédate en casa”, “trabajo desde el domicilio”, “distanciamiento social”, “conversatorio”, etc. se explica en función de una reingeniería de los métodos de trabajo que es también, como lo fuera el industrialismo antaño, un nuevo modo de vivir. La combinación entre la estrategia china y la estrategia de las grandes empresas tecnológicas -que en el año 2020 dieron un salto cualitativo en su inoculación en la vida económica y social- motoriza la estrategia de demolición del sentido del ser: esterilidad masiva, aborto libre, homosexualismo, destrucción de la familia, ataque a la memoria de los mayores( histeria por el “patriarcado”), destrucción del vínculo docente- alumno, destrucción del lenguaje, diversidades constructivas de géneros en lugar de sexos por naturaleza, nacionalismos fragmentarios, lucha de la mujer contra el varón, “sexo virtual”, “espectáculos virtuales”, “netflix”[2], etc. Toda la caterva de prejuicios y censuras que levanta la izquierda, las ONGS, la Iglesia Católica de Bergoglio, etc. , no ocurren por fortuna ni porque si. Por el contrario, es evidente que se trata de un plan de demolición del sentido del ser que acompaña a la revolución tecnológica. Como decía Mc Luhan, “el medio es el mensaje”. Quieren una pantalla por persona porque la ofensiva es contra el sentido del ser humano, contra la libertad. Vistas las cosas desde la América Románica, lo que Carl Schmitt presentara como criterio de lo político, esto es, la distinción amigo- enemigo, que extrae su fuerza de diversas fuentes (religiosa, moral- humanitaria. económica, etc.) desplegando históricamente ciclos de politización y neutralización de esferas; con ese criterio instrumental, hoy podemos sugerir que la fuente principal de la que extrae su fuerza la vida política es la enemistad entre tradición y disolución. En el lenguaje al uso, entre identitarios y globalistas, o nacionalismos y globalismo. El problema del modelo económico que entrañe cada cual- hay nacionalistas económicamente liberales y los hay proteccionistas- es una cuestión que dificulta la conformación de un bloque histórico objetivo de los nacionalismos a escala mundial. Por otra parte, el tradicionalismo no carece de dificultades para fundamentar una política: hay tradicionalismos católicos y paganos, hay sostenedores de la tradición primordial en la línea de René Guenon, hay evolianos que afirman la tradición como un prototipo, hay hispanistas sin España, hay tradicionalistas orientalizantes, etc. En el caso del tradicionalismo católico, más influyente en América Románica, se encuentra en una guerra de frente invertido, enfrentado no sólo a las fuerzas disolventes de afuera sino también al globalista pro chino Bergoglio (en un credo que considera que el Papa es elegido con la intervención del Espíritu Santo una elección de esa calaña implica un desequilibrio espiritual y teológico de difícil manejo). También metafísicamente la idea misma de tradición tiene problemas: si es un tradere, una entrega o transmisión intergeneracional o si es una selección y actualización de un sistema de posibilidades históricas operado desde el presente y proyectado al futuro. En cualquier caso, sólo una reelaboración política de sus principios- ya que no de aspectos conexos- puede evitar que se trate de un romanticismo subjetivo jugado fuera de la eficacia histórica.

11) Las fuerzas de resistencia son fuertes pero elementales en el sentido que no alcanzan a configurar un bloque histórico objetivo. Sugerimos que para entender a cada actor estratégico hay que sopesar las correlaciones de fuerzas y el sistema de alianzas como opciones estratégicas, aún por encima de la ideología. Por supuesto que eso implica el riesgo de que el aliado termine destruyendo y desnaturalizando el objetivo. Sólo la realidad tiene la última palabra. La alianza de Trump con Netanyahu significó un opacamiento de la cuestión palestina y una presión y bloqueo sobre Irán (aliado de China a su vez), pero acaso esa alianza- con un aliado que se cuenta entre los primeros en abandonarlo cuando Biden se proclamó ganador- es la cuota que paga el que hace estrategia: para luchar contra un gran poder hay veces en que hay que apoyarse en otro gran poder. El caso de Bolsonaro es similar: buen comunicador, medianía política e intelectual.

12) En este punto, bástenos subrayar la importancia de distinguir entre las opciones estratégicas y los principios, sobre la comprensión que los principios operan siempre en situación concreta. Ideológicamente, la formación política identitaria supone la investigación y cosecha de los principios generales en la historia concreta de las naciones. Estratégicamente, las formaciones nacionales se favorecen al operar en las líneas y los espacios abiertos por las contradicciones entre las grandes potencias.

13) En este sentido, interesa puntualizar que el nacionalismo tiene límites bien precisos marcados por Heidegger en “Carta sobre el Humanismo” y por Horia Sima en “Destino del Nacionalismo”. Para Heidegger, el nacionalismo es una traslación del egoísmo individual al plano colectivo. Para Horia Sima, los nacionalismos en competencia conducen al sometimiento en manos del más fuerte y al aplastamiento de los demás. La evolución histórica tiende a imponer la necesidad de articular grandes espacioscontinentales a partir de los estados nacionales. Todo el componente anti inmigratorio propio de los países europeos debería rechazarse ( o manejarse dentro de los parámetros de acogida basados en criterios de administración pública y no como principio ideológico) en los países de América Latina, precisamente, por el peso del tronco común.

14) La resistencia empieza metafísicamente en la afirmación de la libertad y la tradición: en la libre decisión de reconocer y afirmar las mejores posibilidades de la tradición. El bloque histórico globalista se apresta a la dominación de la totalidad del ente. Es una guerra metafísica y concreta. En la persona humana y su inclinación natural al despliegue de su propia perfección radica la unidad indivisible que buscan destruir mediante el miedo y la reconversión de la vida en una vida de pantallas.

15) La raíz metafísica opera en silencio. Así como el pragmatismo fue el modo de ser estadounidense- más allá de que las mayorías ni supiesen quienes fueron James y Pierce-, la filosofía de la deconstrucción de Derrida está incorporada en sus efectos- ya que no en la lectura- en el movimiento contracultural en desarrollo. Busca deconstruir la totalidad del ente para que la vida aflore con la mera finalidad de vivir. Agamben la denomina la “nuda vida” y Nietzsche la denominó “vida en sí”. Sin dudas, Nietzsche estaba equivocado de medio a medio mientras Aristóteles tenía razón. Ahora sabemos que la vida en sí es para cerdos y peces, y que lo importante de la vida humana son las razones para vivir, los fines.

[1]La caída de la economía mundial en 2020 fue de un 4.3 %, la caída del PIB norteamericano en un 2 %, el crecimiento del PIB Chino en 2020 es 3% y su proyección para el 2021 es crecimiento a un 8%. [2] Piénsese en el ataque a la tradición de la serie “Poco Ortodoxa” con la que arrancó la cuarentena global.

NdelED: Los juicios del autor sobre la significación política del pontificado de Franscisco son, naturalmente, de su propia responsabilidad. Los publicamos sin alteración alguna para el análisis de nuestros lectores. Sin embargo, nos corresponde realizar una puntualización. Cuando el autor alude al hecho de que los católicos creerían que el Papa es elegido por el Espíritu Santo, procede discernir. Si bien de hecho muchos miembros de la Iglesia pueden abrigar esta creencia, la misma no es sostenida por el magisterio multisecular de la misma, al menos en el sentido de que el Espiritu pase por encima de la inteligencia y la voluntad de los Cardenales que integran el Cónclave. La Iglesia sabe bien en qué medida ambiciones personales y presiones políticas han incidido frecuentemente en el resultado del voto cardenalicio. Lo que la Teología Católica enseña es que quien sea ungido por ese voto cuenta con la asistencia indefectible del Espíritu Santo cuando se proponga establecer de manera solemne y definitiva, "ex cathedra", una verdad de fe o de moral, porque el Papa no es un "representante" de quienes lo eligieron. En eso, y no en otra cosa, reside la llamada "infalibilidad papal". Por lo demás, y como se ha dicho sabiamente, "Dios escribe derecho con renglones torcidos", lo que explica cómo la Historia finalmente puede ser conducida por la Providencia más allá, y aún en contra, de los propósitos de quienes creían ser sus actores exclusivos.

Fatality argumental a la Nueva Constitución: "Cómo la política identitaria corrompió el proceso constituyente". Manfred Svensson

"No hay modo de conducir un intercambio racional cuando al frente se tiene una identidad en vez de un argumento. El debate político razonado supone un tipo de comunicación que la política identitaria imposibilita. Así es como a lo largo del proceso entero hubo posiciones tratadas como blindadas a la crítica. Y así fue cómo se selló, lamentablemente, su destino: no solo se dificultó la deliberación dentro de ella, sino que la cámara de eco así generada terminó aislando a la Convención de la ciudadanía." 

Algo sobre Javier Marías (RIP)

Reciclando textos sobre Javier Marías, en su tránsito al mundo de los inmortales. Acá uno escrito hace mucho: "no parece inteligente vivir por debajo de uno mismo”:

¿Se es uno mismo pensado, se es uno mismo leído y escrito en todo momento? Tal interrogante asalta tras leer a Marías. Se otorga una solución salomónica al delegar al pensamiento un rol primordial en la experiencia de vida. Se apela a algo de orden distinto al cogito ergo sum: es intelecto aplicado a la cotidianeidad. “Pensar es para los atristos” repetía un célebre personaje del cine. Y es ese extraño sentido del pensamiento que en Marías adopta un matiz productivo y optimista. Pero si quebramos la metódica certeza cartesiana, podemos llegar a pensar incluso que nosotros mismos somos un mero producto de un pensamiento ajeno, lo cual sería ahondar en la teoría del genio maligno o en la visión de Unamuno sobre el límite difuso entre sueño y vigilia, entre ficción y metaficción. Pero sería además entrar en un solipsismo estéril que no viene al caso, cuando se habla del pensar más bien como una actividad laboriosa, oficiosa, pragmática en todo sentido, ante lo cual se redunda (viciosamente) en las concepciones sobre el entendimiento, el mutuo acuerdo, el aprendizaje. Ahora bien, ese pensar adquiere unos dotes misteriosos, más allá de lo cotidiano, cuando muta en intelecto. Entonces el pensamiento se transforma en un gran excavador que indaga en lo más recóndito de los seres y de las cosas, no tanto por una “sed de esencia” como por una necesidad de permanencia, traducida en ciclos de aprendizaje y desconocimiento, a modo recursivo.

Marías habla de la lengua como la conductora del pensamiento. Se refiere en este sentido a que los contenidos del pensamiento son difícilmente legibles por si solos, y por ende, necesitan de una verbalización, de una lengua que los exprese satisfactoriamente. Quizá no sea conveniente aludir al clásico dilema entre el huevo y la gallina en relación con los conceptos de lenguaje y pensamiento, sino que de entender la conducción lingüística y verbal de este último, es decir, su manifestación tangible por medio de las palabras, y por lo mismo, su bienvenida al mundo de los factores comunicativos. Y en este punto el autor acierta: la lengua es forma (de acuerdo a Hjemslev) a tal punto que se transforma en un “filtro”, por lo cual decir lo que se piensa resulta de un complejo proceso de inteligencia y selección. Es más, decir lo que se piensa literalmente resulta imposible dado los contenidos obscuros, abstractos, no verbales, del pensamiento. En una analogía con el deseo, el pensamiento solo desea pensar. Evidentemente, sería el lenguaje algo así más que un simple ventrílocuo de la mente, una facultad para generar y construir signos verbales que den forma a dichos contenidos mentales que quieran tomar parte desde el pensamiento.

Luego, en una especie de panegírico a la escritura, esta toma partido como forma más acabada del intelecto, por su carácter permanente, “inequívoco”, material, frente a la caducidad, fugacidad, espontaneidad, inmediatez del lenguaje oral, del simple “decir”, sometido a los avatares del tiempo y del espacio. Platón, en tiempos clásicos, criticaba a la escritura por su pretensión de “establecer fuera del pensamiento lo que solo pertenece a él”, además de debilitar la memoria y el carácter dialógico del lenguaje oral. Por el contrario, hoy, más que nunca, podemos decir que es imperativa una evolución en la lecto-escritura, frente a la invasión de los medios audiovisuales, que coartan precisamente lo que Marías promueve y defiende: la correcta verbalización del pensamiento. 

Por otro lado, Marías habla del acto de escribir para pensar, “de manera que aquello resista al examen, a la crítica, a la confrontación (…)”. Se refiere a la formula “escribir para pensar” en términos de incremento, de acumulación, de acercamiento hacia la verdad desde una cierta labor y rigor de índole científica. En cierta medida, Marías exalta la condición intelectual del proceso de escritura, pero tiende a caer en una exacerbación de cierto producto textual particular, académico, puramente formal. Sin embargo, se entiende y se agradece su énfasis en el carácter oficioso del aprendizaje verbal, en este caso, de la escritura en estrecha relación con la lectura. Su enfoque pedagógico sobre la dimensión verbal –tan descuidada por estos días- es legítimo y correcto. Lógicamente un mayor enriquecimiento y sofisticación de la lectoescritura llevaría a mejores expresiones y “decires” del pensamiento. 

Es posible aludir a la figura de Derridá para comprender mejor el rol protagónico de la escritura en el ámbito de los saberes y el conocimiento. Frente a la visión platónica, Derridá reivindica a la escritura como proceso en el cual el lenguaje se construye incesantemente, en el cual el texto, lejos de tener una sola significación, está tan cargado de ellas como de potenciales lectores, y en el cual el autor no constituye ni el principio ni el fin de su sentido. Ello conlleva a reconsiderar el acto de escribir como fundamental para potenciar la capacidad verbal del pensamiento, y cómo puede esto resolverse en soluciones pragmáticas, en resolución de problemas de la propia vida cotidiana, que no necesariamente llevan al cultivo del intelecto en sí mismo (cosa que sería estéril y auto complaciente, por lo demás).

Barthes, sobre los textos escritos, señalaba que estos son verdaderos tejidos en los cuales coexisten, se comparan y contrastan muchas otras escrituras desde diversos focos y dimensiones. Es así que se puede aventurar en el ejercicio del pensar para escribir como un acto de “costura” verbal e intelectual que requiere de constante práctica y sofisticación. Ahora bien, si llevamos esa concepción a un extremo, podemos considerarnos a nosotros mismos, en cuanto seres dotados y construidos en pensamiento, como simples “tejidos”, como creaciones de nuestra propia intelectualidad latente. Marías concluye diciendo: “No parece inteligente vivir por debajo de uno mismo”. Es precisamente porque la inteligencia y el conocimiento requieren de subjetividades erguidas, alzadas, libres en su manifestación y/o “textualización”. Si escribimos para pensar, y pensamos para vivir, vuelvo entonces a la interrogante ¿Se es uno mismo pensado, se es uno mismo leído y escrito en todo momento? Solo puedo concluir una cosa: que escribir (y pensar) no es tarea para débiles.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Gnosis III


I

En el mundo exterior ¿qué hay? En el mundo interior ¿qué hay?

El espacio es lo exterior; lo interior, un país psicológico.

Estamos relacionados con un cuerpo planetario

Con el mundo exterior y con nosotros mismos

¿Qué trascendencia tienen cada una de estas relaciones?



II

En el exterior está la sociedad y el planeta Tierra

En nosotros, los límites de nuestro cuerpo.

En el hogar, nuestro gimnasio psicológico

En nuestro interior, la correcta relación entre personalidad y esencia.



III

Vibramos en consonancia con la calidad de nuestra energía.

Cambiar la forma de pensar equivale a transformar las impresiones;

Sentir, sentirnos a nosotros mismos;

Actuar, esgrimir la fuerza.



IV

Las impresiones no transformadas

Se convierten en agregados psicológicos.

A través de la comprensión de las impresiones,

Se puede revelar la luz de la esencia.



V

Equilibrar el mundo de nuestras relaciones implica

Estar llamado a morir una muerte psicológica

Nacer en un nacimiento interior de nuestro ser

Luchar en sacrificio por la humanidad.

Revisar nuestro día a día,

Pensamientos, emociones, palabras, actos

Como quien practica el control,

Como quien realiza un arte

Como quien medita sobre sus pasos y sus visiones.


Actuar, esgrimir la fuerza.

viernes, 9 de septiembre de 2022

El uróboro de Chile en los escombros de Valparaíso

Una figura de una serpiente uróboro con la forma de Chile fue instalada días antes del Plebiscito de salida en Valparaíso, en la esquina de la extinta Cruz Verde, entre Bellavista con Condell. Nadie sabe quiénes fueron los responsables ni por qué motivo la colocaron ahí. Lo único que se puede dilucidar, por el momento, es su simbolismo, bajo un contexto particularmente crítico. Aldo Meneses, profesor de historia, señaló que el uróboro ha estado presente en prácticamente todas las mitologías ancestrales y que tiene “relación directa con el tiempo y la infinidad del tiempo”. Representaría, en este sentido, la naturaleza cíclica de todas las cosas, pudiendo simbolizar un eterno retorno de lo mismo o bien una continuidad y un renacer. Para Meneses, una significación que se le puede dar al símbolo es que “el tiempo siempre vuelve (…) y que siempre va a estar presente”. O sea, tenemos que el uróboro vendría a simbolizar esa posibilidad de algo que vuelve o de algo que está pronto a cambiar. La serpiente, Chile, sería la encarnación de esa posibilidad, de ese devenir.

Ahora, si leemos la figura a la luz del contexto político, todo se refracta y entonces la serpiente se volverá el espejo sobre la cual se reflejará la posición vital de una determinada visión. Para quienes abogan por recobrar un estado de cosas previo al Chile de la asonada de octubre, la serpiente uróboro invocará el retorno de un tiempo perdido o destruido por una ola inusitada de violencia e insurrección. En cambio, para quienes impulsan un cambio radical y están comprometidos con el proceso revolucionario que se ha vivido, la serpiente grafica un nuevo comienzo, muy analogable al propósito de la Constituyente; o, ante los resultados del plebiscito del domingo, una denuncia artística contra un país que no ha hecho otra cosa que “morderse la cola”, en un ciclo permanente de autosabotaje.

Pese a estas consideraciones, el profesor Meneses llamó a considerar esta figura más como un símbolo y no como un augurio sobre lo que pasaría a nivel histórico con Chile de aquí en adelante. El símbolo por sí mismo es atemporal, y perfectamente puede evocar algo que ya fue y que puede volver a ser, o pronosticar lo que podría llegar a ser, a partir de lo que ya está siendo. Su aparición sobre las ruinas de la Cruz verde de Condell habla, en términos de Walter Benjamin, de la rememoración del pasado, que puede hacer de lo inconcluso, algo concluso, y de lo concluso, algo inconcluso. Pero, el solo hecho de situarse frente a esos escombros abandonados a su suerte, deja entrever que el tiempo mítico solo puede perdurar sobre el desastre de un destino mortal, sometido al arbitrio de las voluntades humanas.

El uróboro, así, continúa comiéndose a sí mismo, cada vez que recordamos aquellos momentos en que usábamos esa esquina estratégica como punto de encuentro y de reunión para luego sumergirse en la noche porteña. Tras cada engullir y cada ciclo, revive en nosotros el recuerdo de aquellas jornadas de placer, tragedia y desenfreno, pero también, la señal sobre una revuelta que nunca alcanzamos a avizorar y que abrió la puerta para el protagonismo de las nuevas fuerzas de la historia.

Sergio Fritz, al analizar la serpiente, dijo que empezaron a movilizarse estas fuerzas en un plano sutil, desde el esoterismo, tras la asonada de octubre. La serpiente que es Chile habría “despertado”, aunque ese despertar fue traicionado, por lo que el uróboro, bajo esta mirada, conllevaría un espíritu de revancha, posiblemente, en la forma de un “estallido 2.0” o en la forma de un retorno a un estado caótico, como si se tratase de un curso reprobado, un síntoma del Kali Yuga, una auténtica resonancia de la guerra espiritual que se está librando en el mundo, que no es otra que la crisis de Occidente.

La serpiente, finalmente, mudaría su piel, siendo el ocaso de sí misma o su propio renacer. Dicho esto, Chile ha tenido que aprender la lección con pundonor: dejar de devorarse a sí mismo y eliminar la piel seca. Sin embargo ¿cómo distinguir el espíritu de disolución del de regeneración? Se trata de que la serpiente manifieste su ciclo para pavimentar el camino de los hombres a través del tiempo, y en ese tiempo, cabe el nacer y el morir en cuanto estados de la consciencia.

Sin duda, algo murió aquel 18 de octubre y, a su vez, algo volvió a vivir. Hoy por hoy, pareciera que algo está a punto de renacer, algo latente ¿otra Nueva Constitución? ¿Otra “revuelta”? ¿Una nueva traición? ¿Un nuevo orden de cosas, a través del desorden? Nadie lo sabe, así como tampoco nadie supo qué pasó con la figura de la serpiente, ya desaparecida del plan de Valparaíso. Puede que ese haya sido el acto definitivo: simplemente desaparecer, porque el tiempo desaparece de golpe, como los hombres, y luego trasciende en la memoria y en lo absoluto.